mi茅rcoles, 25 de mayo de 2016

Violencia, poder y Estado: Actualizaci贸n de enfoques



"Lo que ha sido demolido es el sistema ideol贸gico de un siglo de vigencia, que dividi贸 al mundo en zonas enfrentadas durante el siglo XX.(...) Gulag, Genocidio, Imperio, han sido el reverso de la moneda que desgast贸 la legitimidad de proyectos de emancipaci贸n que nacieron a partir de los ideales ilustrados." Tom谩s Abraham


El desgaste de un mito

Mucho se habla en torno a la violencia, desde las definiciones de Weber de Estado, tambi茅n de Ozlak, o mismo O'Donnell, pero la confusi贸n no existe por culpa de ellos -si de algo soy enemigo, es de la idea de culpabilizar, en lugar de comprender qu茅 pas贸-, sino principalmente porque no se suele hacer una separaci贸n pertinente entre definiciones de conceptos, y en consecuencia se suele confundir dominaci贸n con poder, o mismo violencia con poder, cuando su relaci贸n es m谩s compleja. Hace un tiempo no muy atr谩s he escuchado una conversaci贸n sobre un Fulano que planteaba una cr铆tica al estructuralismo desde su propuesta de abordaje pol铆tico, dec铆a "es que para nosotros, la estructura no es un fin, sino un medio"; dicho hombre cometi贸 un error grav铆simo, y es confundir an谩lisis metodol贸gico de la realidad o del escenario pol铆tico, con enfoque doctrinario, o dicho en lenguaje de gesti贸n: confundi贸 visi贸n con misi贸n, tratando de subordinar la primera a la segunda, fatalidad terrible, si la visi贸n de la realidad est谩 subordinada a la misi贸n a futuro, lo que significa, es que ese Fulano le importaba un cuerno la realidad, sino la realizaci贸n de un deseo caprichoso y frustrado. As铆 como estos errores ocurren de parte de gente que cree que una doctrina es sabidur铆a universal, tambi茅n as铆 se llega a confundir violencia con una mera manifestaci贸n de fuerza bruta, dej谩ndose guiar por el sentido com煤n, cuando el sentido com煤n no siempre da pauta de realidad. La violencia, de hecho, tiene mayor relaci贸n con cuestiones de conducta humana no satisfecha, que a diferencia de los animales -quienes se olvidan cuando algo no pudieron realizar- el ser humano lo retiene hasta que descarga su c貌lera contra una mesa, da un portazo, o acumula lo suficiente como para matar a alguien. Si bien Hannah Arendt ten铆a raz贸n en parte cuando asum铆a los riesgos de categorizar org谩nicamente las cuestiones pol铆ticas, porque es all铆 donde no existen las cuestiones 茅ticas para analizar "lo que necesita perecer" o "lo que se desgasta por causa natural", trat谩ndose de un fen贸meno que involucra la p茅rdida de vidas humanas. Ahora bien, habr铆a que entender que dicha preocupaci贸n, que estaba bien fundada, se dio en un contexto de temprana remoci贸n de las teor铆as racistas y biologicistas de las ciencias humanas, y como he mencionado antes, lo biol贸gico puede ser una buena analog铆a para plantear un enfoque nuevo que justamente reemplace la vieja mirada del darwinismo, por una mirada actual y mucho m谩s coherente de dicho fen贸meno. Al fin y al cabo, el error del darwinismo en las humanidades no fue Darwin, fueron sus int茅rpretes. De manera que, en cuanto a la violencia y la relaci贸n con el poder, es necesario tomar dimensi贸n del comportamiento humano, ya sea fisiol贸gica, psicol贸gica o sociol贸gicamente, para dar el marco adecuado para considerar la violencia y su relaci贸n con la pol铆tica.



¿Fuerza bruta...o burocracia racional?

