miércoles, 6 de enero de 2016

Incursiones contra la farsa del sujeto libre




"Nuestras mismas acciones, lo propio de nuestros sufrimientos, entorpecen la marcha de nuestra existencia." Johann Wolfgang von Goethe - Fausto


¿Libremente atados..?

Seamos honestos. Dejemos las mentiras para quien tenga intención de creerlas, ¿no es acaso el término "sujeto libre" una contradicción? Pero no me refiero a una hipocresía, como ya he mencionado otras veces, detesto ese mal uso llamado "hipocresía", en un nivel bajo del razonamiento la contradicción se torna inaceptable, si nos esforzamos un poco, entendemos que lo contradictorio y lo ambiguo son parte de la vida, en un nivel mayor de razón o conocimiento que los formalistas a duras penas comprenden. La contradicción que este término supone me lleva a desarrollar algo de lo que le daré especial protagonismo, para terminar con otro mito moderno -y post-moderno, ¿por qué no?- y poner fin a todo esta serie de ideales y convicciones ingenuas como la "libertad del sujeto", la "igualdad de los hombres" y "el contrato que los agrupa y los libera", ¿liberar de qué? ¿Acaso estaban atados a algo? Mejor dicho..¿sujetos a algo? Detestamos el engaño, pero no por ser amantes de la verdad, sino por evitar un posible perjuicio que pueda ocasionar dicho engaño, por lo tanto, los invito a enfurecerse, porque de este engaño llamado "sujeto libre", nadie se molestó, nadie se reconoció injuriado, ni reclamó ser perjudicado, ¡pero si por este mal razonar lo hemos estado!


La mentira liberal..mejor contada

Si de algo me he quedado perplejo, es ante la facilidad con la cual nos asimos de una idea que la tomamos sólo por el sentimiento de placer que causa, principio de la bondad como utilidad y de la verdad como lo placentero, error de siglos. Así como la "igualdad", también hemos tomado el "sujeto libre" del contractualismo, es enseñado en Teoría Política y Social, y luego nos explican con gran ánimo que sus principales exponentes aún tienen vigencia en muchas cosas. En cierta forma es un paso adelante reconocerlo, el problema, es que se lo toma como positiva la idea del sujeto, e incurrir en el error, persistir en él, tomarlo como valor supremo para la sociedad y luego replicarlo en las mentes jóvenes, es hasta perverso, y en un punto triste. El contrato surge para cada autor -por nombrar a los 3 principales- con la perspectiva propia desde la cual conciben al sujeto libre; para Hobbes era mediante el primus inter pares que pusiera fin a la monstruosidad que el hombre representa según él, para Locke el sujeto determinaba su libertad según la propiedad y en base a la defensa de la misma se establecía un contrato, y para Rousseau el sujeto era libre cuando volviese a su condición de bondad natural ("el buen salvaje"). En cada caso hay un elemento que se torna poderoso y otro que resulta un objeto de gran temor. Nuevamente se vuelve a la filosofía dogmática y se establece el "yo" como una causalidad que se explica a sí misma y justifica todo posible accionar, una forma muy pobre de tratar de explicar el comportamiento humano; en estos ejemplos mencionados, la acción, la fuerza, lo irracional y lo impulsivo parecen ser tan rechazados como la idea religiosa de todo elemento pecaminoso. 


