lunes, 29 de febrero de 2016

Menos educaci贸n, ¡m谩s cultura!

"Ser铆a injusto en este caso responsabilizar a la falta de capacidad del personal de facultades o ministerios de una situaci贸n que posibilita a muchos mediocres tener un papel destacado en las universidades. Esto reside m谩s bien en las leyes de la cooperaci贸n humana, especialmente de la cooperaci贸n entre varios organismos; entre la facultad que propone los candidatos y el ministerio." Max Weber



Algunas aclaraciones



La raz贸n del t铆tulo es la misma que logra una comparaci贸n chocante, y es generar inter茅s, o al menos, impacto para que se hable de esto, creo que no tendr铆a ni que aclarar que el uso de la met谩fora no es exclusivo de los poetas, sino tambi茅n de quien quiere dejar algo en claro, a lo que voy es: no tomar literal lo que se dice (digo) y tratar de comprender qu茅 es lo que deja. En lo que refiere a la educaci贸n de ninguna manera pretendo se帽alar a los profesores y maestros, a ellos el mayor reconocimiento por su sacrificio constante y su aut茅ntica vocaci贸n, en cambio, me propongo marcar el discurso politiquero barato, que basa un 80% de su campa帽a en educaci贸n, siendo los resultados evidentes y se ve que la cultura en Argentina ha sufrido un deterioro tremendo desde hace m谩s de 2 d茅cadas, profundiz谩ndose m谩s en esta 煤ltima, ahondando en pr茅stamos del Banco Interamericano y en esa estupidez de la inclusi贸n, que como bien dijo Abraham, no es un problema educativo sino de seguridad, ¿de qu茅 sirve incluir si lo que hay para "compartir" es la miseria cultural? Y todav铆a queda el vestigio de los intentos de educaci贸n proselitista, lo que nos deja en una inc贸moda conclusi贸n, la educaci贸n que han fomentado en estos 煤ltimos a帽os fue precisamente la anti-cultural, con lo cual plantear esta dicotom铆a (educaci贸n-cultura) a modo de met谩fora no resulta demasiado descabellado. Es decir, si esta es la educaci贸n que prometieron, ¡c贸mo ser铆a si no la prometieran!




Anomal铆a nacional



Mucho se ha hablado de la decadencia de una cultura, desde Spengler, pasando por 脡vola, en fin, nombres sobran, pero poco se ha hablado de c贸mo act煤a la decadencia, o al menos, en t茅rminos filos贸ficos c贸mo se configura socialmente la decadencia desde una perspectiva filos贸fica. Como bien analiz贸 Guillermo O'Donnell desde el lado de la Ciencia Pol铆tica, la insuficiencia institucional es lo que provoca formas demasiado imperfectas de pr谩ctica del r茅gimen pol铆tico, lo cual a su vez genera una desconfianza atroz, tambi茅n parafrase谩ndolo a Rosanvallon, la desconfianza se organiza para elegir un candidato cada 4 a帽os y otros que los representen en un parlamento, lo cual hay una tendencia hacia la fracci贸n y la fragmentaci贸n social, lo cual es el verdadero s铆ntoma de la decadencia, que no es otra cosa que el fragmento yendo por su lado, no conformando la organizaci贸n del todo. Ahora bien, conviene profundizar el aspecto que O'Donnell describe detalladamente, empezando por el origen de la cuesti贸n. Hubo una desidia de parte de la clase pol铆tica que gobierna hace 40 a帽os, en promover todo lo que no fuera cultura y dejarse arrastrar por todo tipo de corrientes absurdas y "de moda", d谩ndole poca o nada de atenci贸n a estimular aspectos que conciernen a la curiosidad por el pensamiento, la ciencia y mismo el arte, salvo algunos casos contados que -nuevamente- no nombrar茅 para no ser tildado de proselitista pol铆tico de fulano o sultano; y a su vez, olvidar el aspecto constitutivo de un pueblo, que es su constituci贸n y su cultura, la cual est谩 inclu铆da en el principio de supremac铆a constitucional, al menos en el caso nuestro, lo cual subordina a ella las propias leyes. Muchos estar铆amos de acuerdo en que la llamada supremac铆a constitucional no es un ente divino ni inmutable, se puede discutir en determinado momento cuando no representa en absoluto una entelequia que pueda dar una gu铆a para una comunidad, a esto se lo conoce como crisis, y es perfectamente normal, el problema reside en la falta de planteo de dicha crisis, y m谩s a煤n, en el planteo de los posmodernos que pretenden que todo d茅 igual y que no ordenemos nada, son la representaci贸n de la desidia a nivel personal y social, lo m谩s decadente a lo que se puede llegar, y peor a煤n, dejan abierto el terreno para la acci贸n de los demagogos que se aprovechan de una sociedad embrutecida.




La universidad..tambi茅n est谩 en cuarentena



El 谩mbito del que formo parte como estudiante y que presencio buena parte del a帽o, se nota en algunas autoridades -afortunadamente no todas- y sobre todo, como una tendencia importante en una gran parte del estudiantado, el dejarse engatusar por esa charlataner铆a pseudo-cient铆fica de la teor铆a de g茅nero, la cultura de la violaci贸n, el feminismo matriarcal y el uso y abuso de la aplicaci贸n del enfoque marxista en disciplinas cient铆ficas (algunas) que hoy dominan en su programa educativo, y luego hay asombros cuando se ve el descenso de la UBA en cuanto a universidades de otros pa铆ses en los rankings de calidad educativa, mi pregunta entonces ser铆a: ¿d贸nde est谩 el asombro? Los intentos por ejemplo, de la "antropolog铆a social" -si es que eso existe- de adaptar el discurso marxista a las teor铆as de c贸mo se conforman las culturas. Hacen reivindicaciones absurdas de las culturas ind铆genas como si fuesen superavanzadas y hacen la vista gorda en cuanto a los sacrificios humanos que los imperios m谩s grandes del continente efectuaban, pero a su vez se escandalizan cuando recuerdan la masacre de los fascismos en Europa, a eso le llaman relativismo cultural, donde se relativiza lo que conviene para justificar una idea, un rasgo t铆pico del posmodernismo. Esa obsesi贸n de muchos absurda hasta en lo filos贸fico, carente de fundamento y de base ontol贸gica aparece no s贸lo en la Antropolog铆a, que sol铆a ser una noble disciplina que ayudaba al entendimiento propio, pero se vio contaminada por ese "dejar hacer", la pasividad, ese seguir la moda vulgar del momento. Citando a un personaje de la famosa serie nacional de "Los simuladores", la d茅cada del 90 fue la segunda d茅cada infame en nuestro pa铆s, sobre todo en el aspecto cultural, donde el mal gusto y lo vulgar tom贸 rango de jerarqu铆a, y por debajo la cultura (en los 谩mbitos correspondientes) se tiene que disputar una pelea contra la posmodernidad, si al menos fuese una pelea contra los retr贸gradas, que a煤n hoy dan batalla en un tono quijotesco con sus absurdos antisemitas y ultra-religiosos, ¡pero disputar con posmodernos! Hasta ac谩 hemos llegado con la ineptitud de nuestras autoridades, que como siempre permiten estas cosas, que no impulsan el aspecto cultural, ni tratan de actualizarlo y conformar uno m谩s fresco (genuinamente, no intentos demagogos). No se encuentra en ninguno la iniciativa de cargarse al hombro la tarea de culturizar, la cual han tomado nuestros l铆deres hist贸ricos m谩s respetados que ellos mismos dicen reivindicar, total ¿qu茅 importa la cultura? ¡Si se les puede prometer educaci贸n!


