jueves, 14 de abril de 2016

Identidad institucional: Cultura y soberan铆a


"Cultura es un segmento finito del infinito sentido del proceso del mundo, un segmento en el que los seres humanos conceden sentido y significado." Max Weber

No les dejemos nada a los juristas..

Habiendo mencionado anteriormente la propuesta de teor铆a pura del derecho de Kelsen, es necesario decir, no se puede permitir tal cosa. La mecanizaci贸n de las personas conduce a un esquema auto-perfectible del que resulta muy dif铆cil de salir, y esto lo pudo vislumbrar muy bien Hannah Arendt cuando opina acerca de la conformaci贸n de la unidad y sentido del patriotismo estadounidences, los cuales est谩n basados en la mera lealtad a la constituci贸n. El gran problema de subordinar todo intento de unidad a la constituci贸n la vuelve una especie de deidad incuestionable, en la cual la ley con todo su peso ejerce un poder absoluto, bajo la consigna que he mencionado "Deus ex machina", los hombres dejan de gobernarse entre ellos para ser quienes son gobernados por la sacra-ley. Lo cual hace imposible discutir lo 煤nico que mantiene la "unidad" y el "patriotismo", esto es, la carencia de una cultura aglutinante provoca la necesidad de una mecanizaci贸n que supla los tejidos sociales construidos por una historia perfectamente vislumbrada y una cultura debidamente transmitida y heredada, pero al ser la ley lo 煤nico que une, cuestionarla significar铆a una fragilidad social que ponga en peligro la convivencia misma, quen sea que se atribuya la tarea de revertir esto, tiene mucho que hacer y pensar. Al carecer de una cultura constituyente en un sentido simb贸lico e hist贸rico fuerte, cobra vida el derecho arbitrario que gobierne seg煤n principios l贸gicos y formales, pero que no logra aglutinar de manera eficiente el conjunto de irracionalidades, motivaciones y v铆nculos que constituyen una cultura, sino que la necesidad del derecho arbitrario radica en la falta de una tradici贸n cultural marcada, lo cual conlleva por su propia ra铆z a un problema posterior, que es el mencionado por Hannah Arendt, respecto del problema estadounidence, donde es muy dif铆cil definir una cultura tradicional, pero es simple definir qu茅 es lo que no se supone se debe hacer y en funci贸n de aquello, pensar lo que se podr铆a hacer, lo dem谩s es "globalizaci贸n", y de ello estamos bastante hartos, sobre todo de que sea lo que defina una conducta social. Por ello, no se debe negar el fen贸meno, sino sobrellevarlo de la mejor manera, se adapta y se mejora, o se perece en el intento por negar la realidad, ante la duda, consultar con casos recientes e incluso actuales. 




La importancia de lo fundacional

Dentro de los enfoques hist贸ricos debemos reconocer en particular el enfoque cr铆tico de la historia, el cual se vuelve necesario luego de agotar y redundar sobre el vicio anticuario de acumular (historicismo en su sentido improductivo) y mantenerse en una inercia enferma reivindicando un tipo monumental de haza帽as pasadas como lo 煤nico posible (la famosa nostalgia reactiva), se vuelve entonces conveniente la aplicaci贸n del enfoque cr铆tico, que permita la revisi贸n hist贸rica para fines pr谩cticos en cuanto al desahogo de un pueblo respecto a lo que recuerda, esto es, lograr una peque帽a dosis de olvido necesario para poder establecer un nuevo rumbo a seguir sin sentirse agobiado por todo el pasado que carga sobre s铆. En esto se vuelve muy emblem谩tica la epopeya de Mois茅s respecto a guiar a su pueblo hacia la creaci贸n de un asentamiento territorial y un gobierno pol铆tico, pero el cual estar铆a incompleto de no ser por la creaci贸n de las piedras de leyes, o tablas. Las cuales conten铆an la proclama legal que su pueblo seguir铆a como una forma de establecer una continuidad m谩s all谩 del ascenso y ca铆da de los diferentes l铆deres, es decir, mantener una instituci贸n vigente, pero dicha instituci贸n no pretende como en el caso de Kelsen una teor铆a pura racional, sino una instituci贸n basada en lo subjetivo y motivacional que constituye a un pueblo en su totalidad, que en todo caso est茅 cimentado en una estructura legal, tarea que Max Weber se ha encomendado una vez dejada su profesi贸n de jurista y adentr谩ndose en el terreno de las Ciencias Sociales, descubri贸 algunos componentes que luego lo acercar铆an al comprensivismo sociol贸gico. La importancia de la conformaci贸n cultural, radica en la comprensi贸n e interpretaci贸n de los fen贸menos culturales y la forma de canalizarlos hacia la creaci贸n de una instituci贸n que sea un vivo reflejo de ese expresar, de ser olvidados estos aspectos fundamentales, se comete el error de pensar que todos actuar谩n de la misma manera ante un conjunto de leyes positivas, y lo cierto es que cada pueblo tiene lo suyo.



