sábado, 30 de enero de 2016

El cuerpo también es pensador




"La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen." José Ingenieros


Repaso de herencia

En la filosofía, desde el estudio de los clásicos se puede empezar a dilucidar un pensamiento maduro respecto de la misma, hablando de Sócrates en su comienzo, denunciando la decadencia de la nobleza griega, que sumía la democracia a un sistema viciado con el cual se contentaba a la muchedumbre que creía tener alguna participación, algo como lo que sucede ahora respecto de quienes pretenden hacerse del juego político; pero también estableció otra cosa, el principio de metafísica en la forma clásica, esto es, dualista. Platón lo siguió y lo profundizó, trayendo su modelo de república, y luego Aristóteles refutó algunas posturas de éste, y profundizó su estudio de la física y por consiguiente, de la metafísica dualista respecto del mundo aparente y el verdadero, lo cual significó también, el corte realizado metafóricamente entre el cuerpo y la mente. El desarrollo del pensamiento filosófico ha sido el pensar mismo de Occidente desde la concepción triunfante, pudiendo así ser el pensamiento que interpretara la concepción occidental sobre los gobiernos, el hombre, la naturaleza y todo lo que lo atañe. 
Luego con la caída del Imperio Romano de occidente y el advenimiento de la Edad Media y la partición de Europa en mil pedazos, la Iglesia primó sobre el desarrollo de las artes, la filosofía y la ciencia, donde en el pensamiento la patrística y escolástica eran los principales, en ese entonces se retomaba la postura de Platón en cuanto a la metafísica y a su vez establecieron el pensamiento del hombre en función de lo infinito, esto es, el hombre en segundo plano en el planteo como parte del mundo aparente, donde la constante es lo infinito (mundo verdadero), y dónde las preguntas rondaban sobre la imperfección del hombre y los aspectos acerca de lo que separa al hombre del infinito, tales como el error, el sueño y la imaginación. Gracias a este tipo de pensar es que se pudo desarrollar con más profundidad el pensamiento analítico y eso influyó en un gran avance en las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica. 
El pensamiento aristotélico basado en la realidad por sobre la normatividad, se retomó a partir del Renacimiento, para dar un enfoque respecto del humanismo y de una nueva forma de política, basada en las necesidades reales de barrer con los vestigios del dogmatismo de una filosofía caduca en cuanto a lo que pueda aportar para el hombre en las ciencias humanas. Este enfoque humanista trajo consigo la conciencia en el pensamiento como la forma de pensar en el hombre desde un primer plano, y el infinito en función de éste. 



El problema de la conciencia

El desarrollo de la idea de alma, nace como la base de la determinación de las acciones del hombre en función de la psyche, lo cual brindó en un contexto de auge positivista el desarrollo de la psicología como el intento de bajar la filosofía -que sufrió el embate de la metodología- al terreno del método y de la ciencia, como la parte en la cual se establece la conciencia, y cual determina entonces las acciones; esto es, el "Pienso, luego soy" de Descartes del racionalismo clásico es la declaración de la conciencia y el establecimiento de la noción de un sujeto puro racional. Spinoza por su parte, se encargó de ser el primero en refutar la metafísica dualista hacia el monismo, donde el cuerpo y la mente son parte de un todo, así como las nociones de mundo verdadero y aparente serían entonces dos nociones que hablan de una misma cosa, y no ya de dos cosas distintas. A su vez, en el pensamiento racional junto con el iluminismo Kant estableció la gran pregunta de qué es el hombre, lo cual significó el puntapié para lo que sería el principio fundamental de la ciencia bajo la figura de la antropología y el origen mismo del hombre, su pensamiento y su evolución a lo largo de la historia. El problema principal surge cuando comienzan a dilucidarse problemas que tienen que ver con la preponderancia de impulsos por sobre lo racional, lo cual ya dejaba ver la insuficiencia sobre la postura sobre el sujeto racional. La falta de entendimiento sobre los sueños muchas veces tiene que ver con la falta de conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo, así como también del cerebro, y la manifestación del inconsciente en los sueños, se ha dejado de moralizar el pensamiento en torno a los sueños y se ha planteado el problema de forma seria, para dejar de eludir lo importante de los estímulos y la percepción que nunca sigue un proceso lógico, sino más bien sensorial e irracional.


Epistemología del inconsciente

Ya con Descartes se planteó el principio que él mismo no tomó muy en cuenta, que luego hombres como Schelling, Nietzsche, Freud y Schopenhauer, serían quienes plantearían el problema de la influencia de los impulsos sobre el pensamiento, lo cual pondría en crisis la idea de un sujeto racional, ya que si bien el inconsciente se había planteado en un segundo plano dentro de la división entre alma y cuerpo, éste último cobraría un papel preponderante en la formación del pensamiento racional; esto es, el pensamiento racional no es originalmente racional, sino que es una consecuencia de estímulos y reacciones de percepciones que luego devienen en la articulación del lenguaje, lo cual produce la estructura de todo pensar, así como lo entendió también Foucault, quien profundizó sobre esta cuestión y se dedicó a establecer una mirada en retrospectiva del pensamiento, la moral, la culpa y la conciencia, tomando a los anteriores. Allí es cuando la psicología adquirió el enfoque sobre el inconsciente, desde Freud con la figura del psicoanálisis, y luego su ampliación a un enfoque científico desde el existencialismo Jung, bajo su metáfora de las sombras. Aquellos impulsos que habían sido condenados moralmente por las consecuencias aparentes que traían, dejaron de tener dicha consideración, y es que el impulso no es negativo, sino que lo negativo o positivo que produzca a la persona, depende de la aptitud de la persona y qué tipo de perfil tiene respecto a los mismos; lo paradójico de la condena de lo irracional, es que al no reconocer los impulsos se los está encerrando como si se tratara de un animal salvaje, y éste no puede hacer otra cosa que enfurecer y mostrarse de la forma en que la persona ha querido evitar, es decir, los impulsos han supuesto un problema para la humanidad en tiempos anteriores, pero lo más grave es pretender sepultar lo que se había considerado un problema, ya que sepultar un problema de ninguna manera lo resuelve, por tanto, transformar un impulso y brindarle un canal que resulte positivo para la persona, tiene que ver con la preponderancia del cuerpo que mencioné antes. Por tanto se vuelve a lo que planteo en el título, realizando una genealogía del pensamiento, se podría decir que el cuerpo es también un pensador, y lo más importante, habría que prestarle mayor atención para evitar aquello que no se quiere.




Lucas Cianfagna.-

domingo, 24 de enero de 2016

De vuelta al principado


"No es el debate el que impide la acción, sino el hecho de no ser instruido por el debate antes de que llegue la hora de la acción." Tucídides



Un desapego necesario



En la historia argentina, los líderes que más han podido representar el favor popular se han movido con astucia y habilidad, demostrando grandes aptitudes de conducción y persuasión, brindando una explicación más que práctica -y no pura teórica- de cómo ha de moverse un animal político en su medio, y más aún, nos han detallado estrategias que si bien, podemos decir que sirvieron para el contexto determinado de cada líder, nos dan pauta de qué hacer si se presenta alguna situación similar. Figuras como Rosas, Yrigoyen, Perón; representan para lo que es un liderazgo que se caracteriza por ser en favor del propio pueblo, la representación de momentos muy particulares en los cuales se necesitaba cierta firmeza en algunos momentos para con su masa crítica, y por otro lado cierta astucia en cuanto a lo que concierne su propio hábitat, lo cual lo podemos caracterizar como la capacidad de resiliencia, que se espera de todo político. Por supuesto que esa fue sólo la mención de los aspectos positivos de aquellos líderes, ya que su principal condición era el carisma más allá de sus tantas otras virtudes; también reside en su accionar aspectos negativos, sobre todo respecto de los hombres con los que se han rodeado dichos líderes, cuyos partidos han llegado a la miseria más última, habiéndose degradado todo principio bajo el cual se construyeron. Lo curioso es que cada partido llevó encima una corrupción de sí mismo peor cada vez, se empieza con el olvido (Partido Federal), le sigue la obsolescencia (Unión Cívica Radical) y por último, el aparato de infiltración de todas las fuerzas reaccionarias de la política vieja y rancia, cuyos principios de nueva política en los que se fundó, permanecen sepultados en la inacción de sus más leales seguidores y en la complicidad de sus traidores (Partido Justicialista). Claro que ésto no puede ser entendido en términos morales, sería absurdo plantearlo en ese aspecto, sino más bien, creo necesario brindar un aspecto que tiene que ver con la decadencia misma de toda etapa y todo orden anterior, por lo cual, muchas veces nos vemos tratando de recrear algo que ya está harto expirado, y con lo cual no se puede avanzar en ningún aspecto, esto es, el constante tropiezo de quienes pretenden aún esa maniobra demostrada inservible: volver al pasado.



