"Lo que ha sido demolido es el sistema ideol贸gico de un siglo de vigencia, que dividi贸 al mundo en zonas enfrentadas durante el siglo XX.(...) Gulag, Genocidio, Imperio, han sido el reverso de la moneda que desgast贸 la legitimidad de proyectos de emancipaci贸n que nacieron a partir de los ideales ilustrados." Tom谩s Abraham
El desgaste de un mito
Mucho se habla en torno a la violencia, desde las definiciones de Weber de Estado, tambi茅n de Ozlak, o mismo O'Donnell, pero la confusi贸n no existe por culpa de ellos -si de algo soy enemigo, es de la idea de culpabilizar, en lugar de comprender qu茅 pas贸-, sino principalmente porque no se suele hacer una separaci贸n pertinente entre definiciones de conceptos, y en consecuencia se suele confundir dominaci贸n con poder, o mismo violencia con poder, cuando su relaci贸n es m谩s compleja. Hace un tiempo no muy atr谩s he escuchado una conversaci贸n sobre un Fulano que planteaba una cr铆tica al estructuralismo desde su propuesta de abordaje pol铆tico, dec铆a "es que para nosotros, la estructura no es un fin, sino un medio"; dicho hombre cometi贸 un error grav铆simo, y es confundir an谩lisis metodol贸gico de la realidad o del escenario pol铆tico, con enfoque doctrinario, o dicho en lenguaje de gesti贸n: confundi贸 visi贸n con misi贸n, tratando de subordinar la primera a la segunda, fatalidad terrible, si la visi贸n de la realidad est谩 subordinada a la misi贸n a futuro, lo que significa, es que ese Fulano le importaba un cuerno la realidad, sino la realizaci贸n de un deseo caprichoso y frustrado. As铆 como estos errores ocurren de parte de gente que cree que una doctrina es sabidur铆a universal, tambi茅n as铆 se llega a confundir violencia con una mera manifestaci贸n de fuerza bruta, dej谩ndose guiar por el sentido com煤n, cuando el sentido com煤n no siempre da pauta de realidad. La violencia, de hecho, tiene mayor relaci贸n con cuestiones de conducta humana no satisfecha, que a diferencia de los animales -quienes se olvidan cuando algo no pudieron realizar- el ser humano lo retiene hasta que descarga su c貌lera contra una mesa, da un portazo, o acumula lo suficiente como para matar a alguien. Si bien Hannah Arendt ten铆a raz贸n en parte cuando asum铆a los riesgos de categorizar org谩nicamente las cuestiones pol铆ticas, porque es all铆 donde no existen las cuestiones 茅ticas para analizar "lo que necesita perecer" o "lo que se desgasta por causa natural", trat谩ndose de un fen贸meno que involucra la p茅rdida de vidas humanas. Ahora bien, habr铆a que entender que dicha preocupaci贸n, que estaba bien fundada, se dio en un contexto de temprana remoci贸n de las teor铆as racistas y biologicistas de las ciencias humanas, y como he mencionado antes, lo biol贸gico puede ser una buena analog铆a para plantear un enfoque nuevo que justamente reemplace la vieja mirada del darwinismo, por una mirada actual y mucho m谩s coherente de dicho fen贸meno. Al fin y al cabo, el error del darwinismo en las humanidades no fue Darwin, fueron sus int茅rpretes. De manera que, en cuanto a la violencia y la relaci贸n con el poder, es necesario tomar dimensi贸n del comportamiento humano, ya sea fisiol贸gica, psicol贸gica o sociol贸gicamente, para dar el marco adecuado para considerar la violencia y su relaci贸n con la pol铆tica.
¿Fuerza bruta...o burocracia racional?
