jueves, 14 de abril de 2016

Identidad institucional: Cultura y soberanía


"Cultura es un segmento finito del infinito sentido del proceso del mundo, un segmento en el que los seres humanos conceden sentido y significado." Max Weber

No les dejemos nada a los juristas..

Habiendo mencionado anteriormente la propuesta de teoría pura del derecho de Kelsen, es necesario decir, no se puede permitir tal cosa. La mecanización de las personas conduce a un esquema auto-perfectible del que resulta muy difícil de salir, y esto lo pudo vislumbrar muy bien Hannah Arendt cuando opina acerca de la conformación de la unidad y sentido del patriotismo estadounidences, los cuales están basados en la mera lealtad a la constitución. El gran problema de subordinar todo intento de unidad a la constitución la vuelve una especie de deidad incuestionable, en la cual la ley con todo su peso ejerce un poder absoluto, bajo la consigna que he mencionado "Deus ex machina", los hombres dejan de gobernarse entre ellos para ser quienes son gobernados por la sacra-ley. Lo cual hace imposible discutir lo único que mantiene la "unidad" y el "patriotismo", esto es, la carencia de una cultura aglutinante provoca la necesidad de una mecanización que supla los tejidos sociales construidos por una historia perfectamente vislumbrada y una cultura debidamente transmitida y heredada, pero al ser la ley lo único que une, cuestionarla significaría una fragilidad social que ponga en peligro la convivencia misma, quen sea que se atribuya la tarea de revertir esto, tiene mucho que hacer y pensar. Al carecer de una cultura constituyente en un sentido simbólico e histórico fuerte, cobra vida el derecho arbitrario que gobierne según principios lógicos y formales, pero que no logra aglutinar de manera eficiente el conjunto de irracionalidades, motivaciones y vínculos que constituyen una cultura, sino que la necesidad del derecho arbitrario radica en la falta de una tradición cultural marcada, lo cual conlleva por su propia raíz a un problema posterior, que es el mencionado por Hannah Arendt, respecto del problema estadounidence, donde es muy difícil definir una cultura tradicional, pero es simple definir qué es lo que no se supone se debe hacer y en función de aquello, pensar lo que se podría hacer, lo demás es "globalización", y de ello estamos bastante hartos, sobre todo de que sea lo que defina una conducta social. Por ello, no se debe negar el fenómeno, sino sobrellevarlo de la mejor manera, se adapta y se mejora, o se perece en el intento por negar la realidad, ante la duda, consultar con casos recientes e incluso actuales. 




La importancia de lo fundacional

Dentro de los enfoques históricos debemos reconocer en particular el enfoque crítico de la historia, el cual se vuelve necesario luego de agotar y redundar sobre el vicio anticuario de acumular (historicismo en su sentido improductivo) y mantenerse en una inercia enferma reivindicando un tipo monumental de hazañas pasadas como lo único posible (la famosa nostalgia reactiva), se vuelve entonces conveniente la aplicación del enfoque crítico, que permita la revisión histórica para fines prácticos en cuanto al desahogo de un pueblo respecto a lo que recuerda, esto es, lograr una pequeña dosis de olvido necesario para poder establecer un nuevo rumbo a seguir sin sentirse agobiado por todo el pasado que carga sobre sí. En esto se vuelve muy emblemática la epopeya de Moisés respecto a guiar a su pueblo hacia la creación de un asentamiento territorial y un gobierno político, pero el cual estaría incompleto de no ser por la creación de las piedras de leyes, o tablas. Las cuales contenían la proclama legal que su pueblo seguiría como una forma de establecer una continuidad más allá del ascenso y caída de los diferentes líderes, es decir, mantener una institución vigente, pero dicha institución no pretende como en el caso de Kelsen una teoría pura racional, sino una institución basada en lo subjetivo y motivacional que constituye a un pueblo en su totalidad, que en todo caso esté cimentado en una estructura legal, tarea que Max Weber se ha encomendado una vez dejada su profesión de jurista y adentrándose en el terreno de las Ciencias Sociales, descubrió algunos componentes que luego lo acercarían al comprensivismo sociológico. La importancia de la conformación cultural, radica en la comprensión e interpretación de los fenómenos culturales y la forma de canalizarlos hacia la creación de una institución que sea un vivo reflejo de ese expresar, de ser olvidados estos aspectos fundamentales, se comete el error de pensar que todos actuarán de la misma manera ante un conjunto de leyes positivas, y lo cierto es que cada pueblo tiene lo suyo.



Los países no son neutros

Plantear una universalidad de principios legales, más allá de la preocupación jurídica, es obviar los aspectos culturales y subjetivos que interpelan a los pueblos en su conformación y en su quehacer diario, de manera que podemos estar planteando principios jurídicos y legales perfectamente racionales, pero que por incomprensión terminan por no adaptarse a una determinada cultura, como ha pasado en Irán en el intento fallido que hubo por "occidentalizarla" mediante un régimen legal-racional, con resultados opuestos a los que se esperaban, resultó en una restauración de una república de carácter religiosa, cuando lo que se había intentado era laicizar la política. Lo que no se comprendió fue que eso ha sido posible en Occidente debido a que el proceso de asentamiento de religiones en territorios ha dado lugar a conflictos internos entre naciones e intra-naciones, cosa que no ocurrió aún en Oriente, debido a su desarrollo desigual respecto a este lado del mundo, ellos recién ahora están empezando a vivir estas contradicciones, pensar que Occidente es el mundo ha sido el error de los universalistas, ya que en lugar de buscar un principio comprendiéndolo como una idea de interpretación en su propio entorno, plantearon que la comprensión occidental era la única posible, los hechos demostraron lo contrario. Ahora bien, ¿qué es lo que nos falta por realizar dentro de los problemas que afrontamos al día de hoy? ¿Tenemos el mismo problema que dicho país del norte? Afortunadamente no, y esto es lo interesante, cuando se plantea la idea de que Estados Unidos vive mejor -como si fuera posible medir tal cosa- por el hecho de ser más organizados que nosotros, más respetuosos de la ley y menos indulgentes. Para empezar, viven de forma más eficiente, lo cual no significa que vivan mejor, puesto que representan un modo de vivir diferente, cuyos parámetros para medir lo que es "vida mejor o peor" no se corresponden con los nuestros, de los cuales estamos atravesados inexorablemente. Ahora bien, si bien no se puede determinar una "vida mejor" en términos subjetivos, se puede determinar un problema en términos objetivos que responden al estudio objetivo de las subjetividades, lo cual requiere trazar un metalenguaje que nos permita estudiar esto, he ahí la cuestión. Decir que somos "peores" por no tener la misma costumbre de respeto a raja-tabla de la ley no constituye argumento válido en absoluto, por el contrario incluso, existe una serie de problemas -que expliqué más arriba- que refieren al problema de que el único factor de unidad reside en la ley y no en una cultura fuerte. Si bien podríamos decir que tenemos lo que ellos no, nuestro problema en todo caso reside en la falta de una institucionalización de la cultura, ya que si bien ellos tienen lo que nosotros no, nuestra tarea sería de añadir un mero peldaño más al proceso de conformación de nuestra identidad, lo cual agregaría un ordenamiento necesario y del cual carecemos, en el cual se incluiría la conformación de objetivos claros a futuro, que no es más que subordinar la política a la cultura. La cuestión sería, ¿existe alguien que ha tenido tales ambiciones en estos últimos 40 años? Eso ya parece estar contestado entonces, y la respuesta de cómo lograrlo, radica 40 años antes de que se produjera la raíz de este problema.


Lucas Cianfagna.-

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