"La Esfinge impone a los tebanos el desafío mortal del dios, formula el enigma sobre las tres edades del hombre. Sólo quien resuelve el enigma puede salvar a la ciudad y a sí mismo: el conocimiento es la instancia última, respecto a la cual se libra la lucha suprema del hombre." Giorgio Colli
Un discurso sutil pero devastador
Mucho se ha hablado del discurso científico tradicional, en torno al mismo se habla de la ruptura de la posmodernidad en forma de crítica del mismo. Ahora bien, propongo en cambio plantear una suerte de discontinuidad en base al discurso que uno cree que es derrotado, porque un discurso a pesar de ser vencido en un contexto específico, partes de él se reciclan, se extrapolan y se adaptan al tiempo, quizás cuando se trata de un discurso que es vencido por una voluntad que se impuso, podemos afirmar que dicho discurso adopta la forma y la estructura del discurso que triunfó. Sin embargo, a pesar de la discontinuidad de los discursos cientificistas y posmodernos, se encuentra un patrón de discontinuidad que atraviesa a ambos, y este es, el discurso de identidad anglosajona. Bien podríamos decir que se trata de un tipo de discurso que se ha manifestado a favor de ciertas prácticas de dominio internacional, el salto discursivo es discontinuo, pero quienes se hacen nuevamente sujetos privilegiados de discurso son claramente los mismos. Quienes ayer sostenían una noción positivista de la sociedad, considerando la biología, la medicina y la psiquiatría como únicas verdades de la cual se debiera desprender todo, esos mismos sujetos son quienes hoy desujetan, o bien, tratan de desligar toda identidad más allá de la individual, abogando por un subjetivismo vacío y relativista hasta el absurdo, si bien las autoridades recicladas del viejo paradigma del discurso científico como lo son en Argentina las "eminencias" que se encargaron de borrar toda noción realmente de identidad, coexisten con los posmodernos -quizás con algo de tensión- pero que ambos se encargan de una misma misión discursiva dada en distintas tareas, la cual es, que todo siga igual. Lo que triunfa como paradigma, y me llevó a reflexionar sobre el asunto, es la noción de ciencias "sociales", ¿pero somos en primer lugar seres sociales o humanos? En esta actitud genealógica que suelo tener, no realizo excepción alguna en este tema, y es ahí donde me propongo ver cómo a pesar de un discurso que vence sobre otro en términos de aceptación social, uno más importante se mantuvo, que es la noción de la sociedad como el abordaje de un grupo de vegetales, de seres vivos, ¿o acaso no resultan familiares las nociones como "comportamiento social", "analizar el fenómeno social", "analizar la conducta de los individuos" por no decir especies? El hedor ya no pasa desapercibido ante mí, se huele algo que habíamos naturalizado un buen tiempo y que ahora bien podríamos revisarlo, pero ya no simplemente como un abordaje más y una charla en un simposio, sino como un aspecto del cual los que nos interesamos por la ciencia y la filosofía, que fueron las dos disciplinas más importantes de un Occidente fundado en lo clásico, no olvidar qué nos constituyó, quiénes violentaron tras haber perdido la contienda cultural contra Roma, ahora se alzan en victoria por haber reclamado un supuesto imperio civilizatorio, que respecto a nuestra cultura madre, no tiene nada, pero que pudo mucho. La pérdida de palabras como "humanidades", y otros términos latinos nos llevaron a adoptar terminología disciplinaria anglosajona, por un lado y positivista por el otro, lo cual hace que uno no se extrañe cuando ve el mismo compromiso de parte de los neo-positivistas y de los posmodernos por igual respecto de aquello que se impuso sin cuestión, la nada misma, mientras que los postulados de la Escuela de Frankfurt planteaban una supuesta actitud crítica, la propuesta terminó siendo más convalidación y menos crítica, por tomar aquel ideal iluminista que pereció, pero que aún varios no tienen el valor de enterrar al muerto, leer unas palabras y seguir.