Los pa铆ses no son neutros

Plantear una universalidad de principios legales, m谩s all谩 de la preocupaci贸n jur铆dica, es obviar los aspectos culturales y subjetivos que interpelan a los pueblos en su conformaci贸n y en su quehacer diario, de manera que podemos estar planteando principios jur铆dicos y legales perfectamente racionales, pero que por incomprensi贸n terminan por no adaptarse a una determinada cultura, como ha pasado en Ir谩n en el intento fallido que hubo por "occidentalizarla" mediante un r茅gimen legal-racional, con resultados opuestos a los que se esperaban, result贸 en una restauraci贸n de una rep煤blica de car谩cter religiosa, cuando lo que se hab铆a intentado era laicizar la pol铆tica. Lo que no se comprendi贸 fue que eso ha sido posible en Occidente debido a que el proceso de asentamiento de religiones en territorios ha dado lugar a conflictos internos entre naciones e intra-naciones, cosa que no ocurri贸 a煤n en Oriente, debido a su desarrollo desigual respecto a este lado del mundo, ellos reci茅n ahora est谩n empezando a vivir estas contradicciones, pensar que Occidente es el mundo ha sido el error de los universalistas, ya que en lugar de buscar un principio comprendi茅ndolo como una idea de interpretaci贸n en su propio entorno, plantearon que la comprensi贸n occidental era la 煤nica posible, los hechos demostraron lo contrario. Ahora bien, ¿qu茅 es lo que nos falta por realizar dentro de los problemas que afrontamos al d铆a de hoy? ¿Tenemos el mismo problema que dicho pa铆s del norte? Afortunadamente no, y esto es lo interesante, cuando se plantea la idea de que Estados Unidos vive mejor -como si fuera posible medir tal cosa- por el hecho de ser m谩s organizados que nosotros, m谩s respetuosos de la ley y menos indulgentes. Para empezar, viven de forma m谩s eficiente, lo cual no significa que vivan mejor, puesto que representan un modo de vivir diferente, cuyos par谩metros para medir lo que es "vida mejor o peor" no se corresponden con los nuestros, de los cuales estamos atravesados inexorablemente. Ahora bien, si bien no se puede determinar una "vida mejor" en t茅rminos subjetivos, se puede determinar un problema en t茅rminos objetivos que responden al estudio objetivo de las subjetividades, lo cual requiere trazar un metalenguaje que nos permita estudiar esto, he ah铆 la cuesti贸n. Decir que somos "peores" por no tener la misma costumbre de respeto a raja-tabla de la ley no constituye argumento v谩lido en absoluto, por el contrario incluso, existe una serie de problemas -que expliqu茅 m谩s arriba- que refieren al problema de que el 煤nico factor de unidad reside en la ley y no en una cultura fuerte. Si bien podr铆amos decir que tenemos lo que ellos no, nuestro problema en todo caso reside en la falta de una institucionalizaci贸n de la cultura, ya que si bien ellos tienen lo que nosotros no, nuestra tarea ser铆a de a帽adir un mero pelda帽o m谩s al proceso de conformaci贸n de nuestra identidad, lo cual agregar铆a un ordenamiento necesario y del cual carecemos, en el cual se incluir铆a la conformaci贸n de objetivos claros a futuro, que no es m谩s que subordinar la pol铆tica a la cultura. La cuesti贸n ser铆a, ¿existe alguien que ha tenido tales ambiciones en estos 煤ltimos 40 a帽os? Eso ya parece estar contestado entonces, y la respuesta de c贸mo lograrlo, radica 40 a帽os antes de que se produjera la ra铆z de este problema.