El problema del absolutismo ideológico



Es preciso indicar también que aquel osadía de volver al pasado como si fuese una solución viable, nace del mismo miedo hacia el cambio y la necesidad que ello conlleva genera cierta parálisis en muchas personas, que acostumbradas a un orden anterior, tratan de hacer retornar aquello que está caduco, con la esperanza de que volviese a resolver los problemas que antes logró, siendo que los problemas podrán ser similares, pero nunca iguales, por tanto estaríamos estableciendo una conclusión a primera vista, y ésta es, que volver al pasado, podrá sonar perfectamente racional en términos argumentativos que pueda acarrear, pero su origen real es totalmente sentimental; esto es, considerar la realidad como a uno le gustaría que fuese, como uno siente que debe ser, o como uno cree que "debiera", es de una irracionalidad tremenda, y muestra el propio miedo al cambio, lo cual se traduce por consiguiente, en el miedo a que uno mismo deba cambiar. Por tanto, podemos continuar diciendo, que la evolución a nivel político, está determinada por la superación de viejas estructuras que lejos de garantizar los intereses de la plenitud de la comunidad, están más cerca de perjudicarlos, por tanto, o se puede buscar cambiar las instituciones, o crear nuevas, aunque no necesariamente debe una ser excluyente de la otra, sino más bien, debemos ubicarlas en circunstancias de aplicación diferentes.

En esta época de mayor interés de la comunidad por temas políticos, las viejas prácticas políticas se ven cada vez más amenazadas, casi en vías de extinción, y es entonces cuando se extremizan, como todo individuo que perdió el instinto creativo y se ve obligado a repetirse a sí mismo creyendo poder sobrevivir con ello, y es entonces cuando las ideas que dominaban anteriormente el campo político hoy se evidencian extremistas, y esto es porque hubo una cierta evolución de las mismas a nivel colectivo que antes no había, y por eso aquellos personajes de la escena política que se dan cuenta de esto, han optado por cambiar aquellos aspectos que representan las viejas formas de política que hoy se ven obligados a descartar, como es el ejemplo de algunos representantes de los que se han desplazado de la mirada dogmática de la década anterior, por propia consciencia o interés. De cualquier forma, saben que es lo único que los puede hacer sobrevivir en el terreno político, así como otros partidos ya lo vieron y están ganando una posición de suma ventaja para la competencia legítima por el poder; mientras que, las ideas más extremas se están fragmentando entre ellas, al mismo tiempo que la población en general, las considera cada vez más lejanas de sus intereses.


La noción del Príncipe



Debido a la inminente caída de las formas de hacer política hasta el momento, resulta en reacciones de parte de quienes se niegan a aceptar dicha caída, y por tanto recurren a la violencia, la calumnia, la irracionalidad y la falta de comprensión; mientras que quienes nos importa más la realidad que lo que podamos pensar -a priori- de ella tenemos el camino abierto para adentrarnos en lo realmente interesante y volátil, que es el ajedrez de gran magnitud y complejidad que conocemos como acción política. En este campo no tendremos piso cuadriculado, pero sí tortuoso y muy movedizo, donde lo que prima es el ingenio, la astucia, la tenacidad y la inteligencia, por encima de todo sentimiento previo, por encima de todo prejuicio sobre la realidad que podamos tener, puesto que a ella nada le importa lo que podamos imaginarnos antes, sino lo que hagamos en el terreno de la realidad. Como he mencionado antes, la virtud de la excelencia representa este nuevo florecer de formas nuevas de política, que tienen que ver con un temprano pero seguro comienzo del camino hacia la madurez y la experiencia que nos brinda parte de nuestro conocimiento, la otra parte queda para aquellos quienes nos decidimos por lanzarnos a este juego de sombras y de estrategias. Ya ha sido suficiente el tiempo de la mediocridad, el fanatismo ideológico y los sentimientos hacia el pasado "mejor" o hacia el carisma; en este renacimiento de hacer política, se evidencia el carácter altivo de esta nueva política, donde las acciones concretas y una completa revalorización del talento y la audacia caracterizan este nuevo porvenir. Para ello, es preciso prepararnos en manada, porque sólo un par de lobos pueden guiar a aquellos perros que administren el rebaño; en esto importa combinar conducciones, hacia una estrategia más integrada de acción, donde lo vulgar de la violencia y el fanatismo demagogo sólo se consumirán en sus propias cenizas, mientras que lo que renazca de ello, será la virtud y la gracia de poder hacer de la comunidad algo más grande, y esa tarea sólo está reservada para aquellos que ponen la realidad por encima de todo y se atreven a auto-superarse para aprender a ser auténticos Príncipes.



Lucas Cianfagna.-

miércoles, 20 de enero de 2016

Ignorancia: Los grados de la soberbia




"Pensar es difícil, por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar." Carl Gustav Jung
 


Introducción en conjunto

Al ser un tema que nos preocupa por igual, hemos decidido, junto a mi compañero de reflexiones, presentarlo e invitarlo a brindar un importante aporte sobre esto, que resulta el día de hoy, tan común y tan corriente, que para mucha gente pasa desapercibido. Nuestra preocupación, parte desde los grados mismos de la ignorancia, tomando un punto interesante, en el cual encontramos una relación directa entre los grados y los tipos de ignorancia, cuanto que, a mayor profundidad de la misma, mayor soberbia y convencimiento fanático se encuentra en la persona en cuestión; esto es, el fanatismo no permite dudar, y pone a la persona, en vista a su propia ignorancia, en una posición de convencimiento absoluto sobre la verdad que cree poseer (la que le resulta más cómoda). 


Grado 1: Falta de información

A todos nos ha pasado de encontrarnos totalmente desprovistos de información sobre algún tema al cual nos adentramos por primera vez, podemos llegar a ver debates enteros y nunca tener una postura clara estando en este grado sobre un tema que para nosotros resulta una nueva puerta que se abre. Muy bien, es necesario remarcar un aspecto respecto al 1° grado de ignorancia, y es que, es el grado más ligero. ¿Cómo puede la falta de información ser el grado más ligero de ignorancia? Desde el punto de partida de que alguien que se propone incursionar sobre un tema nuevo, se admite ignorante en gran mayoría de casos, y está abierto a casi cualquier tipo de interpretación. He acá donde se producen grandes inconvenientes, por ejemplo, en el caso de formar una opinión política. Resulta hoy muy raro, encontrar a quien se ha dedicado a leer al menos un autor de cada ideología o postulado y que luego adopte una postura política determinada, en general la persona al tener la mente vacía, se contenta con cualquiera que pueda llenársela, y esto resulta un perfecto caldo de cultivo respecto de posturas extremistas y totalmente desprovistas de fundamento, como las ideologías con postulados antisemitas que responden a un análisis histórico totalmente parcial, o bien, las explicaciones desde el presupuesto marxista que establecen que en cada crisis del ciclo económico el sistema capitalista se va a colapsar, cosa que nunca ocurrió en todas las crisis de ciclo económico hasta ahora, y de hecho se puede verificar una resiliencia misma del sistema capitalista respecto de las condiciones anteriores. Es acá donde es recomendable no tomar posición tan rápido, ya que tener una opinión es sólo una pieza, y un rompecabezas se hace de varias, y si queremos estar más cerca de completarlo, lo lógico sería reunir la mayor cantidad de piezas posibles, antes de establecer una interpretación de un hipotético cuadro con una sóla pieza. Existen casos excepcionales en los cuales es posible que la primer cuota de información sea de gran relevancia para la formación de una opinión, pero estos casos se deben a la contrastación con algún experto que se le reconozca un mérito por su saber; en el resto de los casos, se aconseja reunir información, como en el ejemplo de la opinión política, y luego tomar partido por uno u otro postulado. Si la persona en cuestión desea tomar una opinión, no debe conformarse con la primer pieza de información que se tenga, de hacerlo, procede a pasar al 2° grado de ignorancia que describiremos a continuación.


Grado 2: Desinformación

Dícese del pobre infeliz, que cree haber encontrado la verdad por ser la única que conoce. A partir de esto, nos encaminamos en el 2° grado de ignorancia, y surge a partir de creer erróneamente, que por llenarse un poco la cabeza, se ha dejado de ser ignorante. Aquella primera información que resulta como un profeta que venga -predestinado- a guiar el rebaño se presenta como una versión perfecta y acabada de la verdad, debido a que para poder ser cuestionada, requiera chocar con otro profeta infalible; debido a que este choque de verdades no pueda producirse hasta no aparecer la segunda información, el ignorante que ni siquiera se molesta en salir de su comodidad para buscarla, se ha puesto a sí mismo una barrera de visión, comparable a la que poseen los caballos, para que no se distraigan del destino que otro ha decidido por él previamente. El desinformado no contrasta verdades, las acepta, y sin siquiera saberlo -valga la redundancia- sólo logra profundizar aún más su ignorancia. Un perfecto ejemplo que puede ilustrar esto, es el de la prensa amarillista, la cual puede estar ligada a un sector político determinado, por tanto, torcer la misma información que se da, para sacar una supuesta contrapartida o conclusión "oculta", una suerte de mensaje subliminal, y en lugar de establecerla -con todo derecho- al final de la nota como conclusión bien fundamentada, se decide ubicar como titular de la nota, favoreciendo así, opiniones en la dirección que al medio le convenga, y que acentúa el fanatismo de quienes siguen ese medio, por no tener la honestidad intelectual de comprobar lo que leen, o bien, por ni siquiera tener ganas de ponerse a leer la nota, con el titular alcanza y sobra. El gran problema respecto de la información es cuando uno tiene una idea preconcebida de aquello que busca, determinando toda posible interpretación de la información, y hasta incluso modifica e inventa aspectos que ni siquiera aparecen en la fuente donde se informa, o bien, busca las fuentes que sirvan para llenar su expectativa previamente establecida; esto es, los prejuicios y el constante asumir cosas sin razón alguna más que el placer que ello conlleva, nos deja paso al siguiente grado de la ignorancia, que es el más grave y vergonzoso de todos. 


