mi茅rcoles, 22 de junio de 2016

Biopol铆tica: Escenario y propuesta


"La Esfinge impone a los tebanos el desaf铆o mortal del dios, formula el enigma sobre las tres edades del hombre. S贸lo quien resuelve el enigma puede salvar a la ciudad y a s铆 mismo: el conocimiento es la instancia 煤ltima, respecto a la cual se libra la lucha suprema del hombre." Giorgio Colli


Un discurso sutil pero devastador

Mucho se ha hablado del discurso cient铆fico tradicional, en torno al mismo se habla de la ruptura de la posmodernidad en forma de cr铆tica del mismo. Ahora bien, propongo en cambio plantear una suerte de discontinuidad en base al discurso que uno cree que es derrotado, porque un discurso a pesar de ser vencido en un contexto espec铆fico, partes de 茅l se reciclan, se extrapolan y se adaptan al tiempo, quiz谩s cuando se trata de un discurso que es vencido por una voluntad que se impuso, podemos afirmar que dicho discurso adopta la forma y la estructura del discurso que triunf贸. Sin embargo, a pesar de la discontinuidad de los discursos cientificistas y posmodernos, se encuentra un patr贸n de discontinuidad que atraviesa a ambos, y este es, el discurso de identidad anglosajona. Bien podr铆amos decir que se trata de un tipo de discurso que se ha manifestado a favor de ciertas pr谩cticas de dominio internacional, el salto discursivo es discontinuo, pero quienes se hacen nuevamente sujetos privilegiados de discurso son claramente los mismos. Quienes ayer sosten铆an una noci贸n positivista de la sociedad, considerando la biolog铆a, la medicina y la psiquiatr铆a como 煤nicas verdades de la cual se debiera desprender todo, esos mismos sujetos son quienes hoy desujetan, o bien, tratan de desligar toda identidad m谩s all谩 de la individual, abogando por un subjetivismo vac铆o y relativista hasta el absurdo, si bien las autoridades recicladas del viejo paradigma del discurso cient铆fico como lo son en Argentina las "eminencias" que se encargaron de borrar toda noci贸n realmente de identidad, coexisten con los posmodernos -quiz谩s con algo de tensi贸n- pero que ambos se encargan de una misma misi贸n discursiva dada en distintas tareas, la cual es, que todo siga igual. Lo que triunfa como paradigma, y me llev贸 a reflexionar sobre el asunto, es la noci贸n de ciencias "sociales", ¿pero somos en primer lugar seres sociales o humanos? En esta actitud geneal贸gica que suelo tener, no realizo excepci贸n alguna en este tema, y es ah铆 donde me propongo ver c贸mo a pesar de un discurso que vence sobre otro en t茅rminos de aceptaci贸n social, uno m谩s importante se mantuvo, que es la noci贸n de la sociedad como el abordaje de un grupo de vegetales, de seres vivos, ¿o acaso no resultan familiares las nociones como "comportamiento social", "analizar el fen贸meno social", "analizar la conducta de los individuos" por no decir especies? El hedor ya no pasa desapercibido ante m铆, se huele algo que hab铆amos naturalizado un buen tiempo y que ahora bien podr铆amos revisarlo, pero ya no simplemente como un abordaje m谩s y una charla en un simposio, sino como un aspecto del cual los que nos interesamos por la ciencia y la filosof铆a, que fueron las dos disciplinas m谩s importantes de un Occidente fundado en lo cl谩sico, no olvidar qu茅 nos constituy贸, qui茅nes violentaron tras haber perdido la contienda cultural contra Roma, ahora se alzan en victoria por haber reclamado un supuesto imperio civilizatorio, que respecto a nuestra cultura madre, no tiene nada, pero que pudo mucho. La p茅rdida de palabras como "humanidades", y otros t茅rminos latinos nos llevaron a adoptar terminolog铆a disciplinaria anglosajona, por un lado y positivista por el otro, lo cual hace que uno no se extra帽e cuando ve el mismo compromiso de parte de los neo-positivistas y de los posmodernos por igual respecto de aquello que se impuso sin cuesti贸n, la nada misma, mientras que los postulados de la Escuela de Frankfurt planteaban una supuesta actitud cr铆tica, la propuesta termin贸 siendo m谩s convalidaci贸n y menos cr铆tica, por tomar aquel ideal iluminista que pereci贸, pero que a煤n varios no tienen el valor de enterrar al muerto, leer unas palabras y seguir.


