martes, 26 de julio de 2016

El cortejo de Dioniso


"Por m铆 mismo descubr铆 que la antigua animalidad del hombre, incluyendo la totalidad de la 茅poca originaria y del pasado de todo ser sensible, continuaba dentro de m铆 poetizando, amando, odiando, extrayendo conclusiones. Me despert茅 de pronto en medio de mi sue帽o, pero s贸lo para tomar consciencia de que estaba so帽ando y de que necesitaba seguir haci茅ndolo para no morir, de la misma forma que el son谩mbulo precisa seguir so帽ando para no caerse(...). El que est谩 'en trance de conocer' no es, sino un medio para prolongar la danza terrenal y, en este sentido, figura entre los maestros de ceremonia de las fiestas de la existencia, ya que la consecuencia y el v铆nculo primordiales de todos los conocimientos constituyen y consituir谩n, tal vez, el medio supremo de asegurar la universalidad del sue帽o y la comprensi贸n mutua de todos los so帽adores y, por consiguiente, de prolongar la duraci贸n del sue帽o." Friedrich Nietzsche 

Con respecto a la cuesti贸n del vac铆o existencial, not茅 a mi alrededor un cierto "furor" o "fiebre", respecto de religiones orientales, de gente adopt谩ndolas como una filosof铆a de vida y hasta como una pr谩ctica ps铆quica. La palabra que acabo de usar no es casual, ya que pretendo expresar una consecuencia de la decadencia misma de la cultura occidental y su miedo a todo lo que tenga que ver con la realidad, y es por ello que se ve en necesidad de incurrir a la interiorizaci贸n de s铆 misma, la abstracci贸n que pretende tener un enfoque ampliado sin siquiera levantarse del lugar en que se est谩 y que tienen acceso a conocer por medio de la mera interiorizaci贸n, y por consiguiente, la verdad como un todo en el cual somos meros espectadores, y si se quiere, herramientas de 脡l. Con esto no se me debe entender como un ataque hacia las personas, inclusive he tenido el agrado de conocer quienes la llevan adelante desde la acci贸n y la afirmaci贸n, pero con esto planteo una reflexi贸n geneal贸gica de c贸mo se llegaron a constituir en este suelo estas corrientes religiosas que actualmente tienen mucha cabida, sobre todo en la juventud, y brindar tambi茅n, una reflexi贸n para que se sepa lo que se est谩 adoptando.

Muchos autores han planteado este debate con sus dos posturas encontradas, ya sea de parte de los fatalistas de una Voluntad total de la cual no se sale, como Plat贸n, Gu茅non, Hegel, Schopenhauer, o bien, aquellos que desarrollan la potencia y la primac铆a de la acci贸n, como lo fueron Arist贸teles, Evola, Weber y Nietzsche, entre muchos otros. Por supuesto que Evola nos explicaba que estas dos posturas no nacen como meras corrientes filos贸ficas, sino que tienen un punto de partida muy preciso, que es el de la cultura y filosof铆a hind煤es, donde un gran conflicto planteado en el tiempo entre dos castas se llev贸 a cabo a menudo y lo cual dio tambi茅n origen, como contacto cultural entre Occidente y Oriente, a las tendencias filos贸ficas con sus respectivos matices y sin ser una l铆nea divisoria absoluta, pero evidentemente existe una predominancia entre una u otra, dependiendo del pensamiento del autor y del discurso hist贸rico que lo acompa帽a. La casta sacerdotal manten铆a su filosof铆a basada en el Vedanta, de procedencia lunar, la cual establece una realidad total (totalizante) en la cual toda contingencia y accidente no est谩 sino, determinado por la voluntad de Brahman. La contemplaci贸n es el valor m谩s importante, aplicando como m茅todo la interiorizaci贸n de s铆, conocida tambi茅n como postura ps铆quica, en la cual tratan de acceder a la Verdad de Brahman canalizada en su propio alma, siendo por ende su postura dependiente respecto al otro para la definici贸n y determinaci贸n propia; esto resulta un tanto ir贸nico, porque si bien componen su personalidad y su misma existencia en base al otro, pero a su vez no pueden disponer del afuera para conocer, lo cual es claramente una abstracci贸n de la realidad en su intento por negarla, para poder conocerla.