Lucas Cianfagna.-

martes, 5 de abril de 2016

Contra el Leviat谩n, el hombre de la vocaci贸n persuasiva


"El pueblo, al que se atribuye una cultura, debe ser, en todos los aspectos reales, una unidad viva y no estar miserablemente desgarrado entre lo interno y lo externo, entre un contenido y una forma. El que aspire a forjar y promover la cultura de un pueblo, que forje y promueva esta unidad superior y que colabore en la destrucci贸n de la «culturalidad» moderna, a favor de una verdadera cultura y que ose reflexionar c贸mo la salud de un pueblo, perturbada por el historicismo, puede ser restablecida y c贸mo puede redescubrir sus instintos y, con ello, su autenticidad." Friedrich Nietzsche

El Leviat谩n de la modernidad

No podemos negar el progreso a nivel t茅cnico y cient铆fico que hemos alcanzado como cultura occidental debido a la modernidad, pues se ha avanzado con resultados estad铆sticos formidables respecto a la esperanza de vida, el PBI y otros datos por el estilo. Ahora bien, la modernidad nos trajo otro fen贸meno que el resto del mundo (Oriente) reci茅n ahora est谩 comenzando a vislumbrarse de un modo distinto, por supuesto, que son los conflictos religiosos entre naciones y mismo dentro de ellas, por lo cual le debemos al gran Thomas Hobbes, su obra del Leviat谩n, especificando que si la certeza de la salvaci贸n espiritual se hab铆a puesto en duda, al menos debemos asegurar la salvaci贸n terrenal mediante la supervivencia, y tal cosa fue posible gracias a un Estado absolutista que dirima los peque帽os liderazgos que hac铆an entrar a los fragmentos nacionales en un conflicto entre ellos, mediante una autoridad total con el fin de asegurar la supervivencia de la naci贸n. Aqu铆 se ve un fuerte  componente de desconfianza, que sin desmerecer el trabajo de Hobbes, lo marco a modo de comprensi贸n de los fen贸menos y del pensamiento humano de aquel entonces. El Estado absolutista fue el garante de orden en medio de una convulsi贸n generalizada, y el primero en llevar a cabo dicha haza帽a fue Cronwell en su momento, con un liderazgo absoluto. ¿Qu茅 importancia tiene entonces la desconfianza en esto? Se ir谩 viendo que la desconfianza ten铆a que ver con un desarrollo del pensamiento mismo, lo cual no hay por qu茅 reprochar como hecho hist贸rico. Sin embargo, considero una necesidad plantear la muerte de dicha desconfianza, porque en la actualidad, muy a pesar de que parezca que es una noci贸n sumamente vigente, el pensamiento en la actualidad ha tomado otro camino que deber铆a acompa帽ar el devenir del Estado mismo y de la racionalidad para entender por qu茅 no tiene sentido seguir sosteni茅ndola. 


Tambi茅n hay luz en la oscuridad

La forma dogm谩tica que se ha tenido para razonar, ha llevado a reflexiones filos贸ficas que hoy se evidencian con toda contundencia carentes de sentido, por ejemplo, separar en proposiciones todo lo que se pretende razonar, en lugar de buscar una relaci贸n de grados sobre lo que se conoce. Tal es el ejemplo de la oscuridad y la luz, que seg煤n la tradici贸n dogm谩tica, uno es la ausencia del otro; sin embargo, mediante la ciencia se ha demostrado que dentro de la oscuridad existen part铆culas de luz, negando la posibilidad de una oscuridad absoluta, as铆 como tambi茅n de la luz absoluta que resulta ya harto evidente. Uno se preguntar谩, ¿qu茅 diablos tiene que ver la oscuridad y la luz con la confianza, la racionalidad y el Estado? Mucho m谩s de lo que se piensa. La oscuridad y la luz bien pueden ser la analog铆a necesaria para explicar lo que ha pasado en Occidente a partir del surgimiento del pensamiento racional, y m谩s propiamente del optimismo racionalista luego devenido en iluminismo, el cual pretende explicar s贸lo los fen贸menos que conciernen a la "luz", obviando todo lo que concierne a la "oscuridad", el problema es que hay aspectos esenciales a analizar en una sociedad que se encuentran en los rincones "oscuros". Esto es: la irracionalidad conforma la oscuridad junto con la ignorancia y la incertidumbre, el problema fue tratar de descubrir qu茅 es la oscuridad mirando s贸lo donde hay luz. Y es all铆 donde la configuraci贸n de Hans Kelsen toma lugar acompa帽ando el desarrollo iluminista de un derecho cient铆fico que logre un Estado normativo que se auto-regule y por ende tienda a eliminar la dominaci贸n, como si se tratase de una m谩quina legal que al fin y al cabo terminar谩 gobernando, y esto tiene una sentencia en lat铆n muy contundente "Deus ex machina", puesto que es evidente la postura positivista que ha tomado el legado de Hobbes y lo ha adaptado a la necesidad de darle una explicaci贸n cient铆fica a la democracia, al Estado de fines del siglo XIX y a la racionalidad. Parece que ahora parece m谩s claro el problema de la desconfianza, puesto que un escenario donde progresivamente se anule la dominaci贸n conducir铆a a un entramado de engranajes y no a una comunidad sanamente constituida, esto es, la desconfianza de que los hombres puedan gobernar y poder ser gobernados es un claro elemento que no est谩 claro en Kelsen, pero que bien podr铆a explicarse por este avance iluminista cuyo temor por lo "irracional" se hace evidente, y por tanto, no le interesa atender a las inquietudes y motivaciones de las personas, por ello es m谩s sencillo buscar c贸mo sofocarlas a largo plazo.


