"Nuestras mismas acciones, lo propio de nuestros sufrimientos, entorpecen la marcha de nuestra existencia." Johann Wolfgang von Goethe - Fausto
¿Libremente atados..?
Seamos honestos. Dejemos las mentiras para quien tenga intención de creerlas, ¿no es acaso el término "sujeto libre" una contradicción? Pero no me refiero a una hipocresía, como ya he mencionado otras veces, detesto ese mal uso llamado "hipocresía", en un nivel bajo del razonamiento la contradicción se torna inaceptable, si nos esforzamos un poco, entendemos que lo contradictorio y lo ambiguo son parte de la vida, en un nivel mayor de razón o conocimiento que los formalistas a duras penas comprenden. La contradicción que este término supone me lleva a desarrollar algo de lo que le daré especial protagonismo, para terminar con otro mito moderno -y post-moderno, ¿por qué no?- y poner fin a todo esta serie de ideales y convicciones ingenuas como la "libertad del sujeto", la "igualdad de los hombres" y "el contrato que los agrupa y los libera", ¿liberar de qué? ¿Acaso estaban atados a algo? Mejor dicho..¿sujetos a algo? Detestamos el engaño, pero no por ser amantes de la verdad, sino por evitar un posible perjuicio que pueda ocasionar dicho engaño, por lo tanto, los invito a enfurecerse, porque de este engaño llamado "sujeto libre", nadie se molestó, nadie se reconoció injuriado, ni reclamó ser perjudicado, ¡pero si por este mal razonar lo hemos estado!
La mentira liberal..mejor contada
Si de algo me he quedado perplejo, es ante la facilidad con la cual nos asimos de una idea que la tomamos sólo por el sentimiento de placer que causa, principio de la bondad como utilidad y de la verdad como lo placentero, error de siglos. Así como la "igualdad", también hemos tomado el "sujeto libre" del contractualismo, es enseñado en Teoría Política y Social, y luego nos explican con gran ánimo que sus principales exponentes aún tienen vigencia en muchas cosas. En cierta forma es un paso adelante reconocerlo, el problema, es que se lo toma como positiva la idea del sujeto, e incurrir en el error, persistir en él, tomarlo como valor supremo para la sociedad y luego replicarlo en las mentes jóvenes, es hasta perverso, y en un punto triste. El contrato surge para cada autor -por nombrar a los 3 principales- con la perspectiva propia desde la cual conciben al sujeto libre; para Hobbes era mediante el primus inter pares que pusiera fin a la monstruosidad que el hombre representa según él, para Locke el sujeto determinaba su libertad según la propiedad y en base a la defensa de la misma se establecía un contrato, y para Rousseau el sujeto era libre cuando volviese a su condición de bondad natural ("el buen salvaje"). En cada caso hay un elemento que se torna poderoso y otro que resulta un objeto de gran temor. Nuevamente se vuelve a la filosofía dogmática y se establece el "yo" como una causalidad que se explica a sí misma y justifica todo posible accionar, una forma muy pobre de tratar de explicar el comportamiento humano; en estos ejemplos mencionados, la acción, la fuerza, lo irracional y lo impulsivo parecen ser tan rechazados como la idea religiosa de todo elemento pecaminoso.
El sentimiento gregario..un mundo casi subterráneo
Mientras se endiosa el "yo", se está elogiando el "ego", y de ahí surge el contagioso sentimiento gregario, donde se habla mucho de caridad, de humildad y de la veneración hacia el sacrificio, todas virtudes que se comparten hoy en día, y siempre se veneran..cuando las hace otro, de ahí surge el sentimiento de apego a lo gregario, y ello ocurre porque el instinto dentro del sentimiento gregario no deja de ser el mismo de aumento de la vida, pero en un sentido pasivo y resignado, por ello se suele premiar la caridad, pero no muchos son caritativos; y más aún, se premia el altruismo, pero es en verdad el altruista una persona totalmente agotada, no tiene ningún miramiento hacia su conservación, tiene un desprecio atroz por sí mismo y se ve obligado a canalizar ese desprecio en permitir el vampirismo de energía sobre él por parte de otro, y al ser esto algo que no ocurre con frecuencia, es que se lo considera "santo", pero no por serlo realmente, sino porque es quien se ha sacrificado en pos de tal sentimiento gregario, de quienes veneran el altruismo, pero que por razones obvias, lo encuentran poco conveniente de practicar, es más fácil expresar admiración y alardear de ello. Se puede ser decadente, pero eso no implica ser estúpido.