Claramente se puede detectar en esto la ra铆z sacerdotal de esta corriente hinduista, que influy贸 tanto en las religiones como en las distintas corrientes filos贸ficas de Occidente y Oriente mismo, por ejemplo, en las posturas deterministas, ya sea Hegel con la dial茅ctica hist贸rica, las posturas de determinismo racista de Gobineau, o bien, la decadencia burguesa de determinar un valor respecto del precio del mercado y de la utilidad, esto es, nuevamente, la decadencia contemplativa y el constantemente compararse con el otro. ¿Acaso esta es la libertad que nos pretenden asegurar los liberales? Una libertad que se pierde una vez conquistada, ya que no exaltan la necesidad ni la obligaci贸n, sino un merecido "natural", un derecho por el cual no hay que hacer nada, un derecho a la contemplaci贸n y a la interiorizaci贸n del "individuo" igual a otro; la tranquilidad suprema de dejar que la realidad suceda frente a nuestros ojos, la tranquilidad de haber accedido a la Verdad en base a uno mismo, y de definirse por medio de los otros. Aquella materialidad moderna no debe ser entendida en sentido metaf铆sico de planos de existencia, sino m谩s bien, en un sentido de dependencia con lo otro para la auto-definici贸n, siendo que el otro es una ilusi贸n de verdad, la consigna ser铆a definirse en contraste a la ilusi贸n, es decir, la exaltaci贸n de un "Yo" el cual se ven en necesidad de negar en beneficio del acceso a la Verdad, pero el cual se convierte en el mismo ego reconocido finalmente por haberlo logrado primero, principio de la salvaci贸n y del renunciamiento de s铆. Esto viene acompa帽ado tambi茅n por otras modas de mucha actualidad, entre las cuales se encuentra la numerolog铆a, la astrolog铆a y autores de auto-ayuda como Jodorowsky, Coelho y otros difusores de la contemplaci贸n m谩s decadente, la idea burda de que "el universo conspira a nuestro favor", total, hacer algo es cosa de soberbios y pedantes, entonces no tengo problema alguno en aceptar el peso de esas sentencias.

En contraposici贸n, la casta guerrera desarroll贸 una corriente totalmente distinta, llamada Tantra, de procedencia solar, la cual constaba del culto a la acci贸n, al esp铆ritu (en contraste con lo ps铆quico), y a la b煤squeda de la verdad en afirmaci贸n de la realidad exterior. Esta postura fue desarrollada, como hemos visto en variados autores, como el mismo Evola, tomando posici贸n de la corriente t谩ntrica, y tambi茅n vemos su influencia como filosof铆a antigua en Nietzsche, con la unidad de lo interno y lo externo, la afirmaci贸n de la realidad 煤nica como plano en que se vive, y plantea a su vez su propuesta sin doctrina sobre c贸mo sobrellevar la modernidad y el vac铆o existencial que el mismo conocimiento ilustrado trataba en vano de ocultar. Aquella voluntad de nada que hab铆a sido dispuesta por la casta sacerdotal, oponer a ella una voluntad de poder hacer, un nuevo culto a la acci贸n y a la guerra, no como violencia f铆sica necesariamente, sino como una met谩fora de vivir peligrosamente, de aceptar esta condici贸n de la realidad, afirmarla, quererla y desearla repetitivamente. Dicho en su propio lenguaje est茅tico, lo apol铆neo nos mantiene en el velo de los sue帽os para no caernos por ver desnuda la verdad terrible de lo dionis铆aco, pero aceptando tambi茅n 茅sta, y utilizando la met谩fora de la humanidad cabalgando dormida a lomos de un tigre. Evola retoma esta met谩fora de mucha antig眉edad, como la afirmaci贸n de la realidad para superarla y realizarla como tal. Es aquella realizaci贸n que Arist贸teles va a llamar felicidad, en relaci贸n con la vida pol铆tica; o que Weber va a caracterizar en su definici贸n de carisma, bajo la pr谩ctica de la vocaci贸n en relaci贸n con la pr谩ctica de la profesi贸n y de la acci贸n pol铆tica como el gobierno de los hombres hacia otros.

Retornando al problema del vac铆o existencial y la voluntad de nada que produjo esta corriente sacerdotal, ¿qu茅 nos queda, volver al sujeto absoluto? Mi respuesta es un definitivo no. Sino s铆 tomar esta apreciaci贸n est茅tica de la realidad, no moral; el ethos de la acci贸n, no el psiquismo contemplativo, es decir, no la negaci贸n de la realidad como ilusi贸n y la introspecci贸n, sino su afirmaci贸n y su aceptaci贸n como existencia. No como una determinaci贸n que no acepta accidentes o contingencias, sino incluso queriendo el accidente y la contingencia, porque se comprende el existir en base a ello. Como Dioniso, as铆 como tambi茅n lo es para la tradici贸n, cabalgar al lomo de un tigre simboliza el poder铆o respecto de una realidad para superarla, el se帽or铆o hacia lo que nos puede destruir, el gobierno sobre nuestros instintos, y finalmente, la trascendencia propia hacia lo exterior del propio cuerpo, lo que constituye, sin recurrir a un dogma de verdad interiorizada, a una aut茅ntica doctrina de esp铆ritu.

Lucas Cianfagna.-

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