La vocaci贸n de desmecanizar

Max Weber nos brind贸 una formidable revisi贸n de la teor铆a de Kelsen, atacando el punto d茅bil de la misma, que es la inminente mecanizaci贸n de las personas, la despersonalizaci贸n de la pol铆tica y la sofocaci贸n de todo anhelo personal. En primer instancia, da un diagn贸stico fulminante diciendo que la pol铆tica sin dominaci贸n y sin personas, es inexistente, raz贸n por la cual, el fin de la pol铆tica representar铆a ir en la direcci贸n que Kelsen estaba marcando de un entramado de engranajes, y no de una comunidad organizada de acuerdo a su propia subjetividad cultural, su autenticidad. Weber nos muestra la necesidad de explorar los terrenos oscuros, poni茅ndole un alto al optimismo racionalista que escond铆a una desconfianza tremenda sobre lo desconocido, y con audaz escepticismo, Weber estudi贸 el rol de la motivaci贸n hacia la acci贸n, y vio que por el desarrollo cultural y para captar esta racionalizaci贸n del Estado, era necesario el rol de la vocaci贸n, para palear esta incertidumbre de qu茅 debe una persona hacer y conformarse a uno mismo mediante sus inquietudes, lo cual es trasladable a la incertidumbre de un pueblo que configura su Estado en base a leyes que no se adapten a su propia idiosincrasia. Por otro lado el aspecto importante de la vocaci贸n reside en que la doctrina que ha tra铆do la vocaci贸n nos habla de la necesidad de demostrar nuestros dotes, esto es, el ejercicio del potencial para rendir cuentas ante los dem谩s del propio carisma en el terreno personal, y trasladado al aspecto del l铆der pol铆tico, quien tiene que rendir cuentas respecto al pueblo que ahora debe legitimarlo por su demostraci贸n de dotes. Si bien este ha sido un avance muy importante respecto de lo que no se atrev铆a a vislumbrar, a煤n la noci贸n de desconfianza toma papel de forma reducida, a partir de la deuda de demostraci贸n de carisma del l铆der pol铆tico a su pueblo, ya que mientras el l铆der demuestre su carisma, el pueblo encuentra un sentido de uni贸n y de conformidad, pero desaparecido el l铆der por causas naturales, asesinato, fuga o detenci贸n, ¿qu茅 queda entonces para el pueblo?