Continuando con lo anterior, la relaci贸n entre violencia  y poder bien podr铆a ser una de las m谩s incomprendidas por el llamado sentido com煤n, esto es, se piensa que el poder es un entramado de violencia organizada, o bien, que la violencia constituye la principal herramienta pol铆tica, y aquello quiz谩s ocurra por ser uno de los principales postulados de Marx, cuando se habla de que el Estado es el ejercicio de la violencia de la clase dirigente contra la clase dirigida. Ahora bien, el poder constituye un entramado de redes que funciona de manera din谩mica, donde se est谩 en todos lados y en ninguna parte por la naturaleza propia del poder. Si retomamos a Foucault, lo m谩s importante del poder es la relaci贸n entre personas, que es lo que lo constituye, por ende, entender el poder significa entender el dinamismo y la complejidad en las relaciones sociales, lo cual nos devuelve a cierto planteo de Hannah Arendt, de que el poder cuando tiende a desaparecer, a volverse burocr谩tico, o hacer cada vez m谩s pesada sus v铆as de comunicaci贸n, permite el ascenso de la violencia, por tanto la violencia no ser铆a sino la 煤ltima instancia de expresi贸n de poder, la cual incluso podr铆a suplantarlo. En esto, cuando me refiero a burocracia, hablo en t茅rminos lo m谩s abarcativos posibles, pero es cierto que tambi茅n hay que hacer un hincapi茅 en la cuesti贸n de la burocracia pol铆tica, ya sea de Estado o de partidos. No hace falta irse muy lejos en el tiempo para conocer lo que fue el desastre de la U.R.S.S., la cual era un entramado de violencia generalizada, donde las relaciones de poder eran meramente burocr谩ticas, y cuyo sost茅n estaba cada vez m谩s desgastado y a punto de cortarse, como efectivamente ocurri贸 primero en 1989 con la ca铆da del Muro de Berl铆n, y finalmente el colapso de 1990, y es precisamente ese sistema burocr谩tico el que transforma el poder en violencia, el que no permite el dinamismo propio de las relaciones sociales y que entorpece un desarrollo pol铆tico sano. El error sovi茅tico constituy贸 en una subestimaci贸n de la noci贸n de organizaci贸n y se la confundi贸 con exceso de 贸rganos burocr谩ticos; el diagn贸stico weberiano (que estaba anticipado desde una perspectiva positiva de parte de Kelsen) de la tendencia moderna hacia la burocratizaci贸n, la eliminaci贸n del gobierno de las personas -la tiran铆a sin tirano- y del advenimiento de la violencia esquematizada y la mecanizaci贸n social, todo esto fue una consecuencia m谩s que evidente en la Segunda Guerra Mundial, pero tambi茅n lo sigui贸 siendo m谩s all谩 del r茅gimen sovi茅tico, sino que es hoy tambi茅n una realidad en E.E.U.U., y constituye una consecuencia a su vez, de la decadencia de los ideales ilustrados, de los cuales todav铆a estamos barriendo escombros. Es importante marcar el error de confundir brutalidad f铆sica con irracionalidad, m谩s a煤n cuando la brutalidad forma parte de decisiones estrictamente burocr谩ticas, lo cual hace de la brutalidad una cuesti贸n m谩s bien de racionalidad. El poder se maneja mediante relaciones de fuerza, pero eso no significa que sea un monopolio exclusivo del ejercicio de violencia, o bien, del uso de la fuerza coercitiva, ya que se dej贸 bien en claro que este uso es la 煤ltima instancia de poder y quiz谩s su posibilidad de desaparici贸n en dicho momento dado. Una cosa es una reacci贸n ante un evento poco analizado y poco comprendido, otra es hacer de los s铆ntomas de esa reacci贸n una estructura ideol贸gica que justifique teor铆as pseudo-cient铆ficas como el racismo, el antisemitismo, clasismo o individualismo, lo cual lejos de ser irracional, constituye un fundamento perfectamente racional. Que est茅 lejos de resolver los problemas, ya constituye un problema de an谩lisis de la realidad, pero que ha habido coherencia entre lo que se crey贸, lo que se dese贸 y lo que se hizo durante el siglo pasado, es decir, racionalidad, no hay duda sobre ello.



