jueves, 28 de mayo de 2020

馃寧 Biopoder y Relaciones Internacionales





"Esta nueva forma de dominaci贸n de personas y de pueblos es mucho m谩s eficaz que la dominaci贸n por la disciplina que se impone desde afuera de las personas o de los pueblos. Porque cuando una naci贸n o una persona se ve agredida desde afuera, sus convicciones 铆ntimas, sus sentimientos m谩s entra帽ables, sus ideales m谩s elevados, suele tomar distancia del agresor, atrincherarse en s铆 misma y disponerse a la resistencia."
Marcelo Gullo - ("Relaciones Internacionales: Una teor铆a cr铆tica desde la periferia sudamericana")




Habiendo transcurrido casi 3 meses que se declarara esta enfermedad pand茅mica, necesitamos ajustar la visi贸n y tener en cuenta que toda perspectiva de futuro tiene que ser por un lado tratando de comprender el fen贸meno en todas las dimensiones posibles (enfoque integral en lo posible), y por otro lado, no olvidarnos nunca que nacemos en un lugar, tenemos un rol y una situaci贸n particular la cual nos obliga a poner siempre los pies sobre la tierra (situarnos).


Si hablamos de las relaciones internacionales no podemos obviar todo lo que ya se vino hablando antes de la pandemia inclusive, como lo es la guerra comercial entre China y Estados Unidos, por un lado, y todo el contexto de rechazo progresivo hacia las instituciones globales, las cuales no eran tan neutrales ni desinteresadas como se cre铆an, algunos ya lo pens谩bamos, pero esto empez贸 a cobrar m谩s sentido y relevancia. Este rechazo al globalismo como paradigma o "interdependencia compleja" en el cual "todos dependemos de todos de forma cada vez m谩s equitativa, y los organismos son entidades neutrales que velan por esos valores cooperativos" vino hace tiempo nutriendo las posturas oficiales para tratar el tema y los lugares comunes de todo el que opinara algo sobre el sistema internacional. Pero con la pandemia se hizo evidente que aquello no era as铆, por ejemplo, a causa de las mentiras de la Organizaci贸n Mundial de la Salud y el encubrimiento que realiz贸 al Estado chino, lo cual logr贸 que hasta un pa铆s adepto al orden internacional como Alemania pidiera explicaciones de forma enf谩tica. 

Podemos tambi茅n mencionar el caso de c贸mo Taiw谩n trat贸 de aportar informaci贸n sobre el origen del virus y la negativa constante de escucharlos por parte de la OMS a pedido expreso de China, se suma a otra de las contundentes evidencias que muestran que los organismos no son ni neutrales, ni desinteresados, menos a煤n con el expreso inter茅s de Bill Gates en todo esto marcando el terreno y no s贸lo ofreciendo una vacuna patentada para la venta, sino incluso su inquietud por "reducir poblaci贸n a nivel mundial al menos en un 15%". Dejando de lado posturas conspirativas, no es exagerado decir que quienes tienen intereses y los han defendido hasta cierto punto "disimuladamente" hoy cuando se juega el sistema internacional, salen a la luz porque peligra su credibilidad.


Las teor铆as oficiales mismas explican esto sin necesidad de recurrir a fuentes conspirativas, el paradigma de "interdependencia compleja" o conocido como globalista, expresa que las mismas instituciones tienden a equiparar las condiciones que son cada vez m谩s desiguales, y ayudar a que los pa铆ses subdesarrollados puedan tener una compensaci贸n concreta, econ贸mica, por medio de las instituciones; traducci贸n: las instituciones globales est谩n para ayudar a los Estados m谩s desfavorecidos. Eso dice la teor铆a, si vemos los n煤meros o si quiera la situaci贸n de los pa铆ses, la realidad es todo lo contrario. Ahora bien, ¿c贸mo se puede sostener tales premisas de forma seria habiendo una contradicci贸n tan grande? Si tomamos como base que la poblaci贸n mundial tiene un crecimiento que tiende a ser cada vez mayor (se acelera) la 煤nica forma de mantener una premisa de "equiparar las condiciones con compensaciones" al menos nos dice algo, que los recursos alcanzan cada vez menos, y si no hay voluntad en que cambien las condiciones para la producci贸n y la distribuci贸n de recursos, queda por tocar una variable: la poblaci贸n.

A煤n suponiendo que podamos descartar la intenci贸n de reducci贸n poblacional o incluso el desest铆mulo a la reproducci贸n en pa铆ses subdesarrollados, ¿en qu茅 condiciones nos van a dejar seguir aumentando la poblaci贸n? ¿C贸mo ser谩 la "nueva normalidad" luego de que todo termine peor para los aparatos productivos nacionales que se han dejado engatuzar por la interdependencia y que ahora necesitan m谩s de ellos mismos que nunca? ¿De qu茅 forma podemos esperar a que el sistema internacional nos muestre un escenario m谩s optimista? Si la nueva potencia que se perfila no va a compartir los valores morales de la democracia liberal como se la conoce, sino incluso el control y la vigilancia por medio del gobierno/partido oficial, como lo es China. Teniendo en cuenta de qui茅n estamos hablando y qu茅 volumen de poblaci贸n tiene, ¿no notamos una relaci贸n directa entre la poblaci贸n y la capacidad productiva/industrial y como factor de poder a nivel inernacional? Casualmente los pa铆ses que pertenecemos al "subdesarrollo" tenemos d茅ficit poblacional, y en casos como el de Argentnia puntualmente, p茅sima distribuci贸n.
 
