jueves, 5 de mayo de 2016

El porvenir de las Ciencias Sociales

"Presuponen que hay un interés de participar, por medio de estos conocimientos, en la comunidad de los 'hombres civilizados'. Pero aún cuando éste sea el caso, no están en condiciones de probarlo 'científicamente' a nadie, y que lo presupongan no demuestra en ningún momento que sea evidente. Y de hecho, no lo es en absoluto." Max Weber

Carencia de vocación

No pretendo hablar de los problemas presupuestarios por los que venimos pasando hace bastante tiempo dentro de la universidad, pero que ahora se agravó debido al cambio de gobierno y al ajuste de presupuesto destinado a la educación, voy hacia algo más sustancial que el dinero, y tiene que ver con la calidad misma, que si bien, como expliqué está deteriorada, y resultados aún obtenemos a pesar de ello, casi de milagro. Sin embargo, cuando muchas veces nombramos el agotamiento de un modelo de enseñanza no se apunta hacia una respuesta concreta, sino que se alzan consignas políticas, y se adquiere un tono fundamentalista en la cual obligan a uno moralmente a tomar partido (por supuesto, partido por su opinión, ni creamos que encima nos dan la posibilidad de elegir), para entonces organizar una asamblea, una marcha, una idea novedosa y una propaganda idealista y llena de color. Ahora bien, cuando a alguien se le ocurre siquiera nombrar la posibilidad de que la inclusión no sea la solución a los problemas es cuando se vuelve a la tan vulgar dialéctica como estrategia cuasi sofista de anular el argumento del otro, lo cual evidencia algo, más que voluntad de resolver problemas, es voluntad de coleccionar discusiones. El criterio con el que se manejan en la Facultad de Ciencias Sociales, carece de fundamento científico, y guay que se intente mencionar esas palabras, deberíamos entonces llamar a la institución "Facultad de Opiniones Sociales", ya que para ellos lo más importante es la opinión y no el criterio, pero siendo que una opinión no define un carácter científico, el criterio sí lo hace.




El suicidio de la cultura


Muy que les pese a los amigos posmodernos, que en su tentativa por sonar "cultos" -a su manera- o bien, su estandarte de iluminados por un porvenir que no tienen la menor idea de cómo será, ya que si hasta la realidad del presente niegan, tampoco les podemos pedir que miren hacia el porvenir, sería absurdo; su desprecio por lo realmente científico, por todo lo que conlleve un método y un enfoque epistemológico da miedo, ¡¿cómo nos atrevemos a pedir semejante cosa?! Es ahí cuando aparecen los representantes de la "cultura" vulgar, que han ganado un lugar en los medios por bochornos como "el posporno" o la invitación del "Gigoló" a un taller, e invocan su derecho a la libertad plena, la expresión y todas esas sandeces que introduce en un debate serio una persona que no tiene absolutamente nada que aportar, porque su enfoque no es científico, es "de opinión y de interpretación social", o sea, sentimentalismo barato. Otra moda de nuestros amigos posmodernos, es que les encanta usar la "X" reemplazando palabras que tengan en su constitución semántica género masculino, lo interesante es que no reemplazan aquellas que pertenecen al género femenino, pareciera que la igualdad se la olvidaron en la casa; pero demasiado han contaminado la lengua madre con esas idioteces, demasiado tenemos con la periodización y la mediatización constante de todo lo que representa "cultura" de estos señores de los talleres de escritura. La pregunta sería, ¿para qué se tiene un taller de escritura, si ni siquiera aprendieron correctamente a escribir en su propio idioma? Ya sé, ¿muy conservador, no? Voy de nuevo, ¿para qué quieren aprender a escribir, si ni siquiera saben hablar correctamente? No, qué va..para la vanguardia de género y de militancia religiosa, la ciencia no es más que una de las tantas opiniones igualmente válidas (la propia siempre es más igual que las demás, por supuesto) a las que someten la cultura auténtica a un suicidio académico. Es demente que la queja sea sobre una mera cuestión de dinero, cuando es la cultura la que se ha deteriorado por décadas, pero como lo que importan son los sentimientos..aconsejo busquen terapia entonces, la universidad está para cultivar, no para desprestigiar todo tipo de conocimiento y cultura elevados, aquel infame debería ser ajusticiado con el debido modo.