Estado, sindicato y corporaci贸n

 En cuanto a la violencia burocr谩tica y la continua degradaci贸n del poder de los Estados-Naci贸n en manos de la globalizaci贸n, es necesario tomar seriedad ante esta noci贸n de violencia y considerarla en su sentido amplio, tambi茅n comprender el futuro desarrollo del Estado que tiende hacia el continente, la consigna es expandirse o ceder. La violencia de una acci贸n como herramienta contra la violencia burocr谩tica partidista, es una tarea que Sorel encontr贸 en sus Reflexiones sobre la violencia en el ejercicio sindical, al cual le agreg贸 el mito de la huelga general como acci贸n a llevar a cabo. Si bien podemos prescindir por ahora de la cuesti贸n m铆tica, y quiz谩s hasta no sea prudente tomarla, la cuesti贸n sindical en un contexto como el actual en Argentina, no es un 谩rea menor, ya que constituye una fuente de disuasi贸n bastante potente, sobre todo cuando en la presidencia no se encuentra el peronismo, le da oportunidad al mismo de poder organizarse ante reclamos que hoy son m谩s que urgentes, como el aumento de tarifas, la inflaci贸n que sigue creciendo, el desempleo y a esto se le suma el reclamo estudiantil por el recorte de presupuesto. Las manifestaciones obreras tienen su repercusi贸n, tambi茅n extienden su influencia en las acciones de gobierno, en cuanto a las manifestaciones estudiantiles, salvo por aquellas que estaban en armon铆a con el gobierno anterior, se encuentra un escepticismo de parte de los movimientos obreros hacia 茅stas. En parte se debe al alejamiento de las instituciones universitarias respecto de la resoluci贸n de problemas, la autonom铆a universitaria se transform贸 en una doctrina a seguir, y este alejamiento deja el camino despejado para que los demagogos tomen control de esta situaci贸n, evitando representaciones reales, y logrando una complicidad cuasi total con la situaci贸n de deterioro tanto estudiantil como obrera. Existe tambi茅n otra confusi贸n que es necesario marcar, la de la corporaci贸n como un asunto meramente patronal, o que involucra puramente a los 贸rganos del poder de clases dirigentes. La corporaci贸n de hecho fue una pr谩ctica moderna muy com煤n, desde Napole贸n hasta el Estado de Bienestar escandinavo, por nombrar casos donde hubo resultados evidentes. En especial en el 煤ltimo caso, en Finlandia m谩s precisamente, las relaciones corporativas de ninguna manera representan un fen贸meno que se asemeje a pr谩cticas totalitarias, sino que en este caso, bien pueden servir como un establecimiento previo de resguardo ante contingencias, crisis econ贸micas o condiciones inesperadas, tales como un claro establecimiento de dinero para seguros, un acuerdo previo de no subir salarios en 茅pocas de recesi贸n con la condici贸n de mantener el empleo en su totalidad y el incentivo a la actividad social de las familias. Tom谩s Abraham, se帽alaba en una entrevista que le hicieron, que el problema era precisamente la falta de 贸rganos corporativos que establezcan una mejor comunicaci贸n de las partes. Aquello puede resolver la cuesti贸n de la armon铆a social, la cual no se trata de un estado ideal de cosas en las cuales el conflicto haya sido eliminado, nunca se elimina, pero podemos en cambio poner los conflictos inherentes en un canal de expresi贸n que sea din谩mico y totalmente eficaz. Esto significar铆a agilizar los 贸rganos burocr谩ticos, y establecer un sistema m谩s flexible de dirimir intereses obreros y patronales, estudiantes, docentes y no-docentes con su dirigencia universitaria; crear instituciones que agilicen la resoluci贸n y le den un espacio a la expresi贸n de la pluralidad pol铆tica es la mejor manera de resolver conflictos, como dije, el primer paso es saber que no hay resoluci贸n permanente, pero se puede adoptar una permanente actitud realista y flexible de an谩lisis para resolverlos.


Lucas Cianfagna.-

viernes, 20 de mayo de 2016

Nueva b煤squeda de lo elevado

"El mal no es nunca 'radical', s贸lo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensi贸n demon铆aca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Es un 'desaf铆o al pensamiento', como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar una cierta profundidad, ir a las ra铆ces y, en el momento mismo en que se ocupa del mal, se siente decepcionado porque no encuentra nada. Eso es la 'banalidad'. Solo el bien tiene profundidad y puede ser radical." Hannah Arendt




