mi茅rcoles, 17 de agosto de 2016

La discontinuidad de la tradici贸n occidental


"Mientras el pensamiento cre铆a poder sostenerse en lo fundamental, en espacios puramente te贸ricos, el mundo obraba por su cuenta; pero, si lo fundamental declin贸, la fijaci贸n pr谩ctica de lo abstracto puede ejercer una influencia perniciosa en la existencia com煤n. Resulta entonces necesario detenernos de nuevo a examinar nuestros absolutos, y a limpiar de excrecencias y a帽adiduras superfluas un ideal apto para servir de polo al sentido l贸gico de la vida." Juan D. Per贸n

Retomando aquello anterior, es importante continuar desarrollando la cuesti贸n de la tradici贸n y c贸mo puede continuar en un contexto que podr铆amos llamar de edad de hierro, en t茅rminos de ciclos hist贸ricos. Para esto me propongo tomar los autores que m谩s me han enriquecido a lo largo de mi a煤n muy joven incursi贸n en la filosof铆a, rescatando un punto muy preciso, para que sirva de una continuaci贸n de aquella tradici贸n occidental que tanto se busca rescatar desde algunos sectores cat贸licos, pero que de ning煤n modo han logrado, sino que por el contrario, lo que m谩s han conseguido es exacerbar las posiciones anti-tradicionales, por l贸gica ning煤n espectro ideol贸gico moderno est谩 exento de incurrir en actitudes excluyentes, exclusivistas, prejuiciosas y hasta contradictorias. Como bien ha hecho Evola, primero conviene sacarse de encima el pensamiento fatal y el contraste absoluto; en segundo lugar, retomando a Nietzsche, conviene buscar una buena descripci贸n de aquello que llamamos como tradici贸n hel茅nica; en tercer lugar, mediante Foucault, desenmascarar las posiciones exclusivistas que tienen incluso quienes plantean una unidad trascendente de las tradiciones; y en cuarto lugar, incluir la actualizaci贸n de Agamben respecto del rol del sujeto moderno y la desubjetivaci贸n, como pr谩cticas de escisi贸n ontol贸gica, y a su vez, su mismo car谩cter profano.

Para empezar, el pensamiento del Vedanta ya sufri贸 sus pertinentes cr铆ticas en su momento, y se retomaron luego con las cr铆ticas hacia Ren茅 Gu茅non, particularmente una me permiti贸 abrir paso hacia otras dos que considero sumamente importantes para establecer un criterio sobre aquello a lo que podemos llamar esp铆ritu, y por ende, sus derivados. La primer cr铆tica que se les hizo, fue que si afirman que Brahman es todo, ¿qu茅 lugar queda para una consideraci贸n contingente o accidental de Brahman? Para esta pregunta Evola mismo hab铆a trazado una contestaci贸n contundente cuando afirma que esa frase s贸lo tiene sentido en el presupuesto de un principio distinto de Brahman. Asimismo, se puede considerar el acorralamiento que surge hacia el dualismo metaf铆sico, es decir, el contraste absoluto entre dos planos de existencia resultar谩 burdo e inconsistente, a seguir: si Brahman no contempla esta forma accidental de considerarlo, dejar铆a de ser todo, y si por el contrario, lo considera, tambi茅n deja de serlo, puesto que como hab铆a dicho, una consideraci贸n contingente de Brahman tiene sentido s贸lo bajo un principio contingente o accidental de Brahman mismo, lo cual deja ver la p茅rdida de su car谩cter absoluto, ingresando dentro de la categor铆a accidental. La segunda pregunta que contradice esto podr铆a ser: si toda voluntad fuera de Brahman es una ilusi贸n, ¿no debiera serlo tambi茅n aquella que se empe帽a en afirmar que no hay otra voluntad m谩s que la de Brahman? En s铆 mismo parecer铆a Brahman, un principio que est谩 destinado a negarse a s铆 mismo, al igual que quienes lo afirman. Y como tercer pregunta, cabr铆a decir: si el contraste es absoluto entre un plano existencial y el otro, ¿c贸mo se puede afirmar tener conocimiento de tal otro? Esto es, si el contraste entre un plano y otro de la existencia es absoluto, no hay pista alguna de este plano que nos conduzca a alg煤n conocimiento sobre el otro; y en este caso tambi茅n hay un jaque-mate respecto de las dos posibles respuestas, ya que de no haber un contraste absoluto entre dos planos, no formar铆an m谩s que parte de este mismo, donde la realidad es gradual y no absoluta, donde existen jerarqu铆as de verdad y no proposiciones excluyentes en 煤ltima instancia. Si buscamos eliminar el contraste entre humano y divino, el primer lugar para empezar es en la metaf铆sica obsoleta.