Grado 3: Fanatismo/Comodidad

Hemos llegado al punto más irremediable y más difícil de tratar de la ignorancia, la que es voluntaria, la que es reconfortante, cómoda, hasta gratificante. El grado en el que es comparable a un cerdo sintiéndose orgulloso en su mugre. En este nivel, el ignorante ha sucumbido a la desinformación y la ha puesto en un pedestal, barriendo con todo vestigio de realidad o sentido común. Allí, en ese pequeño mundo que es su persona, lo verdadero es lo semejante, lo que piensa como él, y lo falso y despreciable, es todo lo que se interponga entre dicho individuo y su posibilidad -inexistente- de gritarle al mundo "¡Tengo razón", así sea necesario torcer la realidad misma con tal de lograrlo. Y a su vez, el punto más cómodo, pues no hay nada que requiera menos esfuerzo que atrincherarse en ese mísero rincón de conocimiento que se ha llegado a alcanzar; sin tener que preocuparse por buscar nueva información, contrastarla, y lo peor -y más difícil y dolorosa de todas las acciones posibles-, admitir que se estaba equivocado. "No, jamás...¡imposible! Si mi verdad me hace feliz, no puede ser nunca mentira, y quien afirme lo contrario está en contra de mi felicidad y bienestar, por tanto no puede ser nunca una buena persona, ni tampoco un individuo de verdad y razón". Con esta lógica comienza la intolerancia y el prejuicio. Un ejemplo posible es el fanatismo religioso, que impide que una persona ponga en paralelo su creencia y se permita investigar sobre diversos temas, lo cual no pondría su creencia en peligro, si tiene la suficiente autonomía de ella, de lo cotrario, será su creencia religiosa la que condicione su conocimiento, lo cual resulta un gran obstáculo. Otro ejemplo muy concreto que se da hoy, es la creencia absurda en "todo tiempo pasado fue mejor", la manía de justificar un sentimiento de nostalgia, es decir, proceder en la razón de manera que pueda obtener un fundamento lógico en base a un sentimiento que condicione toda posible explicación. Los hispanistas y los medievalistas son un gran ejemplo de esto, ya que mantienen un análisis sumamente parcializado de la historia, tendiente a justificar sus elementos constantes en forma de un gráfico [f (x) = y] de ejes cartesianos, cuya "X"constante sería el Imperio Español frente a los enemigos de dicho imperio, que pueden ser la variable "Y", llamémosle Inglaterra, Holanda o Francia como enemigos del catolicismo y del Imperio; o bien, un supuesto "europeísmo" que tienda a justificar la Inquisición, las guerras religiosas y a almidonar todo posible hecho de violencia, mientras sea en nombre de la constante "X" en cualquier caso. Lo cual resulta formalmente válido, es decir, lógicamente tiene sentido, el problema reside en que no toda lógica es válida, y lo que es peor aún, no hay una relación estrecha entre lo lógico y lo empírico, lo cual significa, que se pueden estructurar pensamientos perfectamente lógicos, cuyo criterio es de entrada equivocado. En el caso del Imperio Español, su colapso se explica desde la mirada hispanista como la conspiración de las fuerzas laico-protestantes contra la "gloriosa madre España", siendo en realidad que España colapsó financieramente debido a su derroche de recursos en batallas religiosas, mientras que su adversario destinaba sus recursos en industria, lo cual demostró tener mayor incidencia a largo plazo y resulta una explicación de mayor validez en comparación a una simple conspiración; de igual modo los medievalistas desconocen -o se niegan a ver- la situación de cómo se generó dicho período histórico, y esto resulta, de la partición del Imperio Romano en mil pedazos, también entre otros, por motivos financieros y también políticos. Lo que los medievalistas no entienden, es que el desarrollo de la razón moderna y del sujeto moderno que tanto desprecian, esto es, la concepción del sujeto racional cartesiano, no es sino una consecuencia del desarrollo escolástico y del dogmatismo filosófico previo, que en sus vestigios, resultó en el iluminismo, la razón pura y el sujeto moderno. Ante la duda, examinen cómo se estructura su forma de razonar y traten de negar su carácter de razonamiento cartesiano en su teoría anti-cartesiana. La paradoja de la ignorancia se torna divertida porque nunca se sabe qué efectos puede tener sobre uno mismo, cuando no se tiene la aceptación de ella.


Conclusión: La muerte del ignorante

Lo que resultará un veneno, una auténtica razón para no conciliar sueño en el fanático, es una idea que no sólo compete a los grados de ignorancia, sino que forma parte de la condición humana misma, y es, que la ignorancia es una condición combatible, tolerable, aceptable y tratable, lo que la ignorancia no puede ser nunca es erradicada. Toda persona por más especialización que tenga sobre un tema o un área es siquiera capaz de poder abarcar todas las instancias de conocimiento sobre el área en cuestión (ni que pensar respecto de quien se carga al hombro la fantasía de poder saber sobre todo), de ahí se alude al conocimiento "general", que de ninguna manera es "total"; y se debe al tiempo de vida mismo de cada persona respecto de lo que puede dedicar a conocer sobre algo, incluso habiéndose hecho un experto, siempre habrá aspectos desconocidos y sin contemplar. De hecho, hay muchas preguntas que los científicos más renombrados y expertos aún no han sabido contestar respecto de muchas cosas, y que como en tiempos pasados, muchos de los que fueron en su momento misterios para la humanidad, se han podido resolver recién al cabo de siglos y hasta un milenio o dos. Con lo cual, parte de lo científico se trata de aceptar la ignorancia como la verdadera constante, se puede combatir, se puede alterar el grado, pero no la condición, y de eso se trata el espíritu científico y curioso. No de seguridades, sino de más incertidumbre por obtener más evidencia al respecto, no de lo cómodo y lo confortable, sino de aquello que pueda molestarnos pero que con la evidencia suficiente debamos aunque sea momentáneamente aceptarlo. Quien se atreva entonces, a ingresar al bosque de lo incierto y lo curioso, bienvenido sea, quien prefiera la comodidad, que continúe con los folletos de auto-complacencia. El conocer es para valientes, el cobarde es quien se auto-engaña.

Matías Cajal García y Lucas Cianfagna.-

martes, 19 de enero de 2016

Vocación: Más allá de la mediocridad profesional



"Es por esa razón que todo está casi siempre subordinado a la observación de las aulas llenas y a los beneficios que aportan las grandes cantidades de alumnos. (...) Pero la cuestión de si es buen o mal profesor queda resuelta por la frecuentación con la que los señores estudiantes lo honren. (...) La democracia que actúe como convenga, pero la educación científica, como debe ser llevada acabo según la tradición universitaria, es una cuestión de aristocracia de espíritu." Max Weber



Promesas de algo que no se habla


Cuando se habla de la necesidad de mejorar la educación, siempre se hace desde un lugar demagógico, desde partidos de izquierda a derecha, se pueden encontrar discursos bellos y poéticos de una supuesta preocupación por el tema educativo, pero en rigor de verdad, ninguno se propone abordar el tema con seriedad, salvo casos muy precisos que no nombraré para no ser tildado de proselitista político de fulano o sultano. La derecha en un rango general, habla de la educación como si estuviésemos en la plena declaración de Constitución de 1853, sigue bajo el mismo discurso alberdista que no va más allá de las generalidades respecto de la educación, como si se tratase de un proyecto en el cual la educación se fuera a instaurar por primera vez, si analizamos sus discursos van más o menos por ese lado, y al mismo tiempo, se empeñan por mantener la misma lógica que era aplicable a ese momento histórico, es decir, al siglo XIX. Por otra parte, la izquierda en su propia involución se ha vuelto dogmática y carente de análisis real, proponiendo la "democratización" del anillado para el cuaderno, la asamblea para tratar la violencia que sufren los resaltadores y cuestiones de ese estilo; dejando de lado -un poco- el humor, la izquierda argentina en su propuesta de mejorar la educación, carece totalmente de racionalidad cuando en lugar de atacar los contenidos educativos y la forma en que se enseña, plantea que haya "mayor inclusión". Es decir, traduzco en lenguaje no-demagogo: "Ya que nuestro sistema educativo va de mal en peor, persisten formas deterioradas y poco prácticas de enseñanza, ¡ya sé, incluyamos a más personas para que suframos todos juntos el deterioro!", esto es, "igualdad de decadencia". ¿Les ha divertido este formato de poder reírse con la realidad? Es sano reírse cada tanto, pero en esto, pondré sobre la mesa el tema con seriedad también, porque reírse sirve para que el mensaje cale hondo, pero es necesario al mismo tiempo tomar el asunto para buscar una solución posible y que se plantee un debate en serio, y no una discusión de qué eslogan suena más bello para una propaganda; esto es, estamos hablando de los problemas que atañen a lo que luego condiciona el modo de vida de la población en general, no se puede tomar a la ligera y conformarse con una promesa de campaña, en esto, hay que permanecer firmes.



