lunes, 20 de noviembre de 2017

Elementalismo: Nueva objetividad sobre acantilados de mármol

"Quiérase o no hablar de barbarie lo importante sin embargo es hoy constatar la nueva, indómita corriente de fuerzas elementales que se ha adueñado de nuestro mundo. En el contexto de engañosas seguridades de los viejos ordenamientos, las mismas son demasiado cercanas y demasiado destructivas como para que se pueda comprender su sentido último. Su forma de aparecer tiene elementos de anarquía, es como la irrupción de un subsuelo volcánico. Aquel que sin embargo cree, que un tal proceso pueda ser frenado con ordenamientos del antiguo estilo, pertenece a la raza de los vencidos, de aquellos que son condenados a la destrucción. Surge en vez la necesidad de ordenamientos nuevos, de ordenamientos basados no sobre la exclusión del peligro, sino sobre un nuevo connubio de la vida con el peligro." Ernst Jünger

La simultánea y sincrónica referencia a Franz Matzke y Ernst Jünger es innegable en esto que me propongo escribir, puesto que me interesa sacar aspectos clave en lo que plantean los dos: por un lado Matzke nos habla de una nueva objetividad -o "Neue Sachlichkeit"- refiriéndose a la apertura a una nueva época libre del prejuicio romántico de las cosas, donde las cosas se liberan de sentimentalismos y de valoraciones previas hechas por una mente sensiblera y débil de carácter, empezando entonces a hablar de las cosas como son, y de apreciarlas de igual forma; por otra parte, Jünger con su texto "Los acantilados de mármol" expresa una actitud futurista respecto de las nuevas tecnologías surgidas luego de la Segunda Guerra Mundial, y el impacto que eso tendría en la sociedad, entendiendo este nuevo avance como una nueva oportunidad de aprovecharlo en miras de una nueva filosofía del individuo y de la realidad. Ambos dan en la tecla con algo, y prácticamente apuntan a un mismo tiempo, o al menos, a un mismo contexto metafísico: una visión más elementalista como reconciliación entre teoría y praxis, filosofía y ciencia, realidad única en sus polos integrados, lo finito y lo absoluto como integrantes de la misma realidad, la posibilidad de percibir la misma sin sentimentalismos, sin nostalgia, sin pesimismos, ni sueños de trasnochados que esconden nostalgia no resuelta. Se trata de entendernos y de valorar el espacio propio, el dominio propio, la distancia, el amor por la distancia y por lo elemental, tanto en las personas como en las cosas.

Para continuar con la definición de mi propuesta elementalista, es necesario hacer una breve mención de algunas cosas, sobre la técnica, la ciencia y la filosofía. No por casualidad nombré en primer lugar la técnica -o la tecnología- ya que es lo más importante para entender este desarrollo de paradigmas nuevos y de reintegración de la ciencia con la filosofía, en esto la técnica es el vértice fundamental. Cuidado, de ninguna manera estoy reduciendo la realidad a una expresión material, sino por el contrario, quiero ir al significado originario de la palabra "técnica", en griego viene de techné referido a las artes en sentido de dominar los objetos y dictar libremente tanto su uso como su curso de dirección, entonces "tecnología" no sería otra cosa que el uso racional de esa técnica con fines específicos, y todo ello constituye lo primordial en el saber humano, de lo cual se puede destilar de forma más sutil la ciencia y la filosofía. De manera que sin técnica, no habría ni ciencia, ni filosofía, ni saber humano alguno. En cuanto a la destilación de la técnica que más ha caracterizado a Occidente, es la filosofía, entendida como amor por la sabiduría como su nombre lo indica, y corresponde a la mayor sutileza acuñada por la técnica, derivando luego la episteme que vendría a ser la clasificación de técnicas desde la propia lógica de cada una. Aristóteles por ejemplo, siendo un filósofo, en su academia poseía numerosos "Think Tanks" como se los llama hoy, o "Bancos de datos", donde varios investigadores se encargaban de recolectar información a nivel que hoy llamaríamos científico, no tratándose de conocimiento a nivel filosófico, sino empírico o epistemológico. Pero sin duda lo que había era una intensa interconexión entre teoría y praxis, filosofía y ciencia, aspecto físico y nouménico de la realidad.