Instituciones viejas y estancamiento sostenido

Lo que hemos tenido las 煤ltimas d茅cadas de gobiernos ha sido devastador desde varios puntos de vista. En primer lugar, la transici贸n a una mayor adaptaci贸n a los cambios que el mundo experimentaba se hicieron con total improvisaci贸n y con toda falta de idoneidad, sin mencionar la corrupci贸n y la continuidad de 贸rganos de poder real oscuros y silenciosos como son servicios de inteligencia y atentados mafiosos, lo cual ha ocurrido las 煤ltimas 3 d茅cadas con diferentes casos y magnitudes sin excepci贸n. Por otro lado, las instituciones que m谩s urg铆a reformar se han mantenido iguales desde hace ya 2 siglos, lo cual me hace pensar que; o no se tiene idea de lo que se hace, o se es demasiado malicioso, de cualquier forma, el problema persiste, y est谩 enquistado en instituciones que a煤n contin煤an aplicando criterios de sociedad de masas como lo son la escuela, la c谩rcel, el reformatorio, con la diferencia de que ya no existe la f谩brica, ni la capacidad de emplear a tanta gente para un trabajo general, y esto se debe precisamente a que las instituciones que har铆an posible ello, siguen pensando en poner un aplazo o no, mientras el resto del mundo se debaten fuentes de trabajo que ni hemos llegado a conocer todav铆a, se aplica biotecnolog铆a para clonar 贸rganos, o imprimirlos, se est谩 viendo la posibilidad de estirar la vida, y todo en direcci贸n a este nuevo tipo de sociedad que se enfoca en individuos felices y contentos, que no saben qu茅 quieren ni a d贸nde van, pero que seguro "algo buscan", entonces en medio se le pone cualquier tipo de "algo", total, mientras no lo encuentren, seguir谩n buscando. Nuestro atraso a nivel pol铆tico y nuestro estancamiento que todav铆a sigue vigente, me recuerda a la sociedad presocr谩tica, donde los demagogos usaban la sofisma para enga帽ar, saquear y dominar con la ingenier铆a de un par de magnates. El escenario es muy similar si se enfoca en el aspecto en que gan贸 la doxa por la doxa, o mejor dicho, la cr铆tica por la cr铆tica misma, la opini贸n sin reflexi贸n y repetir el discurso est茅ticamente m谩s sonoro. Cuando habl茅 previamente de discurso cientificista anglosaj贸n, no me refiero a la categor铆a identitaria de los anglosajones, sino a la ubicaci贸n en la cual hist贸ricamente se encuentra una fuente de discurso que tiene pretenciones internacionales, por tanto, la acci贸n concreta y organizada es m谩s que un imperativo, es una necesidad.



