martes, 19 de abril de 2016

Guerra y paz con uno mismo



"Lo que Hobbes denomina 'guerra de todos contra todos', no es de ninguna manera una guerra real e hist贸rica, sino un juego de representaciones por el cual cada uno mide el peligro que cada uno de los otros representa para 茅l, estima la voluntad de combatir que tienen los otros y calcula el riesgo que 茅l mismo correr铆a si hiciese el uso de la fuerza. La soberan铆a no se establece en absoluto a partir del hecho de la dominaci贸n guerrera, sino, todo lo contrario, por un c谩lculo que permite evitar la guerra. Para Hobbes, es la no-guerra lo que funda el Estado y le da su forma." Michel Foucault


La soberan铆a empieza con uno mismo



Cada persona es una historia, y en cada historia existen m谩s que hechos, existen m谩s que interpretaciones de las cosas que uno hace, y casi siempre tienen que ver con lo que uno cree que hace por su cuenta, lo que se cree que se hace "conscientemente", y luego viene el error, "no, es que me falt贸 consciencia". El ego no se esconde tan bien como se cree, basta mirar la respuesta a una eventualidad para analizar en qu茅 punto se est谩 respecto de la propia vivencia, y me refiero precisamente al nivel de control que tiene una persona sobre s铆 misma. Cuando la persona cree que todo lo que hace es por "consciencia" y lo que deja de hacer es por falta de ella, est谩 incurriendo en un error que era v谩lido en el siglo XVIII, pleno siglo XXI, seguir justificando errores, accionares, seguir culpabilizando de forma trascendental la propia vida, es un suicidio de la personalidad. Un experto en derecho penal neerland茅s, llamado Hulsen propuso que la doctrina de la culpabilidad se encontraba en la tradici贸n griega, posiblemente sea as铆, o no, es perfectamente discutible, y ciertamente se tardar铆a en llegar a una conclusi贸n m谩s o menos estable. Ahora bien, existe en nuestra sociedad un aspecto que atraviesa a todos nosotros como occidentales, y se manifiesta de distintas formas en la historia familiar de cada uno, de diversas maneras, es lo que se puede denominar "virus familiar", o bien, "pesada herencia", para distendernos un poco y no ser tan rigurosos por unos segundos al menos. Existen diversas cuestiones de orden inconsciente que comprenden tanto lo pulsional-biol贸gico, como lo hereditario, un mandato que se vuelve de cierta forma una herramienta disciplinaria, que desciende hacia las ramificaciones que se desprenden de cada familia, y ello configura lo que luego atraviesa de la persona en la sociedad a nivel macro, esa conducta se hereda y luego se transmite, y nos preguntamos por qu茅 "seguimos en la misma situaci贸n y repetimos los mismos errores", lo que burdamente se conoce como "la consecuencia de no ser conscientes de la historia", pero eso no lleva a ning煤n lado si no hacemos este ejercicio a nivel personal, puesto que a pesar de reconocer los errores de la historia nacional, no se puede empezar a cambiar una conducta si no es uno naturalmente el que lo hace primero.