Sin hacer un repaso de toda la historia, sería engorroso, podríamos en cambio hablar de lo que se ha terminado, o que al menos está en proceso de terminarse. Para hablar mal y pronto, la concepción cartesiana de conocimiento donde existe un hiato irreconciliable entre mente y cuerpo, o mejor dicho, entre realidad física y realidad mental, se puede finalmente terminar, mostrando que no existen dos realidades distintas, como nos quieren hacer creer los ilusionistas de la religión, o los materialistas extremos que alimentan la dialéctica interminable. Por ejemplo, Platón al estar sumergido en la concepción cíclica del paganismo antiguo, veía con pesimismo su realidad, y buscaba un "retorno a la edad de oro", alimentando también en su momento esta distinción irremediable entre dos mundos, buscando el regreso al otro; Aristóteles lo supo refutar muy bien, dominando el campo de la física, cuando planteó el fin de los conflictos duales, por medio de la metafísica, entendiéndola como integración a una única realidad las distintas dualidades que la componen. Entendiendo que conforma el mismo mundo lo concreto y lo abstracto, y que la virtud estaba en lograr establecer los grados y la progresividad entre los polos, lo cual le pone fin al pesimismo, y sin hablar de optimismo, se puede retomar esta idea elementalista de entender la realidad por cómo es, sin prejuicios, sin especulaciones y sin dramatismo, lo que es, es y punto. 

Quizás sea bueno entender que la visión cíclica o el eterno retorno sirve para comprender que todo lo que la humanidad experimenta y de lo cual no aprende, se condena a si misma a repetirlo, esto está incluso en la psicología individual más rudimentaria. Por otra parte, es importante una vez entendido esto, salir del sentido cíclico de pensamiento constreñido, y poder finalmente avocarse a hablar de un desarrollo progresivo de la realidad, diametralmente opuesto al que hemos venido haciendo hasta ahora desde el positivismo y la idea ilustrada. Ambos polos constituyen un error en sí mismos, uno se obsesiona con el principio buscando volver al pasado, y el otro se obsesiona con el futuro, buscando cambiar toda la realidad en función de una entelequia. Este elementalismo tendría como base la idea de progresividad a nivel integrado, tanto en lo material como en lo mental, lo informativo y lo formativo. Se trata de comprender la realidad en su dinamismo complejo, y cultivar una percepción de esa realidad en ese sentido, buscando posicionarse más allá del espacio y del tiempo establecidos, ya que todo proceso elemental los trasciende de forma constante. A partir de este punto se puede hablar de una verdadera inversión de valores, ya que no se puede originar un auténtico desarrollo de una idea progresiva si no se pone cabeza arriba todo lo que este estancamiento y decadencia a nivel del saber puso cabeza abajo en algún momento. La generación a la cual pertenezco sabe muy bien de todo esto, es escéptica hasta el cansancio, no por ser pesimista, sino por ver con realismo todo lo que acontece y lo juzga a su debido tiempo, con las armas en la mano. Nos vemos hartos de toda la moral sensiblera de nuestros antepasados, de toda esa degradación personal que en lugar de admitir el derrumbe de todo saber, prefirieron como dijo un amigo, acostarse bajo la cama y llorar "por los valores que se perdían". A toda esa actitud pusilánime decimos "¡No más!".