Desconsideraciones varias

Cuando se habla de las ciencias sociales, muchos suelen mezclar los enfoques dependiendo para qué, también hay una degradación misma de la episteme, por otro lado, también existe la confusión de aplicar un enfoque para algo que no sirve y olvidarlo cuando más se lo necesita. Empezando por la confusión de enfoques, podemos señalar, por ejemplo, confundir el uso probabilístico y estadístico como el único recurso metodológico a la hora de analizar una realidad de gobierno, lo cual es sino una vieja artimaña que muchos la conocen y se le llama mentir con estadísticas, lo cual consiste en tomar un dato abstraído y ubicarlo como un dato concluyente, lo cual en apariencia hace irrefutable el argumento, pero los hechos y más aún los hechos sociales, requieren algo más que números, con lo cual los sociólogos tendrían que encargarse de que no ocurran estas cosas entre sus filas. En segundo lugar, cuando se habla de enfoques que no sirven, suelo nombrar el historicismo, bien, ¿qué ocurre con esta práctica? El historicismo suele situar a la persona con un criterio único en un status en el cual se atribuye a sí mismo mirar los hechos desde arriba (esto es, fuera de toda relación entre la persona y el objeto), y buscando una resolución desde la historia, cuando la historiografía no resuelve, sino que cuenta, dice, enumera, prueba, documenta, pero no resuelve; he ahí uno de los errores más comunes, y es en aplicar un enfoque histórico para un problema que requiere una aplicación metodológica, es decir, una dosis de positivismo, a modo de establecer una forma de desempeño y adquirir un criterio propio, no se trata de que haya un criterio definitivo ni una aplicación única, pero al menos fijar uno puede ser un buen punto para comenzar a resolver los problemas. El objeto de estudio de las ciencias sociales, es algo que al día de hoy resulta bastante discutido, pero de algo podemos estar de acuerdo todos, o al menos varios (los que nos damos el lujo del escepticismo), en que la prioridad es resolver problemas, esto es, no podemos limitarnos a la mera interpretación como lo querían los filósofos de la metafísica añeja, o a explicar como lo quieren los positivistas ortodoxos, la combinación de ambos aspectos constituyen la esencia misma de la ciencia; ahora bien, si queremos incluso tener un compromiso, lo cual ha propuesto la Escuela de Frankfurt con un fracaso atroz en cuanto a la comprensión y la hermenéutica, debemos entonces buscar la resolución de problemas, lo cual no es más que lograr que el compromiso no esté determinado por la militancia política -que es importante, pero no suficiente-, sino que también pueda darse a partir de avocarse a la auténtica práctica científica, y con ello me refiero a la mejora de las instituciones, ya que si se busca una solución, bien podríamos empezar por ahí. Muchos de los opinólogos despreciadores de la ciencia auténtica hablan de que "cómo vas a opinar tal cosa, sos un futuro cientista social", bueno, esa actitud merece el mismo trato, porque así como no vale un análisis simplista de la realidad, tampoco se es científico defendiendo una postura de reducción de la cultura a la demagogia política.