El sentimiento gregario..un mundo casi subterráneo

Mientras se endiosa el "yo", se está elogiando el "ego", y de ahí surge el contagioso sentimiento gregario, donde se habla mucho de caridad, de humildad y de la veneración hacia el sacrificio, todas virtudes que se comparten hoy en día, y siempre se veneran..cuando las hace otro, de ahí surge el sentimiento de apego a lo gregario, y ello ocurre porque el instinto dentro del sentimiento gregario no deja de ser el mismo de aumento de la vida, pero en un sentido pasivo y resignado, por ello se suele premiar la caridad, pero no muchos son caritativos; y más aún, se premia el altruismo, pero es en verdad el altruista una persona totalmente agotada, no tiene ningún miramiento hacia su conservación, tiene un desprecio atroz por sí mismo y se ve obligado a canalizar ese desprecio en permitir el vampirismo de energía sobre él por parte de otro, y al ser esto algo que no ocurre con frecuencia, es que se lo considera "santo", pero no por serlo realmente, sino porque es quien se ha sacrificado en pos de tal sentimiento gregario, de quienes veneran el altruismo, pero que por razones obvias, lo encuentran poco conveniente de practicar, es más fácil expresar admiración y alardear de ello. Se puede ser decadente, pero eso no implica ser estúpido.
Repasando los contractualistas antes mencionados, Hobbes le teme absolutamente al impulso creador del hombre, por eso prefiere creer que el hombre es caos, y por ello, ordenarlo mediante un sujeto que determine una supuesta libertad de vivir "en paz", ¿la oveja que es fácilmente guiada, realmente obtiene libertad sujetándose al pastor? ¿En qué medida podemos hablar de una causalidad anterior que habiéndose expresado "en su correcta forma" nos haga libres? De nuevo, ¿libres de qué?
Locke constituye el sujeto de acuerdo a la propiedad privada que posea, por tanto considera libres a los sujetos que posean propiedades y deseen regirse bajo un contrato que los libere de los pobres, los desposeídos que podrían ir tras  su propiedad. ¿Pero es realmente de ellos de quien buscan librarse? ¿De qué buscan librarse nuevamente?
Rousseau establece la religión cívica y es el perfecto ejemplo de la ambigüedad y el absurdo para justificar una teoría. Buscando volver al antiguo buen salvaje, los sujetos acuerdan un contrato social que les permita ser libres mediante la voluntad popular, es decir, una voluntad que sólo él pretendía entender y que se la otorgaba a un "yo" nuevamente que se justificase como causalidad que se perdió y a la cual se debe volver. Es ese "yo" imaginario que inventan aquellos que temen constantemente a todo lo que no sea lógico, a todo lo que no sea normativo, racional o subjetivo, lo que el iluminismo ha combatido siempre. ¿Pero por qué lo combaten? Otra vez, ¿de qué se quieren librar?


Buscar la luz..donde la oscuridad no alumbre

La lógica del iluminismo es digna de un cuento gracioso de quien se le pierde algo en una zona oscura y lo busca en otra totalmente distante sólo porque hay luz, ¡así razona el contractualista! En su miedo y rechazo a todo lo que potencie la vida, se crea "el sujeto" como el "yo" causal anterior que justifique cualquier razonamiento y sea perfectamente lógico, por tanto, de un "sujeto libre" pasaríamos a darnos cuenta que el sujeto de libre no tiene nada, ya desde su expresión plantea la necesidad de estar sujetos a algo, al "yo" a una imaginaria "causalidad", pero por miedo, ¿a qué? Nuevamente, ¿el sujeto busca en vano, librarnos de qué? De todo lo que la luz no contemple: lo impulsivo, lo irracional, lo vital, lo vigoroso, lo fuerte. Lo que nos saca del sentimiento gregario de compadecimiento colectivo, de resignación en masa, ¿de qué busca librarnos? De la libertad misma..¿y el sujeto? Es un gran imaginario del cual nos sujetamos bajo la superstición de que toda existencia tiene legitimidad, y debemos sujetarla a algo. El sujeto no es más que la ilusión que surge a partir de una conclusión invertida; la causalidad anterior del sujeto no es más que un error de confundir la causa con el efecto, y se da entendiendo la acción como la real causa de que llamemos al efecto "sujeto" de determinada forma; ante una acción determinada, juzgamos la acción y luego le otorgamos un sujeto, lo cual olvidamos, invertimos la conclusión y es allí donde pensamos que la acción estaba determinada por una verdad en sí, por una causalidad anterior a la cual nos asimos como un niño al mito de Papá Noel, y fuimos lo suficientemente prudentes para superar tal ilusión, ¿tendremos la prudencia de superar la ilusión del sujeto? 