Continuando con lo anterior, la relaci贸n entre violencia y poder bien podr铆a ser una de las m谩s incomprendidas por el llamado sentido com煤n, esto es, se piensa que el poder es un entramado de violencia organizada, o bien, que la violencia constituye la principal herramienta pol铆tica, y aquello quiz谩s ocurra por ser uno de los principales postulados de Marx, cuando se habla de que el Estado es el ejercicio de la violencia de la clase dirigente contra la clase dirigida. Ahora bien, el poder constituye un entramado de redes que funciona de manera din谩mica, donde se est谩 en todos lados y en ninguna parte por la naturaleza propia del poder. Si retomamos a Foucault, lo m谩s importante del poder es la relaci贸n entre personas, que es lo que lo constituye, por ende, entender el poder significa entender el dinamismo y la complejidad en las relaciones sociales, lo cual nos devuelve a cierto planteo de Hannah Arendt, de que el poder cuando tiende a desaparecer, a volverse burocr谩tico, o hacer cada vez m谩s pesada sus v铆as de comunicaci贸n, permite el ascenso de la violencia, por tanto la violencia no ser铆a sino la 煤ltima instancia de expresi贸n de poder, la cual incluso podr铆a suplantarlo. En esto, cuando me refiero a burocracia, hablo en t茅rminos lo m谩s abarcativos posibles, pero es cierto que tambi茅n hay que hacer un hincapi茅 en la cuesti贸n de la burocracia pol铆tica, ya sea de Estado o de partidos. No hace falta irse muy lejos en el tiempo para conocer lo que fue el desastre de la U.R.S.S., la cual era un entramado de violencia generalizada, donde las relaciones de poder eran meramente burocr谩ticas, y cuyo sost茅n estaba cada vez m谩s desgastado y a punto de cortarse, como efectivamente ocurri贸 primero en 1989 con la ca铆da del Muro de Berl铆n, y finalmente el colapso de 1990, y es precisamente ese sistema burocr谩tico el que transforma el poder en violencia, el que no permite el dinamismo propio de las relaciones sociales y que entorpece un desarrollo pol铆tico sano. El error sovi茅tico constituy贸 en una subestimaci贸n de la noci贸n de organizaci贸n y se la confundi贸 con exceso de 贸rganos burocr谩ticos; el diagn贸stico weberiano (que estaba anticipado desde una perspectiva positiva de parte de Kelsen) de la tendencia moderna hacia la burocratizaci贸n, la eliminaci贸n del gobierno de las personas -la tiran铆a sin tirano- y del advenimiento de la violencia esquematizada y la mecanizaci贸n social, todo esto fue una consecuencia m谩s que evidente en la Segunda Guerra Mundial, pero tambi茅n lo sigui贸 siendo m谩s all谩 del r茅gimen sovi茅tico, sino que es hoy tambi茅n una realidad en E.E.U.U., y constituye una consecuencia a su vez, de la decadencia de los ideales ilustrados, de los cuales todav铆a estamos barriendo escombros. Es importante marcar el error de confundir brutalidad f铆sica con irracionalidad, m谩s a煤n cuando la brutalidad forma parte de decisiones estrictamente burocr谩ticas, lo cual hace de la brutalidad una cuesti贸n m谩s bien de racionalidad. El poder se maneja mediante relaciones de fuerza, pero eso no significa que sea un monopolio exclusivo del ejercicio de violencia, o bien, del uso de la fuerza coercitiva, ya que se dej贸 bien en claro que este uso es la 煤ltima instancia de poder y quiz谩s su posibilidad de desaparici贸n en dicho momento dado. Una cosa es una reacci贸n ante un evento poco analizado y poco comprendido, otra es hacer de los s铆ntomas de esa reacci贸n una estructura ideol贸gica que justifique teor铆as pseudo-cient铆ficas como el racismo, el antisemitismo, clasismo o individualismo, lo cual lejos de ser irracional, constituye un fundamento perfectamente racional. Que est茅 lejos de resolver los problemas, ya constituye un problema de an谩lisis de la realidad, pero que ha habido coherencia entre lo que se crey贸, lo que se dese贸 y lo que se hizo durante el siglo pasado, es decir, racionalidad, no hay duda sobre ello.