Proyecto Nacional y biopol铆tica

Al hablar de acci贸n organizada me refiero al compromiso activo, pero veamos a qu茅 va esto. Como hab铆amos mencionado, el discurso cientificista y pseudo-cient铆fico se plantea como una suerte de humanismo deshumanizado, donde somos individuos, no personas que pueden estar sujetas a derecho, o bien, meros agentes de consumo de cosas, la mera reproducci贸n de la vida es el mismo esquema de la sociedad industrial, pero como mencion茅 antes, sin la misma posibilidad de respuesta que se tuvo antes con la organizaci贸n de un Estado-Naci贸n fortificado, hoy la tarea organizativa requiere un esfuerzo mayor, su refundaci贸n pero no como raz贸n de Estado en el sentido absoluto que tuvo anteriormente, sino como la herramienta indispensable para la fundaci贸n de una comunidad, de una biopol铆tica. A diferencia de la vegetativa reproducci贸n del esquema de vida, la biopol铆tica se presenta como una forma de afrontar los problemas que emergen en esta nueva sociedad orientada a individuos, para lograr una organizaci贸n y una identidad que nos permita una forma de vida m谩s all谩 de la burda reproducci贸n de s铆 misma, como lo pretend铆a el positivismo anteriormente, y hoy en discontinuidad el posmodernismo socialmente aceptado en varias regiones, y esta forma requiere incluso una revalorizaci贸n y refundaci贸n de la identidad, la que reconoce el esfuerzo civilizatorio de fil贸sofos, cient铆ficos, poetas, dramaturgos, m煤sicos; aquellos que hicieron de Occidente la producci贸n y expansi贸n de cultura, la voluntad de la excelencia y la refinaci贸n, en contraposici贸n a la pseudo-civilizaci贸n de lo est茅ril, de lo que embrutece, de lo salvaje. La noci贸n de un Proyecto Nacional es para nuestro contexto espec铆fico, la mejor forma de abordar esta biopol铆tica, que se trata de hacer de la vida una cuesti贸n activa, de organizar la potencia y orientarla hacia algo superador, de adoptar una actitud vital de la pol铆tica, una forma de retornar a la ra铆z m谩s antigua sin perder noci贸n de lo presente. Para eso debemos ser en parte como lo fue Edipo, seg煤n la menci贸n de Giorgio Colli respecto a los eruditos en mitos, quien marca el primer gesto filos贸fico al plantear una respuesta a la Esfinge m谩s all谩 del discurso, una respuesta fundadora de polis. El exilio de un tirano derrotado por la verdad m谩s terrible representa el gesto de la apertura hacia un compromiso conjunto que se debi贸 tomar ante una situaci贸n que lo ameritaba, la organizaci贸n y el establecimiento de criterios para vivir en comunidad fueron esenciales para lo que luego aconteci贸 como desarrollo cultural de Occidente, ¿pensamos realmente tirar todo ese esfuerzo por la borda? O bien podemos adoptar la misma actitud ante este nuevo pero familiar escenario; organiz谩ndonos y actuando, podemos nosotros tambi茅n, fundar nuestra polis.


Lucas Cianfagna.-

mi茅rcoles, 8 de junio de 2016

La virtud que enmienda


“Las pr谩cticas sociales pueden llevar a engendrar dominios de saber que no solo hacen que aparezcan nuevos objetos, conceptos y t茅cnicas, sino que hacen aparecer, adem谩s, formas totalmente nuevas de sujetos y sujetos de conocimiento. El mismo sujeto de conocimiento posee una historia” Michel Foucault