En el texto p贸stumo de Nietzsche, titulado "La lucha de Homero" como intento de un pr贸logo, el autor es bien claro para describir las pr谩cticas del Estado heleno como un valuarte 茅tico y est茅tico: "El sentido originario de esta singular instituci贸n no es el de v谩lvula, sino el de estimulante; se desterraba a los que sobresal铆an para que se restablecieran los resortes de la lucha; es 茅sta una idea que se opone a nuestro exclusivismo del genio en el sentido moderno, pero que parte del supuesto de que en el orden natural de las cosas siempre hay varios genios, que se estimulan rec铆procamente, aunque se mantengan dentro de los l铆mites de la masa. Esta es la esencia de la idea hel茅nica de la lucha: aborrece la hegemon铆a de uno solo y teme sus peligros; quiere allegar, como medio de protecci贸n contra el genio, un segundo genio".  Este es quiz谩s el punto m谩s importante por el cual me reservo mis diferencias con aquellos que sostienen un Estado absoluto como modo de alcanzar la tradici贸n; el Estado heleno, por su parte mantiene una idea m谩s asimilable al principio de rep煤blica, sin el componente c铆vico que los romanos agregaron, pero con un sentido de 茅tica emanado de una realidad que a priori podr铆a ser terrible, pero canalizada hacia una suprema producci贸n est茅tica. Aquel exclusivismo de un grupo, o del genio mismo que el autor denuncia, es aquella misma actitud que tristemente se ti帽e de nostalgia en los deseos de los llamados "tradicionales" pidiendo por la vuelta de un Estado absoluto, y en casos m谩s aberrantes, de ese decadentismo moderno que signific贸 el totalitarismo como intento burdo de imitarlo; la 茅tica de la mejora y la perfecci贸n constantes, no deja hueco alguno por el cual se pueda meter alguno de estos injertos modernos deformados, aqu铆 el principio de jerarqu铆a y poder es bien claro: dinamismo y legitimidad constante al servicio de una libertad desigual, practicada con 茅tica.

Siguiendo con la reivindicaci贸n de la tradici贸n hel茅nica, podemos tomar el aporte que Foucault ha dado en sus conferencias sobre la "Hermen茅utica del sujeto",  e inclusive en su primera lecci贸n, deja ver un aspecto importante: "A mi juicio se debe a que la 茅pim茅leia aparece como algo melanc贸lico, algo cargado de connotaciones negativas, algo a lo que no se le confiere la suficiente capacidad de fundamentar una moral positiva para toda la sociedad. En la Antig眉edad, por el contrario, goz贸 siempre de una significaci贸n positiva; constituy贸 el origen de los sistemas morales m谩s estrictos de Occidente. El cristianismo, que como toda religi贸n que se precie no posee una moral propia, se nutri贸 de esta tradici贸n". He aqu铆 una parte importante, ya que se traza una l铆nea de tradici贸n m谩s all谩 de las formas tradicionales, y en esto el autor fue bien claro, el cristianismo fue una m谩s de ellas, una contingencia, lo cual no significa que est茅 desmereciendo su articulaci贸n de la tradici贸n hel茅nica misma, pero s铆 me permito se帽alar cu谩ndo ha pasado a formas de contraste, de decadencia, de dependencia, o bien, modernas respecto del sentido tradicional, y que luego, tienden por sus mismos defensores, a ser exclusivistas, principio de la intolerancia religiosa. Me permito acompa帽ar mi argumento con otro fragmento: "Esta noci贸n de la preocupaci贸n por uno mismo est谩 en la actualidad un tanto perdida en la sombra. La raz贸n de que est茅 en la sombra se debe en parte a que esta moral tan estricta -surgida del principio 'oc煤pate de ti mismo'-, a que estas reglas tan austeras, nosotros las hemos retomado de otros sistemas de pensamiento -ya que aparecen tanto en la moral cristiana como en la moral moderna no cristiana, pero en un clima totalmente distinto-." Y ah铆 va el otro aspecto que considero de suma importancia para aclarar malentendidos; no se trata pues, de que la tradici贸n fue perdida con el advenimiento de la modernidad, sino que la modernidad como tal, fue un proceso contiguo al desarrollo primero de las formas cristianas que incurrieron en pr谩cticas anti-tradicionales, que vistas en un proceso de secularizaci贸n -como bien pudo estudiar Max Weber-, dichas pr谩cticas no s贸lo se complejizaron, sino que tambi茅n se extendieron a la poblaci贸n civil com煤n; por ejemplo mediante el concepto de sacramento (en lo judicial) y de tomar los dispositivos de la econom铆a, lo cual fue un acto que bien puede calificarse de profano, y que sin el cual, no tendr铆amos aquellas formas de disciplina que se calificar铆an posteriormente como decadentes.