Un último olvido


En cuanto a las instituciones, resulta un objeto interesante como un problema real y actual, pero que no se limita al ejercicio jurídico, más allá de que la solución se encuentre en reformar ciertos aspectos de las formas jurídicas y estructuras políticas, El problema institucional, radica en que no se limita a la mera estructura visible o bien consciente, sino que existe un reflejo inconsciente de lo que las instituciones significan para nosotros, sumado a la acumulación y ejercicio constante de la reproducción de esos esquemas. Las prácticas de poder a nivel social llevan un desarrollo y complejización de al menos 3 siglos, lo cual resulta bastante embrollado de tratar, pero en la medida en que podamos detectar los problemas, podemos buscar una forma alternativa de vivir. En distintos comentarios sobre un tema dado en una cátedra determinada, se oyó alguna que otra vez comentarios despreciando la psicología, descolocándola de su carácter científico, pero obviando una cuestión aún más importante, y aquello va a mi tercer punto de lo anterior refiriéndome a cuando un enfoque necesario se olvida. La historia de la ciencia y el desarrollo de las formas epistemológicas bien podrían servir a modo de recordar cómo ha evolucionado la psicología, más que como una ciencia, como una expresión cultural del mundo occidental en el cual se piensa a sí mismo. A través de la filosofía como disciplina madre de las ciencias, y como reflejo de Occidente sobre sí mismo, se encuentra la psicología que logró introducir un método a la reflexión filosófica, desmitificando y volviendo las preguntas más esenciales con un carácter positivo. Varios autores respetables han tratado de huir de la "psicologización" dentro de su metodología, lo cual también significaba un retroceso a nivel de reputación entre sus pares, la pregunta sería: ¿por qué? A la cual agrego, las ciencias humanas como formas de la cultura occidental de entenderse a sí mismo, fueron contenidas bajo la estructura de la psyche consciente pasando de ciencias más duras como la fisiología, hacia ciencias sociales como la sociología y la economía, la antropología más adelante con el enfoque de Kant y la pregunta de "¿Qué es el hombre?". Allí el pensamiento occidental comenzó a transitar un terreno lleno de novedades y nuevos obstáculos, esto es, la formulación y el descubrimiento del insconsciente reformuló totalmente el enfoque mismo de las humanidades, al punto en que no volverían a retomar el camino anterior. Por tanto, si se busca reconocer las estructuras e instituciones que determinan nuestro modo de vida, es preciso primero, dejar en claro los enfoques aplicables a cada situación, ya sea comprensión, explicación y resolución de problemas; luego, descartar o re-organizar aquellos enfoques que no aportan al aspecto en cuestión, y por último, considerar el desarrollo de los enfoques mismos para poder dar un marco coherente mediante el cual, fijado el objeto de estudio (el problema), se pueda empezar a abordar algo más nítido. ¿Se jactan de "ser futuros cientistas sociales"? Entonces comencemos a actuar como corresponde.


Lucas Cianfagna.-

sábado, 23 de abril de 2016

Persistir en el error..o atreverse a evolucionar

"Veo muchos soldados, ¡muchos guerreros es lo que quisiera yo ver! Uniforme se llama lo que ellos visten, ¡y que no sea la uniformidad lo que con ello ocultan!" Así habló Zaratustra

La agonía de un modelo nocivo

Desde el avance del modelo liberal allá por fines del siglo XVII hasta nuestros tiempos, donde dicho modelo sobrevivió dos guerras mundiales, una guerra fría y continúa en gran medida pretendiendo ser la única opción viable. ¿Cómo ocurrió esto? Muy simple, a partir de la introducción del desarrollo técnico, científico e industrial es que le permitió al modelo liberal asegurarse un porvenir más que duradero, a pesar de que esa misma doctrina permitió el florecimiento de las formas que luego vendrían a confrontarlo (socialismo, comunismo, fascismo, nacionalismo, sindicalismo, etc), este se pudo imponer a pesar de éstas mediante mecanismos quizás no doctrinales, pero sí que le permitieron una hegemonía mundial a fin de cuentas. Ahora bien, convendría también detectar ciertas falencias que no son meras cuestiones estructurales -a pesar de que efectivamente lo sean-, sino que incluso demuestran un agotamiento cíclico que bien puede ser entendido a partir de plantear un problema de esta época. Como bien nos enseñó Foucault, como un posible nuevo objeto de estudio, los problemas de cada época varían, y es importante entender, que no sólo cada época tiene un problema distinto, o bien podría no tenerlo, pero aunque en dos épocas diferentes se dé un mismo problema, éste claramente tendría una forma y características diferentes, por tanto, un repaso histórico sería útil, no como una mera recolección de datos -al viejo modo anticuarista-, sino también como una forma de comprender cuando un problema lleva consigo un arrastre de siglos, dónde se originó y cómo fue dando forma hasta la actualidad, por supuesto que la historia importa y sirve, como dije, a modo de mostrar un desarrollo del modelo mismo, sin embargo, la historia por sí sola no basta, ya que también para hacer un análisis de raíz, es menester tener no sólo un objeto de estudio, sino también un marcado esquema metodológico.



