martes, 5 de enero de 2016

Supervivencia política..estabilidad sobre intencionalidad


"Quien hace política, pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder." Max Weber


No ocurre sólo en nuestro país, pero creo conveniente puntualizar en el caso argentino para poder hacer un análisis que considero necesario para evaluar la acción política y qué cosas resultarán inútiles en los momentos más cruciales. Cuando se habla de un gobierno eficaz, no se refiere a uno moralmente aceptable por la mayoría -mal que les pese a idealistas-, ni tampoco a aquellos que han respetado las instituciones a raja-tabla, como podríamos atribuirle a Arturo Illía, quien en un sentido moral o institucional resultó intachable, pero al momento de evaluar su eficacia política, dejó mucho que desear. Tomando lo que dije anteriormente en referencia a que una virtud de excelencia es aquella que prima la realidad por sobre las ideas que uno tiene de ella, es decir, hacer de la política una ciencia, e incluso un arte; para ello, sería bueno contemplar las enseñanzas que la misma práctica política en nuestra historia nos ha dado, para tener una idea de -en un sistema como el nuestro- qué tipo de organizaciones son las que subsisten en el tiempo, cuáles perecen y cómo se garantiza la supervivencia política en el tiempo, esto es: la estabilidad presenta el rasgo más importante de un gobierno eficaz, pues conforma objetivamente el componente que lo hace subsistir, y con él, las organizaciones que se han mantenido en el núcleo de dicho gobierno. 

Por otra parte, es necesario tener en cuenta un rasgo que caracteriza el primer ejemplo que voy a presentar, y tal vez, el más efectivo para graficar aquello que estoy tratando de demostrar. Existen infinidad de calumnias hacia quien fue nuestro presidente Julio Argentino Roca, por supuesto, muchas de ellas vienen desde el lado moral, y como un buen filósofo dijo, no existen hechos morales, sino interpretaciones morales de los hechos; dejando de lado las críticas ad-hominem, y para poner algo de seriedad al asunto, Roca fue el mandatario que más tiempo tuvo de gobierno hasta el momento -incluso valiendo más que el período kirchnerista, ya que en el caso de Roca, además de garantizar lo que el kirchnerismo no pudo, éste concentró esa capacidad en su propia persona-, es decir, Roca realizó campañas militares, la más conocida es la Conquista del Desierto pero sin ánimos de explicar este hecho en cuestión, garantizó alianzas con sectores estratégicos que permitan la recuperación del estado-nación argentino, y lo consolidó a partir de crecimiento económico, crecimiento de las clases medias rurales y ciertos sectores de clase media urbana. Se le critica a Roca su alianza con la oligarquía agraria, pero en rigor de verdad, quienes critican esta alianza lo hacen desde una suerte de lugar precario, ¿acaso el peón rural hubiese sido un aliado estratégico con la falta de poder con la que se encontraban para garantizar dicha empresa? Es de hecho, el ejemplo vivo de la virtud de excelencia expresada en quien supo tomar las oportunidades y supo aceptar la realidad para mantenerse 12 años consecutivos en el Poder Ejecutivo, consolidando sus instituciones nuevas (Partido Autonomista Nacional) y sus medios de eficacia política, porque al fin y al cabo, eso es lo que buscamos en un gobierno, ¿acaso vale más una buena idea o una que se aplique?

También se busca una eficacia política que obtuvo durante el transcurso del gobierno de su persona, mas no de parte de su partido, y es aquello lo mismo que sucedió con el segundo ejemplo que presento. La popularidad que tuvo el gobierno de Juan Domingo Perón es digna de ser mencionada, pero a su vez no obtuvo la misma eficacia que Roca en su momento, quien por otra parte, no obtuvo ni por asomo la popularidad que Perón, lo cual deja a entre ver que si bien los contextos fueron distintos, las herramientas empleadas y las alianzas nos dan la pauta de la necesidad de buscar estabilidad política que dure un cierto tiempo que permita al político encaminarse en su accionar y para introducir las reformas que necesita y valerse del tiempo para garantizar una unidad nacional y un mejoramiento de su estar. Perón obtuvo la oportunidad de introducir grandes cambios que garanticen un mejor nivel de vida y la oportunidad de volver a forjar una unidad nacional. Para lo primero se volcó con todos los medios a su alcance, desgraciadamente olvidar lo segundo en su primer etapa de dos presidencias, le valió un golpe de estado junto con una fractura a nivel nacional, que si bien era fomentada por ambos lados de la comunidad, la unidad nacional fue su prioridad al momento de retornar al país luego de 17 años de exilio y en ese momento utilizó todos los medios a su alcance para realizar este aspecto pendiente; su único problema en ese entonces, fue su propia salud, que le valió poder mantenerse tan sólo un año en el gobierno, pero habiendo comprendido la necesidad en el deseo de la población de cesar con los conflictos armados y los enfrentamientos ideológicos. Para ello, empleó al sector sindical, así como también se sirvió de organizaciones clandestinas en la lucha estratégica contra las otras organizaciones clandestinas que ponían en riesgo su gobierno, aquellos sectores con ideologías extremas que proponían una revolución violenta como única vía a una utopía que no representaba más que su resentimiento contra la realidad, y su odio visceral hacia todo lo real, por eso los mismos sectores que critican el accionar de Roca, son aquellos que han criticado el accionar del gobierno peronista, porque son quienes mejor comprendieron la realidad nacional; a diferencia de los extremistas ideológicos, estos líderes no temían a lo real, ni se inventaban una realidad imaginaria -llámese ideología- para soportar lo que no querían ver, y en el caso de Perón, creó una técnica y una teoría en base al éxito de la práctica y no a suposiciones, es decir, no teorizó sobre una suposición de la realidad, sino que la comprendió y luego en base a las acciones que resultaran eficaces, las tradujo en una teoría que pueda ser viable para el futuro.

