Frase del Gral. José de San Martín en una pintura que conmemora la independencia.
Como crítica que le debo a la cultura argentina, podemos hablar de qué origen tiene el tipo de pensamiento promedio en el país. Por más crudo que suene, hablaré del origen de la monarquía a modo de darle una bofetada a más de uno quien se infla el pecho ante su forma arcaica de razonar y que se jacta orgulloso de pertenecer a una forma de pensamiento claramente binario. Durante el comienzo de la Edad Media en Inglaterra y a comienzos de la Edad Moderna en Europa, se vieron distintos casos de monarquías absolutas las cuales se caracterizaban por delegar la capacidad de decisión y de personalidad entre terceros iguales a un tercero desigual, quien gozaría de todo tipo de "permitidos" que le dieran la potestad de encarnar la concentración de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo con el fin de asegurar la subsistencia de la comunidad la cual se vio afectada por hechos de desunión y conflictos que se acrecentaban. En las épocas pre-modernas e incluso en la temprana modernidad podemos comprender el avance de este tipo de gobiernos y de pensamiento basados en delegar las decisiones soberanas a un tercero debido a que la historia del conocimiento humano venía desarrollándose en base a pocas personas respecto del resto. Es por ello que se puede entender la necesidad que se tenía de confiar en un otro que poseía ciertas cualidades que lo diferenciaran de la gran mayoría, ya que era la máxima referencia que se podía obtener.
En la actualidad, cuando ya no es una persona entre tantas la que puede desarrollarse en distintos campos, debido a un mayor manejo del conocimiento y mayor cantidad de personas es mucho más probable encontrar varios más -en comparación a antes- que se desarrollen en algo. Eso fue lo que ocurrió para que se decida por acabar con los vestigios de la monarquía, lo cual fue bastante precario, puesto que en algunos lugares, se sigue pensando de esa misma manera, pero no por eso dejamos de reconocer ciertas hazañas, sobre todo las que conciernen a nuestra historia. La república ha venido representando un sistema mejorado respecto a la monarquía, en el sentido de que comprende este cambio que se ha dado paulatinamente donde la necesidad de delegar todo aspecto de personalidad por un colectivo o una masa de personas atrae consecuencias cada vez más negativas. Una comunidad diversa y compleja en todo tipo de aspectos hace necesario que el hombre en plena conciencia de su capacidad pueda expresarla y llevar a cabo su propia voluntad en una comunidad que se organice bien para que la posibilidad llegue a cualquiera de ellos.
En nuestro país es histórico nuestro modo de pensar monárquico respecto a muchas cosas, pero sobre todo en términos políticos. No hace falta irse muy lejos en la historia para comprobarlo, todavía seguimos acarreando tal cosa, y se comprueba en los resultados electorales, para poner un ejemplo más preciso, en la era kirchnerista y la nueva era que se abre a partir del triunfo de Macri en las elecciones presidenciales. Samuel Cabanchik cuenta que tiene que ver con una falta de madurez política este fenómeno y lo interpreta de la siguiente manera: dentro de la sociedad tenemos un colectivo que podemos llamar oficialista cuyo pensamiento se puede ver como monárquico, esto es, tratar de avanzar desde su concepción por encima de todos; por otro lado tenemos un colectivo opositor que se declara profundamente en contra de la autoridad -lo llama anarquista a modo figurativo-, donde estos últimos al ejercer fuerza logran destituir al monarca anterior para pasar a ser los nuevos monarcas, y luego poder imponer su visión a aquellos que anteriormente se las habían impuesto a ellos. Claramente este modo de pensar no da lugar a ningún análisis crítico, ya que se piensa todavía en términos absolutistas y soberbios, "mi lado es bueno, por tanto, el contrario es el lado malo", lo común en estos casos es que ambos lados se ponen de acuerdo cuando se trata de aniquilar a aquel que no se postula dentro de ninguno de los dos, ya que el simple hecho de que se puede pensar y crear una perspectiva nueva si se es lo suficientemente capaz llevaría a admitir que no se tiene una gran capacidad crítica, por tanto, lo más fácil siempre va a ser criticar al que no posee dicho pensamiento binario y tildarlo de "tibio".. La república no estaría siendo ejecutada de la manera en que se fue gestando históricamente, para el desarrollo de las potencialidades personales y fortalecer la capacidad de tomar decisiones respecto del propio entorno.
La soberanía personal es imprescindible para obtener una soberanía nacional, para la cual sin la primera no es posible la segunda. El error que no habíamos entendido de la monarquía es que el poder no se puede poseer, y menos de manera infinita, ya que el hombre no es infinito y el poder tampoco. Por otro lado el poder no se posee, se ejerce, ya que no es posible obtener poder sin su ejercicio, el poder es la acción misma puesta en práctica ejercida sobre otra cosa, y tal no se puede dar en la inacción, inacción que -casualmente y no tan casual- es la que caracteriza el conformismo de pensar sólo en términos binarios de A-Z. Por tanto, la república se convierte en nuestra garantía de competencia sana de poderes que buscan ejercer mayor influencia sobre otros, sabiendo que ninguno es capaz de ser el único indispensable y por tanto, considerar de igual forma a las personas. El hombre en la propuesta individualista y carente de identidad propia, al igual que en el colectivismo como masa de individuos, se limita a ejercer su voto en la urna en una frecuencia determinada de tiempo, lo cual deja en evidencia la necesidad de conformar un pensar diferente que refleje el desarrollo personal de cada uno mediante la participación constante de quienes consideran estos asuntos de vital importancia y no conformarse con la queja, ya que como dije antes, el poder sólo viene de la acción, y para conservarse no basta con ejercerlo una vez, sino que se debe ejercer constantemente.
Esa potencialidad de la personalidad se refleja en el marco de una república auténticamente soberana, la cual es posible si primero hay una soberanía personal. Luego de ello, se puede avanzar sobre la conformación de una comunidad bien organizada que represente funcionalmente a las personas y pueda llevar a cabo la resolución de los problemas presentados, en lugar de considerarlos un número abstracto que tiene derechos sin obligación alguna y sin mérito, estaríamos condenando toda creatividad y esfuerzo de quienes se niegan a conformarse con lo que hay. Los números son abstractos y se basan en imaginar cosas iguales a sí mismas, aplicar eso al terreno de lo real es peligroso, ya que nada es igual a nada, y por tanto estaríamos en la necesidad de crear instituciones nuevas que nos permitan el desarrollo potencial y personal que pueda orientar las diferencias de cada miembro organizado en un desarrollo mayor que es el de una comunidad organizada. Este es, el desafío más importante que el hombre nuevo tiene para dar, dejar atrás todo tipo de pensamiento monárquico (absolutista) y conformar a partir de su propia proclama de existencia, una propuesta que logre llevar al ser humano a un tipo mejor de sociedad, basados en los valores de la acción, de la voluntad y la creatividad, siendo ahí cuando el hombre se re-descubre a sí mismo para pasar a ser él quien establezca su propia libertad potencial ejercida en el marco de una república y es ahí cuando obtiene una completa re-valorización de sí mismo.
Lucas Cianfagna.-

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