Entretejido conductual


Lo que la sociedad es en su conjunto, no necesariamente se debe a priori a una consecuencia del tipo "colectiva", sino a c贸mo se asimila dicha consecuencia en la relaci贸n de esa experiencia con uno mismo, en tal caso, lo que suelen llamar "consciencia colectiva" no es m谩s que el resultado del choque de respuestas a los est铆mulos irracionales de cada uno, por tanto, lo colectivo es una mera consecuencia de la complejizaci贸n y relaci贸n de conductas individuales; y "consciencia", bueno..¿hace falta aclararlo? Consciencia es algo que se relaciona con lo fisiol贸gico en ocasiones, o bien, que tiene que ver con reconocer el propio comportamiento. De ah铆 a afirmar que dicho comportamiento fue determinado por uno mismo (Yo), es de un egocentrismo, que casualmente se debe, a una ignorancia respecto de c贸mo funciona el cerebro. Lo que nos atraviesa a nivel personal en nuestra propia vivencia nos constituye como futuro -potencial- comportamiento social, ahora bien, existe un entretejido similar -sino id茅ntico- sobre lo que constituyen las relaciones de poder en una sociedad, dicho de otro modo y contengan su ira los conspiracionistas, no existe una relaci贸n de poder dual que se base s贸lo en "gobernantes y gobernados", sino que las relaciones de poder a nivel social es un vaiv茅n rec铆proco, donde hay instancias de devoluci贸n de forma desigual. Esto es, no toda ley obliga, ni toda resistencia desobedece, sino que el proceso se da de forma mucho m谩s compleja, y responde a la cuesti贸n que desarroll茅 previamente, c贸mo actuamos mediante los est铆mulos, las percepciones, y el reconocimiento de estos otros factores mismos. Desde finales del siglo XVIII, la cuesti贸n jur铆dica hab铆a dejado de ser el motor de disputa de poderes, sino que comenz贸 a emplearse un dispositivo nuevo que introduce la doctrina de la culpabilidad y la refleja en una divisi贸n que va incluso al margen de lo jur铆dico, y en casos, en contrapartida, esto es, la noci贸n de la normalidad.  Esta noci贸n ha configurado lo que parecer铆an los tipos sociales de individuos, y mediante una acci贸n dirigida hacia lo micro, se establecieron patrones que tuvieran que ver con la reproducci贸n de una conducta esperada. Por supuesto que al establecer un criterio arquet铆pico de normalidad en las personas, por contrapartida se establece un criterio arquet铆pico -inconsciente- de anormalidad, lo cual se conoce en figuras  como el marginado, el delincuente, el paria y el renegado. De manera que dicho de forma burda, toda acci贸n, aunque sea la m谩s simple y cuya actividad sea el mayor de nuestros dominios, constituye consecuencias previsibles y no-previsibles, lo cual nos muestra como en estos casos, que muchas de las conductas nocivas para la sociedad misma se dan sobre la base de conductas que creemos no pueden tener un impacto negativo. De ninguna manera estoy estableciendo una culpabilidad, sino por el contrario, me propongo cuestionar esa doctrina de la culpa, y poner en evidencia de que la soluci贸n no puede surgir nunca de la falta de entendimiento del accionar humano mismo, para alcanzar una mayor amplitud y exactitud en una soluci贸n, es necesario comprender "¿c贸mo ocurri贸 esto?".



Retomar la animalidad pol铆tica

Haci茅ndome eco de Arist贸teles, y tras tener una consciencia real de nuestra historia personal y de nuestro entorno, conviene entonces comprender lo que significa la trascendencia de uno mismo, que significa actuar en consecuencia propia, mediante un car谩cter formado previamente y un impulso sin frenos hacia la propia realizaci贸n. Por si no se hab铆a notado, la pol铆tica comprende eso, y me refiero a la alta pol铆tica, no al circo de animales agotados y perversos que vemos a diario, sino a una forma principesca de concebir la pol铆tica, el ejercicio de las potencialidades, de excelencia y el compromiso con la propia comunidad. Pero todo este compromiso resulta inalcanzable si no comenzamos primero ordenando nuestro propio caos, ¿qu茅 ocurrir铆a si en lugar de permitir que el desorden a nivel personal contin煤e, buscamos conciliar aquellos impulsos que buscan gobernar, canalizarlos y darles un sentido? A eso se le llama car谩cter, y reside en la aceptaci贸n propia y el reconocimiento de c贸mo se ha llegado a actuar de ese modo y c贸mo se hace para mejorar los propios actos. ¿Qu茅 ocurrir铆a entonces si se decide organizar el propio caos de todo nuestro entorno (pa铆s)? Se alcanzar铆a entonces la soberan铆a nacional, pero por lo visto, dicha soberan铆a no recae sino en la refinaci贸n y el estilo que se le da a nuestro propio comportamiento, por tanto, si queremos superar los problemas a nivel social, es menester establecer un cuerpo para todo lo que nuestro accionar puede hacer posible, y entonces, conformar nuestra identidad a partir de lo que entendemos de nosotros mismos.


Lucas Cianfagna.-

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