mi茅rcoles, 20 de enero de 2016

Ignorancia: Los grados de la soberbia




"Pensar es dif铆cil, por eso la mayor铆a de la gente prefiere juzgar." Carl Gustav Jung
 


Introducci贸n en conjunto

Al ser un tema que nos preocupa por igual, hemos decidido, junto a mi compa帽ero de reflexiones, presentarlo e invitarlo a brindar un importante aporte sobre esto, que resulta el d铆a de hoy, tan com煤n y tan corriente, que para mucha gente pasa desapercibido. Nuestra preocupaci贸n, parte desde los grados mismos de la ignorancia, tomando un punto interesante, en el cual encontramos una relaci贸n directa entre los grados y los tipos de ignorancia, cuanto que, a mayor profundidad de la misma, mayor soberbia y convencimiento fan谩tico se encuentra en la persona en cuesti贸n; esto es, el fanatismo no permite dudar, y pone a la persona, en vista a su propia ignorancia, en una posici贸n de convencimiento absoluto sobre la verdad que cree poseer (la que le resulta m谩s c贸moda). 


Grado 1: Falta de informaci贸n

A todos nos ha pasado de encontrarnos totalmente desprovistos de informaci贸n sobre alg煤n tema al cual nos adentramos por primera vez, podemos llegar a ver debates enteros y nunca tener una postura clara estando en este grado sobre un tema que para nosotros resulta una nueva puerta que se abre. Muy bien, es necesario remarcar un aspecto respecto al 1° grado de ignorancia, y es que, es el grado m谩s ligero. ¿C贸mo puede la falta de informaci贸n ser el grado m谩s ligero de ignorancia? Desde el punto de partida de que alguien que se propone incursionar sobre un tema nuevo, se admite ignorante en gran mayor铆a de casos, y est谩 abierto a casi cualquier tipo de interpretaci贸n. He ac谩 donde se producen grandes inconvenientes, por ejemplo, en el caso de formar una opini贸n pol铆tica. Resulta hoy muy raro, encontrar a quien se ha dedicado a leer al menos un autor de cada ideolog铆a o postulado y que luego adopte una postura pol铆tica determinada, en general la persona al tener la mente vac铆a, se contenta con cualquiera que pueda llen谩rsela, y esto resulta un perfecto caldo de cultivo respecto de posturas extremistas y totalmente desprovistas de fundamento, como las ideolog铆as con postulados antisemitas que responden a un an谩lisis hist贸rico totalmente parcial, o bien, las explicaciones desde el presupuesto marxista que establecen que en cada crisis del ciclo econ贸mico el sistema capitalista se va a colapsar, cosa que nunca ocurri贸 en todas las crisis de ciclo econ贸mico hasta ahora, y de hecho se puede verificar una resiliencia misma del sistema capitalista respecto de las condiciones anteriores. Es ac谩 donde es recomendable no tomar posici贸n tan r谩pido, ya que tener una opini贸n es s贸lo una pieza, y un rompecabezas se hace de varias, y si queremos estar m谩s cerca de completarlo, lo l贸gico ser铆a reunir la mayor cantidad de piezas posibles, antes de establecer una interpretaci贸n de un hipot茅tico cuadro con una s贸la pieza. Existen casos excepcionales en los cuales es posible que la primer cuota de informaci贸n sea de gran relevancia para la formaci贸n de una opini贸n, pero estos casos se deben a la contrastaci贸n con alg煤n experto que se le reconozca un m茅rito por su saber; en el resto de los casos, se aconseja reunir informaci贸n, como en el ejemplo de la opini贸n pol铆tica, y luego tomar partido por uno u otro postulado. Si la persona en cuesti贸n desea tomar una opini贸n, no debe conformarse con la primer pieza de informaci贸n que se tenga, de hacerlo, procede a pasar al 2° grado de ignorancia que describiremos a continuaci贸n.