Reinterpretaci贸n de lo biol贸gico


Como hab铆a dicho anteriormente, la forma en que las relaciones humanas se fueron consolidando desde el siglo XVIII, tiene que ver con mecanismos y tecnolog铆as de gobierno que fueron m谩s all谩 de la mera administraci贸n ejercida sobre riquezas, finanzas y una ley rigurosa que acompa帽e todo lo dem谩s, mientras 茅sta iba tomando otra forma, m谩s ambigua, menos rigurosa y con mayor car谩cter subjetivista (interpretativa), comenz贸 a tomarse en cuenta con mayor detenimiento aquellas 谩reas donde los gobiernos anteriormente no prestaban demasiada atenci贸n. La modernidad, el crecimiento demogr谩fico y el incremento de esperanza de vida signific贸 tener que calibrar de nuevo la forma de concebir la pol铆tica, sobre todo durante el desarrollo de un Estado que, ya no s贸lo deb铆a velar por el mantenimiento de la vida y la seguridad f铆sica de los individuos, sino que habi茅ndolo garantizado, requiere plantearse una serie de interrogantes que tienen que ver con la complejidad que las relaciones sociales iban teniendo cada vez. Y a esto, sumado un contexto de avance positivista de la ciencia y el m茅todo, naci贸 una percepci贸n de las sociedades a partir de c贸mo incrementar y satisfacer las demandas de vida, asegurar una pol铆tica amplia, tomar los espacios como "ecosistemas", para lo cual el concepto de biopol铆tica encaja muy bien, ya que a partir de las tecnolog铆as de poder e instituciones del orden liberal, se estableci贸 una matriz que condicionar铆a (para ser bueno y no decir "determinar") la forma de vivir, la forma de percibirse a s铆 mismo como individuo, y la forma en que la sociedad se percibe a s铆 misma, la forma en la cual establece sus relaciones sociales, desarrolla sus artes, su ciencia, organiza sus saberes, etc. En fin, lo que ata帽e a la cultura, no es algo meramente que se ve a diario, sino que incluso queda grabado en el inconsciente por ser una conducta habitual y organizada para un fin, por supuesto que en cuestiones de poder no se dan nunca todos los efectos deseados, ni todos los efectos que se dan lo son, puesto que nadie puede prever todo, ni tampoco orientar de manera total una conducta, por m谩s tir谩nico que sea el r茅gimen, siempre habr谩 resistencia de alg煤n tipo, menor o mayor; y con esto, lamento pinchar el globo de los conspiracionistas, pero era necesario aclararlo, ¡no vaya a ser cosa que me crean uno de ellos!





De la biolog铆a a la medicina, el poder justifica lo miserable



En este desarrollo de la complejidad de las relaciones sociales bajo la nueva perspectiva de la biolog铆a que buscar铆a orientar las conductas hacia un tipo de sujeto, se establecen instituciones nuevas, o bien, se retoman algunas viejas pero con una importancia que resulta novedoso como lo es el caso de la medicina, la psiquiatr铆a y la sexualidad, como bien explicaba Foucault, a modo de mostrar c贸mo condicionan aquellas tecnolog铆as el comportamiento humano. En esto, lo que resulta m谩s importante y quiz谩s lo que intente marcar -que contin煤a al d铆a de hoy- es la cuesti贸n que ata帽e a la normalidad, que si bien la relaci贸n comienza con el desarrollo de los roles de estas ciencias biol贸gicas, me interesa m谩s marcar el aspecto sintom谩tico, a modo de que se entienda mejor. La normalidad constituye la mejor forma de establecer un control totalizante, los normales se desarrollan por las v铆as comunes, y los anormales (quienes pueden llevar a cabo un intento de superar los prejuicios de la normalidad de la mayor铆a) quedan a la suerte de las otras instituciones, quiz谩s incluso, al margen de lo legal, en donde se los trata y con ello se reafirma la orientaci贸n conductual que se pretende de una masa, logrando as铆 que en respuesta exista luego lo que la sociedad pasar铆a a querer condenar (los parias, los renegados, los criminales, etc). Resulta gracioso cuando un liberal critica a un marxista porque lo considera parte de una masa boba, siendo que el concepto de masa boba fue una innovaci贸n moderna que le debe al liberalismo, mediante estas mismas instituciones y pr谩cticas de poder. El liberalismo no afirma un individuo dotado de fuerza y capacidad de autonom铆a, muy por el contrario, conduce bajo preceptos morales muy marcados y nocivos, que coartan todo tipo de plenitud de la personalidad y de su posible creatividad. Esta normalidad ha constitu铆do para las formas de vivir modernas, la derrota de la excelencia de esp铆ritu, de todo intento organizador de una comunidad que preparar铆a el terreno para un tipo de hombre realmente libre. El error primordial de un liberal cuando critica a un marxista, o un populista, es que no sabe que tales expresiones se dan en un marco de victoria cultural e institucional de siglos, del liberalismo, es decir, que el marxismo o el populismo sean de tal forma y no de otra, significa que constituyen en s铆 una reacci贸n provocada por el mismo fen贸meno liberal. Lo que los liberales critican como un hecho aislado, es en realidad una abstracci贸n err贸nea, puesto que ese populacho enardecido que dicen despreciar, naci贸 en el seno de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad; el jacobinismo tiene varias vertientes (entre las cuales expresiones jur铆dicas del comunismo y el fascismo han adherido, como son los casos de Marx y Schmitt), y si algo es seguro, es que constituy贸 la perfecta reacci贸n contraria de la acci贸n que le dio inicio, esto es, la idea liberal. Teniendo en cuenta que el Estado moderno atraviesa tres etapas constitutivas para garantizar su desarrollo, la tercera es la del Estado de Derecho, y en ella se fija la creaci贸n de un cuerpo legal que acompa帽e el ejercicio de gobierno y pueda limitarlo, ya que por la naturaleza misma del Estado, 茅ste tiende a ser totalitario cuanto m谩s disociado est茅 el gobierno de las formas jur铆dicas.





