"La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen." José Ingenieros
Repaso de herencia
En la filosofía, desde el estudio de los clásicos se puede empezar a dilucidar un pensamiento maduro respecto de la misma, hablando de Sócrates en su comienzo, denunciando la decadencia de la nobleza griega, que sumía la democracia a un sistema viciado con el cual se contentaba a la muchedumbre que creía tener alguna participación, algo como lo que sucede ahora respecto de quienes pretenden hacerse del juego político; pero también estableció otra cosa, el principio de metafísica en la forma clásica, esto es, dualista. Platón lo siguió y lo profundizó, trayendo su modelo de república, y luego Aristóteles refutó algunas posturas de éste, y profundizó su estudio de la física y por consiguiente, de la metafísica dualista respecto del mundo aparente y el verdadero, lo cual significó también, el corte realizado metafóricamente entre el cuerpo y la mente. El desarrollo del pensamiento filosófico ha sido el pensar mismo de Occidente desde la concepción triunfante, pudiendo así ser el pensamiento que interpretara la concepción occidental sobre los gobiernos, el hombre, la naturaleza y todo lo que lo atañe.
Luego con la caída del Imperio Romano de occidente y el advenimiento de la Edad Media y la partición de Europa en mil pedazos, la Iglesia primó sobre el desarrollo de las artes, la filosofía y la ciencia, donde en el pensamiento la patrística y escolástica eran los principales, en ese entonces se retomaba la postura de Platón en cuanto a la metafísica y a su vez establecieron el pensamiento del hombre en función de lo infinito, esto es, el hombre en segundo plano en el planteo como parte del mundo aparente, donde la constante es lo infinito (mundo verdadero), y dónde las preguntas rondaban sobre la imperfección del hombre y los aspectos acerca de lo que separa al hombre del infinito, tales como el error, el sueño y la imaginación. Gracias a este tipo de pensar es que se pudo desarrollar con más profundidad el pensamiento analítico y eso influyó en un gran avance en las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica.
El pensamiento aristotélico basado en la realidad por sobre la normatividad, se retomó a partir del Renacimiento, para dar un enfoque respecto del humanismo y de una nueva forma de política, basada en las necesidades reales de barrer con los vestigios del dogmatismo de una filosofía caduca en cuanto a lo que pueda aportar para el hombre en las ciencias humanas. Este enfoque humanista trajo consigo la conciencia en el pensamiento como la forma de pensar en el hombre desde un primer plano, y el infinito en función de éste.
El problema de la conciencia
El desarrollo de la idea de alma, nace como la base de la determinación de las acciones del hombre en función de la psyche, lo cual brindó en un contexto de auge positivista el desarrollo de la psicología como el intento de bajar la filosofía -que sufrió el embate de la metodología- al terreno del método y de la ciencia, como la parte en la cual se establece la conciencia, y cual determina entonces las acciones; esto es, el "Pienso, luego soy" de Descartes del racionalismo clásico es la declaración de la conciencia y el establecimiento de la noción de un sujeto puro racional. Spinoza por su parte, se encargó de ser el primero en refutar la metafísica dualista hacia el monismo, donde el cuerpo y la mente son parte de un todo, así como las nociones de mundo verdadero y aparente serían entonces dos nociones que hablan de una misma cosa, y no ya de dos cosas distintas. A su vez, en el pensamiento racional junto con el iluminismo Kant estableció la gran pregunta de qué es el hombre, lo cual significó el puntapié para lo que sería el principio fundamental de la ciencia bajo la figura de la antropología y el origen mismo del hombre, su pensamiento y su evolución a lo largo de la historia. El problema principal surge cuando comienzan a dilucidarse problemas que tienen que ver con la preponderancia de impulsos por sobre lo racional, lo cual ya dejaba ver la insuficiencia sobre la postura sobre el sujeto racional. La falta de entendimiento sobre los sueños muchas veces tiene que ver con la falta de conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo, así como también del cerebro, y la manifestación del inconsciente en los sueños, se ha dejado de moralizar el pensamiento en torno a los sueños y se ha planteado el problema de forma seria, para dejar de eludir lo importante de los estímulos y la percepción que nunca sigue un proceso lógico, sino más bien sensorial e irracional.
Epistemología del inconsciente
Ya con Descartes se planteó el principio que él mismo no tomó muy en cuenta, que luego hombres como Schelling, Nietzsche, Freud y Schopenhauer, serían quienes plantearían el problema de la influencia de los impulsos sobre el pensamiento, lo cual pondría en crisis la idea de un sujeto racional, ya que si bien el inconsciente se había planteado en un segundo plano dentro de la división entre alma y cuerpo, éste último cobraría un papel preponderante en la formación del pensamiento racional; esto es, el pensamiento racional no es originalmente racional, sino que es una consecuencia de estímulos y reacciones de percepciones que luego devienen en la articulación del lenguaje, lo cual produce la estructura de todo pensar, así como lo entendió también Foucault, quien profundizó sobre esta cuestión y se dedicó a establecer una mirada en retrospectiva del pensamiento, la moral, la culpa y la conciencia, tomando a los anteriores. Allí es cuando la psicología adquirió el enfoque sobre el inconsciente, desde Freud con la figura del psicoanálisis, y luego su ampliación a un enfoque científico desde el existencialismo Jung, bajo su metáfora de las sombras. Aquellos impulsos que habían sido condenados moralmente por las consecuencias aparentes que traían, dejaron de tener dicha consideración, y es que el impulso no es negativo, sino que lo negativo o positivo que produzca a la persona, depende de la aptitud de la persona y qué tipo de perfil tiene respecto a los mismos; lo paradójico de la condena de lo irracional, es que al no reconocer los impulsos se los está encerrando como si se tratara de un animal salvaje, y éste no puede hacer otra cosa que enfurecer y mostrarse de la forma en que la persona ha querido evitar, es decir, los impulsos han supuesto un problema para la humanidad en tiempos anteriores, pero lo más grave es pretender sepultar lo que se había considerado un problema, ya que sepultar un problema de ninguna manera lo resuelve, por tanto, transformar un impulso y brindarle un canal que resulte positivo para la persona, tiene que ver con la preponderancia del cuerpo que mencioné antes. Por tanto se vuelve a lo que planteo en el título, realizando una genealogía del pensamiento, se podría decir que el cuerpo es también un pensador, y lo más importante, habría que prestarle mayor atención para evitar aquello que no se quiere.
Lucas Cianfagna.-