Grado 2: Desinformaci贸n

D铆cese del pobre infeliz, que cree haber encontrado la verdad por ser la 煤nica que conoce. A partir de esto, nos encaminamos en el 2° grado de ignorancia, y surge a partir de creer err贸neamente, que por llenarse un poco la cabeza, se ha dejado de ser ignorante. Aquella primera informaci贸n que resulta como un profeta que venga -predestinado- a guiar el reba帽o se presenta como una versi贸n perfecta y acabada de la verdad, debido a que para poder ser cuestionada, requiera chocar con otro profeta infalible; debido a que este choque de verdades no pueda producirse hasta no aparecer la segunda informaci贸n, el ignorante que ni siquiera se molesta en salir de su comodidad para buscarla, se ha puesto a s铆 mismo una barrera de visi贸n, comparable a la que poseen los caballos, para que no se distraigan del destino que otro ha decidido por 茅l previamente. El desinformado no contrasta verdades, las acepta, y sin siquiera saberlo -valga la redundancia- s贸lo logra profundizar a煤n m谩s su ignorancia. Un perfecto ejemplo que puede ilustrar esto, es el de la prensa amarillista, la cual puede estar ligada a un sector pol铆tico determinado, por tanto, torcer la misma informaci贸n que se da, para sacar una supuesta contrapartida o conclusi贸n "oculta", una suerte de mensaje subliminal, y en lugar de establecerla -con todo derecho- al final de la nota como conclusi贸n bien fundamentada, se decide ubicar como titular de la nota, favoreciendo as铆, opiniones en la direcci贸n que al medio le convenga, y que acent煤a el fanatismo de quienes siguen ese medio, por no tener la honestidad intelectual de comprobar lo que leen, o bien, por ni siquiera tener ganas de ponerse a leer la nota, con el titular alcanza y sobra. El gran problema respecto de la informaci贸n es cuando uno tiene una idea preconcebida de aquello que busca, determinando toda posible interpretaci贸n de la informaci贸n, y hasta incluso modifica e inventa aspectos que ni siquiera aparecen en la fuente donde se informa, o bien, busca las fuentes que sirvan para llenar su expectativa previamente establecida; esto es, los prejuicios y el constante asumir cosas sin raz贸n alguna m谩s que el placer que ello conlleva, nos deja paso al siguiente grado de la ignorancia, que es el m谩s grave y vergonzoso de todos. 


Grado 3: Fanatismo/Comodidad

Hemos llegado al punto m谩s irremediable y m谩s dif铆cil de tratar de la ignorancia, la que es voluntaria, la que es reconfortante, c贸moda, hasta gratificante. El grado en el que es comparable a un cerdo sinti茅ndose orgulloso en su mugre. En este nivel, el ignorante ha sucumbido a la desinformaci贸n y la ha puesto en un pedestal, barriendo con todo vestigio de realidad o sentido com煤n. All铆, en ese peque帽o mundo que es su persona, lo verdadero es lo semejante, lo que piensa como 茅l, y lo falso y despreciable, es todo lo que se interponga entre dicho individuo y su posibilidad -inexistente- de gritarle al mundo "¡Tengo raz贸n", as铆 sea necesario torcer la realidad misma con tal de lograrlo. Y a su vez, el punto m谩s c贸modo, pues no hay nada que requiera menos esfuerzo que atrincherarse en ese m铆sero rinc贸n de conocimiento que se ha llegado a alcanzar; sin tener que preocuparse por buscar nueva informaci贸n, contrastarla, y lo peor -y m谩s dif铆cil y dolorosa de todas las acciones posibles-, admitir que se estaba equivocado. "No, jam谩s...¡imposible! Si mi verdad me hace feliz, no puede ser nunca mentira, y quien afirme lo contrario est谩 en contra de mi felicidad y bienestar, por tanto no puede ser nunca una buena persona, ni tampoco un individuo de verdad y raz贸n". Con esta l贸gica comienza la intolerancia y el prejuicio. Un ejemplo posible es el fanatismo religioso, que impide que una persona ponga en paralelo su creencia y se permita investigar sobre diversos temas, lo cual no pondr铆a su creencia en peligro, si tiene la suficiente autonom铆a de ella, de lo cotrario, ser谩 su creencia religiosa la que condicione su conocimiento, lo cual resulta un gran obst谩culo. Otro ejemplo muy concreto que se da hoy, es la creencia absurda en "todo tiempo pasado fue mejor", la man铆a de justificar un sentimiento de nostalgia, es decir, proceder en la raz贸n de manera que pueda obtener un fundamento l贸gico en base a un sentimiento que condicione toda posible explicaci贸n. Los hispanistas y los medievalistas son un gran ejemplo de esto, ya que mantienen un an谩lisis sumamente parcializado de la historia, tendiente a justificar sus elementos constantes en forma de un gr谩fico [f (x) = y] de ejes cartesianos, cuya "X"constante ser铆a el Imperio Espa帽ol frente a los enemigos de dicho imperio, que pueden ser la variable "Y", llam茅mosle Inglaterra, Holanda o Francia como enemigos del catolicismo y del Imperio; o bien, un supuesto "europe铆smo" que tienda a justificar la Inquisici贸n, las guerras religiosas y a almidonar todo posible hecho de violencia, mientras sea en nombre de la constante "X" en cualquier caso. Lo cual resulta formalmente v谩lido, es decir, l贸gicamente tiene sentido, el problema reside en que no toda l贸gica es v谩lida, y lo que es peor a煤n, no hay una relaci贸n estrecha entre lo l贸gico y lo emp铆rico, lo cual significa, que se pueden estructurar pensamientos perfectamente l贸gicos, cuyo criterio es de entrada equivocado. En el caso del Imperio Espa帽ol, su colapso se explica desde la mirada hispanista como la conspiraci贸n de las fuerzas laico-protestantes contra la "gloriosa madre Espa帽a", siendo en realidad que Espa帽a colaps贸 financieramente debido a su derroche de recursos en batallas religiosas, mientras que su adversario destinaba sus recursos en industria, lo cual demostr贸 tener mayor incidencia a largo plazo y resulta una explicaci贸n de mayor validez en comparaci贸n a una simple conspiraci贸n; de igual modo los medievalistas desconocen -o se niegan a ver- la situaci贸n de c贸mo se gener贸 dicho per铆odo hist贸rico, y esto resulta, de la partici贸n del Imperio Romano en mil pedazos, tambi茅n entre otros, por motivos financieros y tambi茅n pol铆ticos. Lo que los medievalistas no entienden, es que el desarrollo de la raz贸n moderna y del sujeto moderno que tanto desprecian, esto es, la concepci贸n del sujeto racional cartesiano, no es sino una consecuencia del desarrollo escol谩stico y del dogmatismo filos贸fico previo, que en sus vestigios, result贸 en el iluminismo, la raz贸n pura y el sujeto moderno. Ante la duda, examinen c贸mo se estructura su forma de razonar y traten de negar su car谩cter de razonamiento cartesiano en su teor铆a anti-cartesiana. La paradoja de la ignorancia se torna divertida porque nunca se sabe qu茅 efectos puede tener sobre uno mismo, cuando no se tiene la aceptaci贸n de ella.