Prejuicio sobre la ciencia

Sin pretender una generalizaci贸n o establecer un estereotipo de persona de este tipo, es preferible contar con las actitudes que definan este comportamiento. Pero en primer lugar es necesario tambi茅n enfocarse sobre el modelo cient铆fico tradicional, que ha devenido en una suerte de neo-positivismo, o positivismo reciclado, cuyo fundamento es que s贸lo se considera cient铆fico lo que provenga del saber t茅cnico, lo cual dir铆a Habermas que es violencia ideol贸gica para ocultar el resto de la realidad. Pero yendo a algo un poco m谩s all谩 de eso, la discontinuidad, como dir铆a Foucault, que se produjo a partir de la irrupci贸n de la Nueva Filosof铆a de la Ciencia, y las revisiones de Riccoeur del m茅todo hermen茅utico para las Ciencias Sociales, ha producido un planteo distinto, que en buena hora, ha logrado reconciliar aspectos importantes. Claramente no se trata de culpabilizar el pasado, sino de tratar de explicar por qu茅 todav铆a se piensa de esta manera sobre lo cient铆fico, y debemos decir que en parte, se debe al cient铆fico mismo. La imagen de las personas que no integran ese 谩mbito es de algo totalmente ajeno a su quehacer, como si se tratase de una especie de alien, una persona dotada de capacidades sobrehumanas que lleva adelante algo que no se sabe muy bien para qu茅 sirve, ni qu茅 hace, pero que algo debe significar. El escepticismo respecto a la ciencia, y no aplicado a ella, es el que conduce al no-escepticismo respecto de los distorsionadores como lo son el sue帽o, la superstici贸n, la imaginaci贸n sin criterio, el delirio, etc. Las personas tienen una imagen del cient铆fico como la de un hombre recluido en una caverna en la cual se encierra para escribir cosas, pensar, reflexionar y luego salir y decir "¡Voila, tengo este descubrimiento!", como si la composici贸n te贸rica fuese un universo y el mundo experimental fuera otro; esto ser铆a m谩s o menos como, un fil贸sofo encerr谩ndose en una caverna viviendo como ermita帽o por un lado y un qu铆mico loco haciendo explotar cosas por otro. Esta imagen distorsionada no es producto de la mera imaginaci贸n de las personas que son ajenas a ese entorno, en ellas ha influido -demasiado, dir铆a- el modelo de observador neutral que para los fen贸menos sociales y de otra 铆ndole tiene un peso sobre el aspecto t茅cnico, que no alcanza para comprender la realidad social como tal. Ni que hablar sobre la falta absoluta de inter茅s en la filosof铆a, disoci谩ndola de la ciencia, siendo que el avance de la ciencia parte de la reflexi贸n del fil贸sofo, lo que la ciencia da por hecho, la filosof铆a se atreve a repreguntar, para que esta marcha contin煤e de forma equilibrada. Por tanto, queridos amigos positivistas, guarden un poco el microscopio, ¡no sea cosa de que los terminemos analizando a ustedes!



La estupidez es te贸rica y pr谩ctica

En debates de redes sociales existe una gran parte de personas que tienen una necesidad hasta neur贸tica de separar teor铆a de pr谩ctica, lo cual me lleva a pensar en algo bastante simple: nunca se han dispuesto formular una u otra. Existen los te贸ricos absolutos, esos que a la primer se帽al de llamado a la acci贸n les da alergia, no pueden con su propio sistema inmunol贸gico, a estos compulsivos de la reflexi贸n impoluta les parece hasta una aberraci贸n pensar en atravesar un proceso entre la realidad que tienen y la que quieren, por tanto, nunca ejercen realmente el primer paso, porque es tal el rechazo hacia la realidad actual, que no pueden concebirse inmersos en ella, y entonces prefieren seguir cabalgando dormidos al lomo de un tigre con un miedo atroz de lo que puedan encontrar si exploran el pasillo de afuera. Por otro lado, est谩n tambi茅n los soberbios de la pr谩ctica, quienes con decisiones apresuradas han configurado medianamente su vida -porque no requiere de demasiado planificar, eso est谩 claro, o bien se han dedicado a coleccionar problemas bajo la cama-, sin demasiado problema, les parece totalmente falta de utilidad la reflexi贸n y trazar cualquier esquema, lo consideran hasta contrario a conseguir resultados, lo cual me hace pensar que le tienen miedo a tomar una reflexi贸n sobre s铆, consideran de esta manera un acto de contaminaci贸n de la toma de decisiones moment谩neas para las cuales su mediocre vida no requiere mucho tampoco, de su utilidad establecen una norma, una moral, en consecuencia, hablan de "menos abstracto y m谩s concreto", ¿y cu谩l ser铆a el sentido de considerar ambas cosas como contrarias e irreconciliables, o sea, como dial茅cticas? Si es justamente lo concreto lo que puede dar pie para lo abstracto y establecer un esquema para evaluar futuros concretos, la diferencia entre este tipo de personas y el positivista, es que el positivista s铆 reflexiona, pero a煤n as铆 no se da cuenta y termina cayendo en el mismo error que la persona de la vida "concreta y simple". El optimismo racionalista del iluminismo ha creado un conocimiento que se ha encargado de nihilizar la vida, volverla una entelequia puramente material por un lado y virtual por otro. A diferencia de quienes nos acusan de ser nosotros los nihilistas, mas les digo a ellos que se miren al espejo, pues seg煤n su propia premisa el ser, como la muerte y el miedo en la vejez no son objeto de conocimiento por su imposibilidad de transformaci贸n, lo cual hace que sus valores ilustrados no sean m谩s que un velo hacia algo terrible, la ca铆da de consciencia de que dichos valores, nos han llevado a la nada misma.