Disculpas por...2 siglos de retraso



La principal causa del deterioro educativo tiene que ver con el estancamiento que la educación tiene hace dos siglos en todos sus niveles. En el nivel inicial, que es donde la creatividad, la imaginación y el gusto propio se desarrolla de la forma más enérgica, se aplican nuevos métodos de pedagogía que estimulan este aspecto, pero desgraciadamente la educación que falla en el nivel inicial no es la del Estado, es la de la casa; donde se ven en muchos casos el miedo de los padres por el cual quieren que sigan una profesión y así planifican más allá de la voluntad de su propio hijo tratando de buscarles una materia que les sea afín para encerrarlo allí, ¡y que ni piense en el arte y todas esas cosas que no dan de comer! Esto ocurre a menudo en consonancia con el inicio de la educación primaria, donde toda esa oportunidad de desarrollo creativo, se ve apagada y totalmente sofocada por la aparición tan temprana de la enseñanza formal (lógico-matemática), la cual cercena todo interés y curiosidad sobre el aprendizaje, conforman así la sociedad utilitarista de "lo que no da plata ni lo aprendo". Luego en el nivel secundario -medio-, ya venidos a menos con el error previo, se trata de enseñar en algunos casos filosofía, pensamiento y opinión, cuyo interés está totalmente erosionado, salvo por casos muy específicos de jóvenes con alguna infuencia inculcada de sus padres en el tema. Y por si fuera poco, a modo de moralizar, establecen la famosa "educación cívica" donde enseñan los valores del respeto, de la tolerancia y de la crítica, pero resulta arbitrario si se trata de enseñar tal cosa en un contexto de pésimo manejo de contenidos y de una falta de entendimiento de las etapas madurativas del joven en general, sin mencionar que su orientación personal pasa desapercibida en el tumulto de la enseñanza en masa: "¡Démosles algo para leer, un poco de todo y ya están preparados! Digámosles frases bellas que calmen su curiosidad y su incertidumbre respecto de lo que les depara el futuro, digámosles entonces que el futuro son ellos, y que los sueños son inquebrantables". ¿Cómo esperan que se llegue a una mejora de la sociedad si se miente y se encubre de esa manera? Es simplemente inconcebible el experimento que se realiza con los jóvenes y la poca responsabilidad que tiene la sociedad del "libre albedrío", el peor cuento mejor contado.



Espíritu científico


En calidad de enseñanza, lo que prima siempre es la excelencia, y por ende, tal cosa no conoce virtudes gregarias ni soluciones morales o sentimentales de "inclusión", esa farsa debería ser puesta en tela de juicio, puesto que en condiciones deplorables, la inclusión resulta hasta un insulto para las personas que aún no tienen que experimentar este deterioro, y por tanto, la frustración que eso conlleva; esto es, la inclusión es una forma bien disimulada de egoísmo y de flagelo colectivo. La lógica universitaria del "buen profesor" como aquel que llena las aulas, demostró hace un siglo ser una mentira, justamente, visto por quien he citado al comienzo, quien se preocupaba por el estado de la enseñanza, pero también se dedicaba a alentar a aquellos espíritus curiosos e insaciables de conocimiento, aquellos a quienes el lucro no constituye una barrera para dejar o no de aprender, sino que por el contrario, encuentran en ese conocimiento lo que realmente atañe al desarrollo y el potenciamiento de la vida, esto es, de su propia voluntad de expansión personal, aquello que haga que su vida sea mejor vivida. Lo que todo emprendedor científico debe proponerse, no olvidar nunca lo realmente importante que podría ser el "espíritu" científico, cualquiera sea su profesión, aquel impulso curioso y altivo, ese que no deja a uno perder el tiempo de ocio en otra cosa que no sea lo que vivifica y hace al aprendizaje.  La ciencia ha sido una parte importante, pero se ha venido a menos en un contexto de sociedad de masas; afortunadamente hemos superado en gran parte ese contexto, pero aún nos queda superar la formación de enseñanza de la comunidad, que sigue siendo para esa sociedad de masas destinada a la mecanización y al utilitarismo social. Si queremos realmente cambiar algo en nuestro modo de organizarnos socialmente, se debe empezar por esto, por adaptar todo el sistema educativo comprendiendo las edades de formación del joven promedio y alentar siempre un escalón más de lo que se puede. La solución de la miseria, nunca podría ser incluir a todos en ella, sino erradicarla, para ello necesitamos recuperar la importancia de lo científico para libertarnos de los dogmas de la mayoría, de las virtudes gregarias y de la razón sentimental; una búsqueda de excelencia en enseñanza no puede ser otra cosa..que la valoración de la vocación, más allá de la profesión que se tenga.



Lucas Cianfagna.-



domingo, 17 de enero de 2016

Paremos de robar con "cuántico" por dos años




"Examine fragmentos de pseudociencia y encontrarán un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse. Y, ¿qué ofrecemos nosotros a cambio? ¡Incertidumbre! ¡Inseguridad!" Isaac Asimov
 




De dudosa procedencia..


Muchas veces tratamos de buscar ciertas respuestas que a priori no poseemos sobre algo, buscamos una explicación que nos remueva la duda sobre cómo ocurre un fenómeno, cómo se ocasiona tal efecto, o bien tratar de buscar información sobre cierto tema de modo que podamos tomar una postura al respecto. En base a un debate reciente que tuve, he presenciado una vez más la moda de querer sonar "sabio", esto es, fingir tener cierto grado de ciencia en la explicación que uno da, lo cual al ser descubierto como una máscara, no resulta otra cosa que la tan conocida sofisma. Cuando nos topamos con un artículo escrito en un portal o un periódico, debemos tener cuidado sobre aquello que quiere pasar por científico, ya que si bien un portal tiene algo más de seriedad que un blog, cuando el objetivo es causar controversia, publicar cualquier cosa sirve de todas formas desde la lógica económica de los medios, les basta con nombrar a un fulano cualquiera que se adjudique ser de alguna universidad más o menos de renombre para que uno diga ciegamente "Wow, ¡qué bárbaro, debe ser la verdad!". La gente común, al no tener mucho contacto con este tipo de información, confunde cualquier artículo con conocimiento, en los casos de mayor fanatismo como es con los antisemitas o con las teorías posmodernas o conspirativas, son hasta capaces de creer cualquier blog que les proporcione un supuesto fundamento a la teoría que tratan de justificar. Por supuesto que resulta harto arbitrario, puesto que los blogs son espacios donde cualquiera escribe lo que le venga la gana (como hago yo inclusive), aquellos blogs que derriben la teoría que estos fanáticos defienden resulta "mentira manipulada por los medios hegemónicos para ocultar la verdad (de la cual sólo los que piensan como nosotros sabemos)", lo traduzco nuevamente: "Nosotros, los iluminados por la Providencia, poseemos la verdad y la vamos a defender con uñas y dientes", ¿resulta conocido esto? Bueno, a esto llamo, vestigios de la filosofía dogmática y del idealismo preconcebido. Este tipo de ideas se pusieron de moda, y a esto se le sumó algo interesante, como no bastaba con decir estupideces sin fundamento, necesitaron introducir un elemento más, algo que resulte creíble. Pues bien, aquellos que han pertenecido al ámbito científico, pero en su calidad de resentidos han experimentado un profundo desprecio por los expertos, se han dedicado a fundamentar teorías absurdas que los han llevado a la expulsión de la propia comunidad científica, entre ellas, está la "homeopatía", la teoría de que "las vacunas producen autismo", la supuesta "atracción de la psiquis", y como si fuera poco, las clásicas teorías sobre extraterrestres y de supuesto conocimiento de los "confines del universo", las cuales sólo necesitan de un aditamento extra para triunfar entre un público poco preparado. Este aditamento consiste en articular a la explicación -no importa qué tan delirante suene- las palabras "cuántico", "gravedad cero", "cosmología", "disco galáctico" u otras palabras que a oídos que no conocen resultan "agradables", proporcionan cierta "tranquilidad" o "seguridad" respecto a la duda que se tenga, por lo tanto son aceptadas, así como triunfaba la psicología de "la causalidad anterior" o "el fin último" para justificar el desenvolvimiento de algo a lo que sólo hemos llegado a ver el efecto.



El problema con la estadística


En el debate que he mencionado, se me ha fundamentado un artículo en base a estadística que sólo proporcionaba datos respecto de situaciones específicas, las cuales por supuesto ayudaban al defensor de la teoría en cuestión a fundamentar su postura. La cereza del postre consistía en decir "ante la duda sobre el artículo que acabo de pasarte, conviene que lo compares con la realidad", esto es, "con la realidad que yo -colmado de limitaciones y de poco estudio- percibo y concibo como la única posible", agregando datos de la propia experiencia, que en rigor de verdad, no es más que una parte de la realidad cuya conclusión toma de forma equivocada como la explicación de la totalidad. Las estadísticas resultan un arma peligrosa, y de esto los sociólogos saben bien, y hasta establecen una especie de culto sagrado en torno a las mismas; ya que en los conteos, se establecen categorías que responden a grupos muy específicos o situaciones puntuales, lo cual resulta arbitrario si el tema es complejo de analizar. Toda categorización es en sí arbitraria, ya que los grupos son arbitrarios y los números abstractos, cuya representación muchas veces resulta totalmente disfuncional respecto de la cosa que se estudia. Siguiendo el ejemplo de este debate, terminó el contrincante dándome la razón cuando le proporcioné un estudio más detallado, sin estadísticas, pero con la información de lo que producía en la realidad y qué efectos tenía aquello que estábamos discutiendo, con bibliografía de los estudios y citas de sobra, cosa que el artículo anterior no tenía, basándose en una especie de cuento que con un pequeño gráfico de barras, alcanza para satisfacer un periódico de tendenciosa línea ideológica, más aún, partidaria, lo cual no hacía más que agravar la dudosa fundamentación. Y una vez más, tenemos otra tendencia pseudocientífica que se ha vuelto demasiado común. 