Bueno es todo aquello que potencie el vivir



Para abordar una propuesta sobre una forma que cree personas libres, es indispensable reemplazar las instituciones liberales, y con ello no me refiero a un ministerio, sino a aquellas formas existentes en nuestra manera de percibir la sociedad que pueda proyectar otro modo de vivir. La normalidad constituye un ejercicio aberrante de guiar la conducta, a esto me refiero -haciendo una pertinente aclaraci贸n- a un concepto absoluto de normalidad, ya que no es en s铆 algo malo establecer el an谩lisis de una norma, el problema es cuando esa norma se establece de antemano o se utiliza para embrutecer y para crear un entorpecimiento, o incluso un impedimento de la evoluci贸n humana en su cultura y su desarrollo, ser铆a buen momento entonces comenzar a plantearse la tarea de organizar el Estado y disponer de 茅l no como un fin, sino como la herramienta para el mejoramiento de la vida en comunidad. Y lo volver茅 a afirmar, para quienes se les pudo ocurrir el absurdo de que la libertad se garantiza sin leyes y sin gobiernos, est谩n muy equivocados, incluso quienes plantean una supresi贸n de las jerarqu铆as, ya que podemos discutir en qu茅 medida una jerarqu铆a est谩 agotada y crear una estructura nueva, pero no se puede atacar la raz贸n misma de ordenamiento, la cual garantiza un desarrollo guiado para que se pueda vivir de otro modo. Organizar no significa coartar la pluralidad, por el contrario, los impulsos humanos son muy diversos y negarlos puede constituir un error grav铆simo en el cual ha incurrido esta pr谩ctica de la normalidad, ya que no hay libertad de impulso, el impulso condiciona el escenario, la libertad consiste en decidir qu茅 hacemos con 茅l, dejarlo florecer sin auto-control significar铆a el paralelismo de esa idea absurda de vivir sin leyes, lo cual dejar铆a el terreno apto para la tiran铆a, donde la b煤squeda de negaci贸n del impulso logra que 茅ste acabe con la persona. La organizaci贸n de uno mismo, es lo que podr铆amos llamar una soberan铆a personal, la cual hace posible, expandiendo la frontera de posibilidad, una soberan铆a grupal. Esta organizaci贸n es nada menos que disponer de uno, atender las necesidades y canalizar los impulsos que a priori podr铆an significar un peligro, de manera m谩s efectiva.