Resulta gracioso que durante la Edad Media no haya sido tal el cuestionamiento sobre la forma de la Tierra, no habiendo prácticamente referencias ni herramientas para conocer, se leía muy poco, la lectura estaba reservada a personas muy selectas, sin embargo hoy día, con la "democratización" de la información, hay gente que afirma sin pudor que la Tierra es plana, a pesar de las toneladas de evidencia y que más que hablar de evidencia, no tendría ni que ser legítima la discusión, así como quienes podrían decir que la gravedad es un "constructo social", de parte del posmodernismo más rancio, hijo directo de la angustia de los románticos, que al no tener la fuerza y firmeza para criar a sus hijos, los convirtieron en monstruos del caos buscando un nuevo totalitarismo que los ponga en fila de una vez por todas. A su vez, me apena saber que hay quienes cuestionan la evolución, más insólito aún, consideran que el hecho no tiene pruebas suficientes, lo cual me insta a abandonar el debate e irme, si una conversación así dura más de 2 minutos, es culpa de uno por sostenerla. La evolución como tal habría que entenderla no sólo desde el aporte de Darwin sobre las especies, y ni siquiera sobre su trascendencia al entendimiento del universo, sabemos que ello es real, pero además, considero invaluable lo que dice Thomas Lombardo, sobre el carácter evolutivo de la evolución misma.  Es decir, la evolución posee una dinámica de evolución, y para entenderla es imprescindible remitirse al concepto tradicional de libertad de los elementos, es decir, cada elemento tiene la libertad de determinar el curso mismo de su evolución, así como el ser humano ha sido capaz de alterar la evolución no sólo propia, sino de las mismas especies que lo rodeaban, mediante la domesticación por ejemplo, de plantas y animales, ni hablar de la tecnología o la técnica, que han servido como manifestación de esa libertad que el hombre posee. Estaríamos dando los golpes de gracia fundamentales a la idea mecanicista universal, donde se decía "Deus ex machina", que tienen estas visiones fatales del materialismo pesimista; en vez, proponemos entender la evolución como un proceso dinámico que se va descubriendo e interpretando constantemente por la libre participación de los elementos que la componen. Esto es, hay un caos inicial que va dirimiendo en sus elementos un orden que va creándose como este proceso que describo. ¿Podría entrar entonces un sentido cíclico? Por supuesto que sí, pero en espiral, no como único aspecto de la realidad, ya que la evolución requiere períodos como este donde surge el estancamiento y la decadencia como descenso que tiene la humanidad para encontrar de nuevo fuerzas para resurgir con energías completamente renovadas. Hay aspectos que se repiten, pero nunca son iguales, y a pesar de la similitud de los actores, cada individuo es distinto en lo elemental. 

Convendría entender entonces como afirma Aristóteles, que los polos duales de la realidad merecen ser integrados. Esto es, tanto lo repetitivo (cíclico) como lo nuevo (lineal) existen en la realidad, y que el acento en uno o en otro no depende de otra cosa que de la libertad humana. Entonces, la restitución de la técnica en sus derivados filosófico o científico, deberá también tener el criterio de una objetividad real, en términos de Matzke, y no de dialéctica entre concreto y abstracto. En un contexto donde la tecnología avanzó en terrenos ya inimaginables para una persona promedio, vamos a encontrar una revolución en la forma de percibir las cosas y de relacionarnos con la realidad, todo ello necesita un carácter que informe a la persona y que forme su realidad de forma eficaz. Por consiguiente, la elaboración de los paradigmas para una sociedad deben ser repensados, igualmente para las estructuras políticas, institucionales e incluso culturales. Como bien señalaba Jünger, con la mentalidad de los que yacen vencidos en el suelo y con el pesimismo que los devora como un cáncer terminal, no se puede sino ir a la propia aniquilación, y esto no es una declaración pesimista, es un hecho predecible. Es entonces que debemos aprovechar este impulso generacional por pensar y entender distinto, encausar toda esa energía en vivir peligrosamente, en ir a las cosas y tomarlas por lo que son, en que la realidad sea la expresión más viva de la propia voluntad, el querer hasta el fondo lo que es, como diría Nietzsche, en una estética de la existencia, que nos guarde de preocuparnos por la realidad del otro, y nos haga ocuparnos de una vez por todas, de la propia.

Lucas Cianfagna.-

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