La ciencia..algo verdaderamente inmoral


Quienes pretenden justificar ciertas teorías o manías psicológicas, asumen la necesidad de que lo moral debe constituir un fundamento científico, o al menos, debe tenerlo en algún lado; "ah, pero..¿y si no lo encontramos? -¡Bueno, inventémoslo!". Uno de los grandes problemas que se tiene a la hora de razonar, es analizar hechos como morales, siendo que los morales seremos nosotros, en todo caso, y no el hecho en cuestión. Buscar un fundamento moral, es hacer una idealización previa de lo acontecido, y es ahí cuando se llega a buscar cualquier fundamentación que logre articular aquello que tenemos por incuestionable y certero. Naturalizamos el entorno, atribuyendo un sujeto que no resulta más que una foto tomada de algo a modo de sujetarlo; "¡y que no se nos escape! ¿Lo dejaste ir? Bueno..entonces inventemos algo que nos proporcione algo seguro sobre la realidad..¡ya sé! Tengo una gran idea, lo llamaré sujeto". Ha resultado el mecanismo perfecto para tratar de estirar toda realidad a las manos de uno, pretender hacerla maleable y darle la forma que uno pretende, como si se tratase de una masa de plastilina amorfa, pero esa masa no es más que una representación de lo que nos gustaría que fuese la realidad; entonces la mentira del sujeto previo y de la causalidad anterior, es nuevamente, otro artificio para brindarnos seguridad respecto de lo otro para no admitir que toda percepción es una imagen creada por nosotros mismos en base a un estímulo de parte de esa realidad, esto es, la realidad como tal no es objetivamente visible para nosotros, podemos ajustarlos y poder ver esa realidad de mejor forma. Pero aún así padecemos de la natural miopía que el humano posee, y que en su orgullo, la llena con conceptos absolutos, verdades incorrompibles y vicios racionales que no constituyen más que un pasaje de la estructura lógica del lenguaje hacia la estructura de explicación sobre lo que experimentamos, ¿y a qué se debe esto? Volvamos a la cuestión del principio: el "deber ser", el "tiene que ser de esta manera y no de otra", constituye la mayoría de vicios que enturbian el saber sobre las cosas, por no entender cómo razonamos.

Lucas Cianfagna.-



lunes, 11 de enero de 2016

La divina gracia de lo impune

 

"La justicia que comenzó con 'todo es pagable, todo debe ser pagado'acaba de hacer la vista gorda y dejar escapar al insolvente, acaba -como toda cosa buena en la tierra- suprimiéndose a sí misma. Esta autosupresión de la justicia: sabido es con qué hermoso nombre se la denomina - gracia-; ésta continúa siendo, como ya se entiende de suyo, el privilegio del más poderoso, mejor aún, su más-allá del derecho." Friedrich Nietzsche


Origen "malo" de lo "bueno"

En tiempos anteriores, precisamente en el medioevo, se trató siempre de criar un hombre, bajo el presupuesto de mejorarlo, brindándole cualidades de lo que hoy se conoce como un "buen hombre", claro que para aquello se tuvo que recurrir a cosas que hoy resultan totalmente repudiables por casi la totalidad de las personas. En su misión de criar a un hombre bueno, se ha necesitado instalar la culpa como algo que habita en todos y se desprende en determinadas ocasiones, como una causalidad anterior, cuando de hecho la culpa tiene un origen histórico, y esto se debe a la hazaña de querer mejorar la humanidad, aplicando imágenes vivas y fuertes de torturas, mutilaciones, descuartizamientos, el carro con el caballo que desmembraba, y otros métodos más que introdujeron en nuestra mente un "no quiero" instantáneo que luego pasó a traducirse en un "no debo" por lo cual, todo posible juicio que esté más allá de la moralidad o de lo establecido resultaba algo que producía una auto-represión a causa de estas imágenes violentas instaladas en el cerebro previamente, esto es, la culpa tiene aún hoy un fuerte olor a sangre, y es precisamente este aspecto lo que impidió a las futuras generaciones buscar causas históricas u originales de un hecho o un accionar humano específico, por lo cual no resulta difícil instalar el concepto de sujeto anterior a la acción, en el cual toda persona está predeterminada a actuar de determinada manera, o bien, cuando se dice que "nació bueno" o "nació malo" como si se tratara de un asunto hereditario, obviando todas las circunstancias previas que motivaron y definieron las acciones que luego devinieron en lo que llamamos "sujeto", invertimos una vez más la conclusión, y se puede justificar el absurdo de "bueno" o "malo" por herencia, y esto..surge de la necesidad de transformar la duda en culpa, y la curiosidad en algo prohibido. La indulgencia se practicaba únicamente hacia aquellos que tenían alguna cercanía con los grados más altos de la sociedad, concepto que luego se llamaría "gracia divina".


Origen mercantil de la pena

Para continuar con el hilo anterior, podemos remontarnos a la famosa obra de Shakespeare "El mercader de Venecia", donde se muestra el tipo de pena que un mercader imponía debido a que no pertenecía al extracto más alto de la sociedad en que vivía. El mercader Shylock le imponía al deudor insolvente la pena por una libra de su propia carne, lo cual deja en vista varias cosas. Por un lado la necesidad de la búsqueda del "todo se paga" como una capacidad que se atribuye este tipo de persona respecto del otro, la capacidad de volver todo "tasable", "calculable" y proceder de esa manera ante cualquier evento de alguien que infringe un contrato. Así ocurre, cuando se pretende tomar el derecho y las penas desde el punto de vista de un comerciante, donde se pretende el bienestar de poder cobrar al otro lo que éste le debe, pero ya no por la clásica retribución del derecho romano de las XII Tablas -el cual se basaba en un ideal noble de justicia de retribución del daño en otra especie-, sino de la forma más degradante de pena, surgida de individuos colmados de miseria propia, que obtienen placer mediante el sufrimiento, suponiendo que éste fuera a suplir o a sanar aquello que el infractor cometió. Este ideal de justicia de muy dudosa procedencia, se adquiere desde la reacción de este grupo debido a la necesidad propia de empoderarse donde aún la nobleza tenía una influencia mayor en la sociedad, razón por la cual le fue necesario a esta clase mercader el derrocamiento de dicha nobleza, y en base a su resentimiento, imponer un tipo nuevo de derecho, debido a que su rol era de mediano alcance a nivel social. Lo que resulta irónico, es que en el caso de la obra de Shakespeare, la Corte mostraba aquella "gracia" hacia Antonio típica de la indulgencia aristocrática que podía permitirse liberar al insolvente porque éste le sería más útil defendiéndolos, y así, aprovecharon el resentimiento del mercader para descargar el poder sobre él por su condición de judío, lo cual era en Venecia un objeto de persecución. Por tanto, esta concepción mercantil de Shylock respecto a la justicia, significaba un tipo de empoderamiento que iba en detrimiento del poder de la Corte, por tanto la indulgencia -con ayuda también del conocido "abogado"- de la misma significaba un reafirmar el poder sobre aquel mercader que por su religión significaba un motivo de burla, y así una vez más se justificaba la "gracia divina", que quizás por esta ocasión, sea más aceptada que otras veces.


Explicación del garantismo

Luego del derrocamiento de la nobleza las clases mercaderes lograron imponerse como dominantes en una sociedad que había sido acostumbrada a otras formas de dominio y sobre todo del derecho, por lo cual, debieron hacerse con un nuevo derecho, y para ello pudieron inventarse los vacíos legales que necesitaban, y también podrían -mediante la nueva concepción social- comprar voluntades de la Corte para que actúen una vez más con la indulgencia que tanto poder les restringía anteriormente a esta nueva clase en ascenso. Cabría poner en cuestión la problemática que hoy día se tiene respecto de la impunidad de los infractores, la cual es sino una consecuencia de la misma concepción anterior de que todo debe pagarse, y que todo tiene un precio, de buscar placer en el sufrir del infractor como la compensación que "redime", allí se ubica la antigua relación mercantil "acreedor-deudor" de la cual se han basado para buscar empoderarse como una reacción colmada de resentimiento hacia el que en ese momento era poderoso. Hoy día, al ser esta nueva clase la poderosa, aprendió del valor en cuanto al poder que tiene la indulgencia, como una forma de mantener cierto orden, buscando que los elementos más bajos en la escala social sientan simpatía por quienes detentan el poder, por lo cual no es extraño ver que haya jueces que sean extremadamente permisivos con un malhechor separando la acción de la persona, y por contrapartida, haya personas que vuelven a esta concepción mercantil "acreedor-deudor" donde reclaman la tortura y desollar al criminal, como si aquello fuese a restituir la pérdida. 