Lucas Cianfagna.-

martes, 23 de febrero de 2016

No tengamos miedo a la voluntad

"Poder es esa nueva virtud; un pensamiento dominante es, y en torno a 茅l, un alma inteligente; un sol de oro, y al rededor de 茅l, la serpiente del conocimiento." As铆 habl贸 Zaratustra


Confusiones en torno al fil贸sofo



Muchas veces leemos el t茅rmino "voluntad de poder" y no podemos evitar como con muchos t茅rminos compuestos, separarlo sint谩cticamente, lo cual constituye el primer y quiz谩s m谩s importante error que modifica totalmente el modo de ver el t茅rmino, y termina convirti茅ndose en motivo de calumnia o de malentendidos. En primer lugar, como dije, no es posible hacer una separaci贸n en sentido de sujeto y predicado del t茅rmino "voluntad (sujeto) - de poder (predicado)", sino que hay que entenderlo como la famosa "oraci贸n unimembre", o sea, como un predicado completo; esto es, la voluntad no quiere, la voluntad es querer, y tampoco conviene tomar el poder como sustantivo, ya que no refiere al poder en torno a lo que se conoce como un despotismo o una tiran铆a, muy que le pese a los lectores fr铆volos de la obra de Nietzsche, "voluntad de poder" es justamente lo contrario, y teniendo en cuenta la palabra "poder" como la "posibilidad" en t茅rminos de Gustavo Trifil贸, pero para ampliar esa postura, propongo tratar el tema en mayor profundidad respecto de la "posibilidad" entendida como "poder". Una cosa es necesaria, nos dec铆a el maestro de esta doctrina, "dar estilo al propio car谩cter", y eso se traduce en varias cosas: para empezar, tiene que ver con la disposici贸n del propio cuerpo, lo cual significa que el cuerpo en nuestra natural falta de entendimiento hacia 茅l, respecto de los impulsos y de las reacciones que 茅ste tiene los cuales condicionan buena parte de nuestro pensar, podamos comenzar tom谩ndolo como algo de lo cual disponemos para organizarnos. La falta de una noci贸n del impulso condicionando la raz贸n termina derivando en consecuencias no deseadas, por tanto el primer paso, es aceptar el propio cuerpo, y disponer de 茅l para entenderlo y poder asimilar todo lo que acontece a nuestro alrededor, esto es, incluso aquello que podr铆a sernos perjudicial, as铆 como el cuerpo asimila una enfermedad en el momento en que la supera y logra salir de ella; lo mismo ocurre con las contradicciones, se trata de asimilarlas y sacar de ello lo que sirva para el cuerpo, lo que se llama tarea de "in-corporar", lo cual ata帽e a las naturalezas sanas, a diferencia de las naturalezas agotadas, quienes no pueden incorporar o asimilar, por tanto no les queda otra que tratar de eliminar la contradicci贸n, y esto se aplica en cualquier orden de la vida. Por otro lado, dar estilo al car谩cter se trata de pulir aquello que est谩 en bruto, habiendo superado la etapa primera de disponer del cuerpo, se comienza a trabajar sobre los propios gustos y sobre aquello en lo que solemos trabajar (en un sentido de dedicaci贸n), que conlleva a la refinaci贸n de los gustos y de las acciones, lo cual tiene que ver tambi茅n con aquellas pasiones bajas, como la crueldad, que deviene en una cultura altiva, como un refinamiento, lo cual llamamos "prisi贸n", o "condena por delito"; all铆 donde se instala un camino y una cultura, existe refinamiento y todo el proceso previo tiene que ver con la "voluntad de poder", lo cual volviendo al principio del mismo, se trata del impulso hacia organizarse, para luego organizar el propio entorno.




Algunas desmitificaciones



Hay una moda dentro de cierta izquierda m谩s extrema, que apunta al odio sobre el orden o las jerarqu铆as, lo cual es en realidad un desconocimiento mismo del caos y del valor de ordenar sobre 茅l. En primer lugar, se considera al orden como propio de dictadores, tiranos o d茅spotas, cuando en realidad quien analiza un poco la composici贸n de dichos reg铆menes, la reivindicaci贸n del caos como elemento organizativo se vuelve la regla com煤n y hasta el medio para garantizar su posici贸n en el tiempo. Es justamente, tomando lo anterior, que el tirano es una persona que ha decidido desconocerse, al punto tal, que en lugar de organizar su caos, prefiere trasladarlo hacia su entorno, ya que al ser una naturaleza d茅bil o agotada, considera todo lo que no puede asimilar como una amenaza hacia su vida, lo cual es comparable a una persona que tr谩gicamente sufre los embates del virus HIV -haciendo una salvedad obvia, en el sentido en que estas personas no deciden lo que les pasa-, y por causa de ello, el tirano no tiene las herramientas para asimilar, puesto que el s贸lo hecho de intentar hacerlo pone en riesgo la propia vida, y es justamente esa la predisposici贸n que tienen los tiranos y los d茅spotas, y de ah铆 reside su en realidad amor...hacia el caos. Lejos de concretar una utop铆a de izquierda, el caos es favorable para estos demagogos y d茅spotas, que de izquierda tienen muy poco, o podr谩n tener mucho, pero de reaccionario les sobra, porque vivir sobre los cimientos de la nada les resulta m谩s c贸modo, y su naturaleza enferma no les permite disponer de s铆 mismos, y si nos detenemos en un pa铆s como el nuestro, donde la fragmentaci贸n a nivel social ha llegado a niveles insospechados, la idea de caos no puede resultar nunca una idea amigable, sino m谩s bien lo contrario. Existe de parte de cierta juventud una reivindicaci贸n hacia la militancia de los 70, lo cual no es sino un s铆ndrome de patolog铆a social, y teniendo en cuenta que algunos lo hacen desde una supuesta perspectiva peronista (lo cual es irreconciliable con la idea de Per贸n de organizar la comunidad), vuelve a reinar el absurdo, y esa idea de caos ha servido bien para unos cuantos demagogos y oportunistas, lo cual tambi茅n ha logrado que se termine en un gobierno vaciado de contenido ideol贸gico, como el que tenemos actualmente; tomando al buen Tom谩s Abraham, quien ha comprendido el rol de la pol铆tica que viene, y quien entiende tambi茅n esta necesidad de organizaci贸n para vencer las dificultades y contratiempos de la Fortuna, dijo en una brillante frase "dividir es debilitar", y tiene que ver nuevamente, con la fragmentaci贸n y la idea de 谩tomos dispersos, en lugar de conformar el todo organizado.




Constituci贸n de una cultura



La voluntad de poder, adem谩s del t茅rmino de "posibilidad", nos habla de una voluntad de disponer de uno mismo, organizarse y poder as铆 organizar el entorno, lo cual se condice con la vieja idea de Arist贸teles respecto de la pol铆tica en la cual establece que para ser un buen gobernante se necesita ser un buen ciudadano. Es all铆 donde pongo la marca y donde establezco este concepto para evitar confusiones en torno al "hambre de poder" o "voluntad de despotismo", lo cual es sino todo lo contrario a la propuesta original. Todo pueblo se enfila detr谩s de una cultura que establece quien tiene voluntad de organizarlo. Por eso no podemos dejar de darle valor a nuestros pr贸ceres y a quienes se han encargado de construir y modernizar una sociedad m谩s rica en diversidad, amplia e integrada en un todo, ejemplos sobran, pero recordemos como hito importante el establecimiento de una Constituci贸n Nacional, m谩s all谩 de las ideolog铆as que eran parte de su 茅poca, la idea de establecer una no deber铆a ser objeto de discusi贸n, no lo fue para los unitarios y federales, en pleno siglo XXI no deber铆a serlo para nosotros, en todo caso, la discusi贸n ser铆a qu茅 constituci贸n queremos. Para ello se empieza aprendiendo a aceptar las contradicciones, aprendiendo a asimilar y a incorporar, y esto es experiencia y aprendizaje, lejos de ser una idea violenta, es la noci贸n de poder no como sujeto -como expliqu茅 antes- sino de poder como un "querer" libre de un agente previo, sino que ese agente se establece luego de dejar a la acci贸n librada a su voluntad de organizar, y aquello que llamamos "sujeto" o "agente", no es m谩s que el resultado de la organizaci贸n y el refinamiento del caos primero en un orden bien formado, lo cual solemos llamar "pueblo", "cultura", y sobre todo, aquello que err贸neamente consideramos como algo pre-establecido, siendo en realidad una consecuencia hist贸rica de las acciones de quienes nos pusieron delante de una cultura, la llamada identidad.


