martes, 5 de abril de 2016

Contra el Leviat谩n, el hombre de la vocaci贸n persuasiva


"El pueblo, al que se atribuye una cultura, debe ser, en todos los aspectos reales, una unidad viva y no estar miserablemente desgarrado entre lo interno y lo externo, entre un contenido y una forma. El que aspire a forjar y promover la cultura de un pueblo, que forje y promueva esta unidad superior y que colabore en la destrucci贸n de la «culturalidad» moderna, a favor de una verdadera cultura y que ose reflexionar c贸mo la salud de un pueblo, perturbada por el historicismo, puede ser restablecida y c贸mo puede redescubrir sus instintos y, con ello, su autenticidad." Friedrich Nietzsche

El Leviat谩n de la modernidad

No podemos negar el progreso a nivel t茅cnico y cient铆fico que hemos alcanzado como cultura occidental debido a la modernidad, pues se ha avanzado con resultados estad铆sticos formidables respecto a la esperanza de vida, el PBI y otros datos por el estilo. Ahora bien, la modernidad nos trajo otro fen贸meno que el resto del mundo (Oriente) reci茅n ahora est谩 comenzando a vislumbrarse de un modo distinto, por supuesto, que son los conflictos religiosos entre naciones y mismo dentro de ellas, por lo cual le debemos al gran Thomas Hobbes, su obra del Leviat谩n, especificando que si la certeza de la salvaci贸n espiritual se hab铆a puesto en duda, al menos debemos asegurar la salvaci贸n terrenal mediante la supervivencia, y tal cosa fue posible gracias a un Estado absolutista que dirima los peque帽os liderazgos que hac铆an entrar a los fragmentos nacionales en un conflicto entre ellos, mediante una autoridad total con el fin de asegurar la supervivencia de la naci贸n. Aqu铆 se ve un fuerte  componente de desconfianza, que sin desmerecer el trabajo de Hobbes, lo marco a modo de comprensi贸n de los fen贸menos y del pensamiento humano de aquel entonces. El Estado absolutista fue el garante de orden en medio de una convulsi贸n generalizada, y el primero en llevar a cabo dicha haza帽a fue Cronwell en su momento, con un liderazgo absoluto. ¿Qu茅 importancia tiene entonces la desconfianza en esto? Se ir谩 viendo que la desconfianza ten铆a que ver con un desarrollo del pensamiento mismo, lo cual no hay por qu茅 reprochar como hecho hist贸rico. Sin embargo, considero una necesidad plantear la muerte de dicha desconfianza, porque en la actualidad, muy a pesar de que parezca que es una noci贸n sumamente vigente, el pensamiento en la actualidad ha tomado otro camino que deber铆a acompa帽ar el devenir del Estado mismo y de la racionalidad para entender por qu茅 no tiene sentido seguir sosteni茅ndola. 


Tambi茅n hay luz en la oscuridad

La forma dogm谩tica que se ha tenido para razonar, ha llevado a reflexiones filos贸ficas que hoy se evidencian con toda contundencia carentes de sentido, por ejemplo, separar en proposiciones todo lo que se pretende razonar, en lugar de buscar una relaci贸n de grados sobre lo que se conoce. Tal es el ejemplo de la oscuridad y la luz, que seg煤n la tradici贸n dogm谩tica, uno es la ausencia del otro; sin embargo, mediante la ciencia se ha demostrado que dentro de la oscuridad existen part铆culas de luz, negando la posibilidad de una oscuridad absoluta, as铆 como tambi茅n de la luz absoluta que resulta ya harto evidente. Uno se preguntar谩, ¿qu茅 diablos tiene que ver la oscuridad y la luz con la confianza, la racionalidad y el Estado? Mucho m谩s de lo que se piensa. La oscuridad y la luz bien pueden ser la analog铆a necesaria para explicar lo que ha pasado en Occidente a partir del surgimiento del pensamiento racional, y m谩s propiamente del optimismo racionalista luego devenido en iluminismo, el cual pretende explicar s贸lo los fen贸menos que conciernen a la "luz", obviando todo lo que concierne a la "oscuridad", el problema es que hay aspectos esenciales a analizar en una sociedad que se encuentran en los rincones "oscuros". Esto es: la irracionalidad conforma la oscuridad junto con la ignorancia y la incertidumbre, el problema fue tratar de descubrir qu茅 es la oscuridad mirando s贸lo donde hay luz. Y es all铆 donde la configuraci贸n de Hans Kelsen toma lugar acompa帽ando el desarrollo iluminista de un derecho cient铆fico que logre un Estado normativo que se auto-regule y por ende tienda a eliminar la dominaci贸n, como si se tratase de una m谩quina legal que al fin y al cabo terminar谩 gobernando, y esto tiene una sentencia en lat铆n muy contundente "Deus ex machina", puesto que es evidente la postura positivista que ha tomado el legado de Hobbes y lo ha adaptado a la necesidad de darle una explicaci贸n cient铆fica a la democracia, al Estado de fines del siglo XIX y a la racionalidad. Parece que ahora parece m谩s claro el problema de la desconfianza, puesto que un escenario donde progresivamente se anule la dominaci贸n conducir铆a a un entramado de engranajes y no a una comunidad sanamente constituida, esto es, la desconfianza de que los hombres puedan gobernar y poder ser gobernados es un claro elemento que no est谩 claro en Kelsen, pero que bien podr铆a explicarse por este avance iluminista cuyo temor por lo "irracional" se hace evidente, y por tanto, no le interesa atender a las inquietudes y motivaciones de las personas, por ello es m谩s sencillo buscar c贸mo sofocarlas a largo plazo.