Más allá del enfoque ideológico


El modelo liberal subsistió por diversas razones que responden a su concepción ideológica y filosófica, ahora bien, en la práctica se requiere mucho más que eso. Por ejemplo, hay un pasaje importante que sucedió entre el modelo absolutista de Estado moderno y luego, el modelo liberal-burgués, hoy expresado en la famosa "socialdemocracia". En el Leviatán, Hobbes no sólo marca la realidad de un conflicto faccioso entre religiones, marca también una forma muy general o macro de ejercer influencia (poder) y control sobre la población, lo cual produjo consecuencias de tipo individual que escapaban al control del inmenso monstruo estatal. La clase burguesa en ascenso veía esto, y al comprender que una política que era en exceso abarcativa y contenedora, no iba a modificar gran parte de la conducta social, porque se dedicaba principalmente a velar por contener las generalidades, por tanto, las expresiones particulares estaban obviadas, lo cual significó una fisura en la posibilidad de ese control total. Los liberales han sido astutos al enfocar su control e influencia en lo micro, teniendo en cuenta también cuestiones individuales, moldeando el comportamiento de una gran masa que se lanzaba como torrente a la vida de individuo, sin conocer lo que ello significa, lo demás ha sido un arduo trabajo de siglos. Lo que es importante destacar es el auge de la doctrina de la "normalidad", a partir de la cual, las formas jurídicas sólo acompañarían este desarrollo, siendo lo legal entonces, un mero artículo ambiguo que no delimite en absoluto esta cuestión. Veamos, el modelo normalista ha sido el que se ha empleado en los ejércitos de forma cada vez más marcada, dicho modelo sirvió para homogeneizar un grupo heterogéneo, y ello fue adaptado al modelo de prisión, así como al modelo educativo de masas, y también al modelo productivo y económico en última instancia. Tal modelo produce una falencia natural, debido que la normalidad comprende únicamente aspectos de un arquetipo de ficción de un ser humano, se crea por antonomasia un modelo de anormalidad que desemboca en aquello que la sociedad busca evitar, a saber: crecimiento del crimen, del analfabetismo, del desempleo y de pobreza. Este gran monstruo absolutista que fue reemplazado por la micro-política de los atomizados sujetos liberales, produjo un nuevo monstruo, el de los anormales, que por regla propia son marcados como un problema que no tiene nada que ver con la estructura del sistema, lo cual es falso, sino que incluso, es la estructura misma, lo que produce esto.


Las falencias de hoy, la dejadez de ayer

La evolución de los problemas que sufrimos hoy responden a una concepción jurídica apoyada sobre principios añejos, así como también sobre problemas estructurales que conllevan un par de siglos, y que ponen en tela de juicio el modelo liberal mismo dentro de esta época en especial. Los grandes problemas que tenemos hoy día en Argentina, persisten en una gran parte desde el desarrollo de la sociedad de masas, pero también se agregan problemas actuales a los anteriores. Por ejemplo, el problema del narcotráfico, el problema judicial y criminal, entre otros. Algunos han sugerido -de buena fe- que dichos problemas son morales, otros que el problema es de sentido común y de carencia de funcionamiento del mismo modelo; mas me atrevo a decir que ambas cosas persisten, pero de distintas formas. Si bien la cuestión moral atraviesa el conflicto, analizar el conflicto como base moral es caer en el error, pues los hechos no son morales, sólo nuestra percepción de los hechos y nuestra escala valorativa así lo determinan, y por otra parte, la caducidad del funcionamiento de la estructura misma resulta algo evidente, pero aún insuficiente si no tenemos en cuenta el desarrollo histórico de los problemas. Habiendo nombrado la cuestión jurídica, es importante acentuar en ella, dado que como dije, con el modelo liberal en ascenso y complejización, lo jurídico resultó no más que un aditamento cargado de vacíos y ambigüedades que permiten la aparición de contradicciones. Por ejemplo, existe una cuestión moral respecto del consumo de drogas a nivel social, pero esta matriz liberal establece un modelo de normalidad respecto de los derechos individuales, como por ejemplo, los de tercera generación como son el derecho medio-ambiental, y como más importante, el de los consumidores. Ahí vemos que la concepción jurídica en su ambigüedad respecto de las herramientas que el Estado dispone para combatir estos problemas como lo es el narcotráfico, produce un vacío y una contradicción entre moral y normalidad, por tanto, el problema no es moral, es jurídico. También ocurre esto cuando se habla del problema judicial y criminal, puesto que desde el avance de estas técnicas disciplinarias de normalidad, la prisión lejos de reducir la reincidencia en el crimen, no sólo la aumentó, sino que incluso ha creado un tipo de criminal que se reproduce bajo el esquema normalista, mientras que por el contrario, hoy día parte del poder judicial practica la indulgencia cuasi absoluta (lo que se conoce como "garantismo" o "abolicionismo") sobre distintos casos por razones diversas, por tanto, se puede ver otra contradicción entre lo moral, que busca combatir el crimen, y la normalidad, que garantiza la reproducción del crimen de forma constante, y nuevamente, la raíz del problema, es jurídico, pues el exceso de normalidad trae consigo una carencia de un derecho capaz de hacer frente a los problemas en sus causas. Por el contrario, las soluciones que se han propuesto siempre son de combatir el efecto, en lugar de eliminar la causa primordial, por lo cual, el problema es jurídico, su solución real se encuentra en el sentido común y sus consecuencias, finalmente, recaen en lo moral.