La doctrina liberal..completamente falta de libertad

Toda forma de contrato que exija un sujeto jamás puede presentar libertad de ningún tipo, más que un odio hacia la misma. Los liberales han creado una ideología en base a una concepción supersticiosa del ser humano, completamente distante de la realidad, despreciándola inventaron su "causalidad" anterior, su "verdad en sí", su "sujeto racional". Les aterra una persona de acción que se precie, que deje el ascetismo moral del sujeto que viene determinado y que aprecie sus impulsos y los convierta en algo sublime, por eso eligen la "fraternidad", la "igualdad" y la "libertad" de un "sujeto racional", cuyo absurdo no puede ser más grande. Todo el instinto gregario de la fraternidad, la consideración mercantil del otro como tasable de la igualdad, la libertad comercial y la racionalidad de negociar; todo eso constituye sino la decadencia misma, la pobredumbre de espíritu. La esclavitud más grande de éste al considerar que todo tiene un "valor absoluto", que es "preciable", que es "sujeto a algo". Esto es, los liberales tienen miedo a la acción, o sea, a la auténtica libertad del impulso y la vida, por ello someten a los grandes hombres a su doctrina de la "justicia" del pueblo, a su sentimiento gregario de asco por la personalidad. ¿Qué pueden entender de la personalidad estos adoradores de individuos iguales? De la desigualdad se obtiene la excelencia, muy que les pese a ellos, los esclavos del sujeto.

Lucas Cianfagna.-

martes, 5 de enero de 2016

Supervivencia política..estabilidad sobre intencionalidad


"Quien hace política, pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder." Max Weber


No ocurre sólo en nuestro país, pero creo conveniente puntualizar en el caso argentino para poder hacer un análisis que considero necesario para evaluar la acción política y qué cosas resultarán inútiles en los momentos más cruciales. Cuando se habla de un gobierno eficaz, no se refiere a uno moralmente aceptable por la mayoría -mal que les pese a idealistas-, ni tampoco a aquellos que han respetado las instituciones a raja-tabla, como podríamos atribuirle a Arturo Illía, quien en un sentido moral o institucional resultó intachable, pero al momento de evaluar su eficacia política, dejó mucho que desear. Tomando lo que dije anteriormente en referencia a que una virtud de excelencia es aquella que prima la realidad por sobre las ideas que uno tiene de ella, es decir, hacer de la política una ciencia, e incluso un arte; para ello, sería bueno contemplar las enseñanzas que la misma práctica política en nuestra historia nos ha dado, para tener una idea de -en un sistema como el nuestro- qué tipo de organizaciones son las que subsisten en el tiempo, cuáles perecen y cómo se garantiza la supervivencia política en el tiempo, esto es: la estabilidad presenta el rasgo más importante de un gobierno eficaz, pues conforma objetivamente el componente que lo hace subsistir, y con él, las organizaciones que se han mantenido en el núcleo de dicho gobierno. 

Por otra parte, es necesario tener en cuenta un rasgo que caracteriza el primer ejemplo que voy a presentar, y tal vez, el más efectivo para graficar aquello que estoy tratando de demostrar. Existen infinidad de calumnias hacia quien fue nuestro presidente Julio Argentino Roca, por supuesto, muchas de ellas vienen desde el lado moral, y como un buen filósofo dijo, no existen hechos morales, sino interpretaciones morales de los hechos; dejando de lado las críticas ad-hominem, y para poner algo de seriedad al asunto, Roca fue el mandatario que más tiempo tuvo de gobierno hasta el momento -incluso valiendo más que el período kirchnerista, ya que en el caso de Roca, además de garantizar lo que el kirchnerismo no pudo, éste concentró esa capacidad en su propia persona-, es decir, Roca realizó campañas militares, la más conocida es la Conquista del Desierto pero sin ánimos de explicar este hecho en cuestión, garantizó alianzas con sectores estratégicos que permitan la recuperación del estado-nación argentino, y lo consolidó a partir de crecimiento económico, crecimiento de las clases medias rurales y ciertos sectores de clase media urbana. Se le critica a Roca su alianza con la oligarquía agraria, pero en rigor de verdad, quienes critican esta alianza lo hacen desde una suerte de lugar precario, ¿acaso el peón rural hubiese sido un aliado estratégico con la falta de poder con la que se encontraban para garantizar dicha empresa? Es de hecho, el ejemplo vivo de la virtud de excelencia expresada en quien supo tomar las oportunidades y supo aceptar la realidad para mantenerse 12 años consecutivos en el Poder Ejecutivo, consolidando sus instituciones nuevas (Partido Autonomista Nacional) y sus medios de eficacia política, porque al fin y al cabo, eso es lo que buscamos en un gobierno, ¿acaso vale más una buena idea o una que se aplique?