La persuaci贸n se ejerce con la ley en mano

Como se ve铆a, la postura de Weber no ha dejado un cierre adecuado para su conclusi贸n, y esto se debe a causa de que muchos escritos de Weber son p贸stumos, y que dicha conclusi贸n ha quedado abierta, pero ahora bien, podemos trasladar esa conclusi贸n abierta a nuestro pa铆s, debido a que tenemos un ejemplo hist贸rico de quien no s贸lo pudo cerrarla en aspectos te贸ricos, sino que tambi茅n ha demostrado la eficacia en t茅rminos pr谩cticos. Juan Domingo Per贸n no s贸lo ha dejado una doctrina mediante trabajos escritos, sino que tambi茅n ha podido dar con la resoluci贸n de este problema, principalmente mediante la superaci贸n de la desconfianza, ¿c贸mo? Configurando de manera eficaz los tipos ideales de dominaci贸n que Weber describ铆a: tradicional, carism谩tica y racional-legal. El justicialismo planteado correctamente logra contener estos tres tipos ideales de manera equilibrada, esto es, la tradici贸n contenida en la reivindicaci贸n hist贸rica y en una constituci贸n nueva, la dominaci贸n carism谩tica mediante el ejercicio de la persuaci贸n y de la ense帽anza de conducci贸n en una escuela superior, y por 煤ltimo la dominaci贸n racional-legal estar铆a contemplada, adem谩s de en la necesidad de una nueva constituci贸n (que se ha dado en 1949 pero que fue derogada), mediante la creaci贸n de un Modelo para un Proyecto Nacional, que tiene aspiraci贸n de mantener la institucionalidad de la uni贸n nacional en su cultura propia, su soberan铆a pol铆tica y su independencia, como aspectos inmodificables para constituir un pueblo fuerte y asegurar su porvenir. El problema de la desconfianza en la sociedad argentina, radica en la falta de esta etapa institucional que d茅 un cuerpo y una forma al contenido de nuestra cultura y forje un camino a seguir. Es decir, que a pesar de la alternancia de poderes y de partidos en el poder, la idea de una institucionalidad que permita discutir siempre en t茅rminos de la uni贸n nacional y no en detrimento de 茅sta. La noci贸n de un porvenir temeroso es anulada por volver a la comunidad un organismo fuerte que se pueda enfrentar sin miedo a la adversidad, que tenga confianza en s铆 misma, y que mantenga su autenticidad. El miedo hacia lo irracional es infundado si se le da el espacio pertinente para que las aspiraciones personales est茅n en congruencia con la realizaci贸n nacional, pues es esta irracionalidad, estas aspiraciones motivacionales la que lograr谩n no s贸lo la confianza sobre la dominaci贸n, sino a煤n m谩s, el motor que es la misma acci贸n, sobre la inercia del miedo y la desconfianza, podremos entonces oponer organizaci贸n y audacia en lo aut茅ntico que nos constituye.

Lucas Cianfagna.-

lunes, 4 de abril de 2016

La ficci贸n liberal: Un derecho a guillotinar



"Los hombres se enga帽an al creerse libres; y el motivo de esta opini贸n es que tienen conciencia de sus acciones, pero ignoran las causas por que son determinadas; por tanto, lo que constituye su idea de libertad, es que no conocen causa alguna de sus acciones." Baruch Spinoza

Anacronismo febril

Ante el reflorecimiento de liberales en la escena de la opini贸n p煤blica y su sentido de pensar, me permito trazar una refutaci贸n de los principios b谩sicos erigidos por ellos. Las ideas que forjaron nuestra rep煤blica y que configuran una buena parte del pensar de personas hoy, se deben a ideas err贸neamente comprendidas, o aceptadas sin realizar un cuestionamiento sobre sus or铆genes, lo cual dejar铆a en descubierto que son o bien ficticias, o bien contradictorias con la propuesta misma de rep煤blica. Ya que hoy los que se sienten en su propia salsa son liberales teniendo un gobierno de tales magnitudes, me posiciono nuevamente en la disidencia, ya que discutir a los demagogos del supuesto "socialismo del siglo XXI" fue divertido, me dispongo a continuar con los liberales, que critican el socialismo desde la opini贸n de ser una idea obsoleta, ¡como si la de ellos no! Los principios planteados por los liberales, si bien han pertenecido al campo del laicismo pol铆tico, no han dejado de tener un fuerte componente metaf铆sico residual que a煤n queda y que resulta indispensable remover.