Instituciones viejas y estancamiento sostenido
Lo que hemos tenido las últimas décadas de gobiernos ha sido devastador desde varios puntos de vista. En primer lugar, la transición a una mayor adaptación a los cambios que el mundo experimentaba se hicieron con total improvisación y con toda falta de idoneidad, sin mencionar la corrupción y la continuidad de órganos de poder real oscuros y silenciosos como son servicios de inteligencia y atentados mafiosos, lo cual ha ocurrido las últimas 3 décadas con diferentes casos y magnitudes sin excepción. Por otro lado, las instituciones que más urgía reformar se han mantenido iguales desde hace ya 2 siglos, lo cual me hace pensar que; o no se tiene idea de lo que se hace, o se es demasiado malicioso, de cualquier forma, el problema persiste, y está enquistado en instituciones que aún continúan aplicando criterios de sociedad de masas como lo son la escuela, la cárcel, el reformatorio, con la diferencia de que ya no existe la fábrica, ni la capacidad de emplear a tanta gente para un trabajo general, y esto se debe precisamente a que las instituciones que harían posible ello, siguen pensando en poner un aplazo o no, mientras el resto del mundo se debaten fuentes de trabajo que ni hemos llegado a conocer todavía, se aplica biotecnología para clonar órganos, o imprimirlos, se está viendo la posibilidad de estirar la vida, y todo en dirección a este nuevo tipo de sociedad que se enfoca en individuos felices y contentos, que no saben qué quieren ni a dónde van, pero que seguro "algo buscan", entonces en medio se le pone cualquier tipo de "algo", total, mientras no lo encuentren, seguirán buscando. Nuestro atraso a nivel político y nuestro estancamiento que todavía sigue vigente, me recuerda a la sociedad presocrática, donde los demagogos usaban la sofisma para engañar, saquear y dominar con la ingeniería de un par de magnates. El escenario es muy similar si se enfoca en el aspecto en que ganó la doxa por la doxa, o mejor dicho, la crítica por la crítica misma, la opinión sin reflexión y repetir el discurso estéticamente más sonoro. Cuando hablé previamente de discurso cientificista anglosajón, no me refiero a la categoría identitaria de los anglosajones, sino a la ubicación en la cual históricamente se encuentra una fuente de discurso que tiene pretenciones internacionales, por tanto, la acción concreta y organizada es más que un imperativo, es una necesidad.
Proyecto Nacional y biopolítica
Al hablar de acción organizada me refiero al compromiso activo, pero veamos a qué va esto. Como habíamos mencionado, el discurso cientificista y pseudo-científico se plantea como una suerte de humanismo deshumanizado, donde somos individuos, no personas que pueden estar sujetas a derecho, o bien, meros agentes de consumo de cosas, la mera reproducción de la vida es el mismo esquema de la sociedad industrial, pero como mencioné antes, sin la misma posibilidad de respuesta que se tuvo antes con la organización de un Estado-Nación fortificado, hoy la tarea organizativa requiere un esfuerzo mayor, su refundación pero no como razón de Estado en el sentido absoluto que tuvo anteriormente, sino como la herramienta indispensable para la fundación de una comunidad, de una biopolítica. A diferencia de la vegetativa reproducción del esquema de vida, la biopolítica se presenta como una forma de afrontar los problemas que emergen en esta nueva sociedad orientada a individuos, para lograr una organización y una identidad que nos permita una forma de vida más allá de la burda reproducción de sí misma, como lo pretendía el positivismo anteriormente, y hoy en discontinuidad el posmodernismo socialmente aceptado en varias regiones, y esta forma requiere incluso una revalorización y refundación de la identidad, la que reconoce el esfuerzo civilizatorio de filósofos, científicos, poetas, dramaturgos, músicos; aquellos que hicieron de Occidente la producción y expansión de cultura, la voluntad de la excelencia y la refinación, en contraposición a la pseudo-civilización de lo estéril, de lo que embrutece, de lo salvaje. La noción de un Proyecto Nacional es para nuestro contexto específico, la mejor forma de abordar esta biopolítica, que se trata de hacer de la vida una cuestión activa, de organizar la potencia y orientarla hacia algo superador, de adoptar una actitud vital de la política, una forma de retornar a la raíz más antigua sin perder noción de lo presente. Para eso debemos ser en parte como lo fue Edipo, según la mención de Giorgio Colli respecto a los eruditos en mitos, quien marca el primer gesto filosófico al plantear una respuesta a la Esfinge más allá del discurso, una respuesta fundadora de polis. El exilio de un tirano derrotado por la verdad más terrible representa el gesto de la apertura hacia un compromiso conjunto que se debió tomar ante una situación que lo ameritaba, la organización y el establecimiento de criterios para vivir en comunidad fueron esenciales para lo que luego aconteció como desarrollo cultural de Occidente, ¿pensamos realmente tirar todo ese esfuerzo por la borda? O bien podemos adoptar la misma actitud ante este nuevo pero familiar escenario; organizándonos y actuando, podemos nosotros también, fundar nuestra polis.
Lucas Cianfagna.-

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