La vocaci贸n de desmecanizar

Max Weber nos brind贸 una formidable revisi贸n de la teor铆a de Kelsen, atacando el punto d茅bil de la misma, que es la inminente mecanizaci贸n de las personas, la despersonalizaci贸n de la pol铆tica y la sofocaci贸n de todo anhelo personal. En primer instancia, da un diagn贸stico fulminante diciendo que la pol铆tica sin dominaci贸n y sin personas, es inexistente, raz贸n por la cual, el fin de la pol铆tica representar铆a ir en la direcci贸n que Kelsen estaba marcando de un entramado de engranajes, y no de una comunidad organizada de acuerdo a su propia subjetividad cultural, su autenticidad. Weber nos muestra la necesidad de explorar los terrenos oscuros, poni茅ndole un alto al optimismo racionalista que escond铆a una desconfianza tremenda sobre lo desconocido, y con audaz escepticismo, Weber estudi贸 el rol de la motivaci贸n hacia la acci贸n, y vio que por el desarrollo cultural y para captar esta racionalizaci贸n del Estado, era necesario el rol de la vocaci贸n, para palear esta incertidumbre de qu茅 debe una persona hacer y conformarse a uno mismo mediante sus inquietudes, lo cual es trasladable a la incertidumbre de un pueblo que configura su Estado en base a leyes que no se adapten a su propia idiosincrasia. Por otro lado el aspecto importante de la vocaci贸n reside en que la doctrina que ha tra铆do la vocaci贸n nos habla de la necesidad de demostrar nuestros dotes, esto es, el ejercicio del potencial para rendir cuentas ante los dem谩s del propio carisma en el terreno personal, y trasladado al aspecto del l铆der pol铆tico, quien tiene que rendir cuentas respecto al pueblo que ahora debe legitimarlo por su demostraci贸n de dotes. Si bien este ha sido un avance muy importante respecto de lo que no se atrev铆a a vislumbrar, a煤n la noci贸n de desconfianza toma papel de forma reducida, a partir de la deuda de demostraci贸n de carisma del l铆der pol铆tico a su pueblo, ya que mientras el l铆der demuestre su carisma, el pueblo encuentra un sentido de uni贸n y de conformidad, pero desaparecido el l铆der por causas naturales, asesinato, fuga o detenci贸n, ¿qu茅 queda entonces para el pueblo?


La persuaci贸n se ejerce con la ley en mano

Como se ve铆a, la postura de Weber no ha dejado un cierre adecuado para su conclusi贸n, y esto se debe a causa de que muchos escritos de Weber son p贸stumos, y que dicha conclusi贸n ha quedado abierta, pero ahora bien, podemos trasladar esa conclusi贸n abierta a nuestro pa铆s, debido a que tenemos un ejemplo hist贸rico de quien no s贸lo pudo cerrarla en aspectos te贸ricos, sino que tambi茅n ha demostrado la eficacia en t茅rminos pr谩cticos. Juan Domingo Per贸n no s贸lo ha dejado una doctrina mediante trabajos escritos, sino que tambi茅n ha podido dar con la resoluci贸n de este problema, principalmente mediante la superaci贸n de la desconfianza, ¿c贸mo? Configurando de manera eficaz los tipos ideales de dominaci贸n que Weber describ铆a: tradicional, carism谩tica y racional-legal. El justicialismo planteado correctamente logra contener estos tres tipos ideales de manera equilibrada, esto es, la tradici贸n contenida en la reivindicaci贸n hist贸rica y en una constituci贸n nueva, la dominaci贸n carism谩tica mediante el ejercicio de la persuaci贸n y de la ense帽anza de conducci贸n en una escuela superior, y por 煤ltimo la dominaci贸n racional-legal estar铆a contemplada, adem谩s de en la necesidad de una nueva constituci贸n (que se ha dado en 1949 pero que fue derogada), mediante la creaci贸n de un Modelo para un Proyecto Nacional, que tiene aspiraci贸n de mantener la institucionalidad de la uni贸n nacional en su cultura propia, su soberan铆a pol铆tica y su independencia, como aspectos inmodificables para constituir un pueblo fuerte y asegurar su porvenir. El problema de la desconfianza en la sociedad argentina, radica en la falta de esta etapa institucional que d茅 un cuerpo y una forma al contenido de nuestra cultura y forje un camino a seguir. Es decir, que a pesar de la alternancia de poderes y de partidos en el poder, la idea de una institucionalidad que permita discutir siempre en t茅rminos de la uni贸n nacional y no en detrimento de 茅sta. La noci贸n de un porvenir temeroso es anulada por volver a la comunidad un organismo fuerte que se pueda enfrentar sin miedo a la adversidad, que tenga confianza en s铆 misma, y que mantenga su autenticidad. El miedo hacia lo irracional es infundado si se le da el espacio pertinente para que las aspiraciones personales est茅n en congruencia con la realizaci贸n nacional, pues es esta irracionalidad, estas aspiraciones motivacionales la que lograr谩n no s贸lo la confianza sobre la dominaci贸n, sino a煤n m谩s, el motor que es la misma acci贸n, sobre la inercia del miedo y la desconfianza, podremos entonces oponer organizaci贸n y audacia en lo aut茅ntico que nos constituye.

Lucas Cianfagna.-

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