"Un buen gobierno no est谩 asegurado por la liberalidad de sus principios, pero s铆 por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen". Jos茅 de San Mart铆n
Decadencia posmoderna
En torno al tradicionalismo, surgen debates de todo tipo de "c贸mo deber铆a ser" planteada la cuesti贸n de la tradici贸n, y lejos de encontrar respuestas viables, observo demasiadas respuestas nost谩lgicas, que caracterizan el proceso nihilista que Occidente viene experimentando hace dos siglos, y tiene que ver con la voluntad de "nada" en la que se convierten las formas decadentes, esto es, la tradici贸n concebida desde quienes tratan de salvarla en sus formas anteriores, como si fuera posible, y pretenden -citando a 脡vola- canalizar su "ser", como si tal cosa existiese. Quiero decir, en todo caso, no existe actualmente, y eso se debe a la falsa conciencia que caracteriz贸 la concepci贸n de la tradici贸n, lo cual provoc贸 que la posmodernidad la ingiriese en su maremoto de sinsentido y de irracionalidad. El posmodernismo es una realidad, consecuencia de la misma decadencia cultural, lo que los tradicionalistas de hoy no comprenden es que en lugar de plantear una tradici贸n que deviene, se adapta y sobrevive en el tiempo, plantean un concepto eterno, un 铆dolo, un t贸tem; y fue justamente aquello lo que permiti贸 al posmodernismo triunfar, por ser los supuestos tradicionalistas una suerte de reaccionarios tan irracionales como los posmodernos actuales, por lo cual, los reaccionarios de hoy no son m谩s que parte de la realidad decadente de la posmodernidad. El enojo de los reaccionarios sobre lo que es cient铆fico, sobre el pensamiento renovado y actualizado, su historiograf铆a infame y carente de fundamento, su resentimiento antisemita y racista que pudre todo lo que toca. Su rechazo hacia una religiosidad concebida de una forma nueva y el rechazo de una espiritualidad variable, es lo que le permiti贸 valerse a los defensores de posturas posmodernas, ya que se identifican en la contradicci贸n a estos primeros. Esta pasividad que engloba la consigna "Deus ex machina", es lo que constituye el utilitarismo social, la real consecuencia del optimismo racionalista, cuyo desprecio por lo que potencie la vida y la existencia, condujo a esta "voluntad de nada", compartida tanto por posmodernos, como por reaccionarios, ¡ya que "nada" es a lo que se dirigen reivindicando algo muerto!
Lejos de una idea cl谩sica
El pensamiento renacentista planteaba una actualizaci贸n en cuanto al tradicionalismo y a las formas nuevas de pol铆tica, cultura y filosof铆a, adaptando la tradici贸n a un nuevo porvenir, Maquiavelo, Spinoza, Descartes, Pascal y otros comprendieron esto, y supieron adaptar el nuevo pensamiento a la cultura, es decir, captaron el natural agotamiento de las formas anteriores, y se produjo el mejor resultado, que es la convivencia de las formas nuevas (modernidad) con la constituci贸n cultural de los pueblos (tradici贸n). El avance del pensamiento les queda grande a los pseudo-defensores de la tradici贸n, porque no piensan modificar un s贸lo aspecto de su arcaica postura, y la raz贸n por la cual no hay un apego hacia la tradici贸n como constitutivo de una cultura altiva, es precisamente el tomar una postura anti-moderna en cuanto a su totalidad, en lugar de resaltar sus aspectos positivos; parad贸jicamente, los tradicionalistas -que se declaran anti-marxistas por su enfoque dial茅ctico- optaron por realizar un enfoque similar pero invertido, donde ponen como contradicciones irreconciliables a la tradici贸n vs modernidad, lo cual no resulta sino un suicidio absoluto de parte de la tradici贸n, que en lugar de adaptarse, captar el devenir hist贸rico y aceptar el rol moderno en la historia, prefiri贸 negarlo, esto es, negar la realidad, y por tanto no subsistir.
En cuanto a nuevas formas pol铆ticas, me permito un cr铆tica de actualidad: la democracia actual lejos est谩 de la idea original, que planteaba una ciudadan铆a activa, en cambio se percibe una ciudadan铆a que no se reconoce en t茅rminos reales como tal, tienen el sentimiento de la esclavitud la cual no conoce de obligaciones y de compromiso sobre las decisiones pol铆ticas. La igualdad planteada por Arist贸teles como la que aparece entre semejantes no ha dejado de ser una realidad, en la medida en que quien no se compromete, no tiene derecho a reclamos p贸stumos; es por esto que los reclamos de igualdad desde "abajo" surgen en general de parte de quienes no tienen intenci贸n alguna por comprometerse, pero las tienen todas para recibir un beneficio de parte del resto. Es por eso que la noci贸n de igualdad "entre iguales" es tan perseguida, porque lejos de ser s贸lo una oposici贸n moral, esa moralidad es la perfecta excusa para esconder una fuerte conveniencia pasiva, que se llama inacci贸n, entonces se condena lo activo y dominante, lo cual es absurdo, ya que conmovidos por el accionar de demagogos fragmentarios como los que hemos experimentado en la 煤ltima parte del siglo pasado y en el actual, son consecuencia de considerar la acci贸n y la dominaci贸n un mal en s铆, ¿c贸mo se espera combatir tal cosa si no es con acci贸n y dominaci贸n entonces?
Adaptaci贸n al nuevo siglo
Superado el contexto de sociedad de masas, as铆 como su organizaci贸n de partidos, la transformaci贸n de la burocracia estatal y la modernizaci贸n del Estado como medio de organizaci贸n nacional, queda entender que estas formas no pueden ser abandonadas a la suerte de quienes hacen del Estado un objeto de saqueo, incluso los estatistas, que en su misi贸n de que "el Estado es todo", dicha entelequia pasa a subordinar a la poblaci贸n a una tiran铆a disimulada, lo cual ya se ha vivido en la historia en numerables ocasiones, y en otras no fue nada disimulada. El problema del estatismo es subordinar a la poblaci贸n a la voluntad del Estado, siendo que 茅ste debiera ser el medio de realizaci贸n de la comunidad y su organizaci贸n proyectada hacia el porvenir, lo cual evitar铆a el potenciamiento de quienes buscan destruirlo, ya que las supuestas formas progresivas de anti-jerarqu铆a conduce a las jerarqu铆as m谩s viejas y a las formas m谩s rancias de organizaci贸n, lejos de concretar el sue帽o de la sociedad "sin clase y sin Estado", se deja el camino libre a los que lo usufruct煤an. Es por esto que la tradici贸n no puede significar nunca combatir lo que ya est谩 instalado, sino adaptarse a ello y poder postularse de una manera que constituya el fundamento de un pueblo, lo cual conlleva tambi茅n la organizaci贸n y el reconocimiento de jerarqu铆as, tal y como plantea la idea tradicional, a diferencia de los reaccionarios, que plantean la necesidad de una forma expirada de jerarqu铆a. La profesionalizaci贸n de las funciones p煤blicas se vuelve algo necesario para ir comprendiendo la experiencia y la necesidad de una nueva noci贸n de jerarqu铆a basada en m茅rito, la noci贸n de jerarqu铆a que triunfa es aquella que conoce aceptaci贸n social, lo cual no es otra cosa que el concepto de dominaci贸n: es la probabilidad de encontrar obediencia de quien busca organizar la sociedad.
Lucas Cianfagna.-

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