También se busca una eficacia política que obtuvo durante el transcurso del gobierno de su persona, mas no de parte de su partido, y es aquello lo mismo que sucedió con el segundo ejemplo que presento. La popularidad que tuvo el gobierno de Juan Domingo Perón es digna de ser mencionada, pero a su vez no obtuvo la misma eficacia que Roca en su momento, quien por otra parte, no obtuvo ni por asomo la popularidad que Perón, lo cual deja a entre ver que si bien los contextos fueron distintos, las herramientas empleadas y las alianzas nos dan la pauta de la necesidad de buscar estabilidad política que dure un cierto tiempo que permita al político encaminarse en su accionar y para introducir las reformas que necesita y valerse del tiempo para garantizar una unidad nacional y un mejoramiento de su estar. Perón obtuvo la oportunidad de introducir grandes cambios que garanticen un mejor nivel de vida y la oportunidad de volver a forjar una unidad nacional. Para lo primero se volcó con todos los medios a su alcance, desgraciadamente olvidar lo segundo en su primer etapa de dos presidencias, le valió un golpe de estado junto con una fractura a nivel nacional, que si bien era fomentada por ambos lados de la comunidad, la unidad nacional fue su prioridad al momento de retornar al país luego de 17 años de exilio y en ese momento utilizó todos los medios a su alcance para realizar este aspecto pendiente; su único problema en ese entonces, fue su propia salud, que le valió poder mantenerse tan sólo un año en el gobierno, pero habiendo comprendido la necesidad en el deseo de la población de cesar con los conflictos armados y los enfrentamientos ideológicos. Para ello, empleó al sector sindical, así como también se sirvió de organizaciones clandestinas en la lucha estratégica contra las otras organizaciones clandestinas que ponían en riesgo su gobierno, aquellos sectores con ideologías extremas que proponían una revolución violenta como única vía a una utopía que no representaba más que su resentimiento contra la realidad, y su odio visceral hacia todo lo real, por eso los mismos sectores que critican el accionar de Roca, son aquellos que han criticado el accionar del gobierno peronista, porque son quienes mejor comprendieron la realidad nacional; a diferencia de los extremistas ideológicos, estos líderes no temían a lo real, ni se inventaban una realidad imaginaria -llámese ideología- para soportar lo que no querían ver, y en el caso de Perón, creó una técnica y una teoría en base al éxito de la práctica y no a suposiciones, es decir, no teorizó sobre una suposición de la realidad, sino que la comprendió y luego en base a las acciones que resultaran eficaces, las tradujo en una teoría que pueda ser viable para el futuro.