Agamben retoma este trabajo de Foucault, y decide ahondar sobre los aspectos biopol铆ticos de su obra. Continuando con la cuesti贸n de las pr谩cticas profanas, se evidencia en la econom铆a, cuando las instituciones religiosas fueron escindiendo ontol贸gicamente la acci贸n del ser, brindando a la acci贸n sobre los recursos un car谩cter secundario respecto al ser que no pod铆a ser otro que la existencia de la instituci贸n misma. He aqu铆 un acto de profanaci贸n propiamente dicho, que no s贸lo no fue detenido a partir de la modernidad, sino que incluso, a pesar de ciertas fuerzas de reacci贸n, acabaron por ampliar sus horizontes gracias a la Reforma; el otro acto de profanaci贸n fue el de judicializar en base a un objeto que es el mismo 贸rgano de disciplina, los procesos y derechos de castigar, con esto se establece una harta contradicci贸n: la creaci贸n del sacramento signific贸 otro gran acto de profanaci贸n, sin el cual no pod铆an resolver aquellas cuestiones territoriales y de complejizaci贸n de los hechos jur铆dicos. Cito: "Sin embargo, como suele suceder, la fractura que de este modo los te贸logos hab铆an intentado evitar y quitar de Dios sobre el plano del ser, reaparece en la forma de una cesura que separa en Dios el ser y la acci贸n, la ontolog铆a y la praxis(...)", "En vez de la experiencia mesi谩nica del cumplimiento de la ley y el tiempo, tiene lugar una hipertrofia inaudita del derecho que, al pretender legislar sobre todo, manifiesta sin querer la p茅rdida de toda legitimidad por un exceso de legalidad". Evidentemente, hubo m谩s hechos que marcar, pero para no extenderme demasiado, son muy puntuales aquellos dos aspectos que Agamben menciona: la economizaci贸n y la judicializaci贸n de las sociedades, pero a su vez enmarcados ambos por un proceso de subjetivaci贸n con sus respectivas diferencias, pero que conlleva una continuidad considerable entre la institucionalidad religiosa medieval y la modernidad. La noci贸n de profano, el autor la confiere a una noci贸n jur铆dica del derecho romano, y la utiliza como positiva, pero en el sentido de restituir a los hombres aquellas cosas que han quedado relegadas y separadas de su uso com煤n, lo cual hasta tiene un aire prometeico, y por tanto sagrado. La escisi贸n entre la ontolog铆a y la praxis, o bien, entre acci贸n y ser, constituyen la misma escisi贸n que las posturas decadentes han logrado con la separaci贸n entre esp铆ritu y humanidad, lo cual nos ha puesto innumerables veces en actitudes pasivas y profanas, si se quiere, en lo que respecta a nuestra tradici贸n occidental misma. Por ello, la respuesta es bastante simple y contundente:
Borrar la idea de contraste absoluto, reinterpretar en sentido pol铆tico la herencia hel茅nica, identificar y acorralar el exclusivismo, y por 煤ltimo, devolver a lo humano su car谩cter de potencia trascendente, que es b谩sicamente lo que aqu铆 dej茅 plasmado.

Lucas Cianfagna.-


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