Y acá podemos volcar la conclusión de que: la concepción mercantil siempre es una consecuencia de los sectores dirigidos de la sociedad, así como la actitud indulgente es de los sectores que la dirigen, por tanto, ¿cuál sería la mejor solución? Volviendo a la cuestión del sujeto, podemos establecer que el denominador común de ambos comportamientos ha sido el error de considerar un sujeto previo a la acción, cuando debería ser la acción la que evalúe el tipo de sujeto, ¿no sería conveniente este procedimiento para la consideración de las penas y de los delitos? Evitaríamos toda posible indulgencia de una clase empoderada y todo posible resentimiento de la "retribución por el dolor", para ello, la justicia debe ser garantizada por los sectores dirigentes, como lo hizo Roma con sus XII Tablas, asegurando así una justicia ágil y precisa.

Lucas Cianfagna.-

miércoles, 6 de enero de 2016

Incursiones contra la farsa del sujeto libre




"Nuestras mismas acciones, lo propio de nuestros sufrimientos, entorpecen la marcha de nuestra existencia." Johann Wolfgang von Goethe - Fausto


¿Libremente atados..?

Seamos honestos. Dejemos las mentiras para quien tenga intención de creerlas, ¿no es acaso el término "sujeto libre" una contradicción? Pero no me refiero a una hipocresía, como ya he mencionado otras veces, detesto ese mal uso llamado "hipocresía", en un nivel bajo del razonamiento la contradicción se torna inaceptable, si nos esforzamos un poco, entendemos que lo contradictorio y lo ambiguo son parte de la vida, en un nivel mayor de razón o conocimiento que los formalistas a duras penas comprenden. La contradicción que este término supone me lleva a desarrollar algo de lo que le daré especial protagonismo, para terminar con otro mito moderno -y post-moderno, ¿por qué no?- y poner fin a todo esta serie de ideales y convicciones ingenuas como la "libertad del sujeto", la "igualdad de los hombres" y "el contrato que los agrupa y los libera", ¿liberar de qué? ¿Acaso estaban atados a algo? Mejor dicho..¿sujetos a algo? Detestamos el engaño, pero no por ser amantes de la verdad, sino por evitar un posible perjuicio que pueda ocasionar dicho engaño, por lo tanto, los invito a enfurecerse, porque de este engaño llamado "sujeto libre", nadie se molestó, nadie se reconoció injuriado, ni reclamó ser perjudicado, ¡pero si por este mal razonar lo hemos estado!


La mentira liberal..mejor contada

Si de algo me he quedado perplejo, es ante la facilidad con la cual nos asimos de una idea que la tomamos sólo por el sentimiento de placer que causa, principio de la bondad como utilidad y de la verdad como lo placentero, error de siglos. Así como la "igualdad", también hemos tomado el "sujeto libre" del contractualismo, es enseñado en Teoría Política y Social, y luego nos explican con gran ánimo que sus principales exponentes aún tienen vigencia en muchas cosas. En cierta forma es un paso adelante reconocerlo, el problema, es que se lo toma como positiva la idea del sujeto, e incurrir en el error, persistir en él, tomarlo como valor supremo para la sociedad y luego replicarlo en las mentes jóvenes, es hasta perverso, y en un punto triste. El contrato surge para cada autor -por nombrar a los 3 principales- con la perspectiva propia desde la cual conciben al sujeto libre; para Hobbes era mediante el primus inter pares que pusiera fin a la monstruosidad que el hombre representa según él, para Locke el sujeto determinaba su libertad según la propiedad y en base a la defensa de la misma se establecía un contrato, y para Rousseau el sujeto era libre cuando volviese a su condición de bondad natural ("el buen salvaje"). En cada caso hay un elemento que se torna poderoso y otro que resulta un objeto de gran temor. Nuevamente se vuelve a la filosofía dogmática y se establece el "yo" como una causalidad que se explica a sí misma y justifica todo posible accionar, una forma muy pobre de tratar de explicar el comportamiento humano; en estos ejemplos mencionados, la acción, la fuerza, lo irracional y lo impulsivo parecen ser tan rechazados como la idea religiosa de todo elemento pecaminoso. 


El sentimiento gregario..un mundo casi subterráneo

Mientras se endiosa el "yo", se está elogiando el "ego", y de ahí surge el contagioso sentimiento gregario, donde se habla mucho de caridad, de humildad y de la veneración hacia el sacrificio, todas virtudes que se comparten hoy en día, y siempre se veneran..cuando las hace otro, de ahí surge el sentimiento de apego a lo gregario, y ello ocurre porque el instinto dentro del sentimiento gregario no deja de ser el mismo de aumento de la vida, pero en un sentido pasivo y resignado, por ello se suele premiar la caridad, pero no muchos son caritativos; y más aún, se premia el altruismo, pero es en verdad el altruista una persona totalmente agotada, no tiene ningún miramiento hacia su conservación, tiene un desprecio atroz por sí mismo y se ve obligado a canalizar ese desprecio en permitir el vampirismo de energía sobre él por parte de otro, y al ser esto algo que no ocurre con frecuencia, es que se lo considera "santo", pero no por serlo realmente, sino porque es quien se ha sacrificado en pos de tal sentimiento gregario, de quienes veneran el altruismo, pero que por razones obvias, lo encuentran poco conveniente de practicar, es más fácil expresar admiración y alardear de ello. Se puede ser decadente, pero eso no implica ser estúpido.
Repasando los contractualistas antes mencionados, Hobbes le teme absolutamente al impulso creador del hombre, por eso prefiere creer que el hombre es caos, y por ello, ordenarlo mediante un sujeto que determine una supuesta libertad de vivir "en paz", ¿la oveja que es fácilmente guiada, realmente obtiene libertad sujetándose al pastor? ¿En qué medida podemos hablar de una causalidad anterior que habiéndose expresado "en su correcta forma" nos haga libres? De nuevo, ¿libres de qué?
Locke constituye el sujeto de acuerdo a la propiedad privada que posea, por tanto considera libres a los sujetos que posean propiedades y deseen regirse bajo un contrato que los libere de los pobres, los desposeídos que podrían ir tras  su propiedad. ¿Pero es realmente de ellos de quien buscan librarse? ¿De qué buscan librarse nuevamente?
Rousseau establece la religión cívica y es el perfecto ejemplo de la ambigüedad y el absurdo para justificar una teoría. Buscando volver al antiguo buen salvaje, los sujetos acuerdan un contrato social que les permita ser libres mediante la voluntad popular, es decir, una voluntad que sólo él pretendía entender y que se la otorgaba a un "yo" nuevamente que se justificase como causalidad que se perdió y a la cual se debe volver. Es ese "yo" imaginario que inventan aquellos que temen constantemente a todo lo que no sea lógico, a todo lo que no sea normativo, racional o subjetivo, lo que el iluminismo ha combatido siempre. ¿Pero por qué lo combaten? Otra vez, ¿de qué se quieren librar?


Buscar la luz..donde la oscuridad no alumbre

La lógica del iluminismo es digna de un cuento gracioso de quien se le pierde algo en una zona oscura y lo busca en otra totalmente distante sólo porque hay luz, ¡así razona el contractualista! En su miedo y rechazo a todo lo que potencie la vida, se crea "el sujeto" como el "yo" causal anterior que justifique cualquier razonamiento y sea perfectamente lógico, por tanto, de un "sujeto libre" pasaríamos a darnos cuenta que el sujeto de libre no tiene nada, ya desde su expresión plantea la necesidad de estar sujetos a algo, al "yo" a una imaginaria "causalidad", pero por miedo, ¿a qué? Nuevamente, ¿el sujeto busca en vano, librarnos de qué? De todo lo que la luz no contemple: lo impulsivo, lo irracional, lo vital, lo vigoroso, lo fuerte. Lo que nos saca del sentimiento gregario de compadecimiento colectivo, de resignación en masa, ¿de qué busca librarnos? De la libertad misma..¿y el sujeto? Es un gran imaginario del cual nos sujetamos bajo la superstición de que toda existencia tiene legitimidad, y debemos sujetarla a algo. El sujeto no es más que la ilusión que surge a partir de una conclusión invertida; la causalidad anterior del sujeto no es más que un error de confundir la causa con el efecto, y se da entendiendo la acción como la real causa de que llamemos al efecto "sujeto" de determinada forma; ante una acción determinada, juzgamos la acción y luego le otorgamos un sujeto, lo cual olvidamos, invertimos la conclusión y es allí donde pensamos que la acción estaba determinada por una verdad en sí, por una causalidad anterior a la cual nos asimos como un niño al mito de Papá Noel, y fuimos lo suficientemente prudentes para superar tal ilusión, ¿tendremos la prudencia de superar la ilusión del sujeto? 


La doctrina liberal..completamente falta de libertad

Toda forma de contrato que exija un sujeto jamás puede presentar libertad de ningún tipo, más que un odio hacia la misma. Los liberales han creado una ideología en base a una concepción supersticiosa del ser humano, completamente distante de la realidad, despreciándola inventaron su "causalidad" anterior, su "verdad en sí", su "sujeto racional". Les aterra una persona de acción que se precie, que deje el ascetismo moral del sujeto que viene determinado y que aprecie sus impulsos y los convierta en algo sublime, por eso eligen la "fraternidad", la "igualdad" y la "libertad" de un "sujeto racional", cuyo absurdo no puede ser más grande. Todo el instinto gregario de la fraternidad, la consideración mercantil del otro como tasable de la igualdad, la libertad comercial y la racionalidad de negociar; todo eso constituye sino la decadencia misma, la pobredumbre de espíritu. La esclavitud más grande de éste al considerar que todo tiene un "valor absoluto", que es "preciable", que es "sujeto a algo". Esto es, los liberales tienen miedo a la acción, o sea, a la auténtica libertad del impulso y la vida, por ello someten a los grandes hombres a su doctrina de la "justicia" del pueblo, a su sentimiento gregario de asco por la personalidad. ¿Qué pueden entender de la personalidad estos adoradores de individuos iguales? De la desigualdad se obtiene la excelencia, muy que les pese a ellos, los esclavos del sujeto.