Conclusi贸n: La muerte del ignorante

Lo que resultar谩 un veneno, una aut茅ntica raz贸n para no conciliar sue帽o en el fan谩tico, es una idea que no s贸lo compete a los grados de ignorancia, sino que forma parte de la condici贸n humana misma, y es, que la ignorancia es una condici贸n combatible, tolerable, aceptable y tratable, lo que la ignorancia no puede ser nunca es erradicada. Toda persona por m谩s especializaci贸n que tenga sobre un tema o un 谩rea es siquiera capaz de poder abarcar todas las instancias de conocimiento sobre el 谩rea en cuesti贸n (ni que pensar respecto de quien se carga al hombro la fantas铆a de poder saber sobre todo), de ah铆 se alude al conocimiento "general", que de ninguna manera es "total"; y se debe al tiempo de vida mismo de cada persona respecto de lo que puede dedicar a conocer sobre algo, incluso habi茅ndose hecho un experto, siempre habr谩 aspectos desconocidos y sin contemplar. De hecho, hay muchas preguntas que los cient铆ficos m谩s renombrados y expertos a煤n no han sabido contestar respecto de muchas cosas, y que como en tiempos pasados, muchos de los que fueron en su momento misterios para la humanidad, se han podido resolver reci茅n al cabo de siglos y hasta un milenio o dos. Con lo cual, parte de lo cient铆fico se trata de aceptar la ignorancia como la verdadera constante, se puede combatir, se puede alterar el grado, pero no la condici贸n, y de eso se trata el esp铆ritu cient铆fico y curioso. No de seguridades, sino de m谩s incertidumbre por obtener m谩s evidencia al respecto, no de lo c贸modo y lo confortable, sino de aquello que pueda molestarnos pero que con la evidencia suficiente debamos aunque sea moment谩neamente aceptarlo. Quien se atreva entonces, a ingresar al bosque de lo incierto y lo curioso, bienvenido sea, quien prefiera la comodidad, que contin煤e con los folletos de auto-complacencia. El conocer es para valientes, el cobarde es quien se auto-enga帽a.

Mat铆as Cajal Garc铆a y Lucas Cianfagna.-

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