Lucas Cianfagna.-

lunes, 15 de febrero de 2016

Tradici贸n en la modernidad

"Un buen gobierno no est谩 asegurado por la liberalidad de sus principios, pero s铆 por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen". Jos茅 de San Mart铆n

Decadencia posmoderna

En torno al tradicionalismo, surgen debates de todo tipo de "c贸mo deber铆a ser" planteada la cuesti贸n de la tradici贸n, y lejos de encontrar respuestas viables, observo demasiadas respuestas nost谩lgicas, que caracterizan el proceso nihilista que Occidente viene experimentando hace dos siglos, y tiene que ver con la voluntad de "nada" en la que se convierten las formas decadentes, esto es, la tradici贸n concebida desde quienes tratan de salvarla en sus formas anteriores, como si fuera posible, y pretenden  -citando a 脡vola- canalizar su "ser", como si tal cosa existiese. Quiero decir, en todo caso, no existe actualmente, y eso se debe a la falsa conciencia que caracteriz贸 la concepci贸n de la tradici贸n, lo cual provoc贸 que la posmodernidad la ingiriese en su maremoto de sinsentido y de irracionalidad. El posmodernismo es una realidad, consecuencia de la misma decadencia cultural, lo que los tradicionalistas de hoy no comprenden es que en lugar de plantear una tradici贸n que deviene, se adapta y sobrevive en el tiempo, plantean un concepto eterno, un 铆dolo, un t贸tem; y fue justamente aquello lo que permiti贸 al posmodernismo triunfar, por ser los supuestos tradicionalistas una suerte de reaccionarios tan irracionales como los posmodernos actuales, por lo cual, los reaccionarios de hoy no son m谩s que parte de la realidad decadente de la posmodernidad. El enojo de los reaccionarios sobre lo que es cient铆fico, sobre el pensamiento renovado y actualizado, su historiograf铆a infame y carente de fundamento, su resentimiento antisemita y racista que pudre todo lo que toca. Su rechazo hacia una religiosidad concebida de una forma nueva y el rechazo de una espiritualidad variable, es lo que le permiti贸 valerse a los defensores de posturas posmodernas, ya que se identifican en la contradicci贸n a estos primeros. Esta pasividad que engloba la consigna "Deus ex machina", es lo que constituye el utilitarismo social, la real consecuencia del optimismo racionalista, cuyo desprecio por lo que potencie la vida y la existencia, condujo a esta "voluntad de nada", compartida tanto por posmodernos, como por reaccionarios, ¡ya que "nada" es a lo que se dirigen reivindicando algo muerto!


Lejos de una idea cl谩sica

El pensamiento renacentista planteaba una actualizaci贸n en cuanto al tradicionalismo y a las formas nuevas de pol铆tica, cultura y filosof铆a, adaptando la tradici贸n a un nuevo porvenir, Maquiavelo, Spinoza, Descartes, Pascal y otros comprendieron esto, y supieron adaptar el nuevo pensamiento a la cultura, es decir, captaron el natural agotamiento de las formas anteriores, y se produjo el mejor resultado, que es la convivencia de las formas nuevas (modernidad) con la constituci贸n cultural de los pueblos (tradici贸n). El avance del pensamiento les queda grande a los pseudo-defensores de la tradici贸n, porque no piensan modificar un s贸lo aspecto de su arcaica postura, y la raz贸n por la cual no hay un apego hacia la tradici贸n como constitutivo de una cultura altiva, es precisamente el tomar una postura anti-moderna en cuanto a su totalidad, en lugar de resaltar sus aspectos positivos; parad贸jicamente, los tradicionalistas -que se declaran anti-marxistas por su enfoque dial茅ctico- optaron por realizar un enfoque similar pero invertido, donde ponen como contradicciones irreconciliables a la tradici贸n vs modernidad, lo cual no resulta sino un suicidio absoluto de parte de la tradici贸n, que en lugar de adaptarse, captar el devenir hist贸rico y aceptar el rol moderno en la historia, prefiri贸 negarlo, esto es, negar la realidad, y por tanto no subsistir. 
En cuanto a nuevas formas pol铆ticas, me permito un cr铆tica de actualidad: la democracia actual lejos est谩 de la idea original, que planteaba una ciudadan铆a activa, en cambio se percibe una ciudadan铆a que no se reconoce en t茅rminos reales como tal, tienen el sentimiento de la esclavitud la cual no conoce de obligaciones y de compromiso sobre las decisiones pol铆ticas. La igualdad planteada por Arist贸teles como la que aparece entre semejantes no ha dejado de ser una realidad, en la medida en que quien no se compromete, no tiene derecho a reclamos p贸stumos; es por esto que los reclamos de igualdad desde "abajo" surgen en general de parte de quienes no tienen intenci贸n alguna por comprometerse, pero las tienen todas para recibir un beneficio de parte del resto. Es por eso que la noci贸n de igualdad "entre iguales" es tan perseguida, porque lejos de ser s贸lo una oposici贸n moral, esa moralidad es la perfecta excusa para esconder una fuerte conveniencia pasiva, que se llama inacci贸n, entonces se condena lo activo y dominante, lo cual es absurdo, ya que conmovidos por el accionar de demagogos fragmentarios como los que hemos experimentado en la 煤ltima parte del siglo pasado y en el actual, son consecuencia de considerar la acci贸n y la dominaci贸n un mal en s铆, ¿c贸mo se espera combatir tal cosa si no es con acci贸n y dominaci贸n entonces?

Adaptaci贸n al nuevo siglo

Superado el contexto de sociedad de masas, as铆 como su organizaci贸n de partidos, la transformaci贸n de la burocracia estatal y la modernizaci贸n del Estado como medio de organizaci贸n nacional, queda entender que estas formas no pueden ser abandonadas a la suerte de quienes hacen del Estado un objeto de saqueo, incluso los estatistas, que en su misi贸n de que "el Estado es todo", dicha entelequia pasa a subordinar a la poblaci贸n a una tiran铆a disimulada, lo cual ya se ha vivido en la historia en numerables ocasiones, y en otras no fue nada disimulada. El problema del estatismo es subordinar a la poblaci贸n a la voluntad del Estado, siendo que 茅ste debiera ser el medio de realizaci贸n de la comunidad y su organizaci贸n proyectada hacia el porvenir, lo cual evitar铆a el potenciamiento de quienes buscan destruirlo, ya que las supuestas formas progresivas de anti-jerarqu铆a conduce a las jerarqu铆as m谩s viejas y a las formas m谩s rancias de organizaci贸n, lejos de concretar el sue帽o de la sociedad "sin clase y sin Estado", se deja el camino libre a los que lo usufruct煤an. Es por esto que la tradici贸n no puede significar nunca combatir lo que ya est谩 instalado, sino adaptarse a ello y poder postularse de una manera que constituya el fundamento de un pueblo, lo cual conlleva tambi茅n la organizaci贸n y el reconocimiento de jerarqu铆as, tal y como plantea la idea tradicional, a diferencia de los reaccionarios, que plantean la necesidad de una forma expirada de jerarqu铆a. La profesionalizaci贸n de las funciones p煤blicas se vuelve algo necesario para ir comprendiendo la experiencia y la necesidad de una nueva noci贸n de jerarqu铆a basada en m茅rito, la noci贸n de jerarqu铆a que triunfa es aquella que conoce aceptaci贸n social, lo cual no es otra cosa que el concepto de dominaci贸n: es la probabilidad de encontrar obediencia de quien busca organizar la sociedad.

Lucas Cianfagna.-

domingo, 7 de febrero de 2016

El eslab贸n vocacional perdido




"¿Qu茅 misi贸n tiene (hoy d铆a) toda ense帽anza superior? Hacer al hombre una m谩quina. ¿Cu谩l es el medio para conseguirlo? ense帽arle al hombre a aburrirse." Friedrich Nietzsche