En cuanto a sus respectivos partidos, el P.A.N. no sobrevivió más allá de su tiempo. La Revolución del Parque logró su fractura, debido a que había una falta considerable de organización en el partido que garantice su continuidad. El partido de la Unión Cívica Radical que fue parte del derrocamiento del P.A.N. a pesar de lograr dicho cometido, le fue fácil conquistar el poder, pero lo que siempre le costó a este partido es mantenerlo, al contrario de su partido antecesor, cuyo ascenso sólo era posible mediante el fraude, pero que demostraba una capacidad de conservación una vez conquistado. Esto se puede ver en los ejemplos que Nicolás Maquiavelo describía en El Príncipe; el accionar del P.A.N. se asemejaba a las condiciones que él describía sobre la conquista de Turquía, cuyo éxito se basa en la conquista del poder, ya que su conservación en él la garantizaba con facilidad y esto puede deberse a que el P.A.N. mantenía una seguridad a nivel social y económico que le permitía esto, y por el contrario, la U.C.R. vendría a ser comparable al ejemplo de Francia, cuyo poder se conquista fácilmente, pero cuya conservación resulta muy difícil de lograr, sobre todo porque su enfermizo foco en las instituciones, le impidieron siempre ver la seguridad con que el pueblo los veía a ellos, y así, no lograron ver que por desperdiciar miramientos sobre las instituciones de la república, terminaron perdiendo la república misma, arrebatada por golpes militares o presidencias interrumpidas. Podríamos entonces establecer el éxito superador del Partido Justicialista respecto de ambos ejemplos emblemáticos, esto es, históricamente el P.J. ha conquistado el poder mayormente sin muchos obstáculos ni dificultades, a diferencia de los únicos dos casos en que compitiendo con ésta fuerza, han podido triunfar a pesar de ello (los casos de Raúl Alfonsín por la U.C.R. y Mauricio Macri por el PRO); y por otra parte, tampoco le representa un reto la estabilidad gubernamental, porque así como se garantizan un período prolongado de poder, el P.J. también es conocido por representar la inestabilidad de su histórico rival en los períodos que le ha tocado gobernar. Es precisamente la falta de agresividad y astucia lo que ha condenado a la U.C.R. al fracaso total, el cual se vio en las últimas elecciones de este 2015 que pasó, donde fue absorbida por el PRO con el frente Cambiemos y que pudo triunfar incluso en contra del P.J. por haber comprendido lo que el sector que dirigía este partido no logró entender: la inestabilidad gubernamental era insostenible, y su apoyo bajó sin importar la capacidad de dibujar estadísticas, la negación de la realidad del kirchnerismo fue tal (y continúa siendo tal) que se obstinan en pensar que la realidad es la equivocada a la hora de analizar por qué perdieron. La necesidad de unidad nacional, lejos de ser una utopía, es aquello que garantiza la seguridad del pueblo respecto a su gobierno, y es precisamente la promesa de campaña que dio la victoria presidencial a Cambiemos hace un par de meses.

Vemos partidos nuevos que tratan de disputar una posición de poder, y sólo aquellos que han sabido aceptar la contingencia ganaron un lugar en el Senado y en Diputados, y aún así su continuidad pende de un hilo, puesto que necesitan aliarse a alguno de los grandes partidos y sobre todo de aquellos que tienen gran representatividad como para poder impulsarse. Si el P.J. quiere volver a ganar su fama como partido que posee ambas virtudes (fácil conquista y conservación del poder), debe sacarse de encima a aquellos dirigentes que poseen odio hacia la realidad, es decir, el kirchnerismo por su propia condición muere con su fracaso electoral y por su falta de sentido de realidad, entre otras cosas, y si el P.J. quiere volver a obtener un triunfo en ambos campos, necesita actualizar su proceder, renovar sus dirigentes y permitir que sean ellos los que lleven a cabo la tarea de conseguir un gobierno estable y duradero que permita la continuidad de su partido, de lo contrario, estará condenado a perecer, así como el radicalismo pereció por su falta de virtud de excelencia, el peronismo la ha perdido desde la muerte de su propio líder, y de allí, su falta de virtud se ha vuelto cada vez más determinante de su fracaso. A lo que voy es, el peronismo para subsistir necesita un liderazgo fuerte, y para que pueda tener eficacia en su gobierno, tiene que ser alguien con sentido de unidad nacional, es decir, como Perón, el movimiento necesita otro nacionalista.