En reivindicaci贸n de la excelencia



Entendiendo este desarrollo de las relaciones sociales y habiendo atacado la ra铆z del problema, me propongo realizar una revisi贸n de los conceptos de bueno y malo. En las formas que estamos acostumbrados a pensar las cosas, incide notablemente esta cuesti贸n que mencion茅 anteriormente de la normalidad, ya que lo moral es una cuesti贸n personal, se podr铆a hablar de lo 茅tico en todo caso como un tema que nos compromete a todos. Ahora bien, no resulta muy dif铆cil darse cuenta que la opini贸n mayoritaria est谩 condicionada fuertemente por esta pr谩ctica normalista, aunque ha variado y se ha diversificado esto, el grueso de las personas consideran pertinentes sus juicios sobre algo por su relaci贸n con lo establecido como normal o anormal. El problema de esta pr谩ctica, es que la reflexi贸n moral que resulta un aspecto esencialmente personal, se trata de imponer como una regla colectiva, y all铆 se obtiene un juicio fuertemente condicionado por el establecimiento de dicha normalidad, es decir, se establece una relaci贸n de juicio "normal = bueno", "anormal = malo", o bien, siguiendo este mismo esquema se invierte creyendo que se pone un nuevo esquema sobre la mesa, y en verdad, resulta lo mismo, ya que esta tecnolog铆a de poder no se encarga de guiar la conducta s贸lo de los normales, sino -e incluso precisamente- la de los anormales tambi茅n. Retomando la idea de Hannah Arendt, quien proporcion贸 una reflexi贸n sumamente interesante cuando abord贸 el caso del juicio a Adolf Eichmann, logr贸 establecer una conclusi贸n relativamente novedosa (y la cual le vali贸 perder unos cuantos amigos de su misma comunidad), esta es; que err贸neamente se crey贸 que el mal es un producto de personas excepcionales, como si se tratase de un fen贸meno espiritual dotado de significado el cual se combate una vez que 茅ste aparece. Lo que nos vino a demostrar, es que de la normalidad absoluta e instrumentalizada es que surge dicho mal, lo cual significar铆a, que el mal proviene de lo mediocre y de lo enfermo (incapacidad de asimilaci贸n), por tanto, lo radical y lo profundo queda para el bien, y esto nos deja en un escenario distinto del pensado hasta entonces como en una posibilidad de pensar el bien y el mal desde otro lugar, ya no como lo que es normal o anormal, sino como una propuesta f谩ustica, un desaf铆o hacia el pensamiento y hacia poder enga帽ar al propio diablo, esto es, pensar el bien y el mal sobre lo que empobrece o potencia la acci贸n de vivir misma.




Lucas Cianfagna.-

viernes, 13 de mayo de 2016

¡Soltemos al muerto y levemos anclas!

"Las instituciones liberales dejan de ser tales cuando se conquistan: a partir de ese momento, no hay nada que ocasione da帽os m谩s nocivos y radicales a la libertad que dichas instituciones." Friedrich Nietzsche