Restos de pensamiento gregario

En nuestra historia educacional, hablando precisamente de la ciencia, el mundo como lo conocemos es complejo y cambiante, y requiere esta actualizaci贸n de contenidos, pero tambi茅n de formas y estructuras, agendas, y modos de ense帽anza; pero hay otro problema m谩s importante, y esto tiene que ver con el contexto nacional en que se vive, y ya no con cuestiones que sean responsabilidad de un Ministro de Educaci贸n, o tal vez s铆, pero en todo caso, el error viene de parte de todos. Hay un exceso de moralidad gregaria, o mejor dicho, de imperativo "nivelador" que nivela hacia "abajo", esto es, existe una consigna moral que toman muchos j贸venes hoy, y que tiene que ver quiz谩s con la visi贸n de los propios padres, cuya generaci贸n ha sufrido la famosa "crisis de los 40". Lo curioso ser铆a analizar por qu茅 ocurre esta crisis, y de esto ya hay suficientes trabajos en psicolog铆a que lo detallan, pero siendo concretos, se debe a una falta de pensar a futuro y de razonar a futuro, lo cual condujo a que las personas se decidan por buscar un trabajo lo m谩s r谩pido posible -excluyendo de la cuesti贸n a quienes se vieron obligados por necesidades econ贸micas delicadas- de lo que sea, y en un contexto en que hab铆a una gran contenci贸n del Estado en perfeccionamiento laboral y en garant铆as, se optaba por conseguir el primer trabajo que se pueda, y luego tomar un cierto perfeccionamiento y aprendizaje en el mismo, y dedicarse a ello, cuidando el puesto como si fuera oro, con la idea de seguir en 茅l incluso hasta el momento de jubilarse. Esta concepci贸n de garantizarse el porvenir, daba muchos interrogantes, principalmente "si se iba a seguir en ese trabajo" y a medida que se va haciendo m谩s grande uno, las formas de Estado cambiaron, y por ende m谩s dif铆cil conseguir un trabajo cuanto m谩s avanzada es la edad, lo cual hace entendible una incertidumbre en ese aspecto y una crisis "de 茅poca" que haga caer en la cuenta a la persona, de que no ha reflexionado lo suficiente sobre su situaci贸n actual antes de llegar a ella, esto es, se dio el lujo de no reflexionar, y a ra铆z de ello, hoy no se puede dar el lujo de quedarse tranquilo. Esta visi贸n a corto plazo y de instalar una necesidad -sin hablar de quienes realmente la tengan- sobre j贸venes que tienen posibilidad de dedicarse a estudiar, cultivar una profesi贸n y garantizarse un mejor porvenir, se desdibuja en el hecho de considerar el trabajo una necesidad inmediata, sin importar la carrera, e incluso en casos, terminar o no el secundario. Quienes toman partido por el trabajo inmediato y de tiempo completo, en lugar de dedicarse al estudio, normalmente se debe a que los padres les han ordenado aquello, como si de lo contrario estuvieran siendo las personas m谩s inmorales; y as铆 la mente de los j贸venes cae en el mismo esquema de pensamiento "corto-plazo" de los padres, quienes habiendo tenido oportunidad de planificar a largo plazo, decidieron ir por el dinero, porque "me quiero comprar tal o cual cosa", "garantizarse la independencia" o traducido:"la independencia de culpa de reclamar menos dinero mientras se estudia", ¿no era eso lo que quer铆an? Pero entonces se modifica la sentencia, y si se ve a quienes s铆 pueden estudiar, dedicarse a su carrera y cultivar algo mucho m谩s importante que el deseo de comprarse cosas, que es la vocaci贸n; se opta por lanzar sentencias morales, se se帽ala con el dedo a quien se quiera especializar y dedique su tiempo a lo que ama. Se usan sentencias como "Si trabajaras me llegar铆as a entender", "a la universidad se puede faltar cuando uno quiere", o "estudiar no es para tanto" curiosamente nunca he visto sentenciar a aquellos que forman parte de los trabajos pesados de fuerza y que requieren moverse mucho y desgastar una gran cantidad de energ铆a, sino que en gran parte, quienes dicen esto resultan los c贸modos empleados de oficina, quienes en gran parte del tiempo -admitido por ellos- no tienen gran cantidad de responsabilidades, las pueden delegar o incluso postergar, ya que adem谩s, tienen la suerte de conseguir un empleo en el cual no se requiera mucho m谩s que un poco de energ铆a y ganas de recibir un incentivo a fin de mes. 



Eco en Tom谩s Abraham: "Estudiar es un trabajo"

Siendo uno el acusado, resulta chistoso que el empleado de pocas funciones, de responsabilidades postergables y de incentivo econ贸mico sea el capaz de juzgar moralmente, pero esto evidencia el car谩cter utilitario de la moral de la mayor铆a, es decir, de una situaci贸n de no-necesidad, se establece una conveniencia en dedicar tiempo completo a un empleo, se invierte el origen de esto y se establece un imperativo en ello, siendo que originalmente se eligi贸 por conveniencia, pero como resulta inmoral para la mayor铆a buscar "lo conveniente", se inventa la moral. El considerar el estudio algo sencillo tambi茅n tiene otro origen moral, y se sit煤a en la virtud gregaria de la humildad, "yo no soy lo suficientemente h谩bil para esto, por lo cual tendr茅 que justificarlo mediante una elecci贸n moral aceptable", "¿aquel tiene posibilidad de dedicarse en tiempo completo a su futuro? ¡C贸mo se atreve!", "Seguro lo hace porque es lo m谩s f谩cil, cualquiera podr铆a estudiar y no hacer nada m谩s", lo cual resulta f谩cilmente invertible: El hecho de poder estudiar y saber qu茅 es lo que uno ama, constituye hoy una virtud de pocos, y es por esto que quien no la posea condene al que s铆, desde la conveniencia del empleo f谩cil -de quienes no tienen necesidad- se pasa a una moral del empleo que resulta la verdadera opci贸n de comodidad y deja en evidencia realmente, quienes pueden o no saber qu茅 es lo que aman hacer, esto es, convertir la falta de un "c贸mo" para su vida, en una virtud que le d茅 un "por qu茅" a su mediocridad, quienes no soportan la incertidumbre de tener que actualizarse constantemente en sus saberes -la vida vocacional- porque plantearse esto les resulta abrumador, se opta por el trabajo por cumplimiento de jornada, y es all铆 donde la sentencia m谩s fuerte llega a su origen contradictorio: "no est谩s aportando nada"es una forma de hacerse una auto-cr铆tica, porque quien se dedica a su vocaci贸n, tiene millones de formas de aportar a su comunidad mediante su desborde de talento y creatividad, quien no posea ninguna de estas dos cosas, sabe que no aporta gran cosa realmente, no importa cu谩ntas horas de trabajo ocupe, puesto que en el empleo de f谩cil realizaci贸n subsiste el que lo ejerce m谩s por la buena voluntad del empleador que por el empleado, quien es f谩cilmente reemplazable, lo cual deja ver que no se aporta m谩s que lo que hubiera hecho otro. Principio de valoraci贸n de lo impersonal.


Falta de una 茅tica de progreso

La cultura que permiti贸 el "no-aprendizaje" es decadente. Los principios gregarios por los cuales decidir hacer lo que a uno le gusta parecieran resultar convenientes e inmorales, siendo que lo moral es buscar lo verdaderamente conveniente, que es "no saber lo que me gusta, ni interesarme por ello", pero entonces, ¡con orgullo soy un inmoral, yo s铆 s茅 lo que me gusta! Nuestra cultura no ha experimentado el contagio de una mentalidad que emprenda, y no me refiero al 谩mbito privado empresarial, sino a la vida. La vocaci贸n no es m谩s que un "s铆" a las vicisitudes de la fortuna, as铆 como tambi茅n decir "s铆" a un desaf铆o nuevo, porque si hay algo desalentador es esperar una gran vida haciendo siempre lo mismo, es un "no" a la crisis que muchos padres han sufrido por haber reflexionado sobre su futuro en medio de la marcha, es un "s铆" eterno a encontrar nuevos retos y nuevos aprendizajes, a la actualizaci贸n constante, el que se dedica a alguna ciencia como vocaci贸n o a trabajos de ingenier铆a o dise帽o porque es lo que se ama, se tiene que aceptar desde el comienzo la idea de que uno no deja de estudiar hasta que se muera, no se deja de aprender, no se deja de ser curiosos ni de esperar algo rutinario, ¡es precisamente eso lo que nos asusta! La virtud "impersonal" no es otra cosa que nombrar virtud a la carencia de una personalidad completa, es la reacci贸n de quienes no pueden decir "s铆", lo cual es un "no" eterno. Nosotros, los esp铆ritus curiosos y decididos, no nos doblegamos con consignas morales y desalentadoras, y reitero: Quien dice que algo no se puede, es aquel que admite t谩citamente que no se le ocurre un c贸mo, y ese c贸mo var铆a, lo importante es tener siempre un por qu茅 para vivir.

Lucas Cianfagna.-

jueves, 4 de febrero de 2016

Estado, libertad y democracia: Perspectiva de un final




"Estudiar es un trabajo, es lo que hacemos los docentes y los estudiantes: estudiar. Y es algo que requiere cierto aislamiento, soledad, desconectarse, es un encuentro con la propia soledad." Tom谩s Abraham



Stuart Mill: ¿Qu茅 es la libertad?