Libertad: Un derecho a la egolatr铆a

Cuando se habla de libertad, se evoca una doctrina de origen teol贸gico llamada "libre albedr铆o", la cual consiste en que las acciones son determinadas por la racionalidad pura de quien la llev贸 a cabo, es decir, por la "conciencia" o bien, por un "sujeto" determinante. Este viejo error de ubicar al sujeto previo a la acci贸n se vale de consideraciones ling眉铆sticas, en el espa帽ol es bastante com煤n, que hasta por estas razones personas lleguen a decir "el rel谩mpago relampaguea", como si hubiese necesidad de ubicar un agente a la acci贸n de un mero rel谩mpago, que es acci贸n pura; pero tambi茅n ocurre que la valoraci贸n de un sujeto de forma primordial se d茅 para justificar una voluntad libre, que est谩 por encima de toda pulsi贸n biol贸gica, de todo impulso irracional y de todo condicionamiento no-racional. Nuestras acciones nos constituyen, a partir de ellas creamos nuestra identidad, pero lo que no comprendemos es que no tenemos la libertad de actuar enteramente por nuestra propia conciencia, ya que act煤a lo que llamamos inconsciente, las pulsiones biol贸gicas condicionando buena parte de nuestro comportamiento; de hecho podr铆a se帽alar que existe un alto porcentaje de influencia de las pulsiones, otro alto porcentaje de influencia hereditaria en nuestra crianza y cultura, y una 铆nfima parte de libertad, que se limita a poder decidir de qu茅 manera lograr canalizar los otros dos factores influyentes, con lo cual, el querer libre, lejos de ser una realidad, es un deseo caprichoso, tal como si uno pretendiera tener hambre cuando se le antoje, tener la capacidad de elegir qu茅 comer, no significa poder elegir si comer o no comer, esa es la cuesti贸n. La persona que pretende controlar su inconsciente est谩 incurriendo en el narcisismo, debido a que, en un valor simb贸lico, siendo que la conciencia lleva el nombre de sujeto, y se representa en un "Yo", la ilusi贸n de que el "Yo" decide por encima de los impulsos es de un absurdo atroz. El comportamiento asceta, de privaci贸n y de auto-represi贸n no conduce al libre albedr铆o de un sujeto racional, conduce al desencadenamiento de los impulsos en la manera en que la persona los ha querido evitar, y esto es, porque la acci贸n impulsiva, las pulsiones biol贸gicas son espont谩neas y creadoras, por lo tanto no hay sujeto que las determine, sino que son 茅stas quienes determinan al sujeto. A esto se le suma que la noci贸n de un sujeto puro racional se cae a partir de realizar un meta-lenguaje, es decir, un an谩lisis de c贸mo se origina el lenguaje, y obtenemos all铆, que el procedimiento por el cual se crea el lenguaje, no es l贸gico, sino que responde a experiencias concretas de est铆mulos, interpretaciones y respuesta a dichos est铆mulos, que es sistematizada, transmitida y replicada a los habitantes de la cultura; por tanto los liberales estar铆an ante la incomodidad de encontrar que el sujeto es una ilusi贸n, que la racionalidad pura no existe, y que por tanto la libertad entendida como un "libre albedr铆o" result贸 la peor mentira mejor contada, ya que la ignorancia en c贸mo act煤a el cerebro y el cuerpo, les ha concedido un principio ontol贸gico. Freud describ铆a las 3 heridas narcisistas por las cuales al ser humano le han dado un puntapi茅 al ego: la primera reside en Galileo y Cop茅rnico, quienes han demostrado que no somos el centro del universo y que simplemente somos una parte m谩s, la segunda est谩 en Darwin y nos da la terrible noticia de que no somos una creatura especial sino que somos mera consecuencia de un proceso evolutivo, y entonces, ¿qu茅 nos quedaba como 煤nico basti贸n del ego y del culto al "Yo"? La famosa conciencia, que era plena, y que nos daba la libertad de elegir nuestras acciones. El tercer puntapi茅 fue la terrible noticia de que el inconsciente pesa m谩s, as铆 como las pulsiones e impulsos influyen mucho m谩s en nuestro comportamiento que la consecuencia de impulsos biol贸gicos y cerebrales a las cuales llamamos "conciencia".