Sobre la Nueva Filosof铆a de la Ciencia


En el contexto post-empirista en el que a煤n vivimos, si se quiere, existen varios aportes desde, principalmente tres perspectivas que han sabido aportar un nuevo sentido hermen茅utico y de interpretaci贸n de lo social, tomando el trabajo de los comprensivistas como Weber y Sch眉tz, y del estructuralismo como Merton, Levi-Strauss, y tambi茅n de la Escuela de Frankfurt, como el trabajo previo de Adorno, Horkheimer, Fromm, etc. De cada una ha surgido un aporte sobre la hermen茅utica, ya sea de Giddens en cuanto a la doble hermen茅utica de la acci贸n, la interpretaci贸n de lo sagrado que est谩 oculto desde Habermas, o la desacralizaci贸n geneal贸gica desde Foucault. De todas formas, lo que ac谩 importa, es la labor por unir de nuevo la filosof铆a con la ciencia, pero no s贸lo eso, sino librarse del aspecto moderno de sujeto-conocedor como se propuso Foucault, quien creo que establece un mejor enfoque de recorrido hist贸rico del sujeto moderno, a diferencia de Habermas que ha reciclado m谩s o menos la Teor铆a Cr铆tica y la ha vuelto un iluminismo frankesteiniano, cuyos resultados se asemejan a aquellos que de teor铆a viven, pero que de vida carecen. El enfoque de revisar la historia del saber y por otro lado, una filosof铆a de duda y de escepticismo, considero que es una tarea interesante para marcar a futuro, ya que menospreciar la filosof铆a no tiene que ver con un esp铆ritu cient铆fico, sino por el contrario, con el esp铆ritu de un anticuario que colecciona, el deber es conseguir datos y resolver problemas, pero tambi茅n poder dejar abierto un nuevo interrogante. Por otro lado la genealog铆a ha constituido un elemento interesante, que le debemos en gran parte a Nietzsche, y que nos permite quitar el velo embellecedor y apol铆neo de un proceso lineal y continuo, y darnos el lujo de analizar lo contingente, lo que violenta y se impone, aquello que se establece no por un camino prefijado e inexorable, sino por un impulso que ha sido victorioso. Estudiar la naturaleza de lo originario, naturaleza violenta -no en un sentido moral- de todo lo que se impone, como lo es el discurso mismo, la verdad radical que se ubica dentro de lo dionis铆aco -est茅ticamente hablando- como aquello que permite un conocimiento que no s贸lo no nihilice, sino que tambi茅n potencie y nos ponga en acci贸n, y que nos permita tomar partido de mejor forma, y por supuesto, mayor compromiso con la pr谩ctica. Hacer de la teorizaci贸n una actitud pr谩ctica es una tarea fundamental, y es ac谩 donde me propongo que la teor铆a y la pr谩ctica no formen m谩s que el mismo proceso de generar respuestas y nuevos interrogantes, ¿acaso no era ese el objetivo? Ya que nos queremos proponer algo para hacer los que nos interesamos en plantear estos temas, prestemos o铆dos sordos a quienes se quedaron en la neutralidad valorativa y los posmodernos a quienes todo les da lo mismo. Sabemos que la determinaci贸n absoluta de valores y la carencia total de ellos son un proceso discontinuo pero que mantienen una estrecha relaci贸n, por tanto, propongo evadir esto que ya sabemos c贸mo termina. Escindir la teor铆a de la pr谩ctica no s贸lo atienta contra el ejercicio mismo de la filosof铆a y la ciencia, atientan contra la vida como acontecer, ya que no es posible salir de la mediocridad si no es pasando a la acci贸n, mientras que se reflexiona sobre lo que hacemos, por lo tanto, muertos los 铆dolos iluministas y la rigurosidad tecnocr谩tica, queda el camino librado a quienes no s贸lo queremos vivir, sino reflexionar para vivir mejor.