El objeto del autor es la libertad social o civil, la naturaleza y los l铆mites del poder que puede ejercer leg铆timamente la sociedad sobre el individuo. Hay una lucha entre libertad y autoridad. Se entend铆a por libertad la protecci贸n contra la tiran铆a de los gobiernos pol铆ticos, concepto que tomaron los griegos para evitar la concentraci贸n y el apego al poder de los tiranos que se encontraban en una posici贸n antag贸nica a la del pueblo que gobernaban. El poder de los gobernantes es necesario pero tambi茅n altamente peligroso, el fin de los patriotas era fijar los l铆mites del poder que al gobernante le estaba consentido ejercer sobre la comunidad, y esta limitaci贸n era lo que entend铆an por libertad. Se intentaba de dos maneras: por un lado, obteniendo el reconocimiento de los derechos pol铆ticos, y por otro, el establecimiento de frenos constitucionales. Lleg贸 un momento en el progreso de los negocios humanos en el que los hombres cesaron de considerar una necesidad natural el que sus gobernantes fuesen un poder independiente, con un inter茅s opuesto al suyo. Se exig铆a que los gobernantes estuviesen identificados con el pueblo, que sus intereses fueran la voluntad e inter茅s de la naci贸n. Cuando la rep煤blica democr谩tica ocupo gran parte de la tierra se hablaba del poder de los pueblos sobre s铆 mismos. No expresaban la verdadera situaci贸n de las cosas. El pueblo que ejerce el poder no es siempre el mismo pueblo sobre el cual es ejercido. Y el gobierno de s铆 mismo no es el gobierno de cada uno por s铆, sino el de cada uno por los dem谩s. La voluntad del pueblo significa la voluntad de la porci贸n m谩s numerosa del pueblo.

La limitaci贸n del poder del gobierno sobre los individuos no pierde nada de su importancia aun cuando los titulares del Poder sean regularmente responsables hacia la comunidad. Es la tiran铆a de la mayor铆a, la sociedad misma es el tirano. Sus medios de tiranizar no est谩n limitados a los actos que pueden realizar por medio d sus funcionarios pol铆ticos. Se necesita protecci贸n contra la tiran铆a de la opini贸n. Todo lo que da alg煤n valor a nuestra existencia, depende de la restricci贸n impuesta a las acciones de los dem谩s. El principio b谩sico que gu铆a en sus opiniones sobre la regulaci贸n de la conducta humana es la idea de que deber铆a obligarse a los dem谩s a obrar seg煤n el gusto suyo y de aquellos con quienes el simpatiza. En dondequiera que hay una clase dominante, una gran parte de la moralidad del pa铆s emana de sus intereses y de sus sentimientos de clase superior. Otro gran principio determinante de las reglas de conducta impuestas por las leyes o por la opini贸n, tanto respecto a los actos como a las opiniones, han sido el servilismo de la especie humana hacia las supuestas preferencias o aversiones de sus se帽ores temporales o de sus diosas. As铆, los gustos o disgustos de la sociedad o de alguna poderosa porci贸n de ella, son los que principal y pr谩cticamente han determinado las reglas impuestas a la general observancia con la sanci贸n de la ley o de la opini贸n. El 煤nico fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acci贸n de uno cualquiera de sus miembros es la propia protecci贸n. Que la 煤nica finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los dem谩s. Sobre s铆 mismo, sobre su propio cuerpo y esp铆ritu, el individuo es soberano.




Hannah Arendt: ¿Qu茅 es la pol铆tica?


Hannah Arendt nos cuenta que hay perjuicio de la gente hacia la pol铆tica, y que por eso la pol铆tica siempre ha tenido que ver con aclarar y disipar los prejuicios. El prejuicio est谩 presente como criterio de la vida cotidiana, y no depende de un v铆nculo personal, sino que representa un gran papel en lo puramente social. En el 谩mbito pol铆tico, no podemos movernos sin juicios porque el pensamiento pol铆tico se basa esencialmente en la capacidad de juzgar. La eficacia y peligrosidad de los prejuicios ocultan una parte del pasado. Para disolver los prejuicios debemos re-descubrir los juicios pret茅ritos que muestran su contenido de verdad; esto es, hacer una especie de genealog铆a. Juzgar, tiene en nuestra lengua dos significados totalmente diferenciados, seg煤n nos dice Arendt: En primer lugar, se alude al subsumir clasificatorio de lo singular y particular bajo algo general y universal, al medir acreditar y decidir lo concreto mediante criterios regulativos. En segundo lugar, cuando nos enfrentamos a algo que no hemos visto nunca y para lo que no disponemos de ning煤n criterio, presupone la capacidad humana del juicio, que tiene que ver con la capacidad para diferenciar aquello que nos parece, de lo que se evidencia. La capacidad del juicio no es m谩s que la amplitud para clasificar correcta y adecuadamente lo particular seg煤n lo general que por com煤n acuerdo le corresponde, la p茅rdida de los criterios del mundo moderno es una cat谩strofe para el mundo moral si se acepta que los hombres no est谩n en condiciones de juzgar las cosas en s铆 mismas. El punto central de la pol铆tica es siempre la preocupaci贸n por el mundo y no por el hombre. Si se quiere cambiar una instituci贸n, s贸lo se puede renovar su constituci贸n, sus leyes, sus estatutos y esperar que todo lo dem谩s se d茅 por s铆 mismo. Surge entre los hombres un espacio que los une y los separa a la vez (privado o social y p煤blico). Los hombres son capaces de producir algo que no son ellos mismos, a saber, cosas, e incluso los 谩mbitos an铆micos o espirituales son para ellos realidades duraderas. Este mundo de cosas en que los hombres act煤an los condiciona y por este motivo toda cat谩strofe que sufre repercute sobre ellos y les afecta. El mundo humano, el resultado de producir y actuar humanos entendidos com煤nmente es la esencia del hombre. Si fracasan deber铆an pensar en cambiar la esencia del hombre antes de cambiar el mundo, puesto que el mundo est谩 profundamente "antropomorfizado".

La pol铆tica se justifica como un medio para alcanzar un fin m谩s elevado. La pol铆tica es una necesidad ineludible para la vida humana. El hombre depende en su existencia de otros, y la misi贸n y fin de la pol铆tica es asegurar la vida en el sentido m谩s amplio. Donde los hombres conviven, hay pol铆tica. Es una particularidad del hombre que pueda vivir en una polis y su organizaci贸n representa la forma de convivencia humana. La convivencia es una forma de vida marcada por la necesidad. Lo que distingue la convivencia humana en la polis era la libertad, y dicha libertad est谩 garantizada por la idea de ciudadan铆a, esto es, de compromiso y responsabilidad frente a las decisiones p煤blicas que se tienen que tomar, as铆 como lo pensaron los griegos cuando constituyeron la polis, como una forma de librarse del mito y de la tiran铆a, decidieron poner su voluntad en la libertad de la ciudadan铆a.



Max Weber: El pol铆tico y el cient铆fico

Lo propio de Occidente es el “caudillaje pol铆tico”, que surge con la figura de un demagogo. El cuadro administrativo que representa hacia el exterior a la empresa de dominaci贸n pol铆tica est谩 vinculado por dos medios que afectan directamente al inter茅s personal: la retribuci贸n material y el honor social. Las organizaciones estatales deben ser clasificadas en dos categor铆as:
-En primer lugar, el equipo humano, con cuya obediencia a de contar el titular del poder posee en propiedad los medios de administraci贸n.
-En segundo lugar, el cuadro administrativo est谩 separado de los medios de administraci贸n en el mismo sentido en que hoy en dia el proletariado o el empleado est谩n separados de los medios materiales de producci贸n dentro de la empresa capitalista.

