sábado, 23 de abril de 2016

Persistir en el error..o atreverse a evolucionar

"Veo muchos soldados, ¡muchos guerreros es lo que quisiera yo ver! Uniforme se llama lo que ellos visten, ¡y que no sea la uniformidad lo que con ello ocultan!" Así habló Zaratustra

La agonía de un modelo nocivo

Desde el avance del modelo liberal allá por fines del siglo XVII hasta nuestros tiempos, donde dicho modelo sobrevivió dos guerras mundiales, una guerra fría y continúa en gran medida pretendiendo ser la única opción viable. ¿Cómo ocurrió esto? Muy simple, a partir de la introducción del desarrollo técnico, científico e industrial es que le permitió al modelo liberal asegurarse un porvenir más que duradero, a pesar de que esa misma doctrina permitió el florecimiento de las formas que luego vendrían a confrontarlo (socialismo, comunismo, fascismo, nacionalismo, sindicalismo, etc), este se pudo imponer a pesar de éstas mediante mecanismos quizás no doctrinales, pero sí que le permitieron una hegemonía mundial a fin de cuentas. Ahora bien, convendría también detectar ciertas falencias que no son meras cuestiones estructurales -a pesar de que efectivamente lo sean-, sino que incluso demuestran un agotamiento cíclico que bien puede ser entendido a partir de plantear un problema de esta época. Como bien nos enseñó Foucault, como un posible nuevo objeto de estudio, los problemas de cada época varían, y es importante entender, que no sólo cada época tiene un problema distinto, o bien podría no tenerlo, pero aunque en dos épocas diferentes se dé un mismo problema, éste claramente tendría una forma y características diferentes, por tanto, un repaso histórico sería útil, no como una mera recolección de datos -al viejo modo anticuarista-, sino también como una forma de comprender cuando un problema lleva consigo un arrastre de siglos, dónde se originó y cómo fue dando forma hasta la actualidad, por supuesto que la historia importa y sirve, como dije, a modo de mostrar un desarrollo del modelo mismo, sin embargo, la historia por sí sola no basta, ya que también para hacer un análisis de raíz, es menester tener no sólo un objeto de estudio, sino también un marcado esquema metodológico.



Más allá del enfoque ideológico


El modelo liberal subsistió por diversas razones que responden a su concepción ideológica y filosófica, ahora bien, en la práctica se requiere mucho más que eso. Por ejemplo, hay un pasaje importante que sucedió entre el modelo absolutista de Estado moderno y luego, el modelo liberal-burgués, hoy expresado en la famosa "socialdemocracia". En el Leviatán, Hobbes no sólo marca la realidad de un conflicto faccioso entre religiones, marca también una forma muy general o macro de ejercer influencia (poder) y control sobre la población, lo cual produjo consecuencias de tipo individual que escapaban al control del inmenso monstruo estatal. La clase burguesa en ascenso veía esto, y al comprender que una política que era en exceso abarcativa y contenedora, no iba a modificar gran parte de la conducta social, porque se dedicaba principalmente a velar por contener las generalidades, por tanto, las expresiones particulares estaban obviadas, lo cual significó una fisura en la posibilidad de ese control total. Los liberales han sido astutos al enfocar su control e influencia en lo micro, teniendo en cuenta también cuestiones individuales, moldeando el comportamiento de una gran masa que se lanzaba como torrente a la vida de individuo, sin conocer lo que ello significa, lo demás ha sido un arduo trabajo de siglos. Lo que es importante destacar es el auge de la doctrina de la "normalidad", a partir de la cual, las formas jurídicas sólo acompañarían este desarrollo, siendo lo legal entonces, un mero artículo ambiguo que no delimite en absoluto esta cuestión. Veamos, el modelo normalista ha sido el que se ha empleado en los ejércitos de forma cada vez más marcada, dicho modelo sirvió para homogeneizar un grupo heterogéneo, y ello fue adaptado al modelo de prisión, así como al modelo educativo de masas, y también al modelo productivo y económico en última instancia. Tal modelo produce una falencia natural, debido que la normalidad comprende únicamente aspectos de un arquetipo de ficción de un ser humano, se crea por antonomasia un modelo de anormalidad que desemboca en aquello que la sociedad busca evitar, a saber: crecimiento del crimen, del analfabetismo, del desempleo y de pobreza. Este gran monstruo absolutista que fue reemplazado por la micro-política de los atomizados sujetos liberales, produjo un nuevo monstruo, el de los anormales, que por regla propia son marcados como un problema que no tiene nada que ver con la estructura del sistema, lo cual es falso, sino que incluso, es la estructura misma, lo que produce esto.


Las falencias de hoy, la dejadez de ayer

La evolución de los problemas que sufrimos hoy responden a una concepción jurídica apoyada sobre principios añejos, así como también sobre problemas estructurales que conllevan un par de siglos, y que ponen en tela de juicio el modelo liberal mismo dentro de esta época en especial. Los grandes problemas que tenemos hoy día en Argentina, persisten en una gran parte desde el desarrollo de la sociedad de masas, pero también se agregan problemas actuales a los anteriores. Por ejemplo, el problema del narcotráfico, el problema judicial y criminal, entre otros. Algunos han sugerido -de buena fe- que dichos problemas son morales, otros que el problema es de sentido común y de carencia de funcionamiento del mismo modelo; mas me atrevo a decir que ambas cosas persisten, pero de distintas formas. Si bien la cuestión moral atraviesa el conflicto, analizar el conflicto como base moral es caer en el error, pues los hechos no son morales, sólo nuestra percepción de los hechos y nuestra escala valorativa así lo determinan, y por otra parte, la caducidad del funcionamiento de la estructura misma resulta algo evidente, pero aún insuficiente si no tenemos en cuenta el desarrollo histórico de los problemas. Habiendo nombrado la cuestión jurídica, es importante acentuar en ella, dado que como dije, con el modelo liberal en ascenso y complejización, lo jurídico resultó no más que un aditamento cargado de vacíos y ambigüedades que permiten la aparición de contradicciones. Por ejemplo, existe una cuestión moral respecto del consumo de drogas a nivel social, pero esta matriz liberal establece un modelo de normalidad respecto de los derechos individuales, como por ejemplo, los de tercera generación como son el derecho medio-ambiental, y como más importante, el de los consumidores. Ahí vemos que la concepción jurídica en su ambigüedad respecto de las herramientas que el Estado dispone para combatir estos problemas como lo es el narcotráfico, produce un vacío y una contradicción entre moral y normalidad, por tanto, el problema no es moral, es jurídico. También ocurre esto cuando se habla del problema judicial y criminal, puesto que desde el avance de estas técnicas disciplinarias de normalidad, la prisión lejos de reducir la reincidencia en el crimen, no sólo la aumentó, sino que incluso ha creado un tipo de criminal que se reproduce bajo el esquema normalista, mientras que por el contrario, hoy día parte del poder judicial practica la indulgencia cuasi absoluta (lo que se conoce como "garantismo" o "abolicionismo") sobre distintos casos por razones diversas, por tanto, se puede ver otra contradicción entre lo moral, que busca combatir el crimen, y la normalidad, que garantiza la reproducción del crimen de forma constante, y nuevamente, la raíz del problema, es jurídico, pues el exceso de normalidad trae consigo una carencia de un derecho capaz de hacer frente a los problemas en sus causas. Por el contrario, las soluciones que se han propuesto siempre son de combatir el efecto, en lugar de eliminar la causa primordial, por lo cual, el problema es jurídico, su solución real se encuentra en el sentido común y sus consecuencias, finalmente, recaen en lo moral.

Lucas Cianfagna.-

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