«La libertad, expropiable por la fuerza antes de saberse el hombre poseedor de un alma libre e inmortal, no será nunca más susceptible de completa extinción. Los tiranos podrán reducirla o apagarla momentáneamente, pero nunca más se podrá prescindir de ella: será en el hombre una “conciencia” de la relación profunda de su espÃritu con lo sobrehumano. Lo que fue privilegio de la República servida por los esclavos, será más adelante un carácter para la humanidad, poseedora de una feliz revelación».
Juan Domingo Perón - Congreso de FilosofÃa de la Universidad de Cuyo 1949.
Hace 70 años se inauguraba una gran época existencialista en Argentina, nada menos.
En una época en la cual las ideologÃas dogmáticas del siglo XX han quedado ya obsoletas, aquel pensamiento argentino sigue vigente, pero requiere una vuelta de tuerca.
Para superar el nihilismo contemporáneo es necesario entender la realidad de que el impulso por ir más allá de la inercia es "potencia", requiere de la voluntad para concretarse.
Los argentinos hemos llegado a esa conclusión muchas veces cuando decimos que acá "está todo por hacerse", he ahà la cuestión.
Si la Nación Argentina es una potencia, se condice con la realidad de que los grandes segundos términos en ideas que ataban el saber a un dogmatismo han muerto, no queda más que una relación realista, o sea directa con la realidad.
Esta gran época de crisis también nos recuerda al origen, cuando teorÃa y praxis no estaban separadas, cuando la idea y la materia formaban una unidad indivisible. Aquel proceso dinámico y continuo nos señala que en el mismo hacer está la teorÃa y lo que conformarÃa de la mejor manera un ideal.
¿Qué nos queda entonces? Reconocer que la realidad se encuentra libre de todas las demás cuestiones que antes la ataban al prejuicio ideológico (dogmático) y que en cambio debemos conformar un ideal entendiendo que si nuestra Nación es sólo en potencia, tiene en sà la infinita posibilidad de Ser, pero aquello requiere más que nunca que ese ideal se conforme a "sà mismo" haciendo.
Una vez más: Argentinos, ¡A LAS COSAS!
Lucas Cianfagna.-