Lucas Cianfagna.-

mi茅rcoles, 25 de mayo de 2016

Violencia, poder y Estado: Actualizaci贸n de enfoques



"Lo que ha sido demolido es el sistema ideol贸gico de un siglo de vigencia, que dividi贸 al mundo en zonas enfrentadas durante el siglo XX.(...) Gulag, Genocidio, Imperio, han sido el reverso de la moneda que desgast贸 la legitimidad de proyectos de emancipaci贸n que nacieron a partir de los ideales ilustrados." Tom谩s Abraham


El desgaste de un mito

Mucho se habla en torno a la violencia, desde las definiciones de Weber de Estado, tambi茅n de Ozlak, o mismo O'Donnell, pero la confusi贸n no existe por culpa de ellos -si de algo soy enemigo, es de la idea de culpabilizar, en lugar de comprender qu茅 pas贸-, sino principalmente porque no se suele hacer una separaci贸n pertinente entre definiciones de conceptos, y en consecuencia se suele confundir dominaci贸n con poder, o mismo violencia con poder, cuando su relaci贸n es m谩s compleja. Hace un tiempo no muy atr谩s he escuchado una conversaci贸n sobre un Fulano que planteaba una cr铆tica al estructuralismo desde su propuesta de abordaje pol铆tico, dec铆a "es que para nosotros, la estructura no es un fin, sino un medio"; dicho hombre cometi贸 un error grav铆simo, y es confundir an谩lisis metodol贸gico de la realidad o del escenario pol铆tico, con enfoque doctrinario, o dicho en lenguaje de gesti贸n: confundi贸 visi贸n con misi贸n, tratando de subordinar la primera a la segunda, fatalidad terrible, si la visi贸n de la realidad est谩 subordinada a la misi贸n a futuro, lo que significa, es que ese Fulano le importaba un cuerno la realidad, sino la realizaci贸n de un deseo caprichoso y frustrado. As铆 como estos errores ocurren de parte de gente que cree que una doctrina es sabidur铆a universal, tambi茅n as铆 se llega a confundir violencia con una mera manifestaci贸n de fuerza bruta, dej谩ndose guiar por el sentido com煤n, cuando el sentido com煤n no siempre da pauta de realidad. La violencia, de hecho, tiene mayor relaci贸n con cuestiones de conducta humana no satisfecha, que a diferencia de los animales -quienes se olvidan cuando algo no pudieron realizar- el ser humano lo retiene hasta que descarga su c貌lera contra una mesa, da un portazo, o acumula lo suficiente como para matar a alguien. Si bien Hannah Arendt ten铆a raz贸n en parte cuando asum铆a los riesgos de categorizar org谩nicamente las cuestiones pol铆ticas, porque es all铆 donde no existen las cuestiones 茅ticas para analizar "lo que necesita perecer" o "lo que se desgasta por causa natural", trat谩ndose de un fen贸meno que involucra la p茅rdida de vidas humanas. Ahora bien, habr铆a que entender que dicha preocupaci贸n, que estaba bien fundada, se dio en un contexto de temprana remoci贸n de las teor铆as racistas y biologicistas de las ciencias humanas, y como he mencionado antes, lo biol贸gico puede ser una buena analog铆a para plantear un enfoque nuevo que justamente reemplace la vieja mirada del darwinismo, por una mirada actual y mucho m谩s coherente de dicho fen贸meno. Al fin y al cabo, el error del darwinismo en las humanidades no fue Darwin, fueron sus int茅rpretes. De manera que, en cuanto a la violencia y la relaci贸n con el poder, es necesario tomar dimensi贸n del comportamiento humano, ya sea fisiol贸gica, psicol贸gica o sociol贸gicamente, para dar el marco adecuado para considerar la violencia y su relaci贸n con la pol铆tica.



¿Fuerza bruta...o burocracia racional?