 
Yendo a lo concreto, los dos grandes tipos ideales que se pueden identificar como denominador com煤n en la historia de la humanidad respecto de las relaciones pol铆ticas han sido siempre las unidades pol铆ticas con o sin territorio, como lo marc贸 brillantemente Marcelo Gullo. La evoluci贸n de la humanidad ha ido siempre hacia integraciones mayores, con per铆odos de retroceso o con casos de excepci贸n, pero las integraciones humanas corresponden a un mismo proceso geol贸gico, de lo que fue la Tierra como una unidad de espacio, fragmentada en los continentes y luego el ser humano creando cultura y unidades pol铆ticas a partir de lo poco que encontr贸 en un comienzo para ir relacion谩ndose con las otras unidades, con todo lo conflictivo que eso representa. Estos dos tipos ideales los podemos identificar hoy, del lado de las unidades pol铆ticas territoriales como los Estados-naci贸n y las no territoriales como los organismos internacionales, ONG y empresas transnacionales. El comportamiento de ambos ha sido hist贸ricamente el mismo, m谩s all谩 de las formas particulares: las unidades pol铆cas con territorio han tratado de asentarse, crecer y expandirse, mientras las unidades pol铆ticas sin territorio (antiguamente los n贸mades) han tratado sistem谩ticamente de vivir de aquellas primeras sin necesidad de hacer lo mismo y soportar las reglas que una unidad pol铆tica impone.

La universalizaci贸n de la "humanidad" y el "encuentro" entre culturas hoy pareciera que quiere ser garantizado por las unidades que hist贸ricamente no tienen territorio y han querido vivir siempre de las que s铆, ¿no resulta llamativo? Siendo que en realidad han sido las unidades pol铆ticas territoriales las que han buscado expandirse y con ello extender cultura, con mejores o peores resultados, pero al menos siempre ha sido un proceso natural de evoluci贸n de la cultura, y no una imposici贸n arbitraria y violenta de los que nunca han desarrollado nada, como ocurre actualmente con los supuestos "organismos neutrales". A esto habr铆a que agregar el enfoque que comenz贸 a traer Michel Foucault en su momento llamado "biopoder", porque tiene que ver puntualmente con algo civilizacional en Occidente, y su causa se encuentra en el fundamento de la modernidad. 

La misma causa de desintegraci贸n de las grandes unidades tiene como origen la ausencia de objetivos, y esto vale para una unidad pol铆tica llamada "Estado", como para un individuo llamado "persona". La ausencia de un horizonte que trascienda la mera preocupaci贸n por el "ac谩 y ahora" es lo que convierte en desesperaci贸n y abandono de s铆 tanto a una naci贸n como a una persona. ¿A qu茅 voy con esto? Los pueblos que integramos esta civilizaci贸n hemos perdido toda idea de futuro y de un destino propio, pero de esa situaci贸n se ha hecho un sistema internacional, entonces nos cabe preguntarnos: ¿de qu茅 manera estamos viviendo? ¿Somos siquiera due帽os de nuestra forma de vida "animal" o m谩s bien somos llevados hacia ella de forma pasiva? El biopoder se nutre espec铆ficamente de esto, de nuestro olvido de que no s贸lo podemos vivir, sino tambi茅n tenemos la capacidad de crear cultura, o sea, de "vivir bien". El biopoder definido como la interferencia en la libertad de las personas por el gobierno directo hacia sus vidas y sus cuerpos, se ve manifestado en este paradigma de las relaciones internacionales, que han hecho del ser humano un animal de consumo y una bestia a domesticar, lejos de la idea de derechos humanos, estamos ante un paradigma de vigilancia y control que tiende a la bestializaci贸n de la especie. Lo cual tambi茅n est谩 lejos de una humanidad re-encontrada e integrada en lo universal.


Lo que se juega en esta 茅poca es aquella contradicci贸n civilizaci贸n vs cultura, donde a la primera la caracteriza la t茅cnica independiente del dominio humano como paradigma, y a la segunda la voluntad y libertad humana de conocerse a s铆 mismo y emplear la t茅cnica como lo que fue en su origen, un arte (techn茅 en griego). La civilizaci贸n es lo que conocemos hoy como el impulso hedonista por satisfacer placeres inmediatos, nos comportamos como animales sin el freno instintivo que ellos tienen por costumbre para sobrevivir, y esto es porque no entendemos la verdadera potencia que significa la dimensi贸n humana. Como dir铆a Nietzsche, el humano es una cuerda entre lo bestial y lo que es superior a lo humano (superhombre), la civilizaci贸n ha tratado de vivir en esa cuerda, sin darse cuenta que estar en la cuerda dura poco y que m谩s temprano que tarde, se termina cayendo en lo bestial, por no elegir superarnos a nosotros mismos. 

Si en cambio nos planteamos recuperar los objetivos, conocernos a nosotros mismos y descubrir qu茅 significa ser argentino, sudamericano, occidental, es mucho m谩s probable que entendamos a nuestra propia manera, qu茅 es ser humano, pero si no empezamos por casa, nunca vamos a poder abarcar todo. ¿Vamos a decidirnos entonces construir cultura, tener voluntad de poder (posibilidad) y decidirnos que como naci贸n, como continente y como hemisferio, ser la mejor versi贸n de nosotros mismos? Alguien podr铆a decir, ¿qu茅 tiene esto que ver con las relaciones internacionales? Pues dir铆a que tiene todo que ver, porque las relaciones internacionales entre pa铆ses hoy est谩 constru铆da mediante la civilizaci贸n de la t茅cnica exacerbada, sin 茅tica. La posibilidad de cultura no la podemos esperar de los organismos que viven de este estado de cosas, sino de nosotros mismos aceptando de d贸nde venimos para plantearnos a d贸nde queremos ir, y en esa confluencia de voluntades habr谩 una integraci贸n, no ideal ni antojadiza, sino real.
 


Lucas Cianfagna.-

No hay comentarios.:

Publicar un comentario