miércoles, 30 de diciembre de 2015

Ciencia Política y su encuentro con el Hombre Nuevo



"Quizás el problema fundamental de la Ciencia Política contemporánea es, precisamente, su escasa independencia científica. De hecho, la enorme mayoría de las veces esta disciplina termina siendo instrumentada para justificar, legitimar, difundir o perpetuar el dogma de una determinada filosofía, doctrina o ideología. Esto no sólo le quita a la Ciencia Política la objetividad imprescindible sino — lo que es aún más grave — la convierte en una herramienta de tergiversación de la realidad cuando, en rigor, debería ser un instrumento eficaz y confiable para su estudio sistemático." Denes Martos - Fundamentos de Política

En este punto, creo que ya venía siendo hora de que desarrollara algún descargo sobre mi propio campo, o sobre la disciplina que he elegido tomar a modo de comprender, explicar y poder ser la acción que deje una nueva explicación y habilite una nueva comprensión, esto es, comprometerse, a saber, la Ciencia Política. Y quería hacerme eco de las palabras de Denes Martos, aplicando un punto de filosofía práctica para dar mayor profundidad a esta sentencia, que quizás a simple vista parece efímera, pero que responde a un profundo análisis y comprensión de quien la esbozó.
Primero que nada, es cierto que se ha avanzado mucho en la ciencia e historia de la ciencia en cuanto a enfoques, incluso la hermenéutica ha proporcionado una comprensión desde una mirada nueva y sin limitarse a estudiar un dicho "objeto" y establecer la fría relación positivista "objeto"-"mundo". El desarrollo de la Escuela de Frankfurt proporcionó en parte estos giros hermenéuticos, así como otros autores no tan afines como Giddens y Riccoeur que dieron aspectos de entendimiento más allá de la llamada "intención", o "buena consciencia" que según los antiguos era algo necesario y latente, como si fuese algo que todos tuvieran. Con la aparición de los "maestros de la sospecha" y luego la constitución del segundo modelo hermenéutico con Riccoeur, se estableció definitivamente un criterio más allá de la "consciencia" visible, de lo inmediato, de las interpretaciones más aceleradas y la estéril búsqueda de la "intencionalidad del autor".
Claramente, a pesar de haber establecido tamaña base para poder replantearnos el rol de las Ciencias Sociales, no podía sino sufrir la contaminación de los presupuestos de la Escuela de Frankfurt. Tal escuela, se atribuye la misión del sujeto como inmerso en su propio campo de estudio, en el estudio de su propio entorno, el problema es que está volviendo a las raíces de todos los siglos de problemas desencadenados que pretende querer resolver. Fatalidad de siglos. ¿En qué medida es mejor combatir los restos de un dogma pasado con un nuevo dogma? Lo único que puede lograr esto es la repetición de lo que ya se ha dado anteriormente, y esto corresponde a la falta de análisis histórico y a la falta de consideración de una historia de la ciencia. También se debe ésto al hecho de que se ha tomado como punto de partida el fenómeno de la Revolución francesa, siendo que no pretenden ir más allá de los presupuestos que éste acarrea consigo y que los frankfurtianos arrastran como la cruz que intentan criticar. Toda su comprensión y su discurso de desligar su actividad de sus propios pre-conceptos lo más que se pueda, fundándose en la igualdad y en la acción para llevarla a cabo.
¿Acaso resulta indiscutible la idea de igualdad? ¿Qué clase de vicio nos lleva a creer que tal endiosamiento no es posible que sea siquiera cuestionado? Ésto ocurre cuando nos adentramos en el terreno del moralismo, donde se jura con una mano y se esconde la otra en la espalda. El problema fundamental de la Escuela de Frankfurt es imponer ante el mundo y ante la universalidad un valor supremo (la igualdad), ¡como si existiesen cosas iguales a otras!, y al mismo tiempo pretender torcer la realidad para que se ajuste a su presupuesto, es decir, considerar iguales a dos o más grupos de personas, y si no lo quieren reconocer, ¡la ley se los obliga!. ¿No es ésto acaso lo que perfectamente se puede llamar un dogma? No hace falta ser un genio para notarlo, la igualdad se ha convertido en el presupuesto más burdo y de origen tan poco racional fingiendo serlo, lo cual no puede sino causarme rechazo, se ha tornado la causa anterior y el fin último, han dado una nueva re-significación a la abstracción absurda, a la definición de lo que no es cognoscible. Se han convertido en los herederos de todo lo que se puede llamar resentido, con un fundamento progresista, se logra mediante estos supuestos las formas de comportamiento dogmáticas más reaccionarias, la ironía del progresismo. No pueden evitar que su boca se llene de espuma cada vez que alguien se atreve a cuestionar a su eterno Dios "Igualdad", incluso me atrevo a decir: ¡La inquisición ha vuelto, y de forma más refinada y disfrazada de saber!
La Ciencia Política sufriendo el jaque de este tipo de presupuestos dogmáticos es que no puede desarrollarse plenamente, y que aún no ha brindado soluciones más allá de la misma agenda de siempre de la Ciencia Social que está gobernada por la filosofía relativista, que en su relativismo se vuelve absoluto, y el pensamiento de igualdad de individuos acaba conduciendo a la homogeneidad de pensamiento, a la falta de creatividad, al estancamiento de la ciencia. Una vez más, la ciencia está siendo tomada por fanáticos y dogmáticos. Quizás lo que me llama a continuar con mi estudio y mi desarrollo en el mismo, es liberar a la Ciencia Política de su esclavitud llamada "Pensamiento Único". La realidad y el devenir no saben de conceptos eternos, ni de ídolos conceptuales, saben de la necesidad y de la actuación ante dicha necesidad nueva. Una necesidad cuyo entendimiento sólo es visible para un nuevo hombre, uno cuyas cadenas se han roto por su propia voluntad de crear y de resolver sus dificultades, superar sus limitaciones e ir más allá de cualquier ídolo pasado, cualquier idolatría, ya sea el "individuo", la "masa", el "pueblo" e incluso la "igualdad", en búsqueda de horizontes nuevos y peligrosos. Las soluciones en materia política sólo les son accesibles a quienes son capaces, como este nuevo hombre, de atreverse a soportar cada vez un grado más de verdad, y poder cuestionar hasta lo que hasta ahora se pensaba. Es este Nuevo Hombre quien debe hacer a un lado a los tibios y dar un paso adelante en la infinita potencialidad de su propia libertad, acompañado por quienes pueden seguir su paso. Sólo en este caso, podría aplicarse la igualdad, esto es, entre iguales -semejantes-.

Lucas Cianfagna.-

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