Consideraciones previas
Podemos continuar mencionando un aspecto importante dentro de cualquier pieza musical o escrito que deseemos analizar, que es el aspecto de la interpretación, pero antes no podemos dejar de revisar categorías importantes para tener en cuenta y poder estructurar aunque sea mínimamente una serie de criterios que considero necesarios, más que nada en este contexto post-moderno donde el relativismo se manifiesta en todos los órdenes como la filosofía absolutista (paradójicamente), y el pensamiento único bien disimulado se torna en el nuevo dios de las sociedades occidentales, y genera por tanto, el mito de que cualquier producción escrita o artística es válida sin necesidad de criterio alguno. Curiosamente, resulta paradójico esto, ya que al no introducir una voluntad en uno cuando hace algo, se le está otorgando una voluntad de forma pasiva a eso que creen producir "sin criterio alguno", el criterio será en todo caso, lo decadente.
Repaso histórico
La hermenéutica, que surge como un esfuerzo de generar una estructura a partir del conocimiento de la filología, o mejor dicho, una rama de la misma, nos ayuda a contar con varias cosas a la hora de realizar una interpretación. Teniendo en cuenta ésto, se puede comprender que su forma más primitiva e incipiente haya tenido fuertes rasgos filológicos en el sentido más clásico, buscando una interpretación según un sentido intrínseco del mensaje, es decir, la búsqueda del discurso oral para entender la intencionalidad del autor fue lo primordial en la primera forma de hermenéutica, derivada como bien dije, de los esfuerzos filológicos, que por cierto muy pocos estudiosos hay sobre dicha disciplina. La hermenéutica clásica se caracteriza por establecer una interpretación muy ligada a la simbología inmediata, o lo que en semiótica más específicamente se conoce como "ícono", que es la imagen que más rápido remite a algo, por sus características de semejanza, y a partir de allí, considerar lo que se conoce como "índice", el cual pretende establecer una significancia, remitiendo a la intención del autor, como se dijo antes. Ésto ha servido muy bien para tener un conocimiento sobre el mensaje de -por ejemplo- las Sagradas Escrituras. Por supuesto que éste primer método de la hermenéutica no hacía más que abarcar una de las dos propiedades científicas, la comprensión, sin posibilidad de explicar, se tenía en cuenta sólo el criterio del autor tratando de realizar un acto de presencia en el espacio y tiempo en que fue pensado, como si se tratase de alguien que viaja en el tiempo y asistiese a una cátedra universitaria de su autor favorito para escuchar en primera mano qué trataba de decirnos, tratando de dilucidar la "conciencia" auténtica del mismo.
Este enfoque se vio fuertemente criticado, gracias al protagonismo de los "maestros de la sospecha", debido a que su postura era crítica de lo que se concebía como "verdadera conciencia", y por tanto, sospechosos de lo que algo parecía ser de tal manera u otra a simple vista, representó una ampliación del enfoque que consideraba "buena conciencia", y la comprensión por lo "inmediato". Ricoeur por supuesto, introdujo la ampliación definitiva que daría forma a un segundo modelo hermenéutico, ya mucho más maduro, el cual tiene que ver con ampliar el rango científico hacia la comprensión agregando la explicación, y por otro lado, tomar el enfoque en el rasgo escrito, que nos permite realizar una interpretación desde un horizonte previamente establecido, con la ayuda de la voluntad de objetividad, poder utilizar criterios válidos para comprender y explicar un escrito, siguiendo la obra de dicho autor, realizando una tarea más minusciosa, que tienda a lo mediato. Desgraciadamente hoy día, la consideración de la hermenéutica por muchos está más cercana a la idea primitiva, teniendo enfoques muy condicionados ideológicamente, e interpretando hechos históricos incluso de forma que "más le guste a uno". Muchos hablan de hermenéutica, pero pocos realmente conocen esta ampliación del enfoque, o al menos, fingen no conocerla.
Hermenéutica del estilo
Ésto se torna de vital importancia, ya que necesitamos tener en cuenta este enfoque ampliado a la hora de interpretar arte, estilo de escritura o ciencias. Como expliqué anteriormente, la necesidad de un buen estilo es hacer una comprensión total del arte de los gestos, y poder realizar una interpretación propia, sin reparar en la intencionalidad del autor, ya que no tenemos forma alguna de comprobar dicha intención, incluso teniendo al autor vivo y en presencia, su afirmación o negación de nuestra forma de interpretar no constituye siquiera una prueba definitiva, ya que puede cambiar su propio enfoque y hasta maldecir lo que él mismo escribe, lo cual nos pasa bastante seguido cuando uno trata de escribir algo, el arte de rumiar es la regla. Es por eso que es recomendable tener una idea previa de lo que se escribe antes de volcarlo, la escritura debe ser un dibujo de lo pensado previamente, aunque tampoco debemos caer en la estupidez del método para descubrir, no existe tal cosa. La creatividad y la imaginación no tienen método, lo que sí debe ser metódico es su ordenamiento y su análisis antes de obtener una forma aceptable, por tanto, no es sugerible permanecer horas sentado frente a la hoja o el documento en Word, es más viable desarrollar algo que ya surgió previamente.
Pero cuidado, con esto no me propongo limitar la explicación a la interpretación, sino también a la creación de nuevas piezas, nuevas composiciones de música, poesía, prosa e incluso ensayos como éste, que considero necesarias: primero para tener un enfoque claro sobre los autores que nos sirven de inspiración y de influencia; y segundo, para lograr adquirir esa perspectiva nueva que se posicione dentro de una obra auténticamente nueva y jovial, de lo contrario, si seguimos basando nuestro entendimiento y nuestro accionar en la hermenéutica primitiva, lo más probable es que terminemos escribiendo pasajes nuevos de la Biblia, o nuevas sagradas escrituras, pero al fin y al cabo, de nuevo no tendría nada.
Lucas Cianfagna.-

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