Terminemos de enterrar al sujeto moderno

La doctrina de la "libertad" del sujeto o "libre albedr铆o" se basa en una confusi贸n no s贸lo conceptual, sino metodol贸gica de consideraci贸n sobre lo que el sujeto mismo significa, y a su vez constituye al d铆a de hoy algo insostenible, se lo confunde con un bienestar fisiol贸gico, considerando 茅ste como una consecuencia espiritual de su accionar, cuando de hecho, es la causa del accionar mismo, que es de hecho su consecuencia, he ah铆 el error de confundir causa con efecto, y muchas veces (al igual que este caso) este error se debe a la falta de conocimiento sobre el funcionamiento de la mente, o sobre el cuerpo, entre otras cosas. A煤n hay quienes se mantienen en la vieja pregunta de "¿Qu茅 es la verdad?" en lugar de preguntarse si la racionalidad empleada para contestar la pregunta es la adecuada, c贸mo se compone, c贸mo llegamos a considerar verdad tal o cual cosa, o bien, racional. La pregunta de qu茅 es la ilustraci贸n no se contesta sino a partir de establecer un an谩lisis retrospectivo de c贸mo llegamos a considerar verdad tal o cual cosa, esto es, el conocimiento desde el sujeto -sujeto de conocimiento- se construye mediante una hermen茅utica del sujeto, que pretende mediante el error de la consciencia y la causa espiritual de la "buena obra"alcanzar una verdad que se encuentra en lo profundo de uno. Esto constituy贸 el error base de toda la hermen茅utica del sujeto, y su m茅todo se basaba en una auto-supresi贸n, o bien, la negaci贸n de s铆. el sacrificio del s铆 mismo en funci贸n de la suposici贸n de una verdad que se encuentra en el interior del alma, y para la cual, hab铆a que abandonar todo y encontrar la verdad 煤nica. Mediante esto se produce la interiorizaci贸n del hombre y el sacrificio de s铆 mediante la obligaci贸n de conocerse a s铆 mismo y el establecimiento moral de los propios fen贸menos fisiol贸gicos como trat谩ndose de una prueba de verdad o falsedad, y este pensamiento comienza m谩s o menos a partir de la irrupci贸n del medioevo y de la desaparici贸n de la formas interpretativas de Alejandr铆a. El sujeto moderno es claramente una consecuencia de las pr谩cticas de confesi贸n, de conocimiento de s铆 y que luego pasar铆a a constituirse como el propio sacrificio en funci贸n de dicho conocimiento, mediante estas bases, se fundaron los principios que cimentaron al sujeto moderno. La interpretaci贸n y la forma de hermen茅utica hab铆a retomado el rumbo de Alejandr铆a mediante la filolog铆a y la ex茅gesis de textos religiosos, brindando una mirada que busque interpretar mediante el empleo de la met谩fora, entre otras cosas, y as铆 se barri贸 con el 煤ltimo vestigio de egocentrismo humanista, la consideraci贸n de la libertad de consciencia; en cuanto al nihilismo y al vac铆o de existencia, se lo consider贸 un problema del cual no hay continuaci贸n, yo digo que s铆 la hay, en la medida en que se busque avanzar en lugar de desenterrar al muerto.




Cr铆tica a la cuarta teor铆a pol铆tica


El an谩lisis de Alexandr Dugin suena prometedor, pero carece de abordaje metodol贸gico. Dugin se dedic贸 a recopilar hechos hist贸ricos y sociales y m谩s o menos tratar de abordar una conclusi贸n retomando la cuesti贸n del Ser en Heiddegger. Hay un exceso de teor铆a pol铆tica como esqueleto, pero carente de sustento metodol贸gico y con una filosof铆a que en partes carece de actualidad, y en otras toma enfoques nuevos como el de Alain de Benoist y otros escritores afines. Explicar la historia del liberalismo y de c贸mo se superpuso como hecho social ante las otras ideolog铆as que le disputaban la hegemon铆a global no es en absoluto realizar un an谩lisis completo, sino justamente, dedicarse a realizar una explicaci贸n hist贸rica, que si bien es necesaria, vuelvo a decirlo, no resulta suficiente para aportar una teor铆a pol铆tica que se presente como superadora, y menos a煤n con errores de comprensi贸n. El liberalismo se hab铆a desarrollado bajo la base de tecnolog铆as de poder bien precisas y direccionadas sobre la base de su concepci贸n, a saber: el individuo, al cual se le destinaron instituciones de lo m谩s diversas y cada vez m谩s complejas, constituyeron un modo de concebir a la familia, a la actividad humana, al trabajo, al saber..en fin, la cultura. La aparici贸n de las teor铆as marxistas y luego del fascismo, se lo toma como hechos aislados del contexto y de la concepci贸n liberal de la modernidad, el absurdo de pensar estas ideolog铆as como contrarias a la modernidad es debido a la falta de un an谩lisis serio del Estado y de la constituci贸n liberal, de esto Dugin es bien consciente, lo que se帽alo es que el an谩lisis hist贸rico y filos贸fico es insuficiente. Las instituciones liberales configuran un tipo de relaci贸n social y se proyectan en el futuro, tales se instalaron como formas de ver la sociedad de manera inconsciente, por tanto las teor铆as que surgieron y que hab铆an tratado de anteponer al liberalismo, nacieron de su seno. La visi贸n de Dugin se reduce a relatar el aspecto sintom谩tico de las guerras mundiales y la guerra fr铆a, pero en verdad, la victoria del liberalismo no se debe a cuestiones b茅licas, sino al triunfo de sus instituciones que proyectadas hacia el porvenir, modificar铆an la conducta de las personas, lo cual no se resuelve ni se modifica con un cambio de sistema pol铆tico. Por otra parte, el liberalismo contiene una contradicci贸n interna que se constituye a partir de la eficacia de sus instituciones y el fracaso de sus formas jur铆dicas en cuanto a los problemas que se presentan. Por su propia din谩mica, el Estado moderno tiende al totalitarismo si se produce disociaci贸n de las formas jur铆dicas de las formas de gobierno, y esto se debe al fracaso liberal, lo cual produce de aquello, tendencias totalitarias como el comunismo o el fascismo, que incurriendo en el error de obviar la transversalidad de las instituciones liberales, hace a dichos sistemas ineficientes, adem谩s de las obvias consecuencias de la guerra y lo que conlleva un sistema totalitario. Lo que Dugin plantea es v谩lido en cierto punto como explicaci贸n de los s铆ntomas y c贸mo el Occidente moderno no es necesariamente representaci贸n del Occidente que hab铆a sido, el problema estar铆a en que la explicaci贸n filos贸fica aborda la reflexi贸n, no el an谩lisis mismo de lo que aconteci贸.