Igualdad: Un derecho a la psicopat铆a


En cuanto a la igualdad, tambi茅n encontramos otra doctrina del mismo origen, y 茅sta se basa en la consideraci贸n de individuos iguales a s铆 mismos y por tanto, iguales a los dem谩s. El fundamento ontol贸gico de la idea de igualdad recae en la consideraci贸n de un ser est谩tico y separado de todo, al cual muchas doctrinas metaf铆sicas caracterizaron como "unidad", es decir, la idea de que un fragmento est茅 librado a su propia suerte, y que cada fragmento sea igual a otro, es la misma consideraci贸n de las matem谩ticas, las cuales consisten en imaginar cosas iguales a s铆 mismas en un plano inexistente, olvidando el sentido pr谩ctico para el cual se cre贸 dicha ciencia formal. El fundamento dualista de un mundo ideal es el que respalda la idea de entes iguales, que luego el liberalismo ha tomado como consigna base y que fundamenta el valor de la vida de las personas por igual, lo cual es sino degradar el propio concepto de la vida, ya que toda persona sanamente constituida tiene una jerarqu铆a de valoraciones propias que tiene que ver con su familia y su grupo social; abstraer la igualdad al plano de las relaciones afectivas al punto de tomar a las personas como n煤mero, es el principio del psic贸pata, aquel cuya incapacidad de empat铆a no le permite distinguir entre la vida de un familiar y la de un desconocido. Si bien pareciera que hoy d铆a no es pensado en tal extremo la idea de igualdad, existe de hecho un relativismo absurdo que as铆 como plantea que las cuestiones biol贸gicas son meras construcciones sociales, plantea la igualdad de opini贸n, as铆 como la consideraci贸n de que todos tienen raz贸n m谩s all谩 de los argumentos que expongan, al carecer de una jerarqu铆a, se incurre al absurdo y a las justificaciones irracionales, los debates se vuelven est茅riles y resultan 煤nicamente para satisfacer el deseo de los impotentes y de los incapaces, as铆 como por contrapartida neutraliza todo florecer de excelencia y de potencialidad, condenando a la persona afirmativa y capaz a la degradaci贸n personal, por el resentimiento de un par de personas con d茅ficit de atenci贸n.


Fraternidad: Un derecho a la intolerancia

El broche de oro para la idea fraternal es la sensaci贸n de pertenencia a un grupo, y esto constituye en otro principio que tiene que ver la fraternidad que une a las personas que se encuentran ante una misma visi贸n, que bien podr铆a ser el fundamento de un partido pol铆tico. Ahora bien, la idea de fraternidad se postula como una propuesta moral imposible de rechazar, que se basa en la solidaridad entre las personas que integran dicha fraternidad, el problema que nos deja es pensar que la solidaridad funciona entre las personas que piensan como uno, ya que no se encontraron gestos de solidaridad respecto de las v铆ctimas de la guillotina en la Francia de 1793, muy por el contrario la idea fraternal basa su solidaridad y su tolerancia hacia aquellos que sustentan sus mismos principios que acompa帽an a 茅ste. Por tanto la tolerancia de la vida en fraternidad es en verdad un culto a la intolerancia, algo parecido la expresi贸n "la patria es el otro (que piensa como yo)", un par茅ntesis similar podr铆a ir con la idea de fraternidad, ¿con qui茅nes? S贸lo con aquellos que se consideren libres e iguales, sino recordemos cu谩l era la consigna "Uni贸n indisoluble de la rep煤blica en libertad, igualdad y fraternidad...o muerte". Tambi茅n hay un fundamento moral de unidad entre quienes enarbolan estas banderas, es decir, es comprensible, ¿c贸mo se sustenta una idea mediocre y se la transforma en un supuesto noble estandarte si al menos no demuestran una cohesi贸n? Hoy d铆a ese agrupamiento de mediocridades conjuntas se lo ve no s贸lo en agrupaciones pol铆ticas, sino tambi茅n en movimientos sociales post-modernos de reclamos absurdos que nada tienen que ver con problem谩ticas reales, sino con meros caprichos adolescentes de querer controlarlo todo. En resumidas cuentas, el gran error del liberalismo result贸, por un lado en pretender hacer una separaci贸n del cuerpo y de la mente, tal y como se propusieron los dualistas respecto a aquella vieja consigna de que "el cuerpo es la prisi贸n del alma", a ra铆z de un falta de comprensi贸n del propio cuerpo, por tanto la noci贸n de alma iba a ser err贸nea tambi茅n. Y al creer que hay un sujeto racional que tiene libertad completa sobre s铆, sin darse cuenta que el descontento y el aborrecimiento por la aristocracia francesa se dieron gracias a la distancia que 茅sta guardaba de la burgues铆a pujante, por lo cual, dicha burgues铆a en rebeli贸n no result贸 de sujetos racionales y libres, sino de quienes que no ve铆an c贸mo progresar econ贸micamente como s铆 hab铆an podido en Gran Breta帽a donde el proceso se dio de forma paulatina. Por tanto, los sujetos racionales y libres no se dieron cuenta que estaban determinados por la necesidad de comer y de expandirse.

Lucas Cianfagna.-