Lucas Cianfagna.-

domingo, 3 de enero de 2016

"La política y la religión, no van juntos en la mesa"



"No ha de confundirse el 'ser' con el 'deber ser', la polìtica es algo." Niccolo Macchiavelli


Tristemente, a pesar del transcurso de 5 siglos, se hace necesario tocar un tema, cuya necesidad me causa vergüenza ajena, pero que me veo obligado a hacerlo y a desentrañar varias cuestiones que parece que no se han entendido bien. Me inspiré en algunos escritos de amigos desde lo positivo y dichos desde otros que al día de hoy me resultan abrumadores, es decir, medio milenio de creación de teoría política parece que no bastan para quienes piensan volver al estado teocrático, a las inquisiciones, tribunales de fe y otras yerbas que resultan asquerosas para la vida hoy en día. Una vez más disfruto metiendo el dedo en la llaga de aquellos adoradores del pasado y aquellos cuyo pensamiento no es sino, algo nocivo para el espíritu creativo que hoy más que nunca, se necesita en quienes lleven a cabo una tarea de cambio.




Desmitificación del supuesto capricho moderno


A partir del Renacimiento se produce una revalorización -vale decir- de forma completa respecto al hombre y sus disciplinas más diversas, pasando por el arte, la ciencia y la filosofía. A partir de este momento las disciplinas comenzaron a cobrar autonomía, ¿de qué? de los postulados teológicos y metafísicos, es decir, del dogmatismo filosófico, la escolástica y la lógica del optimismo racionalista; esto es, separar la ética de las propias disciplinas, por ejemplo, al día de hoy a nadie se le mueve un músculo si se plantea algo tan elemental como la astronomía, la biología o la geografía como carentes de ética teológica, es incluso algo reclamado y con justa razón. Maquiavelo quiso hacer esto mismo con la política, y recibió (y sigue recibiendo) duras críticas, desde lo moral, hasta en lo religioso que se acerca a un extremismo de tal característica; y llega a ser sorprendente cómo los naturalistas y defensores de la escolástica y del dogmatismo lógico se escandalizan cuando se propone la separación de la actividad política respecto de la religión, y querer primar la experiencia sobre la prédica exclusivamente teórica, es decir, se escandalizan con el desarrollo científico pleno. Primero, el análisis de dicho autor no se centró en lo racional y lo normativo, sino en lo práctico y lo histórico, es decir, se consideró por primera vez la política como ciencia autónoma que mediante su experiencia puede transformarla en técnica por un lado, y por otro lado, se le reconoció un carácter histórico, algo que el dogmatismo moral y filosófico condenan hasta el hartazgo, es decir, para esta vieja forma de pensar, lo histórico es "pecaminoso", porque se estaría mostrando el origen de la cosa, por tanto, se determina que su creación no sucede antes del hombre, ¡sino por el hombre mismo! En segundo lugar, desenmascarar la virtud sacerdotal y considerarla nociva para los objetivos políticos en términos reales y prácticos, sobre todo, para la acción de los príncipes. La virtud sacerdotal es una virtud agotada y proveniente del odio hacia toda fortaleza, toda audacia y libertad, cuyo reflejo en la comunidad lo dan las grandes y profundas necesidades de medidas políticas concretas que se encuentran en tensión con esta virtud decadente, a saber, pobreza, debilidad y sometimiento, marcadas por un fuerte ascetismo, una negación de la voluntad humana y un naturalismo que encubre todo posible análisis de los conceptos que empleamos y ponemos en práctica. ¿Qué quiero decir con esto? Que el naturalismo, el dogmatismo lógico y filosófico, lejos de presentar hoy un forma de pensar alternativa, presentan una que entorpece el pensar mismo. Aunque cuidado, con esto no quiero decir que no haya servido nunca, pero si se encontró agotada ya por finales del siglo XV, con muchísima más razón, lo está ahora.



