"Presuponen que hay un interés de participar, por medio de estos conocimientos, en la comunidad de los 'hombres civilizados'. Pero aún cuando éste sea el caso, no están en condiciones de probarlo 'científicamente' a nadie, y que lo presupongan no demuestra en ningún momento que sea evidente. Y de hecho, no lo es en absoluto." Max Weber
Carencia de vocación
No pretendo hablar de los problemas presupuestarios por los que venimos pasando hace bastante tiempo dentro de la universidad, pero que ahora se agravó debido al cambio de gobierno y al ajuste de presupuesto destinado a la educación, voy hacia algo más sustancial que el dinero, y tiene que ver con la calidad misma, que si bien, como expliqué está deteriorada, y resultados aún obtenemos a pesar de ello, casi de milagro. Sin embargo, cuando muchas veces nombramos el agotamiento de un modelo de enseñanza no se apunta hacia una respuesta concreta, sino que se alzan consignas políticas, y se adquiere un tono fundamentalista en la cual obligan a uno moralmente a tomar partido (por supuesto, partido por su opinión, ni creamos que encima nos dan la posibilidad de elegir), para entonces organizar una asamblea, una marcha, una idea novedosa y una propaganda idealista y llena de color. Ahora bien, cuando a alguien se le ocurre siquiera nombrar la posibilidad de que la inclusión no sea la solución a los problemas es cuando se vuelve a la tan vulgar dialéctica como estrategia cuasi sofista de anular el argumento del otro, lo cual evidencia algo, más que voluntad de resolver problemas, es voluntad de coleccionar discusiones. El criterio con el que se manejan en la Facultad de Ciencias Sociales, carece de fundamento científico, y guay que se intente mencionar esas palabras, deberíamos entonces llamar a la institución "Facultad de Opiniones Sociales", ya que para ellos lo más importante es la opinión y no el criterio, pero siendo que una opinión no define un carácter científico, el criterio sí lo hace.
El suicidio de la cultura
Muy que les pese a los amigos posmodernos, que en su tentativa por sonar "cultos" -a su manera- o bien, su estandarte de iluminados por un porvenir que no tienen la menor idea de cómo será, ya que si hasta la realidad del presente niegan, tampoco les podemos pedir que miren hacia el porvenir, sería absurdo; su desprecio por lo realmente científico, por todo lo que conlleve un método y un enfoque epistemológico da miedo, ¡¿cómo nos atrevemos a pedir semejante cosa?! Es ahí cuando aparecen los representantes de la "cultura" vulgar, que han ganado un lugar en los medios por bochornos como "el posporno" o la invitación del "Gigoló" a un taller, e invocan su derecho a la libertad plena, la expresión y todas esas sandeces que introduce en un debate serio una persona que no tiene absolutamente nada que aportar, porque su enfoque no es científico, es "de opinión y de interpretación social", o sea, sentimentalismo barato. Otra moda de nuestros amigos posmodernos, es que les encanta usar la "X" reemplazando palabras que tengan en su constitución semántica género masculino, lo interesante es que no reemplazan aquellas que pertenecen al género femenino, pareciera que la igualdad se la olvidaron en la casa; pero demasiado han contaminado la lengua madre con esas idioteces, demasiado tenemos con la periodización y la mediatización constante de todo lo que representa "cultura" de estos señores de los talleres de escritura. La pregunta sería, ¿para qué se tiene un taller de escritura, si ni siquiera aprendieron correctamente a escribir en su propio idioma? Ya sé, ¿muy conservador, no? Voy de nuevo, ¿para qué quieren aprender a escribir, si ni siquiera saben hablar correctamente? No, qué va..para la vanguardia de género y de militancia religiosa, la ciencia no es más que una de las tantas opiniones igualmente válidas (la propia siempre es más igual que las demás, por supuesto) a las que someten la cultura auténtica a un suicidio académico. Es demente que la queja sea sobre una mera cuestión de dinero, cuando es la cultura la que se ha deteriorado por décadas, pero como lo que importan son los sentimientos..aconsejo busquen terapia entonces, la universidad está para cultivar, no para desprestigiar todo tipo de conocimiento y cultura elevados, aquel infame debería ser ajusticiado con el debido modo.