Lucas Cianfagna.-

martes, 5 de enero de 2016

Supervivencia política..estabilidad sobre intencionalidad


"Quien hace política, pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder." Max Weber


No ocurre sólo en nuestro país, pero creo conveniente puntualizar en el caso argentino para poder hacer un análisis que considero necesario para evaluar la acción política y qué cosas resultarán inútiles en los momentos más cruciales. Cuando se habla de un gobierno eficaz, no se refiere a uno moralmente aceptable por la mayoría -mal que les pese a idealistas-, ni tampoco a aquellos que han respetado las instituciones a raja-tabla, como podríamos atribuirle a Arturo Illía, quien en un sentido moral o institucional resultó intachable, pero al momento de evaluar su eficacia política, dejó mucho que desear. Tomando lo que dije anteriormente en referencia a que una virtud de excelencia es aquella que prima la realidad por sobre las ideas que uno tiene de ella, es decir, hacer de la política una ciencia, e incluso un arte; para ello, sería bueno contemplar las enseñanzas que la misma práctica política en nuestra historia nos ha dado, para tener una idea de -en un sistema como el nuestro- qué tipo de organizaciones son las que subsisten en el tiempo, cuáles perecen y cómo se garantiza la supervivencia política en el tiempo, esto es: la estabilidad presenta el rasgo más importante de un gobierno eficaz, pues conforma objetivamente el componente que lo hace subsistir, y con él, las organizaciones que se han mantenido en el núcleo de dicho gobierno. 

Por otra parte, es necesario tener en cuenta un rasgo que caracteriza el primer ejemplo que voy a presentar, y tal vez, el más efectivo para graficar aquello que estoy tratando de demostrar. Existen infinidad de calumnias hacia quien fue nuestro presidente Julio Argentino Roca, por supuesto, muchas de ellas vienen desde el lado moral, y como un buen filósofo dijo, no existen hechos morales, sino interpretaciones morales de los hechos; dejando de lado las críticas ad-hominem, y para poner algo de seriedad al asunto, Roca fue el mandatario que más tiempo tuvo de gobierno hasta el momento -incluso valiendo más que el período kirchnerista, ya que en el caso de Roca, además de garantizar lo que el kirchnerismo no pudo, éste concentró esa capacidad en su propia persona-, es decir, Roca realizó campañas militares, la más conocida es la Conquista del Desierto pero sin ánimos de explicar este hecho en cuestión, garantizó alianzas con sectores estratégicos que permitan la recuperación del estado-nación argentino, y lo consolidó a partir de crecimiento económico, crecimiento de las clases medias rurales y ciertos sectores de clase media urbana. Se le critica a Roca su alianza con la oligarquía agraria, pero en rigor de verdad, quienes critican esta alianza lo hacen desde una suerte de lugar precario, ¿acaso el peón rural hubiese sido un aliado estratégico con la falta de poder con la que se encontraban para garantizar dicha empresa? Es de hecho, el ejemplo vivo de la virtud de excelencia expresada en quien supo tomar las oportunidades y supo aceptar la realidad para mantenerse 12 años consecutivos en el Poder Ejecutivo, consolidando sus instituciones nuevas (Partido Autonomista Nacional) y sus medios de eficacia política, porque al fin y al cabo, eso es lo que buscamos en un gobierno, ¿acaso vale más una buena idea o una que se aplique?

También se busca una eficacia política que obtuvo durante el transcurso del gobierno de su persona, mas no de parte de su partido, y es aquello lo mismo que sucedió con el segundo ejemplo que presento. La popularidad que tuvo el gobierno de Juan Domingo Perón es digna de ser mencionada, pero a su vez no obtuvo la misma eficacia que Roca en su momento, quien por otra parte, no obtuvo ni por asomo la popularidad que Perón, lo cual deja a entre ver que si bien los contextos fueron distintos, las herramientas empleadas y las alianzas nos dan la pauta de la necesidad de buscar estabilidad política que dure un cierto tiempo que permita al político encaminarse en su accionar y para introducir las reformas que necesita y valerse del tiempo para garantizar una unidad nacional y un mejoramiento de su estar. Perón obtuvo la oportunidad de introducir grandes cambios que garanticen un mejor nivel de vida y la oportunidad de volver a forjar una unidad nacional. Para lo primero se volcó con todos los medios a su alcance, desgraciadamente olvidar lo segundo en su primer etapa de dos presidencias, le valió un golpe de estado junto con una fractura a nivel nacional, que si bien era fomentada por ambos lados de la comunidad, la unidad nacional fue su prioridad al momento de retornar al país luego de 17 años de exilio y en ese momento utilizó todos los medios a su alcance para realizar este aspecto pendiente; su único problema en ese entonces, fue su propia salud, que le valió poder mantenerse tan sólo un año en el gobierno, pero habiendo comprendido la necesidad en el deseo de la población de cesar con los conflictos armados y los enfrentamientos ideológicos. Para ello, empleó al sector sindical, así como también se sirvió de organizaciones clandestinas en la lucha estratégica contra las otras organizaciones clandestinas que ponían en riesgo su gobierno, aquellos sectores con ideologías extremas que proponían una revolución violenta como única vía a una utopía que no representaba más que su resentimiento contra la realidad, y su odio visceral hacia todo lo real, por eso los mismos sectores que critican el accionar de Roca, son aquellos que han criticado el accionar del gobierno peronista, porque son quienes mejor comprendieron la realidad nacional; a diferencia de los extremistas ideológicos, estos líderes no temían a lo real, ni se inventaban una realidad imaginaria -llámese ideología- para soportar lo que no querían ver, y en el caso de Perón, creó una técnica y una teoría en base al éxito de la práctica y no a suposiciones, es decir, no teorizó sobre una suposición de la realidad, sino que la comprendió y luego en base a las acciones que resultaran eficaces, las tradujo en una teoría que pueda ser viable para el futuro.

En cuanto a sus respectivos partidos, el P.A.N. no sobrevivió más allá de su tiempo. La Revolución del Parque logró su fractura, debido a que había una falta considerable de organización en el partido que garantice su continuidad. El partido de la Unión Cívica Radical que fue parte del derrocamiento del P.A.N. a pesar de lograr dicho cometido, le fue fácil conquistar el poder, pero lo que siempre le costó a este partido es mantenerlo, al contrario de su partido antecesor, cuyo ascenso sólo era posible mediante el fraude, pero que demostraba una capacidad de conservación una vez conquistado. Esto se puede ver en los ejemplos que Nicolás Maquiavelo describía en El Príncipe; el accionar del P.A.N. se asemejaba a las condiciones que él describía sobre la conquista de Turquía, cuyo éxito se basa en la conquista del poder, ya que su conservación en él la garantizaba con facilidad y esto puede deberse a que el P.A.N. mantenía una seguridad a nivel social y económico que le permitía esto, y por el contrario, la U.C.R. vendría a ser comparable al ejemplo de Francia, cuyo poder se conquista fácilmente, pero cuya conservación resulta muy difícil de lograr, sobre todo porque su enfermizo foco en las instituciones, le impidieron siempre ver la seguridad con que el pueblo los veía a ellos, y así, no lograron ver que por desperdiciar miramientos sobre las instituciones de la república, terminaron perdiendo la república misma, arrebatada por golpes militares o presidencias interrumpidas. Podríamos entonces establecer el éxito superador del Partido Justicialista respecto de ambos ejemplos emblemáticos, esto es, históricamente el P.J. ha conquistado el poder mayormente sin muchos obstáculos ni dificultades, a diferencia de los únicos dos casos en que compitiendo con ésta fuerza, han podido triunfar a pesar de ello (los casos de Raúl Alfonsín por la U.C.R. y Mauricio Macri por el PRO); y por otra parte, tampoco le representa un reto la estabilidad gubernamental, porque así como se garantizan un período prolongado de poder, el P.J. también es conocido por representar la inestabilidad de su histórico rival en los períodos que le ha tocado gobernar. Es precisamente la falta de agresividad y astucia lo que ha condenado a la U.C.R. al fracaso total, el cual se vio en las últimas elecciones de este 2015 que pasó, donde fue absorbida por el PRO con el frente Cambiemos y que pudo triunfar incluso en contra del P.J. por haber comprendido lo que el sector que dirigía este partido no logró entender: la inestabilidad gubernamental era insostenible, y su apoyo bajó sin importar la capacidad de dibujar estadísticas, la negación de la realidad del kirchnerismo fue tal (y continúa siendo tal) que se obstinan en pensar que la realidad es la equivocada a la hora de analizar por qué perdieron. La necesidad de unidad nacional, lejos de ser una utopía, es aquello que garantiza la seguridad del pueblo respecto a su gobierno, y es precisamente la promesa de campaña que dio la victoria presidencial a Cambiemos hace un par de meses.