La administraci贸n pol铆tica en la que los medios de administraci贸n son propiedad del cuadro administrativo dependiente, la llamaremos asociaci贸n “estamentalmente” estructurada. En el Estado moderno se realiza pues, al m谩ximo, la separaci贸n entre el cuadro administrativo y los medios materiales de la administraci贸n. El Estado moderno es una asociaci贸n de dominaci贸n con car谩cter institucional que ha tratado, con 茅xito, de monopolizar dentro de un territorio la violencia f铆sica leg铆tima como medio de dominaci贸n y que ha reunido todos los medios materiales en manos de su dirigente y ha expropiado a todos los funcionarios estamentales que antes dispon铆an de ellos por derecho propio, sustituyendo con sus propias jerarqu铆as supremas. Inicialmente, los servidores del pr铆ncipe eran gente que no quer铆a gobernar por s铆 mismos, actuaban al servicio de jefes pol铆ticos. Se puede hacer pol铆tica (tratar de influir sobre la distribuci贸n del poder entre las distintas configuraciones pol铆ticas y dentro de cada una de ellas) como pol铆tico ocasional. Pol铆ticos ocasionales lo somos todos nosotros cuando depositamos nuestro voto o aplaudimos o protestamos en una reuni贸n pol铆tica. Pol铆ticos semi-profesionales son los delegados y directivos de asociaciones pol铆ticas que desempe帽an esas actividades por necesidad, sin vivir principalmente de ellas. Hay dos formas de hacer de la pol铆tica una profesi贸n. Quien vive para la pol铆tica hace de ello su vida en un sentido 铆ntimo; o goza del ejercicio del poder, o alimenta su conciencia d谩ndole un sentido a su vida. Quien vive de la pol铆tica trata de hacer de ella una fuente duradera de ingresos, y es ac谩 donde se relaciona aquello que Arendt dec铆a sobre los prejuicios, y c贸mo hoy se considera este 煤nico aspecto como la regla en pol铆tica. Quien vive para la pol铆tica tiene que ser adem谩s econ贸micamente libre. La direcci贸n de un Estado o partido por gente que vive para la pol铆tica significa un reclutamiento plutocr谩tico de las capas pol铆ticamente dirigentes. Los pol铆ticos profesionales de esta clase no est谩n obligados a buscar una remuneraci贸n por sus trabajos pol铆ticos. Con el ascenso del funcionario profesional, se opera tambi茅n la evoluci贸n de los pol铆ticos dirigentes. La transformaci贸n de la pol铆tica en una empresa, hizo necesaria una preparaci贸n de los individuos para la lucha por el poder y sus m茅todos y determin贸 la divisi贸n de los funcionarios p煤blicos en dos categor铆as: funcionarios profesionales y funcionarios pol铆ticos. 脡stos 煤ltimos pueden ser trasladados o destituidos a placer. El ministro era simplemente el representante de la constelaci贸n de poderes pol铆ticos existente, y su funci贸n era defender las medidas pol铆ticas que estos poderes determinasen. Una vez que consiguieron desposeer a la nobleza de su poder pol铆tico estamental, los principales la atrajeron a la Corte y la emplearon en el servicio pol铆tico y diplom谩tico. La funci贸n de los abogados es dirigir con eficacia los asuntos que los interesados le conf铆an. 

El aut茅ntico funcionario no debe hacer pol铆tica, sino limitarse a administrar, sobre todo imparcialmente. El funcionario ha de desempe帽ar su cargo sin ira y sin prevenci贸n. Parcialidad, lucha y pasi贸n constituyen el elemento del pol铆tico y sobre todo del caudillo pol铆tico. Toda actividad de 茅ste es colocada bajo un principio de responsabilidad. El funcionario ejecuta precisa y concienzudamente una orden de la autoridad. El honor del caudillo pol铆tico est谩 en asumir personalmente la responsabilidad de todo lo que hace, responsabilidad que no puede ni debe rechazar o lanzar sobre otro. Los funcionarios son malos pol铆ticos, irresponsables en sentido pol铆tico y por tanto 茅ticamente detestable. Desde la instauraci贸n de la democracia, el demagogo es la figura t铆pica del jefe pol铆tico en Occidente, el boss no tiene principios pol铆ticos firmes, carece totalmente de convicciones y s贸lo pregunta c贸mo pueden conseguirse los votos. S贸lo nos queda elegir entre la democracia caudillista con maquinaria o las democracias sin caudillos, es decir, la dominaci贸n de pol铆ticos profesionales sin vocaci贸n, sin esas cualidades 铆ntimas y carism谩ticas que hacen al caudillo. Son tres las cualidades decisivamente importantes para el pol铆tico: pasi贸n, sentido de la responsabilidad y mesura. Pasi贸n en sentido de posibilidad de entrega apasionada a una causa. La pasi贸n no convierte a un hombre en pol铆tico si no est谩 al servicio de una causa y no hace de la responsabilidad para con esa causa la estrella que oriente la acci贸n. Mesura es la capacidad para dejar que la realidad act煤e sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad, para guardar la distancia con los hombres y las cosas.



Guillermo O'Donnell: Democracia, Estado y agencia

Trata sobre la crisis de los Estados en pa铆ses recientemente democratizados, cuyos regimenes no parecen encaminarse a democracias representativas e institucionalizadas, a diferencia de lo que sucedi贸 con los pa铆ses democratizados en las 煤ltimas dos d茅cadas, cuyos regimenes son verdaderas democracias pol铆ticas. Puede decirse que en ambos casos se trata de poliarqu铆as, pero que las primeras no son institucionalizadas, que no se ha teorizado a煤n sobre ellas por tratarse de un tipo diferente de poliarqu铆as. Como ejemplos presenta los casos de Argentina, Brasil y Per煤 que, a pesar de haber pasado por modalidades diferentes de transici贸n democr谩tica, comparten caracter铆sticas que convergen a dar como resultado una situaci贸n no institucionalizada. La idea de la que parte el autor para afirmar la crisis de estos estados es que los estados se relacionan de modo complejo con sus respectivas sociedades, y como consecuencia de dicha relaci贸n y de las caracter铆sticas de cada estado y cada sociedad, surge un tipo de democracia que habr谩 de consolidarse, y que Estado no debe asimilarse al aparato estatal o al sector p煤blico o burocracia estatal, ya que esas son s贸lo partes del estado, pero no son 茅l en su totalidad, lo cual podr铆a considerarse en buena medida, una continuaci贸n del trabajo de Weber respecto de la burocracia y la conformaci贸n de los Estados, adaptado al continente. El Estado es un conjunto de relaciones sociales que establecen un determinado orden, al cual respalda con la coerci贸n centralizada o monopolizada, sobre un territorio dado. Dicho orden no es igualitario ni imparcial, sino que sustenta relaciones de poder asim茅tricas; pero es un orden en tanto que representa una base de normas y expectativas estables o predecibilidad social. Una dimensi贸n constitutiva del estado y como consecuencia de dicho orden es el sistema legal. La legalidad del sistema democr谩tico incluye los derechos y garant铆as constitucionales y poderes p煤blicos capaces de hacer cumplir esa legalidad. En los estados autoritarios la legalidad es trunca y el cumplimiento de las 贸rdenes reproduce el orden social existente.

La crisis de los estados de Argentina, Brasil y Per煤 se manifiesta en las tres dimensiones del estado que plantea el autor: Primero, la del Estado como conjunto de burocracias capaces de cumplir sus funciones de manera eficaz. Segundo, la de la efectividad de la ley. Tercero, la del estado como agente autorizado de los intereses nacionales y el bien p煤blico. O'Donnell sostiene que la grave crisis socio-econ贸mica que sufre la mayor铆a de los pa铆ses recientemente democratizados fomenta el crecimiento de zonas marrones, que son descritas como aquellas en las cuales se presentan restricciones extra-poli谩rquicas, como el respeto por los derechos participativos y democr谩ticos, pero la violaci贸n al mismo tiempo del componente liberal de la democracia. Este proceso proviene de la crisis del estado en tanto sistema legal efectivo, en tanto conjunto de burocracias y en tanto agente legitimado del bien com煤n. Los estados ineficaces son incapaces de asegurar la efectividad de sus leyes y sus pol铆ticas a lo largo del territorio y la sociedad, y 茅sta es la crisis de un modelo de acumulaci贸n de capital orientado hacia adentro y centrado en el estado.