Contractualismo..el mito de los siglos precedentes


Dentro de la filosofía tradicional, está la base del contractualismo, cuyos exponentes más importantes fueron Locke, Hobbes y Rousseau, entre otros. No es imperioso hacer un análisis sobre cada uno, más allá de lo que se le puede criticar o tomar como positivo de ellos, sino ir al denominador común dentro del contractualismo, cuyo principio no deja de ser de filosofía añeja. En primer lugar, el principio del sujeto como aquel que define la acción humana, esto es, la "causa en sí" o la tan conocida "esencia" que se define por sí misma, al mejor estilo de una tautología inductivista, que aparece como justificación del contrato social y de la supuesta necesidad del "libre albedrío" o "igualdad entre los hombres". La necesidad de un sujeto previo a la acción, es como dije, una tautología; por un lado, no explica nada, y por el otro, se asemeja más a una pretención que a una explicación legítima de las acciones del hombre en la comunidad. Una prueba del absurdo de esto, es pensar que la bondad o la maldad es hereditaria o tiene un componente "causal" anterior al comportamiento, cuando es de hecho el desarrollo de las acciones lo que determina un posible juicio de bondad o maldad en dicha persona. ¿Quiénes somos para determinar quién es bueno de nacimiento o quién es malo? Es por eso en que para justificar tal absurdo, se necesita dar vuelta un razonamiento en el final de su conclusión, y es entonces donde parece irrefutable decir "el hombre actúa de tal forma porque así fue determinado", cuando en realidad es una artimaña muy simple, en la cual se llega a la conclusión de que determinamos "bueno" o "malo" para la comunidad (o incluso lo personal) según nuestra experiencia obtenida por dichas acciones, de ahí se invierte la conclusión, y como resultado, está el mito de "la bondad en sí", o bien, "la igualdad" como estado ideal al cual irrevocablemente se debe dirigir la humanidad o como pretendían los contractualistas, que "el sujeto otorga libertad", en lugar de que la acción sea la que determine la libertad o no del sujeto. 



Necesidad de una nueva virtud..llamada excelencia



Ya hemos hablado en contra de la virtud sacerdotal como perjudicial para la vida política y del contractualismo como un error del proceso de razonamiento, nos queda entonces proponer una virtud que se vuelve una necesidad en plena época de decadencia de valores y de tipos. La virtud noble es aquella que piensa en la realidad más allá de cualquier influencia ideológica, convicción y prejuicio; aquella que busca la liberación del dogma en la aceptación de la realidad, y aplicar ese realismo en el terreno político e incluso de la propia vida. Para ello, no podemos contentarnos con los preceptos morales de la mayoría, ni tampoco podemos reposar sobre la filosofía tradicional, puesto que para lograr los objetivos propuestos, es imperiosa la audacia, el ingenio, la astucia y la tenacidad. Como he explicado anteriormente, el poder tiene una connotación que no ha sido suficientemente analizada y que requiere revisión constante, ya que se necesita la aptitud ante todo y la correcta predisposición para ejercerlo en la vida personal primero, y en la vida política luego; si seguimos haciendo uso del razonamiento "doña Rosa" sobre lo que significa el poder, no es posible avanzar en ningún aspecto. En esta tarea debemos recurrir nuevamente a los maestros teóricos del poder, para quitar una vez más aquel lastre que la ciencia ha cargado por siglos y que pareciera que nuevamente ha vuelto, por un lado, de parte de aquellos que buscan la vuelta del pasado de forma irrevocable, y por otro lado, aquellos sumidos en el relativismo posmoderno, que utilizando los viejos métodos, logran elaborar teorías absurdas y con una fuerte carga moral las cuales se pretenden científicas. Y es ahí donde irrumpo, ¿qué papel juega la nueva virtud en esto? El papel de devolver a la ciencia política su lugar correspondiente una vez más y poder responder a las insistencias, "¿Debe realmente la religión estar separada de la política? -¡Pero hombre, hace 5 siglos que lo venimos planteando!".


Lucas Cianfagna.-