Vemos partidos nuevos que tratan de disputar una posición de poder, y sólo aquellos que han sabido aceptar la contingencia ganaron un lugar en el Senado y en Diputados, y aún así su continuidad pende de un hilo, puesto que necesitan aliarse a alguno de los grandes partidos y sobre todo de aquellos que tienen gran representatividad como para poder impulsarse. Si el P.J. quiere volver a ganar su fama como partido que posee ambas virtudes (fácil conquista y conservación del poder), debe sacarse de encima a aquellos dirigentes que poseen odio hacia la realidad, es decir, el kirchnerismo por su propia condición muere con su fracaso electoral y por su falta de sentido de realidad, entre otras cosas, y si el P.J. quiere volver a obtener un triunfo en ambos campos, necesita actualizar su proceder, renovar sus dirigentes y permitir que sean ellos los que lleven a cabo la tarea de conseguir un gobierno estable y duradero que permita la continuidad de su partido, de lo contrario, estará condenado a perecer, así como el radicalismo pereció por su falta de virtud de excelencia, el peronismo la ha perdido desde la muerte de su propio líder, y de allí, su falta de virtud se ha vuelto cada vez más determinante de su fracaso. A lo que voy es, el peronismo para subsistir necesita un liderazgo fuerte, y para que pueda tener eficacia en su gobierno, tiene que ser alguien con sentido de unidad nacional, es decir, como Perón, el movimiento necesita otro nacionalista.

Lucas Cianfagna.-

domingo, 3 de enero de 2016

"La política y la religión, no van juntos en la mesa"



"No ha de confundirse el 'ser' con el 'deber ser', la polìtica es algo." Niccolo Macchiavelli


Tristemente, a pesar del transcurso de 5 siglos, se hace necesario tocar un tema, cuya necesidad me causa vergüenza ajena, pero que me veo obligado a hacerlo y a desentrañar varias cuestiones que parece que no se han entendido bien. Me inspiré en algunos escritos de amigos desde lo positivo y dichos desde otros que al día de hoy me resultan abrumadores, es decir, medio milenio de creación de teoría política parece que no bastan para quienes piensan volver al estado teocrático, a las inquisiciones, tribunales de fe y otras yerbas que resultan asquerosas para la vida hoy en día. Una vez más disfruto metiendo el dedo en la llaga de aquellos adoradores del pasado y aquellos cuyo pensamiento no es sino, algo nocivo para el espíritu creativo que hoy más que nunca, se necesita en quienes lleven a cabo una tarea de cambio.




Desmitificación del supuesto capricho moderno


A partir del Renacimiento se produce una revalorización -vale decir- de forma completa respecto al hombre y sus disciplinas más diversas, pasando por el arte, la ciencia y la filosofía. A partir de este momento las disciplinas comenzaron a cobrar autonomía, ¿de qué? de los postulados teológicos y metafísicos, es decir, del dogmatismo filosófico, la escolástica y la lógica del optimismo racionalista; esto es, separar la ética de las propias disciplinas, por ejemplo, al día de hoy a nadie se le mueve un músculo si se plantea algo tan elemental como la astronomía, la biología o la geografía como carentes de ética teológica, es incluso algo reclamado y con justa razón. Maquiavelo quiso hacer esto mismo con la política, y recibió (y sigue recibiendo) duras críticas, desde lo moral, hasta en lo religioso que se acerca a un extremismo de tal característica; y llega a ser sorprendente cómo los naturalistas y defensores de la escolástica y del dogmatismo lógico se escandalizan cuando se propone la separación de la actividad política respecto de la religión, y querer primar la experiencia sobre la prédica exclusivamente teórica, es decir, se escandalizan con el desarrollo científico pleno. Primero, el análisis de dicho autor no se centró en lo racional y lo normativo, sino en lo práctico y lo histórico, es decir, se consideró por primera vez la política como ciencia autónoma que mediante su experiencia puede transformarla en técnica por un lado, y por otro lado, se le reconoció un carácter histórico, algo que el dogmatismo moral y filosófico condenan hasta el hartazgo, es decir, para esta vieja forma de pensar, lo histórico es "pecaminoso", porque se estaría mostrando el origen de la cosa, por tanto, se determina que su creación no sucede antes del hombre, ¡sino por el hombre mismo! En segundo lugar, desenmascarar la virtud sacerdotal y considerarla nociva para los objetivos políticos en términos reales y prácticos, sobre todo, para la acción de los príncipes. La virtud sacerdotal es una virtud agotada y proveniente del odio hacia toda fortaleza, toda audacia y libertad, cuyo reflejo en la comunidad lo dan las grandes y profundas necesidades de medidas políticas concretas que se encuentran en tensión con esta virtud decadente, a saber, pobreza, debilidad y sometimiento, marcadas por un fuerte ascetismo, una negación de la voluntad humana y un naturalismo que encubre todo posible análisis de los conceptos que empleamos y ponemos en práctica. ¿Qué quiero decir con esto? Que el naturalismo, el dogmatismo lógico y filosófico, lejos de presentar hoy un forma de pensar alternativa, presentan una que entorpece el pensar mismo. Aunque cuidado, con esto no quiero decir que no haya servido nunca, pero si se encontró agotada ya por finales del siglo XV, con muchísima más razón, lo está ahora.



Contractualismo..el mito de los siglos precedentes


Dentro de la filosofía tradicional, está la base del contractualismo, cuyos exponentes más importantes fueron Locke, Hobbes y Rousseau, entre otros. No es imperioso hacer un análisis sobre cada uno, más allá de lo que se le puede criticar o tomar como positivo de ellos, sino ir al denominador común dentro del contractualismo, cuyo principio no deja de ser de filosofía añeja. En primer lugar, el principio del sujeto como aquel que define la acción humana, esto es, la "causa en sí" o la tan conocida "esencia" que se define por sí misma, al mejor estilo de una tautología inductivista, que aparece como justificación del contrato social y de la supuesta necesidad del "libre albedrío" o "igualdad entre los hombres". La necesidad de un sujeto previo a la acción, es como dije, una tautología; por un lado, no explica nada, y por el otro, se asemeja más a una pretención que a una explicación legítima de las acciones del hombre en la comunidad. Una prueba del absurdo de esto, es pensar que la bondad o la maldad es hereditaria o tiene un componente "causal" anterior al comportamiento, cuando es de hecho el desarrollo de las acciones lo que determina un posible juicio de bondad o maldad en dicha persona. ¿Quiénes somos para determinar quién es bueno de nacimiento o quién es malo? Es por eso en que para justificar tal absurdo, se necesita dar vuelta un razonamiento en el final de su conclusión, y es entonces donde parece irrefutable decir "el hombre actúa de tal forma porque así fue determinado", cuando en realidad es una artimaña muy simple, en la cual se llega a la conclusión de que determinamos "bueno" o "malo" para la comunidad (o incluso lo personal) según nuestra experiencia obtenida por dichas acciones, de ahí se invierte la conclusión, y como resultado, está el mito de "la bondad en sí", o bien, "la igualdad" como estado ideal al cual irrevocablemente se debe dirigir la humanidad o como pretendían los contractualistas, que "el sujeto otorga libertad", en lugar de que la acción sea la que determine la libertad o no del sujeto. 



Necesidad de una nueva virtud..llamada excelencia



Ya hemos hablado en contra de la virtud sacerdotal como perjudicial para la vida política y del contractualismo como un error del proceso de razonamiento, nos queda entonces proponer una virtud que se vuelve una necesidad en plena época de decadencia de valores y de tipos. La virtud noble es aquella que piensa en la realidad más allá de cualquier influencia ideológica, convicción y prejuicio; aquella que busca la liberación del dogma en la aceptación de la realidad, y aplicar ese realismo en el terreno político e incluso de la propia vida. Para ello, no podemos contentarnos con los preceptos morales de la mayoría, ni tampoco podemos reposar sobre la filosofía tradicional, puesto que para lograr los objetivos propuestos, es imperiosa la audacia, el ingenio, la astucia y la tenacidad. Como he explicado anteriormente, el poder tiene una connotación que no ha sido suficientemente analizada y que requiere revisión constante, ya que se necesita la aptitud ante todo y la correcta predisposición para ejercerlo en la vida personal primero, y en la vida política luego; si seguimos haciendo uso del razonamiento "doña Rosa" sobre lo que significa el poder, no es posible avanzar en ningún aspecto. En esta tarea debemos recurrir nuevamente a los maestros teóricos del poder, para quitar una vez más aquel lastre que la ciencia ha cargado por siglos y que pareciera que nuevamente ha vuelto, por un lado, de parte de aquellos que buscan la vuelta del pasado de forma irrevocable, y por otro lado, aquellos sumidos en el relativismo posmoderno, que utilizando los viejos métodos, logran elaborar teorías absurdas y con una fuerte carga moral las cuales se pretenden científicas. Y es ahí donde irrumpo, ¿qué papel juega la nueva virtud en esto? El papel de devolver a la ciencia política su lugar correspondiente una vez más y poder responder a las insistencias, "¿Debe realmente la religión estar separada de la política? -¡Pero hombre, hace 5 siglos que lo venimos planteando!".


Lucas Cianfagna.-