Lucas Cianfagna.-

martes, 19 de abril de 2016

Guerra y paz con uno mismo



"Lo que Hobbes denomina 'guerra de todos contra todos', no es de ninguna manera una guerra real e histórica, sino un juego de representaciones por el cual cada uno mide el peligro que cada uno de los otros representa para él, estima la voluntad de combatir que tienen los otros y calcula el riesgo que él mismo correría si hiciese el uso de la fuerza. La soberanía no se establece en absoluto a partir del hecho de la dominación guerrera, sino, todo lo contrario, por un cálculo que permite evitar la guerra. Para Hobbes, es la no-guerra lo que funda el Estado y le da su forma." Michel Foucault


La soberanía empieza con uno mismo



Cada persona es una historia, y en cada historia existen más que hechos, existen más que interpretaciones de las cosas que uno hace, y casi siempre tienen que ver con lo que uno cree que hace por su cuenta, lo que se cree que se hace "conscientemente", y luego viene el error, "no, es que me faltó consciencia". El ego no se esconde tan bien como se cree, basta mirar la respuesta a una eventualidad para analizar en qué punto se está respecto de la propia vivencia, y me refiero precisamente al nivel de control que tiene una persona sobre sí misma. Cuando la persona cree que todo lo que hace es por "consciencia" y lo que deja de hacer es por falta de ella, está incurriendo en un error que era válido en el siglo XVIII, pleno siglo XXI, seguir justificando errores, accionares, seguir culpabilizando de forma trascendental la propia vida, es un suicidio de la personalidad. Un experto en derecho penal neerlandés, llamado Hulsen propuso que la doctrina de la culpabilidad se encontraba en la tradición griega, posiblemente sea así, o no, es perfectamente discutible, y ciertamente se tardaría en llegar a una conclusión más o menos estable. Ahora bien, existe en nuestra sociedad un aspecto que atraviesa a todos nosotros como occidentales, y se manifiesta de distintas formas en la historia familiar de cada uno, de diversas maneras, es lo que se puede denominar "virus familiar", o bien, "pesada herencia", para distendernos un poco y no ser tan rigurosos por unos segundos al menos. Existen diversas cuestiones de orden inconsciente que comprenden tanto lo pulsional-biológico, como lo hereditario, un mandato que se vuelve de cierta forma una herramienta disciplinaria, que desciende hacia las ramificaciones que se desprenden de cada familia, y ello configura lo que luego atraviesa de la persona en la sociedad a nivel macro, esa conducta se hereda y luego se transmite, y nos preguntamos por qué "seguimos en la misma situación y repetimos los mismos errores", lo que burdamente se conoce como "la consecuencia de no ser conscientes de la historia", pero eso no lleva a ningún lado si no hacemos este ejercicio a nivel personal, puesto que a pesar de reconocer los errores de la historia nacional, no se puede empezar a cambiar una conducta si no es uno naturalmente el que lo hace primero.