Evoluci贸n en el pensamiento pol铆tico actual

El darwinismo social como fen贸meno se debe a una interpretaci贸n superficial de los aportes de Darwin a las ciencias biol贸gicas, transferido a las ciencias sociales. Pero esto no es, como se suele decir, un mero monopolio del fascismo en su pr谩ctica, sino que de hecho constituy贸 a la pr谩ctica y teor铆a de las tres ideolog铆as modernas que se disputaron el dominio de la modernidad misma. El liberalismo desde la supervivencia del individuo en el mercado, y el marxismo incluso, mediante la supervivencia de la clase que sobrevivir铆a por su peso hist贸rico y depondr铆a a la otra. Esta aparici贸n de la interpretaci贸n darwinista de las ciencias sociales signific贸 un error no por su intencionalidad, sino por su accionar. Veamos, no hay un error en s铆 en pretender dar una interpretaci贸n darwinista a los fen贸menos, de hecho, el concepto que Foucault desarrolla para entender esto como biopol铆tica significa que las tecnolog铆as de poder y de organizaci贸n social ya no depend铆an de la voluntad del soberano, sino de lo din谩mico de una sociedad, de consideraciones como el urbanismo, el espacio, el ambiente, el avance m茅dico, la psiquiatr铆a y la salud como agendas de primera necesidad en el ejercicio pol铆tico; esto bien podr铆a ser una interpretaci贸n alternativa del fen贸meno darwinista. M谩s all谩 de la banal interpretaci贸n de la sociedad como organismo vivo, es m谩s que eso, pero tambi茅n resulta posible incluir una interpretaci贸n del postulado de Darwin, pero no como se ha hecho de incurrir en el determinismo de individuo, de clase, raza o naci贸n, ya que no se refiere al m谩s fuerte sino al que mejor responda al cambio el que logre la adaptaci贸n. Esto bien podr铆a ser explicado mediante la evoluci贸n de las tecnolog铆as de poder, de instituciones y de la adaptaci贸n de la sociedad misma ante estas pr谩cticas, c贸mo responden, y c贸mo se modifica la conducta social. Las instituciones liberales vuelven a entrar en contradicci贸n con sus formas jur铆dicas, las cuales en el caso de Argentina, son decimon贸nicas, por tanto, si buscamos cambiar algo, la revoluci贸n no puede consistir nunca en un cambio de sistema, sino que comienza por instalar instituciones nuevas, no s贸lo desde el aspecto legal, sino modificar la forma en la cual la sociedad misma se reconoce, y por supuesto, esto tambi茅n requiere modificar las formas jur铆dicas para evitar los problemas que se han mencionado: la tendencia totalitaria del Estado cuando se disocian las formas jur铆dicas de las de gobierno, por otro lado, el pretender un cambio de sistema sin modificar los aspectos en que una sociedad se percibe a s铆 misma, y por 煤ltimo, evitar en lo posible la contradicci贸n entre instituciones que determinan el comportamiento humano y sus formas jur铆dicas, de modo en que los problemas se resuelvan de forma eficaz, y no mediante alternativas extremas, que lejos de solucionar algo, retrotraen a lo mismo.


Lucas Cianfagna.-