Continuando con lo anterior, la relaci贸n entre violencia  y poder bien podr铆a ser una de las m谩s incomprendidas por el llamado sentido com煤n, esto es, se piensa que el poder es un entramado de violencia organizada, o bien, que la violencia constituye la principal herramienta pol铆tica, y aquello quiz谩s ocurra por ser uno de los principales postulados de Marx, cuando se habla de que el Estado es el ejercicio de la violencia de la clase dirigente contra la clase dirigida. Ahora bien, el poder constituye un entramado de redes que funciona de manera din谩mica, donde se est谩 en todos lados y en ninguna parte por la naturaleza propia del poder. Si retomamos a Foucault, lo m谩s importante del poder es la relaci贸n entre personas, que es lo que lo constituye, por ende, entender el poder significa entender el dinamismo y la complejidad en las relaciones sociales, lo cual nos devuelve a cierto planteo de Hannah Arendt, de que el poder cuando tiende a desaparecer, a volverse burocr谩tico, o hacer cada vez m谩s pesada sus v铆as de comunicaci贸n, permite el ascenso de la violencia, por tanto la violencia no ser铆a sino la 煤ltima instancia de expresi贸n de poder, la cual incluso podr铆a suplantarlo. En esto, cuando me refiero a burocracia, hablo en t茅rminos lo m谩s abarcativos posibles, pero es cierto que tambi茅n hay que hacer un hincapi茅 en la cuesti贸n de la burocracia pol铆tica, ya sea de Estado o de partidos. No hace falta irse muy lejos en el tiempo para conocer lo que fue el desastre de la U.R.S.S., la cual era un entramado de violencia generalizada, donde las relaciones de poder eran meramente burocr谩ticas, y cuyo sost茅n estaba cada vez m谩s desgastado y a punto de cortarse, como efectivamente ocurri贸 primero en 1989 con la ca铆da del Muro de Berl铆n, y finalmente el colapso de 1990, y es precisamente ese sistema burocr谩tico el que transforma el poder en violencia, el que no permite el dinamismo propio de las relaciones sociales y que entorpece un desarrollo pol铆tico sano. El error sovi茅tico constituy贸 en una subestimaci贸n de la noci贸n de organizaci贸n y se la confundi贸 con exceso de 贸rganos burocr谩ticos; el diagn贸stico weberiano (que estaba anticipado desde una perspectiva positiva de parte de Kelsen) de la tendencia moderna hacia la burocratizaci贸n, la eliminaci贸n del gobierno de las personas -la tiran铆a sin tirano- y del advenimiento de la violencia esquematizada y la mecanizaci贸n social, todo esto fue una consecuencia m谩s que evidente en la Segunda Guerra Mundial, pero tambi茅n lo sigui贸 siendo m谩s all谩 del r茅gimen sovi茅tico, sino que es hoy tambi茅n una realidad en E.E.U.U., y constituye una consecuencia a su vez, de la decadencia de los ideales ilustrados, de los cuales todav铆a estamos barriendo escombros. Es importante marcar el error de confundir brutalidad f铆sica con irracionalidad, m谩s a煤n cuando la brutalidad forma parte de decisiones estrictamente burocr谩ticas, lo cual hace de la brutalidad una cuesti贸n m谩s bien de racionalidad. El poder se maneja mediante relaciones de fuerza, pero eso no significa que sea un monopolio exclusivo del ejercicio de violencia, o bien, del uso de la fuerza coercitiva, ya que se dej贸 bien en claro que este uso es la 煤ltima instancia de poder y quiz谩s su posibilidad de desaparici贸n en dicho momento dado. Una cosa es una reacci贸n ante un evento poco analizado y poco comprendido, otra es hacer de los s铆ntomas de esa reacci贸n una estructura ideol贸gica que justifique teor铆as pseudo-cient铆ficas como el racismo, el antisemitismo, clasismo o individualismo, lo cual lejos de ser irracional, constituye un fundamento perfectamente racional. Que est茅 lejos de resolver los problemas, ya constituye un problema de an谩lisis de la realidad, pero que ha habido coherencia entre lo que se crey贸, lo que se dese贸 y lo que se hizo durante el siglo pasado, es decir, racionalidad, no hay duda sobre ello.