Desconsideraciones varias
Cuando se habla de las ciencias sociales, muchos suelen mezclar los enfoques dependiendo para qué, también hay una degradación misma de la episteme, por otro lado, también existe la confusión de aplicar un enfoque para algo que no sirve y olvidarlo cuando más se lo necesita. Empezando por la confusión de enfoques, podemos señalar, por ejemplo, confundir el uso probabilístico y estadístico como el único recurso metodológico a la hora de analizar una realidad de gobierno, lo cual es sino una vieja artimaña que muchos la conocen y se le llama mentir con estadísticas, lo cual consiste en tomar un dato abstraído y ubicarlo como un dato concluyente, lo cual en apariencia hace irrefutable el argumento, pero los hechos y más aún los hechos sociales, requieren algo más que números, con lo cual los sociólogos tendrían que encargarse de que no ocurran estas cosas entre sus filas. En segundo lugar, cuando se habla de enfoques que no sirven, suelo nombrar el historicismo, bien, ¿qué ocurre con esta práctica? El historicismo suele situar a la persona con un criterio único en un status en el cual se atribuye a sí mismo mirar los hechos desde arriba (esto es, fuera de toda relación entre la persona y el objeto), y buscando una resolución desde la historia, cuando la historiografía no resuelve, sino que cuenta, dice, enumera, prueba, documenta, pero no resuelve; he ahí uno de los errores más comunes, y es en aplicar un enfoque histórico para un problema que requiere una aplicación metodológica, es decir, una dosis de positivismo, a modo de establecer una forma de desempeño y adquirir un criterio propio, no se trata de que haya un criterio definitivo ni una aplicación única, pero al menos fijar uno puede ser un buen punto para comenzar a resolver los problemas. El objeto de estudio de las ciencias sociales, es algo que al día de hoy resulta bastante discutido, pero de algo podemos estar de acuerdo todos, o al menos varios (los que nos damos el lujo del escepticismo), en que la prioridad es resolver problemas, esto es, no podemos limitarnos a la mera interpretación como lo querían los filósofos de la metafísica añeja, o a explicar como lo quieren los positivistas ortodoxos, la combinación de ambos aspectos constituyen la esencia misma de la ciencia; ahora bien, si queremos incluso tener un compromiso, lo cual ha propuesto la Escuela de Frankfurt con un fracaso atroz en cuanto a la comprensión y la hermenéutica, debemos entonces buscar la resolución de problemas, lo cual no es más que lograr que el compromiso no esté determinado por la militancia política -que es importante, pero no suficiente-, sino que también pueda darse a partir de avocarse a la auténtica práctica científica, y con ello me refiero a la mejora de las instituciones, ya que si se busca una solución, bien podríamos empezar por ahí. Muchos de los opinólogos despreciadores de la ciencia auténtica hablan de que "cómo vas a opinar tal cosa, sos un futuro cientista social", bueno, esa actitud merece el mismo trato, porque así como no vale un análisis simplista de la realidad, tampoco se es científico defendiendo una postura de reducción de la cultura a la demagogia política.
Un último olvido
En cuanto a las instituciones, resulta un objeto interesante como un problema real y actual, pero que no se limita al ejercicio jurídico, más allá de que la solución se encuentre en reformar ciertos aspectos de las formas jurídicas y estructuras políticas, El problema institucional, radica en que no se limita a la mera estructura visible o bien consciente, sino que existe un reflejo inconsciente de lo que las instituciones significan para nosotros, sumado a la acumulación y ejercicio constante de la reproducción de esos esquemas. Las prácticas de poder a nivel social llevan un desarrollo y complejización de al menos 3 siglos, lo cual resulta bastante embrollado de tratar, pero en la medida en que podamos detectar los problemas, podemos buscar una forma alternativa de vivir. En distintos comentarios sobre un tema dado en una cátedra determinada, se oyó alguna que otra vez comentarios despreciando la psicología, descolocándola de su carácter científico, pero obviando una cuestión aún más importante, y aquello va a mi tercer punto de lo anterior refiriéndome a cuando un enfoque necesario se olvida. La historia de la ciencia y el desarrollo de las formas epistemológicas bien podrían servir a modo de recordar cómo ha evolucionado la psicología, más que como una ciencia, como una expresión cultural del mundo occidental en el cual se piensa a sí mismo. A través de la filosofía como disciplina madre de las ciencias, y como reflejo de Occidente sobre sí mismo, se encuentra la psicología que logró introducir un método a la reflexión filosófica, desmitificando y volviendo las preguntas más esenciales con un carácter positivo. Varios autores respetables han tratado de huir de la "psicologización" dentro de su metodología, lo cual también significaba un retroceso a nivel de reputación entre sus pares, la pregunta sería: ¿por qué? A la cual agrego, las ciencias humanas como formas de la cultura occidental de entenderse a sí mismo, fueron contenidas bajo la estructura de la psyche consciente pasando de ciencias más duras como la fisiología, hacia ciencias sociales como la sociología y la economía, la antropología más adelante con el enfoque de Kant y la pregunta de "¿Qué es el hombre?". Allí el pensamiento occidental comenzó a transitar un terreno lleno de novedades y nuevos obstáculos, esto es, la formulación y el descubrimiento del insconsciente reformuló totalmente el enfoque mismo de las humanidades, al punto en que no volverían a retomar el camino anterior. Por tanto, si se busca reconocer las estructuras e instituciones que determinan nuestro modo de vida, es preciso primero, dejar en claro los enfoques aplicables a cada situación, ya sea comprensión, explicación y resolución de problemas; luego, descartar o re-organizar aquellos enfoques que no aportan al aspecto en cuestión, y por último, considerar el desarrollo de los enfoques mismos para poder dar un marco coherente mediante el cual, fijado el objeto de estudio (el problema), se pueda empezar a abordar algo más nítido. ¿Se jactan de "ser futuros cientistas sociales"? Entonces comencemos a actuar como corresponde.
Lucas Cianfagna.-

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