Es tambi茅n consecuencia de las pol铆ticas neo-liberales (disminuci贸n de los ingresos personales, limitaci贸n en las perspectivas profesionales, malas condiciones laborales, 谩mbito pol铆tico hostil), que genera un caldo de cultivo favorable a la corrupci贸n. Adem谩s, al estar desesperados, los gobiernos recurren a medidas que aportan soluciones temporarias y que generan consecuencias fuertemente negativas para la distribuci贸n. De esta manera la crisis se prolonga y crece la desconfianza en que el gobierno pueda resolverla, por lo que para cada agente el camino m谩s razonable es actuar, en primer lugar, en niveles desagregados, en segundo lugar, con horizontes temporales extremadamente cortos y en tercer lugar, con la expectativa de que todos har谩n lo mismo. El resultado de esta situaci贸n es un gigantesco dilema del prisionero, cuya consecuencia inmediata es una des-solidarizaci贸n generalizada (donde cada agente act煤a pensando en lo que es m谩s eficaz y racional para sus movimientos defensivos). Las opciones m谩s razonables son dos: actuar en forma individual o ali谩ndose con el menor conjunto de agentes que puede garantizar el resultado esperado, o colonizar los organismos estatales que puedan ofrecer los beneficios deseados. Inmediatamente aparece la otra cara de la moneda de la crisis del estado, que es la atomizaci贸n de la sociedad, que ya ni siquiera ve al estado como garante de un orden que otorga predecibilidad a las acciones.



Pierre Rosanvallon: "Desconfianza y democracia"

Rosanvallon inicia el an谩lisis se帽alando la discordancia en aquello que la teor铆a de los reg铆menes representativos hab铆an ligado al proceso electoral: la legitimidad y la confianza. Aqu铆 se resalta y se describe el car谩cter fundamental de estas cualidades pol铆ticas, su diferente naturaleza y su disociaci贸n, que ha sido la constante en los reg铆menes democr谩ticos, constituy茅ndose en un problema central en la historia de los mismos. Se帽ala el autor que en las cuestiones de la legitimidad se han centrado los principales estudios de historia y teor铆a pol铆tica, al tiempo que la mayor parte de los esfuerzos se han realizado en b煤squeda de ella, a trav茅s de una mayor participaci贸n en las urnas u otros mecanismos de democracia directa. No obstante, de manera paralela, se han venido desarrollando un conjunto de pr谩cticas, de contrapoderes, que intentan compensar la erosi贸n de la confianza mediante la organizaci贸n de la desconfianza. Si bien esta dimensi贸n ha sido objeto de an谩lisis puntuales, estos no han sido resituados en un conjunto articulado dentro del propio sistema democr谩tico, de su historia y su teor铆a, lo cual constituye parte de la novedad de la propuesta de Rosanvallon.

Dentro de lo que el autor plantea como expresi贸n de la desconfianza a lo largo de la historia, se帽ala dos grandes v铆as, la liberal y la democr谩tica. En la primera, distingue algunos pensadores liberales del siglo XVIII, en cabeza de Montesquieu, los cuales ven en la desconfianza un “poder de prevenci贸n”, mostrando un inter茅s central por la forma de contener la acumulaci贸n de poderes y no por la constituci贸n de un gobierno bueno y fuerte. En cuanto a la v铆a democr谩tica, en la cual se inscribe el an谩lisis de Rosanvallon, la expresi贸n de la desconfianza busca como objetivo el velar porque el poder sea fiel a sus compromisos, centr谩ndose en la puesta a punto de mecanismos de control y veedur铆a ciudadana que act煤en como contrapoderes. Esta desconfianza democr谩tica se expresa, seg煤n el autor, de m煤ltiples maneras, entre las que distingue tres modalidades principales: Primero, los poderes de control; Segundo, las formas de obstrucci贸n, y tercero, la puesta a prueba a trav茅s de un juicio. As铆 vista, la contrademocracia no es lo contrario de la democracia, sino una forma de democracia que se antepone a la otra, con la cual conforma un sistema, y que est谩 constituida por poderes indirectos diseminados en la sociedad. Para Rosanvallon, la importancia y amplitud de estos poderes indirectos hace de esta condici贸n una verdadera forma pol铆tica, bajo la cual se organiza la desconfianza frente a la democracia de la legitimidad electoral.

Si bien la dimensi贸n m谩s evidente del principio democr谩tico la constituye el derecho de sufragio, mediante el cual se intenta dar legitimidad a los gobiernos, este v铆nculo electoral no ha sido prerrogativa para obligar a los elegidos a mantener sus compromisos. Frente a esta condici贸n se superpuso la pr谩ctica efectiva de un cuestionamiento permanente y una presi贸n organizada de manera m谩s difusa y m谩s exterior que sirviera de contrapoder. Se帽ala Rosanvallon que desde los a帽os pr贸ximos a la revoluci贸n francesa se designa esta forma complementaria de soberan铆a como el “Control”; cuando se habla de control estamos hablando de mantener una mirada permanente sobre los actos de los gobernantes, un estado de alerta que permita la vigilancia sistem谩tica de sus actuaciones. Este control trata de encastrar la legitimidad electoral con la legitimidad social, haciendo de la reputaci贸n un factor determinante de la confianza en los individuos o en los reg铆menes. Entre las modalidades de estos poderes de control, Rosanvallon destaca la vigilancia, la denuncia y la calificaci贸n. La idea de vigilancia de las actuaciones de los gobernantes se da, en primera instancia, como una vigilancia c铆vica, la cual es directamente pol铆tica, manifest谩ndose en intervenciones de prensa, de asociaciones, de sindicatos, huelgas, etc. Despu茅s aparece otra forma de vigilancia, llamada por el autor como vigilancia de regulaci贸n, que se manifiesta como un flujo continuo de evaluaciones y cr铆ticas a un nivel muy descentralizado, y que opera a trav茅s de canales como encuestas o informes, intervenci贸n en las comisiones especializadas o la publicaci贸n de reportajes, influenciando los debates sobre la sociedad y estableciendo al p煤blico como una suerte de termostato regulador de las decisiones pol铆ticas. De esta manera, la figura del ciudadano-vigilante se superpone a la del ciudadano-elector.

Fuentes: 

http://www.elaltillo.com.ar/

http://www.estudiantesuba.com/

http://www.scielo.unal.edu.co/

Lucas Cianfagna.-

lunes, 1 de febrero de 2016

La misi贸n del Estado


"El destino de nuestra 茅poca se caracteriza por la racionalizaci贸n e intelectualizaci贸n, y sobre todo, por el desencantamiento del mundo." Max Weber