Entretejido conductual


Lo que la sociedad es en su conjunto, no necesariamente se debe a priori a una consecuencia del tipo "colectiva", sino a cómo se asimila dicha consecuencia en la relación de esa experiencia con uno mismo, en tal caso, lo que suelen llamar "consciencia colectiva" no es más que el resultado del choque de respuestas a los estímulos irracionales de cada uno, por tanto, lo colectivo es una mera consecuencia de la complejización y relación de conductas individuales; y "consciencia", bueno..¿hace falta aclararlo? Consciencia es algo que se relaciona con lo fisiológico en ocasiones, o bien, que tiene que ver con reconocer el propio comportamiento. De ahí a afirmar que dicho comportamiento fue determinado por uno mismo (Yo), es de un egocentrismo, que casualmente se debe, a una ignorancia respecto de cómo funciona el cerebro. Lo que nos atraviesa a nivel personal en nuestra propia vivencia nos constituye como futuro -potencial- comportamiento social, ahora bien, existe un entretejido similar -sino idéntico- sobre lo que constituyen las relaciones de poder en una sociedad, dicho de otro modo y contengan su ira los conspiracionistas, no existe una relación de poder dual que se base sólo en "gobernantes y gobernados", sino que las relaciones de poder a nivel social es un vaivén recíproco, donde hay instancias de devolución de forma desigual. Esto es, no toda ley obliga, ni toda resistencia desobedece, sino que el proceso se da de forma mucho más compleja, y responde a la cuestión que desarrollé previamente, cómo actuamos mediante los estímulos, las percepciones, y el reconocimiento de estos otros factores mismos. Desde finales del siglo XVIII, la cuestión jurídica había dejado de ser el motor de disputa de poderes, sino que comenzó a emplearse un dispositivo nuevo que introduce la doctrina de la culpabilidad y la refleja en una división que va incluso al margen de lo jurídico, y en casos, en contrapartida, esto es, la noción de la normalidad.  Esta noción ha configurado lo que parecerían los tipos sociales de individuos, y mediante una acción dirigida hacia lo micro, se establecieron patrones que tuvieran que ver con la reproducción de una conducta esperada. Por supuesto que al establecer un criterio arquetípico de normalidad en las personas, por contrapartida se establece un criterio arquetípico -inconsciente- de anormalidad, lo cual se conoce en figuras  como el marginado, el delincuente, el paria y el renegado. De manera que dicho de forma burda, toda acción, aunque sea la más simple y cuya actividad sea el mayor de nuestros dominios, constituye consecuencias previsibles y no-previsibles, lo cual nos muestra como en estos casos, que muchas de las conductas nocivas para la sociedad misma se dan sobre la base de conductas que creemos no pueden tener un impacto negativo. De ninguna manera estoy estableciendo una culpabilidad, sino por el contrario, me propongo cuestionar esa doctrina de la culpa, y poner en evidencia de que la solución no puede surgir nunca de la falta de entendimiento del accionar humano mismo, para alcanzar una mayor amplitud y exactitud en una solución, es necesario comprender "¿cómo ocurrió esto?".



Retomar la animalidad política

Haciéndome eco de Aristóteles, y tras tener una consciencia real de nuestra historia personal y de nuestro entorno, conviene entonces comprender lo que significa la trascendencia de uno mismo, que significa actuar en consecuencia propia, mediante un carácter formado previamente y un impulso sin frenos hacia la propia realización. Por si no se había notado, la política comprende eso, y me refiero a la alta política, no al circo de animales agotados y perversos que vemos a diario, sino a una forma principesca de concebir la política, el ejercicio de las potencialidades, de excelencia y el compromiso con la propia comunidad. Pero todo este compromiso resulta inalcanzable si no comenzamos primero ordenando nuestro propio caos, ¿qué ocurriría si en lugar de permitir que el desorden a nivel personal continúe, buscamos conciliar aquellos impulsos que buscan gobernar, canalizarlos y darles un sentido? A eso se le llama carácter, y reside en la aceptación propia y el reconocimiento de cómo se ha llegado a actuar de ese modo y cómo se hace para mejorar los propios actos. ¿Qué ocurriría entonces si se decide organizar el propio caos de todo nuestro entorno (país)? Se alcanzaría entonces la soberanía nacional, pero por lo visto, dicha soberanía no recae sino en la refinación y el estilo que se le da a nuestro propio comportamiento, por tanto, si queremos superar los problemas a nivel social, es menester establecer un cuerpo para todo lo que nuestro accionar puede hacer posible, y entonces, conformar nuestra identidad a partir de lo que entendemos de nosotros mismos.


Lucas Cianfagna.-