Estado, sindicato y corporaci贸n

 En cuanto a la violencia burocr谩tica y la continua degradaci贸n del poder de los Estados-Naci贸n en manos de la globalizaci贸n, es necesario tomar seriedad ante esta noci贸n de violencia y considerarla en su sentido amplio, tambi茅n comprender el futuro desarrollo del Estado que tiende hacia el continente, la consigna es expandirse o ceder. La violencia de una acci贸n como herramienta contra la violencia burocr谩tica partidista, es una tarea que Sorel encontr贸 en sus Reflexiones sobre la violencia en el ejercicio sindical, al cual le agreg贸 el mito de la huelga general como acci贸n a llevar a cabo. Si bien podemos prescindir por ahora de la cuesti贸n m铆tica, y quiz谩s hasta no sea prudente tomarla, la cuesti贸n sindical en un contexto como el actual en Argentina, no es un 谩rea menor, ya que constituye una fuente de disuasi贸n bastante potente, sobre todo cuando en la presidencia no se encuentra el peronismo, le da oportunidad al mismo de poder organizarse ante reclamos que hoy son m谩s que urgentes, como el aumento de tarifas, la inflaci贸n que sigue creciendo, el desempleo y a esto se le suma el reclamo estudiantil por el recorte de presupuesto. Las manifestaciones obreras tienen su repercusi贸n, tambi茅n extienden su influencia en las acciones de gobierno, en cuanto a las manifestaciones estudiantiles, salvo por aquellas que estaban en armon铆a con el gobierno anterior, se encuentra un escepticismo de parte de los movimientos obreros hacia 茅stas. En parte se debe al alejamiento de las instituciones universitarias respecto de la resoluci贸n de problemas, la autonom铆a universitaria se transform贸 en una doctrina a seguir, y este alejamiento deja el camino despejado para que los demagogos tomen control de esta situaci贸n, evitando representaciones reales, y logrando una complicidad cuasi total con la situaci贸n de deterioro tanto estudiantil como obrera. Existe tambi茅n otra confusi贸n que es necesario marcar, la de la corporaci贸n como un asunto meramente patronal, o que involucra puramente a los 贸rganos del poder de clases dirigentes. La corporaci贸n de hecho fue una pr谩ctica moderna muy com煤n, desde Napole贸n hasta el Estado de Bienestar escandinavo, por nombrar casos donde hubo resultados evidentes. En especial en el 煤ltimo caso, en Finlandia m谩s precisamente, las relaciones corporativas de ninguna manera representan un fen贸meno que se asemeje a pr谩cticas totalitarias, sino que en este caso, bien pueden servir como un establecimiento previo de resguardo ante contingencias, crisis econ贸micas o condiciones inesperadas, tales como un claro establecimiento de dinero para seguros, un acuerdo previo de no subir salarios en 茅pocas de recesi贸n con la condici贸n de mantener el empleo en su totalidad y el incentivo a la actividad social de las familias. Tom谩s Abraham, se帽alaba en una entrevista que le hicieron, que el problema era precisamente la falta de 贸rganos corporativos que establezcan una mejor comunicaci贸n de las partes. Aquello puede resolver la cuesti贸n de la armon铆a social, la cual no se trata de un estado ideal de cosas en las cuales el conflicto haya sido eliminado, nunca se elimina, pero podemos en cambio poner los conflictos inherentes en un canal de expresi贸n que sea din谩mico y totalmente eficaz. Esto significar铆a agilizar los 贸rganos burocr谩ticos, y establecer un sistema m谩s flexible de dirimir intereses obreros y patronales, estudiantes, docentes y no-docentes con su dirigencia universitaria; crear instituciones que agilicen la resoluci贸n y le den un espacio a la expresi贸n de la pluralidad pol铆tica es la mejor manera de resolver conflictos, como dije, el primer paso es saber que no hay resoluci贸n permanente, pero se puede adoptar una permanente actitud realista y flexible de an谩lisis para resolverlos.


Lucas Cianfagna.-