Los que fueron "nuevos" trajeron lo viejo

Lo que concierne a los problemas de hoy, no dejan de ser los grandes problemas que ha tenido la pol铆tica moderna a lo largo de su historia, desde que comenz贸 hasta ahora mismo. El problema que considero m谩s importante es el de garantizar la fuerza del Estado-Naci贸n y su eficiencia a la hora de organizar y resolver los problemas de la comunidad. Su creaci贸n parte de la idea del Renacimiento de unificar en un Estado integrador a todas las comunidades nacionales en una gran entelequia que hoy conocemos como Estado-Naci贸n, el cual permitir铆a sintetizar las heterogeneidades, planificar una organizaci贸n de conjunto de las fuerzas nacionales y conducir dicho proceso; sin estas funciones, el Estado no es soberano en ninguna medida, puesto que estas son sus funciones vitales sin las cuales no se puede hablar de una soberan铆a, es decir, de la 煤ltima decisi贸n de quien fuere jefe de Estado, entonces se estar铆a hablando de un mero ente de administraci贸n imperfecto cooptado por intereses que remiten a lo que caracteriza la historia misma del Estado-Naci贸n y su fundamento de combatir respecto a algo. En un contexto de guerras entre naciones, e incluso entre comunidades de una misma naci贸n, fomentadas por grupos olig谩rquicos diseminados por toda Europa, que hicieron quebrar previamente el Imperio Romano, as铆 como anteriormente hab铆an sumido a Grecia a la decadencia y la miseria, su nuevo centro lo ocupaba Venecia; se volvi贸 necesaria la organizaci贸n de una pol铆tica que unifique a todos los peque帽os estados para formar un gran Estado a nivel nacional, que logre agrupar los distintos intereses y los ponga en sinton铆a, frente a quienes usufructuaban los recursos y ocupaban el territorio debilit谩ndolo y sumi茅ndolo en la miseria. ¿Qu茅 es entonces lo importante? ¿C贸mo se relaciona esto con la pol铆tica actual? Bueno, para empezar, tal problema que ata帽e al fudamento del Estado sigue vigente, y tiene que ver con las pr谩cticas de grupos de familias y caudillismos, que haci茅ndose con un territorio peque帽o, perciben con mayor provecho un territorio fragmentado que pueda entrar en conflicto con el territorio total o con otro fragmento, no necesariamente de derecho, pero s铆 de hecho, y es all铆 donde sus autoridades una vez cooptado el Estado, sirve s贸lo para el vaciamiento del mismo, as铆 como tambi茅n para garantizar la debilidad misma del Estado frente a las otras diversas amenazas que ronden cerca de 茅l. 
¿Sigue sin quedar claro? Tengo varios ejemplos que podr铆an ayudar a dilucidar esto como un problema de actualidad: 
-"Los barones del Conurbano" representan un estilo totalmente mafioso de pol铆tica, un estilo viejo adem谩s y muy similar a aquel modo en que se disputaban por el poder Sforza, Della Rovere, Savonarolla, entre otros, problema que Maquiavelo estudi贸 muy bien y nos dej贸 una teor铆a sobre un Pr铆ncipe que a煤n hoy se torna de vital importancia; estos barones compiten sin importar la l铆nea interna del partido que representan, en este caso, hablando del Partido Justicialista, el cual se llen贸 de personalidades repudiables en todo aspecto que han permitido el uso bastardeado de los elementos constitutivos de la doctrina Justicialista a tal punto que hoy terminan representando lo contrario a la idea del mismo Per贸n, es decir, el planteo de una nueva forma de hacer pol铆tica que re煤na los elementos de un Estado fuerte y modernizado, se ven hoy tergiversados en las pr谩cticas de fragmentaci贸n, demagogia caudillesca y cooptaci贸n de voluntades por parte de peque帽os liderazgos.
-En el triunfo del poder total de estos liderazgos en lugares de escasa o nula industria y formaci贸n de ciudades con gran nivel de desarrollo -sin intenci贸n de discriminar, simplemente mostrando c贸mo ocurre esto- se puede ver plasmado en los liderazgos de Carlos Menem y N茅stor Kirchner, cuya similitud con las antiguas formas de pol铆tica olig谩rquica no dejan de sorprendernos, por ejemplo, en la privatizaci贸n de recursos que ata帽en a la acci贸n pol铆tica concreta, la devoluci贸n de los recursos pol铆ticos en manos de familias apoderadas y peque帽as es la misma estrategia planteada por los reaccionarios que se opon铆an a la formaci贸n del Estado mismo, all铆 el objetivo plasmado de parte de quienes son enemigos del Estado como formaci贸n moderna organizativa, limit谩ndolo a una suerte de administraci贸n econ贸mica con mayor o menor presencia en los negocios (seg煤n cada mandatario), garantiza la actividad para ellos y sus allegados de negocios; esto es, el buscar el enriquecimiento mediante el Estado y luego usufructuarlo lo m谩s que se puede, en el "mientras tanto" se brindan discursos sobre la efectividad de la mayor o menor presencia del Estado en la participaci贸n empresarial, lo cual es una falta total de conocimiento para quienes toman postura por una u otra (el famoso debate privatismo vs estatismo), desviando la atenci贸n de lo principal, que es la pr谩ctica de pol铆tica fragmentaria, el vaciamiento del Estado y la desarticulaci贸n de sus mecanismos de defensa contra los agentes que lo ponen en peligro, por ejemplo: el narcotr谩fico, en vista a la alianza de los mismos sectores pol铆ticos y autoridades de seguridad respecto de este gran negocio. 


Desmitificaci贸n del "anti-capitalismo"

El mito anti-capitalista instalado por parte del gobierno que se fue hace un mes atr谩s deber铆a ser analizado con mayor profundidad y en vista de las acciones que han producido y qu茅 efectos devastadores dejaron en el Estado como mencion茅 anteriormente. La posici贸n contra un cierto empresariado y ciertas "corporaciones" adem谩s de darme risa, me deja preocupado su nivel de adhesi贸n de parte de quienes apoyaron al gobierno anterior, cuyo derecho a apoyarlo es leg铆timo, lo que no tengo por qu茅 soslayar es la falta de an谩lisis real del asunto y la falta de informaci贸n, a veces se busca lo que conviene. Respecto al empresariado, su discurso se reduce a la guerra contra "los medios hegem贸nicos", los cuales curiosamente nunca comprenden DirecTV, Telef贸nica y otros; luego recordamos el convenio con el grupo Telef贸nica, la instalaci贸n del 3G y el 4G, por ejemplo, o bien, el convenio con DirecTV en F煤tbol Para Todos; y ambos medios sin adecuarse ni siquiera en lo normativo a la famosa Ley de Medios, ni siquiera figuran en ella, mientras que se trat贸 de hacer una guerra contra el multimedio Clar铆n en vano, se los persegu铆a por evasi贸n impositiva y cautelares, mientras que los medios anteriores, inclu铆dos los afines como Spolzski y Garfunkel, Grupo 23 y Prisa, no se los persegu铆a bajo ning煤n concepto habiendo tenido denuncias por incumplimiento de pago a empleados, sobre todo a los grupos afines. ¿C贸mo funciona entonces esta contradicci贸n en el discurso? La conclusi贸n resulta evidente: no se es "anti-empresarial", se es "anti-empresas que no puedan tener una pauta o un convenio conmigo". Lo mismo ocurre con el campo y los peque帽os y medianos productores, arrasados por la pol铆tica de exportaci贸n de soja como materia prima beneficiando los grandes pooles sojeros de Groboscopatel y otros, ¿no se estaba contra el campo? No, se estaba "contra el campo que a m铆 no me daba r茅dito inmediato". Lo mismo ocurre con el discurso acerca de los poderes concentrados de la econom铆a, donde se estaba en contra de ellos, pero al mismo tiempo aplicando pol铆ticas de atraso cambiario, asfixiando la econom铆a real con CEPO y plan de consumo de clase media sustentado con....m谩s emisi贸n monetaria, mientras que por otro lado, los grandes grupos permanecen con sus ganancias intactas, incluso incrementadas, sobre todo los que provienen de capital exterior.

Otra cuesti贸n importante respecto a la moda anti-capitalista adoptada por ciertas personalidades de la pol铆tica y otros lugares en Argentina, es que es tan contagiosa como nociva, porque aquel deseo de descapitalizar la econom铆a de producci贸n termina por engrandecer la econom铆a financiera/especulativa, y as铆 ocurre tambi茅n en la pr谩ctica, donde se quiebran econom铆as regionales y se deja paso a la concentraci贸n, lo cual es de hecho, una traba al desarrollo del capitalismo, entendido 茅ste como la libertad de las fuerzas productivas en un contexto de competencia leg铆tima vigilada por un Estado fuerte. Si lo que se hizo hasta ahora es debilitar las funciones del Estado, vaciarlo y debilitar sus defensas, adoptar encima una postura anti-capitalista resulta en t茅rminos pr谩cticos devastadora, y lejos de parecer revolucionario, se est谩 siendo harto reaccionario, y esto va en particular para quienes defienden el accionar de Milagro Sala, es 茅ste el ejemplo perfecto de lo que significa retrasar la pol铆tica 5 siglos, y sobre todo retrasar el desarrollo de una econom铆a productiva, sumado a la aplicaci贸n de la propiedad comunitaria, lo cual resulta inadmisible para el siglo XXI, y m谩s a煤n, para el fundamento del Estado argentino tal y como fue concebido..m谩s que inadmisible, dir铆a vergonzoso.


Nueva pol铆tica: Hacia la desoligarquizaci贸n

¿Qu茅 podemos sacar de todo esto? El planteo de que el problema central que define esta nueva 茅poca que se abre, ata帽e al fundamento mismo del Estado desde su concepci贸n, y la tarea ser铆a librarlo de todas las fuerzas que buscan debilitarlo; esto es, evitar la oligarquizaci贸n de la pol铆tica, y resulta algo de primera necesidad, ya que sin Estado fuerte no se pueden resolver los problemas que nos preocupan a diario, ¿acaso los neo-caudillos demagogos van a hacer algo por nosotros? Su accionar est谩 m谩s que probado, y no es algo de ahora, as铆 se ha dado en la historia de todos los Estados y la puja por los liderazgos locales que buscaban fragmentar su poder en pos de la ventaja de poner las fuerzas en tensi贸n constante. El liderazgo nuevo del Estado debe comprender las necesidades de una organizaci贸n pol铆tica moderna, con profesionales preparados y recursos que le permitan al Estado resolver los problemas nacionales y prevenir estos embates de los privados que busquen hacerse con la fortuna, ya sea quienes nos prometen no defraudarnos, o quienes son abogados exitosos y exitosas.

Lucas Cianfagna.-