Repasando los contractualistas antes mencionados, Hobbes le teme absolutamente al impulso creador del hombre, por eso prefiere creer que el hombre es caos, y por ello, ordenarlo mediante un sujeto que determine una supuesta libertad de vivir "en paz", ¿la oveja que es fácilmente guiada, realmente obtiene libertad sujetándose al pastor? ¿En qué medida podemos hablar de una causalidad anterior que habiéndose expresado "en su correcta forma" nos haga libres? De nuevo, ¿libres de qué?
Locke constituye el sujeto de acuerdo a la propiedad privada que posea, por tanto considera libres a los sujetos que posean propiedades y deseen regirse bajo un contrato que los libere de los pobres, los desposeídos que podrían ir tras su propiedad. ¿Pero es realmente de ellos de quien buscan librarse? ¿De qué buscan librarse nuevamente?
Rousseau establece la religión cívica y es el perfecto ejemplo de la ambigüedad y el absurdo para justificar una teoría. Buscando volver al antiguo buen salvaje, los sujetos acuerdan un contrato social que les permita ser libres mediante la voluntad popular, es decir, una voluntad que sólo él pretendía entender y que se la otorgaba a un "yo" nuevamente que se justificase como causalidad que se perdió y a la cual se debe volver. Es ese "yo" imaginario que inventan aquellos que temen constantemente a todo lo que no sea lógico, a todo lo que no sea normativo, racional o subjetivo, lo que el iluminismo ha combatido siempre. ¿Pero por qué lo combaten? Otra vez, ¿de qué se quieren librar?
Buscar la luz..donde la oscuridad no alumbre
La lógica del iluminismo es digna de un cuento gracioso de quien se le pierde algo en una zona oscura y lo busca en otra totalmente distante sólo porque hay luz, ¡así razona el contractualista! En su miedo y rechazo a todo lo que potencie la vida, se crea "el sujeto" como el "yo" causal anterior que justifique cualquier razonamiento y sea perfectamente lógico, por tanto, de un "sujeto libre" pasaríamos a darnos cuenta que el sujeto de libre no tiene nada, ya desde su expresión plantea la necesidad de estar sujetos a algo, al "yo" a una imaginaria "causalidad", pero por miedo, ¿a qué? Nuevamente, ¿el sujeto busca en vano, librarnos de qué? De todo lo que la luz no contemple: lo impulsivo, lo irracional, lo vital, lo vigoroso, lo fuerte. Lo que nos saca del sentimiento gregario de compadecimiento colectivo, de resignación en masa, ¿de qué busca librarnos? De la libertad misma..¿y el sujeto? Es un gran imaginario del cual nos sujetamos bajo la superstición de que toda existencia tiene legitimidad, y debemos sujetarla a algo. El sujeto no es más que la ilusión que surge a partir de una conclusión invertida; la causalidad anterior del sujeto no es más que un error de confundir la causa con el efecto, y se da entendiendo la acción como la real causa de que llamemos al efecto "sujeto" de determinada forma; ante una acción determinada, juzgamos la acción y luego le otorgamos un sujeto, lo cual olvidamos, invertimos la conclusión y es allí donde pensamos que la acción estaba determinada por una verdad en sí, por una causalidad anterior a la cual nos asimos como un niño al mito de Papá Noel, y fuimos lo suficientemente prudentes para superar tal ilusión, ¿tendremos la prudencia de superar la ilusión del sujeto?
La doctrina liberal..completamente falta de libertad
Toda forma de contrato que exija un sujeto jamás puede presentar libertad de ningún tipo, más que un odio hacia la misma. Los liberales han creado una ideología en base a una concepción supersticiosa del ser humano, completamente distante de la realidad, despreciándola inventaron su "causalidad" anterior, su "verdad en sí", su "sujeto racional". Les aterra una persona de acción que se precie, que deje el ascetismo moral del sujeto que viene determinado y que aprecie sus impulsos y los convierta en algo sublime, por eso eligen la "fraternidad", la "igualdad" y la "libertad" de un "sujeto racional", cuyo absurdo no puede ser más grande. Todo el instinto gregario de la fraternidad, la consideración mercantil del otro como tasable de la igualdad, la libertad comercial y la racionalidad de negociar; todo eso constituye sino la decadencia misma, la pobredumbre de espíritu. La esclavitud más grande de éste al considerar que todo tiene un "valor absoluto", que es "preciable", que es "sujeto a algo". Esto es, los liberales tienen miedo a la acción, o sea, a la auténtica libertad del impulso y la vida, por ello someten a los grandes hombres a su doctrina de la "justicia" del pueblo, a su sentimiento gregario de asco por la personalidad. ¿Qué pueden entender de la personalidad estos adoradores de individuos iguales? De la desigualdad se obtiene la excelencia, muy que les pese a ellos, los esclavos del sujeto.
Lucas Cianfagna.-

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