Estado, sindicato y corporaci贸n
En cuanto a la violencia burocr谩tica y la continua degradaci贸n del poder de los Estados-Naci贸n en manos de la globalizaci贸n, es necesario tomar seriedad ante esta noci贸n de violencia y considerarla en su sentido amplio, tambi茅n comprender el futuro desarrollo del Estado que tiende hacia el continente, la consigna es expandirse o ceder. La violencia de una acci贸n como herramienta contra la violencia burocr谩tica partidista, es una tarea que Sorel encontr贸 en sus Reflexiones sobre la violencia en el ejercicio sindical, al cual le agreg贸 el mito de la huelga general como acci贸n a llevar a cabo. Si bien podemos prescindir por ahora de la cuesti贸n m铆tica, y quiz谩s hasta no sea prudente tomarla, la cuesti贸n sindical en un contexto como el actual en Argentina, no es un 谩rea menor, ya que constituye una fuente de disuasi贸n bastante potente, sobre todo cuando en la presidencia no se encuentra el peronismo, le da oportunidad al mismo de poder organizarse ante reclamos que hoy son m谩s que urgentes, como el aumento de tarifas, la inflaci贸n que sigue creciendo, el desempleo y a esto se le suma el reclamo estudiantil por el recorte de presupuesto. Las manifestaciones obreras tienen su repercusi贸n, tambi茅n extienden su influencia en las acciones de gobierno, en cuanto a las manifestaciones estudiantiles, salvo por aquellas que estaban en armon铆a con el gobierno anterior, se encuentra un escepticismo de parte de los movimientos obreros hacia 茅stas. En parte se debe al alejamiento de las instituciones universitarias respecto de la resoluci贸n de problemas, la autonom铆a universitaria se transform贸 en una doctrina a seguir, y este alejamiento deja el camino despejado para que los demagogos tomen control de esta situaci贸n, evitando representaciones reales, y logrando una complicidad cuasi total con la situaci贸n de deterioro tanto estudiantil como obrera. Existe tambi茅n otra confusi贸n que es necesario marcar, la de la corporaci贸n como un asunto meramente patronal, o que involucra puramente a los 贸rganos del poder de clases dirigentes. La corporaci贸n de hecho fue una pr谩ctica moderna muy com煤n, desde Napole贸n hasta el Estado de Bienestar escandinavo, por nombrar casos donde hubo resultados evidentes. En especial en el 煤ltimo caso, en Finlandia m谩s precisamente, las relaciones corporativas de ninguna manera representan un fen贸meno que se asemeje a pr谩cticas totalitarias, sino que en este caso, bien pueden servir como un establecimiento previo de resguardo ante contingencias, crisis econ贸micas o condiciones inesperadas, tales como un claro establecimiento de dinero para seguros, un acuerdo previo de no subir salarios en 茅pocas de recesi贸n con la condici贸n de mantener el empleo en su totalidad y el incentivo a la actividad social de las familias. Tom谩s Abraham, se帽alaba en una entrevista que le hicieron, que el problema era precisamente la falta de 贸rganos corporativos que establezcan una mejor comunicaci贸n de las partes. Aquello puede resolver la cuesti贸n de la armon铆a social, la cual no se trata de un estado ideal de cosas en las cuales el conflicto haya sido eliminado, nunca se elimina, pero podemos en cambio poner los conflictos inherentes en un canal de expresi贸n que sea din谩mico y totalmente eficaz. Esto significar铆a agilizar los 贸rganos burocr谩ticos, y establecer un sistema m谩s flexible de dirimir intereses obreros y patronales, estudiantes, docentes y no-docentes con su dirigencia universitaria; crear instituciones que agilicen la resoluci贸n y le den un espacio a la expresi贸n de la pluralidad pol铆tica es la mejor manera de resolver conflictos, como dije, el primer paso es saber que no hay resoluci贸n permanente, pero se puede adoptar una permanente actitud realista y flexible de an谩lisis para resolverlos.
Lucas Cianfagna.-