En cuanto a sus respectivos partidos, el P.A.N. no sobrevivió más allá de su tiempo. La Revolución del Parque logró su fractura, debido a que había una falta considerable de organización en el partido que garantice su continuidad. El partido de la Unión Cívica Radical que fue parte del derrocamiento del P.A.N. a pesar de lograr dicho cometido, le fue fácil conquistar el poder, pero lo que siempre le costó a este partido es mantenerlo, al contrario de su partido antecesor, cuyo ascenso sólo era posible mediante el fraude, pero que demostraba una capacidad de conservación una vez conquistado. Esto se puede ver en los ejemplos que Nicolás Maquiavelo describía en El Príncipe; el accionar del P.A.N. se asemejaba a las condiciones que él describía sobre la conquista de Turquía, cuyo éxito se basa en la conquista del poder, ya que su conservación en él la garantizaba con facilidad y esto puede deberse a que el P.A.N. mantenía una seguridad a nivel social y económico que le permitía esto, y por el contrario, la U.C.R. vendría a ser comparable al ejemplo de Francia, cuyo poder se conquista fácilmente, pero cuya conservación resulta muy difícil de lograr, sobre todo porque su enfermizo foco en las instituciones, le impidieron siempre ver la seguridad con que el pueblo los veía a ellos, y así, no lograron ver que por desperdiciar miramientos sobre las instituciones de la república, terminaron perdiendo la república misma, arrebatada por golpes militares o presidencias interrumpidas. Podríamos entonces establecer el éxito superador del Partido Justicialista respecto de ambos ejemplos emblemáticos, esto es, históricamente el P.J. ha conquistado el poder mayormente sin muchos obstáculos ni dificultades, a diferencia de los únicos dos casos en que compitiendo con ésta fuerza, han podido triunfar a pesar de ello (los casos de Raúl Alfonsín por la U.C.R. y Mauricio Macri por el PRO); y por otra parte, tampoco le representa un reto la estabilidad gubernamental, porque así como se garantizan un período prolongado de poder, el P.J. también es conocido por representar la inestabilidad de su histórico rival en los períodos que le ha tocado gobernar. Es precisamente la falta de agresividad y astucia lo que ha condenado a la U.C.R. al fracaso total, el cual se vio en las últimas elecciones de este 2015 que pasó, donde fue absorbida por el PRO con el frente Cambiemos y que pudo triunfar incluso en contra del P.J. por haber comprendido lo que el sector que dirigía este partido no logró entender: la inestabilidad gubernamental era insostenible, y su apoyo bajó sin importar la capacidad de dibujar estadísticas, la negación de la realidad del kirchnerismo fue tal (y continúa siendo tal) que se obstinan en pensar que la realidad es la equivocada a la hora de analizar por qué perdieron. La necesidad de unidad nacional, lejos de ser una utopía, es aquello que garantiza la seguridad del pueblo respecto a su gobierno, y es precisamente la promesa de campaña que dio la victoria presidencial a Cambiemos hace un par de meses.

Vemos partidos nuevos que tratan de disputar una posición de poder, y sólo aquellos que han sabido aceptar la contingencia ganaron un lugar en el Senado y en Diputados, y aún así su continuidad pende de un hilo, puesto que necesitan aliarse a alguno de los grandes partidos y sobre todo de aquellos que tienen gran representatividad como para poder impulsarse. Si el P.J. quiere volver a ganar su fama como partido que posee ambas virtudes (fácil conquista y conservación del poder), debe sacarse de encima a aquellos dirigentes que poseen odio hacia la realidad, es decir, el kirchnerismo por su propia condición muere con su fracaso electoral y por su falta de sentido de realidad, entre otras cosas, y si el P.J. quiere volver a obtener un triunfo en ambos campos, necesita actualizar su proceder, renovar sus dirigentes y permitir que sean ellos los que lleven a cabo la tarea de conseguir un gobierno estable y duradero que permita la continuidad de su partido, de lo contrario, estará condenado a perecer, así como el radicalismo pereció por su falta de virtud de excelencia, el peronismo la ha perdido desde la muerte de su propio líder, y de allí, su falta de virtud se ha vuelto cada vez más determinante de su fracaso. A lo que voy es, el peronismo para subsistir necesita un liderazgo fuerte, y para que pueda tener eficacia en su gobierno, tiene que ser alguien con sentido de unidad nacional, es decir, como Perón, el movimiento necesita otro nacionalista.

Lucas Cianfagna.-

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